Mostrando entradas con la etiqueta Reino Unido. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reino Unido. Mostrar todas las entradas

30 noviembre 2017

'La librería' de Coixet: el refugio de la literatura como canto feminista

Corre 1959 y Florence Green, viuda tras un matrimonio —sí, para sorpresa de varios personajes— feliz, decide hacer realidad uno de sus mayores sueños: abandonar Londres y abrir una pequeña librería en un pueblo costero. Aparentemente, esta acción no debería tener mayores consecuencias, pero las altas esferas de la zona no están conformes, ya que su idea era tornar el mismo establecimiento en un centro cultural. Así es la sencilla trama de La librería (1978), la hermosa novela de Penelope Fitzgerald que acaba de llevar al cine nuestra Isabel Coixet, quien, tal y como ya hizo con Aprendiendo a conducir (2014), rehúye así el fatuo estilo al que se la suele asociar. Atención porque, tras el sutil envoltorio, se halla un interesante comentario social: ¿qué molesta más al pueblo, la librería en sí o el hecho de que una mujer haya decidido tomar las riendas de su vida?

La librería (The Bookshop, 2017)
La bella relación entre los personajes de Kneafsey
y Mortimer es clave de la feminista La librería
La librería (The Bookshop, 2017) es una coproducción británico-germano-española, con lo que podría y debería colarse en los Goya, pero su esencia es puramente “British”, contrastando las conversaciones engominadas de la alta sociedad con el apacible candor de la existencia campestre: se respira Inglaterra, a lo que contribuye la esencia de Emily Mortimer, quien, tanto en estilo como en acento, conforma una protagonista muy especial, lleno de brío pero también de luz. Su Florence es toda una heroína feminista que, contra viento y marea, lucha por sus ilusiones mientras escucha necedades varias de abogados, banqueros y demás, todas ellas escritas brillantemente por Coixet, cuya adaptación no podría ser más refinada, contribuyendo además la envolvente voz en off a mantener el necesario espíritu literario de una cinta cuya alma gira en torno al poder de los libros: cómo sus páginas pueden enternecer el corazón más cínico (¡qué maravilloso es el personaje de Bill Nighy, quien arranca las solapas de sus amados libros para olvidar que estos nacen de la imaginación de la decepcionante especie humana) y cómo nadie puede sentirse nunca solo en una librería, envuelto como está en miles de historias ávidas de ser contadas y escuchadas. Junto a Mortimer y Nighy, ambos magníficos, hallamos a una divertidamente malvada Patricia Clarkson (flamante protagonista de Aprendiendo a conducir) y a una encantadora Honor Kneafsey con deliciosos aires de “repipi Hermione Granger” que, pese constituir el único infante del reparto, es también uno de los más cuerdos y juiciosos. Ella se torna en la hija que la protagonista nunca tuvo (ni necesita tener, por mucho que la conservadora sociedad insista en lo contrario).

17 mayo 2016

'Noche real': cóctel británico de comedia social y drama de época

Si hay dos géneros que bordan especialmente los británicos desde los años noventa esos son la comedia social y el drama de época. En ambos casos, se procede a comentar la actualidad desde el entretenimiento, bien relacionando a la recién fallecida Lady Di con la protagonista de Elizabeth (Shekhar Kapur, 1998), bien exponiendo el peligro de los prejuicios a través del grupo de parados de Full Monty (Peter Cattaneo, 1997), por citar sólo dos ejemplos. En el primer caso, se deslumbra al espectador gracias al diseño de producción y el vestuario; en el segundo, a través del humor y la música. Mientras, el subtexto es bastante más complejo de lo que se entrevé a simple vista. Noche real (A Royal Night Out, 2015), la nueva producción de Julian Jarrold —director de Pisando fuerte (2005) y La joven Jane Austen (2007) pero más conocido por sus meticulosas creaciones de época para la BBC— supone una curiosa mezcla de las dos corrientes comentadas, con lo que verdaderamente no podría tratarse de una obra más encantadoramente británica.

Sarah Gadon en Noche real (A Royal Night Out, 2015)
El contraste entre la sofisticada princesa Elizabeth
y el alocado mundo real es la clave de Noche real
Nos encontramos ante una recreación ficcionada de los hechos que acontecieron el 8 de mayo de 1945 (Día de la Victoria) en el seno de la Casa Real británica: la salida más que controlada de las princesas a celebrar la victoria en un grupo de dieciséis personas que incluía a la niñera, varios amigos y militares protectores sirve a Kevin Hood (que ya colaboró con Jarrold en La joven Jane Austen) y el debutante Trevor De Silva para imaginar divertidas aventuras nocturnas vividas por la sensata heredera Elizabeth (refinada Sarah Gadon, receptora del Genie canadiense por la inquietante Enemy, de Denis Villeneuve, 2013) y su alocada hermana Margaret (hilarante Bell Powley, ganadora del Gotham por la fresca The Diary of a Teenage Girl, de Marielle Heller, 2015), hasta entonces refugiadas —o encerradas, según se mire— en una cristalina burbuja. Que las edades de actrices y personajes reales (28 y 23 frente a 19 y 14, respectivamente) no concuerden lo más mínimo es lo de menos, ya que la fidelidad a la aburrida historia original es, para bien y para mal, escasa. No obstante, como suele suceder en las producciones británicas de este tipo, el respeto a la Casa Real es mayúsculo, fomentándose el humor más sutil y elegante sin caer jamás en la vulgar caricatura.

14 abril 2016

'The Lady in the Van': el eterno carisma de Maggie Smith

Hay actrices que se bastan por sí solas para engrandecer un proyecto. A sus 81 años, la británica Maggie Smith, oscarizada por Los mejores años de Miss Brodie (Ronald Neame, 1969) y California Suite (Herbert Ross, 1978), eternamente unida al drama de época a raíz de películas como Una habitación con vistas (James Ivory, 1985) y series como Downton Abbey (2010-2015) e inmortalizada por las nuevas generaciones como la sabia profesora McGonagall de la saga Harry Potter (2001-2011), es indudablemente una de ellas. Por consiguiente, oír hablar de una película hilarantemente denominada The Lady in the Van (2015) y saber que ella la protagoniza es todo un aliciente para visitar las salas. Por suerte, la cinta no decepciona.

Maggie Smith en The Lady in the Van (2015)
La gran Maggie Smith tiene en su haber el Óscar
cinematográfico, el Emmy televisivo y el Tony teatral
The Lady in the Van es la nueva comedia dramática del infravalorado realizador británico Nicholas Hytner, a quien debemos cintas tan variadas e interesantes como el apabullante drama histórico La locura del rey Jorge (1994), candidata a catorce BAFTA (incluyendo mejor dirección); el sugerente drama de brujería El crisol (1998), interesante metáfora de la “caza de brujas” de McCarthy, y la simpática comedia romántica Mucho más que amigos (1998), en la que Jennifer Aniston se enamora de su mejor amigo gay (adorable Paul Rudd al que conoció en la serie Friends). Su última película cuenta la historia real de Mary Shepherd, una anciana que vivió durante quince años en una caravana en la entrada del garaje del escritor Alan Bennett (candidato al Óscar por la mencionada La locura del rey Jorge), quien firma el guion a partir de la producción teatral de 1999. En dicha obra, que sería adaptada en 2009 por la BBC Radio 4, ya participaron los tres responsables de The Lady in the Van: Hytner, Bennett y Smith.

15 febrero 2016

Premios BAFTA 2016: la noche de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet

¡Todo listo para los BAFTA 2016!
Tras vencer en los Globos de Oro y los premios del Sindicato de Directores, Alejandro González Iñárritu se ha sumado otro importante tanto en la ceremonia de la premios de la academia de cine y TV británica, donde anoche El renacido se alzó con cinco galardones, incluidos los dos principales (película y dirección), así como el primer BAFTA para Leonardo DiCaprio (tras tres nominaciones fallidas), quien aprovechó su discurso para reconocer la fuerza de los intérpretes británicos y ya tiene el Óscar asegurado. [Más al respecto en: ‘¿Ganará DiCaprio el Óscar por El renacido?’.]

05 febrero 2016

'Carol': la elegancia de Todd Haynes, Cate Blanchett y Rooney Mara

Décadas después de su publicación, Carol se mantiene como una de las obras literarias más especiales de todos los tiempos. Y es que, aun siendo internacionalmente conocida por sus novelas negras, Patricia Highsmith —que la publicó con el título El precio de la sal y bajo el pseudónimo de Claire Morgan— dio a la comunidad LGTB el mejor regalo que esta podría haber recibido en pleno 1952: una historia donde una relación lésbica era finalmente posible; una historia donde el amor entre personas del mismo sexo era tratado con respeto, naturalidad, belleza y, sobre todo, esperanza; una historia ciertamente visionaria que muchos (y, sobre todo, muchas) han leído una y otra vez.

Rooney Mara y Cate Blanchett en Carol (Todd Haynes, 2015)
El trabajo de Rooney Mara y Cate Blanchett han sido
reconocidos por todas los premios importantes del año
Por supuesto, el estreno de su adaptación cinematográfica en el pasado Festival de Cannes fue todo un acontecimiento que se zanjó con críticas excelentes y el premio interpretativo para Rooney Mara, a quien descubrimos hace muy poco gracias al innecesario remake Los hombres que no amaban a las mujeres (David Fincher, 2011). Extrañamente, la actriz hubo de compartir el galardón con Emmanuelle Bercot (Mi amor, de Maïwenn Le Besco) en lugar de hacerlo con su magnífica compañera de reparto, la doblemente oscarizada Cate Blanchett, con la que conforma en Carol una de las parejas cinematográficas más especiales del año, anteponiéndose la sutil candidez de la primera a la carismática fuerza de la segunda. Y es que esta obra supone para las lesbianas lo que Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005) fue hace diez años para la gais: el reconocimiento definitivo a su existencia en forma de una película que, sin ser necesariamente comercial, da al amor homosexual el justo tratamiento que la historia del cine le ha negado. De hecho, tal y como hizo el inusual western romántico protagonizado por Heath Ledger y Jake Gyllenhaal, Carol ha sido una de las protagonistas de la temporada de premios aun cuando el agridulce final la ha dejado fuera del Óscar a mejor película (suceso que recuerda a la noche en que Brokeback Mountain perdió la estatuilla a favor de la mucho menos aplaudida Crash, de Paul Haggis, tras dominar la temporada…). [Más sobre las nominaciones al Óscar aquí]

19 enero 2016

De 'Sufragistas' a feministas

“El término suffragette (sufragista) lo acuñó la prensa británica para mofarse de las activistas del movimiento por el sufragio de las mujeres. Después, el término fue asimilado por el propio movimiento. Las sufragistas interrumpían las comunicaciones cortando los cables del telégrafo, volaban buzones de correos y atacaban propiedades y, cuando iban a parar a la cárcel, se ponían en huelga de hambre para llamar la atención pública sobre su causa por la igualdad contra un Estado cada vez más brutal. Me sorprendió que esta historia tan extraordinaria y poderosa nunca hubiera sido contada en el cine. Éramos un grupo de mujeres cineastas y enseguida nos sentimos atraídas por el tema”. Así describe Sarah Gavron su conexión con el primer largometraje que dirige desde Brick Lane (2007), por el que fue hace ocho años candidata al BAFTA a mejor debut. Acompañada nuevamente de la guionista Abi Morgan y las productoras Alison Owen y Faye Ward, la realizadora británica se ha lanzado a la dirección de una cinta a la que el gran interés social y el fantástico reparto han convertido en una de las más sonadas del año aun cuando las expectativas no hayan sido del todo satisfechas.

Carey Mulligan en Sufragistas (Sarah Gavron, 2015)
La estética de Sufragistas está dominadas por tonos
grises en sintonía con los tiempos que la albergan
Sufragistas (Suffragette, 2015) muestra la lucha de varias mujeres británicas por alcanzar el sufragio femenino en Reino Unido, conseguido finalmente en 1928, pero verdaderamente sirve para honrar a tantas mujeres que han luchado —y siguen luchando— por la igualdad en todos los ámbitos, por “vivir la vida de otra manera”, como expresa emotivamente el personaje de una maravillosa Carey Mulligan que podría haber conseguido su segunda nominación al Óscar tras la alcanzada por la película que la lanzó a la fama, An education (Lone Scherfig, 2009), de no haberse desinflado tanto la cinta. Protagonista también del Lejos del mundanal ruido del danés Thomas Vinterberg, la actriz británica ha aprovechado el 2015 para confirmarse como uno de los jóvenes talentos del momento. En Sufragistas está excelentemente acompañada de una Helena Bonham Carter por fin desencasillada y una Meryl Streep tan apoteósica como siempre que logra hacer perfecto uso de su escasísimo tiempo en pantalla.

04 enero 2016

Pasión teatral: 'La novia' de Paula Ortiz y el 'Macbeth' de Justin Kurzel

Michael Fassbender y Marion Cotillard en Macbeth (Justin Kurzel, 2015)
Macbeth se estrenó en la Sección Oficial de Cannes
en una edición especialmente competitiva
El cine y el teatro son dos artes inevitablemente relacionadas. Ambas toman prestadas un par de horas de nuestras vidas para hacernos llegar historias a través de los ojos y los oídos: triunfan cuando captan nuestra atención y fracasan si nos hacen reír cuando debemos llorar y llorar cuando debemos reír. Pero tal y como comenté en el artículo dedicado al cine y el teatro, los estilos de estas artes hermanas son muy diferentes: en una prima la sutileza de cada gesto y en otra la pasión de cada movimiento; en una abundan los planos cerrados y la otra es un inevitable plano secuencia. Sin embargo, el cine también puede llegar a ser muy teatral, bien por el estilo de filmación, bien por la fuente de la que procede. Y este es el caso de dos de las películas del año: la española La novia, de Paula Ortiz, y la británica Macbeth, de Justin Kurzel, dos impresionantes segundas obras por parte de cineastas que debutaron con acierto en el 2011 (ella con De tu ventana a la mía y él con Snowtown). Y ambas cintas adaptan textos de referencia de sus respectivos países de origen (los de la producción, no los de los cineastas, pues Kurzel —quien, por cierto, es el marido de Essie Davis, la protagonista de Babadook (Jennifer Kent, 2014)— es uno de tantos talentos australianos exportados): la popular Bodas de sangre (1931), de Federico García Lorca, y la clásica Macbeth (1600, aprox.), de William Shakespeare, dos famosísimas tragedias libremente basadas en hechos reales.

08 septiembre 2015

De 'Pequeña Miss Sunshine' a 'Nuestro último verano en Escocia'

Las familias desestructuradas están a la orden del día. A fin de cuentas, ¿qué familia no lo está hoy en día, aunque sólo sea un poco? ¿Qué familia que se preste carece de un poco de locura y unos cuantos gritos de vez en cuando? Y, pese a todo, ¿quién no ha llegado a pensar que no hay familia más curiosa que la suya? Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) y Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2015) nos recuerdan que el sentimiento de pertenecer a una familia de locos es más generalizado de lo que pensamos. Y ambas lo hacen combinando con maestría la comedia y el drama, sin abusar en exceso de ninguno de los dos géneros para dejar una sensación que roza lo agridulce pero desemboca en una bella —pero realista— positividad.

Abigail Breslin en Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)
La genialAbigail Breslin fue la revelación de
la joya indie Pequeña Miss Sunshine
Nuestro último verano en Escocia supone el salto conjunto al séptimo arte de los sexagenarios realizadores británicos Andy Hamilton y Guy Jenkin, artífices de la popular serie Outnumbered (2007), centrada en un matrimonio con problemas para educar a sus tres hijos. Presentada en la pasada Seminci de Valladolid, la cinta bebe enormemente, tanto de dicha serie, como de Pequeña Miss Sunshine, al presentar una pareja londinense en pleno divorcio —la deliciosa Rosamund Pike nominada al Óscar por Perdida (David Fincher, 2014) y el icónico David Tennant de Doctor Who— que debe aparentar felicidad mientras visita en Escocia al enfermo padre de él —Billy Connolly, tan simpático como estuvo en Una serie de catastróficas desdichas (Brad Silberling, 2005)— acompañada de sus tres hijos (Emilia Jones, Bobby Smalldridge y Harriet Turnbull). Aunque todo el reparto (que también incluye a Ben Miller, Amelia Bullmore y la siempre agradable pero algo fuera de lugar Celia Imrie) está perfectamente escogido, la frescura del film se debe principalmente a la impagable espontaneidad de los tres niños, quienes actúan con una naturalidad de la que muchos intérpretes profesionales tienen mucho que aprender. Gracias a ellos, la cinta es capaz de imprimir una sonrisa permanente en el rostro de los espectadores pese a la dureza de algunos temas tratados, tales como los problemas conyugales, la depresión crónica o la aceptación de la muerte.

01 mayo 2015

'Pride', 'Billy Elliot' y 'Full Monty': humor, música, empleo e identidad

Si te gustaron Full Monty (1997) y Billy Elliot (2000), no puedes perderte Pride (2014)… Así se anunciaba recientemente una de las mejores películas del año, una comedia sobre la unión entre una asociación LGTB y un pequeño pueblo minero durante el mandato de Margaret Thatcher. Pero, ¿está justificada la conexión entre los tres títulos o es una mera estrategia comercial? Pues, por una vez, la publicidad ha dado en el clavo, porque las tres películas —todas ellas muy recomendables— comparten mucho más que el tono y la nacionalidad. A ellas va dedicado este artículo como celebración del Día del Trabajador.

Pride (Matthew Warchus, 2014)
Pride deja de lado los efectos negativos que la huelga tuvo
el movimiento sindical y se centra en el mensaje positivo
Dirigida por el dramaturgo británico Matthew Warchus (quien, hasta ahora, sólo tenía otra película en su haber: Círculo de engaños, 1999), Pride (Orgullo) nos traslada al Reino Unido en 1984, cuando el desastre laboral causado por la mano de hierro de Margaret Thatcher dejó a muchas familias en la calle. En medio de la desesperación, un grupo de gais y lesbianas decide crear el LGSM (Lesbians and Gays Support Miners), recaudando una gran suma de dinero que los prejuicios les impiden emplear para lo que desean: ayudar a los parados. Al final, un pequeño pueblo de mineros acepta, no sin reservas, la ayuda, dando pie a una curiosa y divertida alianza. Confeccionada por el escritor novel Stephen Beresford, la cinta parte de una maravillosa historia real y cuenta con la excelente presencia de Bill Nighy (ganador del BAFTA por Love Actually, de Richard Curtis, 2003), Imelda Staunton (nominada al Óscar por El secreto de Vera Drake, de Mike Leigh, 2004) y Dominic West (protagonista de la excelente serie The Wire) junto a los rostros menos conocidos pero igualmente fantásticos de Andrew Scott, Ben Schnetzer, Monica Dolan, George MacKay, Paddy Considine, Joseph Gilgun, Sophie Evans, Jessie Cave y Freddie Fox. La película fue nominada al Globo de Oro a mejor comedia/musical, obtuvo el BAFTA a mejor debut británico del año y triunfó en los British Independent Film Awards.

22 enero 2015

'La teoría del todo': la fuerza del amor de Jane y Stephen Hawking

La teoría del todo (James Marsh, 2014)
La teoría del todo extrapola la vida de
Stephen y Jane Hawking a la vida humana
Algunas películas, como la Perdida de David Fincher, parten de un material plagado de giros y sorpresas que nos impactan con cada plano. Otras, como La teoría del todo, lo tienen más difícil para sorprendernos. ¿Cómo asombrar al público con la archiconocida historia de uno de los científicos más famosos de la historia? ¿Cómo convertir un biopic sobre Stephen Hawking en una cinta única en su especie? ¿Cómo ganarse la identificación del espectador a través de la rigurosa ciencia? Reconozco que me enfrenté a La teoría del todo con reservas: tras la entretenida The Imitation Game, esperaba otro film biográfico británico al que la falta de innovación y credibilidad histórica impidiesen brillar con fuerza. Y, si bien no me encontré ante un desenfreno de emociones, sí disfruté de una historia real maravillosamente bien contada que resultó tener mucho más que ofrecer de lo que las apariencias auguraban.

11 enero 2015

Descifrando 'The Imitation Game'

Aunque Birdman y Boyhood son las grandes favoritas de la temporada de premios, The Imitation Game (espantosamente subtitulada en castellano como Descifrando Enigma) está decidida a luchar hasta el final. En la línea de Una mente maravillosa (Ron Howard, 2001), esta cinta lo tiene todo para triunfar: biopic sobre una personalidad (Alan Turing) tristemente desconocida, bien orquestado y repleto de intérpretes de moda. Pese a ello, la falta de riesgo de la realización la convierten, en mi opinión, en una obra bastante convencional que, si bien resulta intensamente entretenida, está lejos de cumplir los requisitos mínimos de una ganadora del Óscar (los cuales, eso sí, tampoco cumple la cinta de Howard). Pero, antes de dar un fácil veredicto, analicemos con cautela sus pros (que son muchos) y sus contras.

The Imitation Game (Morten Tyldum, 2014)
Keira Knightley y Benedict Cumberbatch son
dos de los actores más nominados del año
La historia de la creación del film se remite a 2011, cuando el guion del mismo, del escritor Graham Moore, encabezó la llamada Black List, que incluye a los mejores guiones de Hollywood no producidos. Warner Bros. compró el libreto por una suma de siete cifras debido al interés de Leonardo DiCaprio en interpretar a Turing, pero, cuando la estrella se apartó del proyecto, los derechos fueron devueltos al guionista y adquiridos por Black Bear Pictures. La película recibió el apoyo del Fondo Cineasta Sloan del Festival de Tribeca, destinado a cintas relacionadas con la ciencia y las matemáticas. Tanto David Yates (director de las últimas cintas de la saga Harry Potter) como el mencionado Ron Howard fueron considerados para dirigirlo, pero en diciembre de 2012 se anunció que el noruego Morten Tyldum, realizador de Headhunters (2011), había sido el elegido. The Imitation Game es, por tanto, su primera cinta en inglés. ¿Habrá afectado eso a la capacidad inventiva del cineasta?

26 noviembre 2014

'Trash': joyas entre la basura

Hay películas cuyos personajes actúan con perfecta credibilidad. Y otras en las que, sencillamente, parecen saberse el guion y seguirlo ciegamente sin temor a la falta de coherencia. Este vienes se estrena una de las segundas: Trash, ladrones de esperanza, coproducción británico-brasileña ambientada en las favelas de Río de Janeiro. Una cinta que, pese al dramatismo de su historia, no debe tomarse demasiado en serio, sino como un cuento de aventuras destinado al divertimento. De hecho, la elección de Richard Curtis (creador de Love Actually, 2003) como guionista y Stephen Daldry —nominado al Óscar por las notables Billy Elliot (2000), Las horas (2002) y The reader (2008)— como realizador es pista clara de que la obra se acerca más a la oscarizada Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) que a la crudísima Ciudad de Dios (Fernando Meirelles, 2002).

Póster anglosajón de Trash, ladrones de esperanza (Stephen Daldry, 2014)
El colorido póster anglosajón de Trash
emula el de Slumdog Millionaire
Basada en la novela de Andy Mulligan de 2010, Trash es un thriller dramático sobre las aventuras de tres niños cuyas vidas parecían destinadas a la basura eterna (al ostracismo eterno). Ellos son Raphael (Rickson Teves), Gardo (Eduardo Luis) y Rato (Gabriel Weinstein), involucrados en la cruda realidad política de Brasil al encontrar una misteriosa cartera que los hace poseedores de una información privilegiada. Ayudados por un cura (adorable Martin Sheen en su madurez) y una trabajadora de una ONG (Rooney Mara en un papel opuesto al de Los hombres que no amaban a las mujeres, thriller de David Fincher que le dio la fama en 2011), los tres se enfrentan a una sociedad que se les hace grande, dominada por la corrupción de todas sus esferas. Aún así, no pierden nunca la esperanza, tema clave de la cinta, que también nos enseña que el miedo no debe ser jamás una barrera a la hora de hacer lo correcto. El reparto se completa con los brasileños Wagner Moura, como el bondadoso José Ángelo, y Selton Mello, como el malvado jefe policial; como curiosidad, los carteles brasileños enfatizan la presencia de éstos, mientras que los pósters anglosajones se centran en Sheen y Mara (pese a que el noventa por ciento de los planos pertenece a los niños). 

03 julio 2014

‘Amanece en Edimburgo’: musical sin historia repartidor de sonrisas

En 2001, el australiano Baz Luhrmann resucitó el cine musical (sobre el que podéis leer más en 'La alegría del musical') con la vibrante Moulin Rouge, y, al año siguiente, Bob Marshall consiguió seis —excesivos— premios Oscar para Chicago (2002). Todo parecía indicar la llegada de una nueva edad dorada del género hollywoodiense por excelencia.

‘Amanece en Edimburgo’ (Dexter Fletcher, 2013)
Sonrisas y lágrimas se intercalan en una de
las películas más entretenidas del año
Pero, con la excepción de la trilogía adolescente iniciada por High School Musical (Kenny Ortega, 2006) la popularidad del musical estadounidense no se ha recuperado. De hecho, durante el inicio del siglo XXI apenas ha surgido una decena de musicales (varios de ellos, independientes, como el fantástico Hedwig and the angry inch, de John Cameron Mitchell, 2001) y ninguno ha estado a la altura de Moulin Rouge o de los grandes musicales de los años 50 y 60. No obstante, el género ha vivido un pequeño impulso precisamente donde nunca destacó: en Europa.

27 junio 2014

'Mi otro yo': Isabel Coixet tropieza con el cine de terror

Sophie Turner en 'Mi otro yo' (Isabel Coixet, 2013)
La directora juega con cristales y espejos para
explorar el alma desdoblada de la protagonista
Hace años que Isabel Coixet no nos ofrece una de sus grandes películas. De hecho, la envolvente La vida secreta de las palabras (2005), que obtuvo cuatro premios Goya (película, director, guión original y diseño de producción, yendo los tres primeros a manos de la propia Coixet), es su último gran largometraje. Desde entonces, la directora ha participado en algunos documentales de interés —de hecho, tanto el episódico Invisibles (2007, codirigido con Wim Wenders, Fernando León de Aranoa, Mariano Barroso y Javier Corcuera) como el polémico Escuchando al juez Garzón (2011) le han granjeado merecidos premios Goya—, pero sus producciones de ficción (Elegy, 2008; Mapa de los sonidos de Tokio, 2009; y Ayer no termina nunca, 2013) no han conquistado ni a la crítica ni al público.

27 mayo 2014

‘Dom Hemingway’ y ‘Amor en su punto’: dos comedias sin gusto

Se suele decir que no hay género más infravalorado que la comedia. Estoy completamente de acuerdo. Pero, a la vez, no hay género más sobrevalorado. Y es que los mismos argumentos con que se infravaloran divertidas comedias modernas como Sister Act (Eile Ardolino, 1992) y Una rubia muy legal (Robert Luketic, 2001) sirven para sobrevalorar otros films nada divertidos.

Leonor Watling y Richard Coyle en 'Amor en su punto' (2013)
La española Leonor Watling y  el inglés Richard
Coyle protagonizan Amor en su punto
Este es el caso de Amor en su punto y Dom Hemingway, dos películas de estreno retardado (ambas son de 2013) que, con la excusa de tratarse de comedias, ofrecen guiones vulgares, simplistas, molestos… y, lo que es peor, carentes por completo de chispa. ¿Pueden considerarse comedias si apenas despiertan un par de carcajadas forzadas a lo largo de todo su metraje? Quizá debería inventarse un nuevo género para ello, para evitar las palabras “comedia fallida”.

19 febrero 2014

Películas que ganaron el Óscar, el Globo de Oro y el BAFTA

[Artículo ampliado año tras año] Al margen de los premios de los gremios, el Globo de Oro (de la Asociación de la Prensa Extranjera de Hollywood) y el BAFTA (de la Academia Británica de las Artes y las Ciencias Cinematográficas) constituyen la principal antesala de los Oscars por las claras similitudes que suele haber entre los galardones de las tres entidades. Sin embargo, pese a que la relación de películas nominadas y premiadas es siempre muy parecida, la resolución suele ser bastante diferente. A lo largo de la historia del cine, tan sólo unas pocas películas han obtenido los tres galardones más deseados de la industria (los festivales son un mundo aparte). Y, como ya sabéis que me encanta este tipo de datos, he decidido investigar qué películas lo han conseguido y analizar cuál fue el motivo de ello. En orden cronológico, las 19 películas ganadoras de estos tres premios son las siguientes:

Los mejores años de nuestra vida (William Wyler, 1946)
Los mejores años de nuestra vida es el primer film
ganador del Óscar, el Globo de Oro y el BAFTA
1. Los mejores años de nuestra vida (William Wyler, 1946). En 1947 se inauguraron los premios BAFTA y la triunfadora fue esta película patriótica sobre los soldados estadounidenses que regresan a casa tras la II Guerra Mundial. Dicho enfrentamiento bélico acababa de finalizar y la población estadounidense y británica estaba deseosa de honrar a las personas que la sufrieron, con lo que no sorprende que el Óscar y el Globo de Oro también fueran a parar a ella. Además, William Wyler es uno de los cineastas más premiados de la historia y ésta una de sus mejores películas. La pena es que Qué bello es vivir, de Frank Capra, se quedó sin nada.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...