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01 diciembre 2016

Por qué el gallo de la película 'Vaiana' es ofensivo

Sin John Musker y Ron Clements, directores de Basil, el ratón superdetective (1986), La sirenita (1989), Aladdin (1992), Hércules (1997), El planeta del tesoro (2002) y Tiana y el sapo (2009), las infancias de mi generación no habrían sido ni la mitad de mágicas. Es por ello una verdadera lástima que su última creación para Disney, escrita por ellos mismos junto a Jared Bush, Pamela Ribon y Taika Waititi, constituya tal decepción. Hablo, por supuesto, de Vaiana (Moana, 2016), cinta antaño favorita para el próximo Óscar a mejor film animado que al final las pasará canutas incluso para alcanzar la candidatura, tal y como han probado las nominaciones a los Premios Annie, donde se ha impuesto su compañera de estudio: la genial Zootrópolis, de Byron Howard, Rich Moore y (nuevamente) Jared Bush. ¿Qué distingue ambas producciones? Pues, básicamente, que una está decidida a sorprender y divertir al espectador a cada minuto y la otra parece partir de un cuadriculado manual sin imaginación alguna. Bueno, eso y que Zootrópolis es un canto de amor animalista y Vaiana… todo lo contrario.

El gallo de Vaiana es el peor personaje
secundario de la historia del estudio
Desde Blancanieves y los siete enanitos (David Hand, 1937) hasta la recién mencionada Zootrópolis, creada ochenta años después de la primera, el Estudio Disney siempre ha destacado por su amor a los animales, el cual caracterizaba también a un Walt Disney que siempre reivindicó Bambi (David Hand, 1942) como su creación favorita. Dumbo (Ben Sharpsteen, 1941), Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970) y Tod y Toby (Art Stevens, Ted Berman y Richard Rich, 1981) son algunos claros ejemplos de esta tendencia. ¿Qué ha pasado entonces en Vaiana con el personaje del gallo? Pues probablemente, tal y como explicaron Musker y Clements en el coloquio posterior al preestreno español, que el proceso de guion terminó llevándolo a un lugar que ni se esperaba ni se imaginaba en un primer momento, dejándose los guionistas arrastrar por la necesidad de aportar toques de humor facilones a un guion por completo exento de carisma. Al final, el gallo se ha convertido, no ya en un bufón, sino directamente en el blanco de todo tipo de ataques físicos y verbales que vuelven el visionado de la película verdaderamente desagradable para cualquier persona que sienta la menor empatía por los animales. ¿De verdad es tan divertido ver a un pobre gallo debilucho ser insultado, golpeado e incluso utilizado como lapicero? La situación se agrava al pensar en todas esas aves de corral cuya salud es lamentable a raíz de la mezcla de los antibióticos con los que se las atiborra y los minúsculos recintos donde se las amontona...

26 agosto 2016

'Kubo y las dos cuerdas mágicas': ritmo de occidente, magia de oriente

En celebración de su décimo cumpleaños, el siempre interesante estudio cinematográfico Laika Animation ha confeccionado su cinta más redonda hasta la fecha tras regalarnos Los mundos de Coraline (Henry Selick, 2009), El alucinante mundo de Norman (Chris Butler y Sam Fell, 2012) y Los Boxtrolls (Graham Annable y Anthony Stacchi, 2014), todas ellas poseedoras de una peculiar combinación de atmósferas góticas y nostálgicas, humor dulce pero extravagante y gráficos stop-motion tan encantadoramente artesanos como refinadamente precisos. Las tres cintas optaron a un Óscar que Kubo y las dos cuerdas mágicas podría perfectamente ganar, si bien deberá verse las caras de nuevo con pesos pesados de Disney Pixar: el Buscando a Dory de Andrew Stanton y Angus MacLane; la Vaiana de John Musker y Ron Clements y el Zootrópolis de Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush.

Kubo y las dos cuerdas mágicas (Kubo and the Two Strings, 2016)
Kubo y las dos cuerdas mágicas es una de las
favoritas para los próximos Premios Annie
Kubo y las dos cuerdas mágicas (Kubo and the Two Strings, 2016), debut en el largometraje de Travis Knight, nos traslada fastuosamente a un Japón envuelto en leyenda donde el pequeño Kubo vive apaciblemente entre cuentos fantásticos hasta que los espíritus del pasado dan un repentino giro a su vida que lo embarcará en una aventura inolvidable a compartir con una mona aleccionadora y un atolondrado escarabajo gigante. Los prestigiosos y (casi) siempre excelentes Matthew McConaughey, Charlize Theron, Rooney Mara y Ralph Fiennes —todos caucásicos, para enfado de la Media Action Network for Asian Americans— conforman, junto al joven, Art Parkinson el fantástico reparto vocal, dando una fuerza al divertido guion de Marc Haimes y Chris Butler que se pierde ligeramente en la versión doblada. Lo que por supuesto se mantiene intacto en todas las lenguas es el maravilloso plano visual, repleto de exóticos paisajes y sinuosos movimientos con los que la tecnología 3D envuelve al espectador desde el comienzo de la proyección. El gran Dario Marianelli, ganador del Óscar por Expiación (Joe Wright, 2007) aporta una bella partitura a la que pone la guinda la versión en shamisen (el instrumento musical que, junto al ensoñador origami, otorga al film su peculiar esencia) de Regina Spektor del tema “While My Guitar Gently Weeps” de Los Beatles.

21 abril 2016

'El libro de la selva': encanto clásico y espectacularidad animal

¡Qué bien se lo está montando Disney! Entre el universo Star Wars y la revisión de los clásicos animados, el estudio cinematográfico más famoso del mundo tiene varios años por delante de jugosa taquilla. Y sus creativos y directivos son conscientes de ello. Lejos han quedado los tiempos de secuelas Disney dirigidas directamente al mercado del DVD para los espectadores menos exigentes: consciente de la necesidad imperante de cuidar los detalles incluso en producciones de triunfo asegurado, la productora ha recuperado poco a poco la posición de líder del entretenimiento que perdió durante la primera década del siglo XXI. El éxito rotundo de crítica y público de El libro de la selva (The Jungle Book, 2016), esperada-y-temida revisión del clásico animado de 1967, es otro ejemplo de ello. Y es que, para sorpresa de muchos, nos encontramos ante una de las películas más memorables de un año que debería cerrarse con su obligada presencia en la temporada de premios.

El libro de la selva (The Jungle Book, 2016)
La creación de El libro de la selva de acción real
fue anunciada por Disney el 9 de julio de 2013
Jugar con los clásicos es, a priori, un éxito asegurado; pero también un riesgo asegurado. A fin de cuentas, El libro de la selva de Wolfgang Reitherman es una de las películas más queridas, no ya del estudio Disney (para el que es clave al tratarse de la última obra que Walt Disney supervisó personalmente, la primera también en estrenarse tras su traumática muerte), sino directamente de la historia del celuloide. Y es que durante las últimas décadas muchos son aquellos que han degustado una y otra vez su combinación de pícaro humor, hipnótica animación selvática, carismáticos personajes, pegadizas canciones y, sobre todo, refrescante buen rollo. Pues bien, todo ello y mucho más está presente en la cinta de acción real (por decir algo, ya que es digital en su práctica totalidad) de Jon Favreau, quien ha confeccionado la que es de lejos la mejor obra de una carrera que incluye divertimentos menores como la aventura infantil Zathura (2005), la superproducción de superhéroes Iron Man (2008) y la simpática comedia Chef (2014).

18 marzo 2016

'El cuento de la princesa Kaguya' y 'El recuerdo de Marnie': la despedida (temporal) de Ghibli

Tras años de espera (sin exagerar) por fin llegan a la cartelera española las dos últimas joyas del Studio Ghibli, las primeras en hacerlo desde el retiro del maestro Hayao Miyazaki. Se trata de El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari / The Tale of Princess Kaguya, 2013) y El recuerdo de Marnie (Omoide no Mânî / When Marnie Was There, 2014), las únicas cintas del estudio no dirigidas por Miyazaki que han logrado ser candidatas al Óscar a mejor película de animación. Frente a la obra cumbre del veterano Isao Takahata, encontramos uno de los primeros brotes de la principal esperanza actual de Ghibli, el relativamente joven Hiromasa Yonebayashi, quien ya sorprendió en 2010 con Arrietty y el mundo de los diminutos, su ópera prima tras años de dedicación invisible a la querida productora.

El cuento de la princesa Kaguya recibió 3 nominaciones
a los Annie: película, dirección y música original
El estreno conjunto de El cuento de la princesa Kaguya y El recuerdo de Marnie es un perfecto ejemplo de las dos vertientes de Ghibli, personificadas por sus dos fundadores: la vertiente realista liderada por Isao Takahata (La tumba de las luciérnagas, 1988), y la vertiente fantástica representada por Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro, 2001). Sin embargo, ambas corrientes están mucho más entrelazadas de lo que parece, siendo en esta ocasión Takahata el responsable de la fantasiosa El cuento de la princesa Kaguya (que, eso sí, concede más atención a la vida tradicional japonesa que a los propios elementos fantásticos) y Yonebayashi (heredero de Miyazaki), el director de la dramática El recuerdo de Marnie (donde, no obstante, fantasía y realidad nunca dejan de convivir, aunque sea en formato naturalista). Y es que la conexión entre el onirismo fantástico y la sencillez del día a día es la máxima de un estudio no por casualidad representado por Mi vecino Totoro (1988), obra cumbre de Miyazaki conectada a su vez con el drama rural Un verano en casa del abuelo (Hou Hsiao-Hsien, 1984). [Más al respecto en: 'Nostálicos veranos']

18 febrero 2016

Animación sin fronteras: ‘Anomalisa’ y ‘El niño y el mundo’

Mañana aterrizan en la cartelera española Anomalisa y El niño y el mundo, dos milagros del cine de animación que nos recuerdan que esta categoría cinematográfica, lejos de ser un mero artilugio infantil, es una de las armas más expresivas del séptimo arte. Ambas se han impuesto a superproducciones más convencionales en la lucha por el próximo Óscar a mejor película de animación y, aunque no ganarán (el genial Del revés de Pete Docter tiene el triunfo asegurado), suponen dos de las propuestas más peculiares que consiguen la nominación en los quince años de vida del galardón. [Más sobre las nominaciones aquí]

El niño y el mundo (O Menino e o Mundo, Alê Abreu, 2013)
El niño y el mundo optó a 3 Premios Annie:
película independiente, música y diseño de producción
El niño y el mundo (O Menino e o Mundo, 2013) es el segundo largometraje del brasileño Alê Abreu (Garoto Cósmico, 2007), pero la primera obra de este que obtiene distribución internacional. Íntima, sensible e imaginativa, esta pequeña cinta nos hace partícipes del viaje de un niño en busca de su padre a través de un mundo industrializado repleto de seres extraños. Bellísimamente animada con variadas técnicas de animación y toda la paleta del arcoíris, la película funciona como vistoso caramelo para los más pequeños y como fuente de reflexión para los mayores, que encontrarán sutiles referencias a los problemas de la sociedad moderna en sus fantasiosos elementos. De hecho, nos encontramos ante un auténtico despliegue de imaginación tanto a nivel visual como en el plano del subtexto que demuestra que no es necesario un presupuesto astronómico para sorprender a través de la animación. La música de Ruben Keffer y Gustavo Kurlat pone la guinda al pastel. Suyo es el primer premio a mejor película independiente de la historia de los Annie. [Más sobre los Annie aquí.]

08 febrero 2016

'Del revés' arrasa en los Premios Annie 2016 al mejor cine animado

Del revés ya está entre las seis películas con
mayor número de Premios Annie: diez
Matrícula de Honor para Del revés (Inside Out) de parte de la Asociación Internacional de Películas Animadas, que ha otorgado diez galardones a la última maravilla de Pixar: película, dirección (Pete Docter, que ya lo tenía gracias a la maravillosa Up, 2009), guion (Docter, Meg LeFauve y Josh Cooley), música, montaje, diseño de producción, doblaje, diseño de personajes, animación de personajes y storyboard. A destacar el cuarto galardón para el maravilloso compositor musical Michael Giacchino y la victoria de Phyllis Smith (voz de Tristeza) por encima de su más popular compañera de reparto Amy Poehler (voz de Alegría), protagonista de la genial serie televisiva Parks and Recreation. Considerando que este imaginativo retrato de las emociones ha conquistado el corazón del mundo entero, su triunfo en casa no es precisamente sorprendente.

21 diciembre 2015

'Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts': de las viñetas al 3D

La sociedad capitalista nos ha sumido en una espiral de competitividad de la que resulta difícil escapar. Todos queremos el éxito; y todos lo queremos cuanto antes, lo que se torna en una frustración generalizada que nos aleja de la tan ansiada felicidad. Con la ingeniosa tira cómica Peanuts, publicada por primera vez en 1950, Charles M. Schulz llevó esta ansiedad a la más tierna infancia, advirtiéndonos de que la falta de autoestima derivada del fracaso es un problema del que ni siquiera los niños escapan. Nominada a los Globos de Oro, los Premios Satellite, los Critics Choice Awards y los Annie, Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts (Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie, 2015) recupera a los simpáticos personajes de las viñetas originales gracias al estudio Blue Sky, que ha vuelto a confiar en Steve Martino, correalizador de las simpáticas Horton (junto a Jimmy Hayward, 2008) y Ice Age 4 (junto a Mike Thurmeier, 2012), para la realización de una de sus producciones más aclamadas hasta la fecha.

Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts (Steve Martino, 2015)
Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts opta a cinco
Annie: película, dirección, animación de personajes
y doblaje (Alex Garfin y Hadley Belle Miller)
Que Peanuts naciera en los años cincuenta no es en absoluto baladí: recién terminada la II Guerra Mundial, la sociedad estadounidense cambió radicalmente, pues su peso dejó de recaer únicamente en los hombres adultos. Tanto las mujeres como los infantes comenzaron a gozar de la libertad que la ausencia de los varones enviados a la batalla les había granjeado por primera vez. Pero, claro, dicha libertad también devino en mayor responsabilidad, terminando los propios niños convertidos en proyectos de futuro antes incluso de conocerse a sí mismos. Ese es el problema del entrañable Charlie Brown, un niño sumido en una constante depresión para quien el éxito aparenta ser la única salida. Así, mientras su amigo perruno Snoopy se embarca en una gran misión donde surcará los cielos luchando contra el Barón Rojo, él vive aventuras más propias de su edad, como enfrentarse al enésimo suspenso o al primer enamoramiento; su nueva compañera de clase, de sugerente cabellera pelirroja, se convierte así en un ideal metafórico difícil de alcanzar.

07 octubre 2015

‘Mi vecino Totoro’ y ‘Un verano en casa del abuelo’: nostálgicos veranos

Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 2015)
En 2009, Mi vecino Totoro fue elegida por la revista
Time Out como la mejor película animada de la historia
Una de las películas más queridas por los amantes del cine de animación japonés es Mi vecino Totoro (1988), obra maestra de Hayao Miyazaki. En esta bella cinta, dos hermanas se mudan con su padre al campo mientras la madre permanece enferma en el hospital, abriéndose ante ellas un mundo de fantasía (que incluye, claro está, al icónico personaje del título, diseñado por Kazuo Oga a partir de un boceto del cineasta). Lo que pocos saben es que, cuatro años antes, el taiwanés Hou Hsiao-Hsien había dirigido una película denominada Un verano en casa del abuelo (1984), cuya trama es prácticamente la misma (dejando de lado los elementos fantásticos). Mi fascinación por ambas películas me ha llevado a dedicarles una comparativa, tal y como he hecho con anterioridad con Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000) & Los juegos del hambre (Gary Ross, 2012) [aquí] y Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) & Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2007) [aquí]. Lejos de enfrentar la una contra la otra, espero que este artículo sirva para apreciar mejor la magia de estos pequeños grandes clásicos de la cinematografía asiática.

30 mayo 2015

'Mandarinas' y el cine bélico como canto antibelicista

Mandarinas (Mandariinid) (Zaza Urushadze, 2013)
 Mandarinas dio a  Zaza Urushadze el Premio del
Público y la Mejor Dirección del Festival de Varsovia
Nada hay más terrible que la guerra. Y así lo ha demostrado el séptimo arte desde sus orígenes. Sin embargo, tanto hemos oído el «no a la guerra» desde la magnífica Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930) —la primera gran película receptora del Óscar—, que la frase parece haber perdido su valor. Conocemos los estragos de los enfrentamientos bélicos y el absurdo hacia el que derivan. Sabemos que enfrentan a las culturas entre sí y convierten en monstruos a hombres corrientes. Recordamos que pocas confrontaciones tienen conclusiones felices y que la mayoría concluyen por la desesperación de ambos bandos y no por triunfo alguno: en la guerra, no hay victorias verdaderas. Quizá por lo bien que nos sabemos la teoría, el cine bélico lo tiene complicado a la hora de impactar al espectador y, lo que es más importante, de captar su atención. A menudo, los manifiestos anti-belicistas más efectivos no se encuentran en obras puramente bélicas, sino en aquellas que limitan las metralletas y explosiones y se centran en los auténticos protagonistas de toda confrontación: las personas atrapadas en ella. Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), Cuando el viento sopla (Jimmy T. Murakami, 1986), La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988), La delgada línea roja (Terrence Malick, 1998) o Las flores de la guerra (Zhang Yimou, 2011) son cinco excelentes ejemplos de ello.

08 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 3: lunáticos y joyas animadas

Poco puede hacer la jornada de hoy (con la que se despide la Muestra Syfy) para superar la excelente selección de ayer, marcada por las joyas de animación Mi vecino Totoro y Song of the Sea (además de los sugerentes cortos Sangre de unicornio y 365) y los asesinos con estilo de Goodnight Mommy, Cub y Crazy Bitches. El toque diferente lo puso Spring, una de las grandes sorpresas del certamen. Eso sí, para gustos colores, ya que mientras yo me dejaba maravillar film tras film, otros se quejaban de la “aburrida” programación, que —por suerte para mí y a diferencia del viernes— estaba más pensada para contentar a la crítica que al público.

Song of the Sea (Tomm Moore, 2014)
La propia Muestra Syfy no es consciente de la suerte
que tiene al contar con la maravillosa Song of the Sea
Sin duda, el acontecimiento clave del día y uno de los más esperados de toda la Muestra era el estreno de la cinta de animación irlandesa Song of the Sea, la nueva joya de Tomm Moore, codirector de El secreto del libro de Kells (2009). Ambas cintas le llevaron a las puertas del Óscar y, si éste fuera un premio justo, Song of the Sea se habría llevado la estatuilla a casa hace unas semanas. Y es que esta bellísima historia de dos hermanos envueltos en leyendas es una obra de arte se mire por donde se mire, desde el envolvente diseño animado hasta la poética banda sonora celta. Quizá el guion sufra del clásico defecto del cine familiar (mezcla insoluble de abstracta confusión y elementos infantiles), pero la cinta se gana al espectador gracias a sus maravillosos personajes y la atractiva atmósfera. Imprescindible.

14 julio 2014

La ‘Maléfica’ de Angelina Jolie: el lado oscuro de ‘La bella durmiente’

En 1959 Clyde Geronimi dirigió para Walt Disney la versión animada de La bella durmiente, popularizando a nivel mundial este cuento de la tradición oral europea. Son muchas las versiones de esta historia —entre otras, destacan las versiones del italiano Giambattista Basiel (Sol, Luna y Talía, 1634), Charles Perrault (La bella del bosque durmiente, 1697, versión en la que se basa el clásico Disney) y los alemanes Jacob y Wilhelm Grimm (Rosita de Espino, 1812)—, pero, hasta ahora, ninguna había indagado en uno de los personajes más intrigantes: la malvada Maléfica, a la que situé en sexta posición en mi top de los mejores villanos Disney.

'Maléfica' (Robert Stromberg, 2014)
La escena de la maldición es la más esperada del film
y una de las más poderosas del mismo
Este es precisamente el propósito de la nueva producción de acción real del estudio Disney, Maléfica (2014), la cual, al igual que las recientes Blancanieves y la leyenda del cazador (Rupert Sanders, 2012) y Oz: un mundo de fantasía (Sam Raimi, 2013), crea más devoción por las antagonistas de los cuentos que por sus heroína. Sin embargo, Maléfica es la primera que se atreve a convertir a la villana en la indiscutible protagonista, aunque, tal y como explicaré a continuación, lo hace con trampa (aprovecho para mencionar que, al contrario que la mayoría de mis artículos, éste destapará la trama del film por completo, así que desaconsejo su lectura a quienes todavía no hayan visto la obra).

01 junio 2014

Las 50 mejores canciones Disney (películas de animación)

El gran éxito de “Let it go”, de la película Frozen, ha devuelto a las canciones Disney la magia y popularidad. Desde 1937 con Blancanieves y los siete enanitos, prácticamente no ha habido un film del estudio sin un par de canciones que recordar y éste ha acumulado ocho merecidos premios Óscar a mejor canción. Como fan de todas ellas, hoy he decidido dedicar un artículo a las 50 mejores.

El rey león (Rob Minkoff y Roger Allers, 1994)
El rey león fue el primer film con tres canciones
nominadas al Oscar, todas de Tim Rice y Elton John
50. “Les aristocats”, de Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970). Maurice Chevalier aporta su refinado estilo francés a esta agradable canción que da comienzo al primer film estrenado tras la muerte de Walt Disney.

49. “The unbirthday song”, de Alicia en el País de las Maravillas (Clyde Geronimi, Hamilton Luske y Wilfred Jackson, 1951). Todo un clásico, esta divertida canción tiene la ventaja de poder cantarse (casi) todos los días del año con carácter festivo.

25 abril 2014

Perros, gatos, caballos, tiburones y otros animales de películas

El oso (Jean-Jacques Annaud, 1988)
Osos, pumas y otros animales salvajes protagonizan
El oso gracias a la magia del montaje
Esta semana, concretamente el 22 de abril, ha tenido lugar el Día de la Tierra, con lo que me parece un buen momento para dedicar un artículo a sus principales habitantes. No hablo de los humanos, sino del resto de criaturas que pueblan los rincones de nuestro planeta: los animales. Éstos, por supuesto, no hacen películas, pero muchos de ellos sí las han protagonizado, sobre todo durante los últimos años, cuando los efectos visuales han demostrado ser mucho más útiles que los entrenamientos a la hora de convertir a perros, leones y cebras en auténticas estrellas. Los animales merecen nuestro aprecio y respeto y el cine se ha acercado a ellos de todas las maneras: desde el mero entretenimiento hasta la crítica social. Este artículo va dedicado con todo mi cariño a todos los amantes de los animales.

31 enero 2014

Mejores villanos Disney

Las películas Disney no están exentas de críticas, pero pocos pueden rememorar su infancia sin ellas. Entre los muchos méritos de estos clásicos animados está la creación de villanos tan humanos como intrigantes, tan divertidos como aterradores, esenciales para que los héroes den muestra de su generosidad, valentía y buenos valores. Como fan eterno de estas películas de animación (a las que dediqué en su día el artículo “Siempre magia Disney”) y, por supuesto, de sus villanos, he decidido celebrar el estreno de Al encuentro de Mr. Banks, de John Lee Hancock, donde Tom Hanks encarna al mismo Walt Disney, con un alegre y distendido (aunque no carente de interesante simbolismo) ranking de los trece mejores malvados animados de esta factoría de sueños.

John Silver y Jim Hawkins en El planeta del tesoro
John Silver se convierte en una sorprendente
referencia paternal para el héroe Jim Hawkins
13. John Silver, de El planeta del tesoro (Ron Clements y John Musker, 2002). Voz original: Brian Murray. Aunque, al igual que la infravalorada película, John Silver no está entre los personajes más recordados, su importancia radica en ser el villano más humano de la factoría. Y no por su física, ya que es un ciborg (mitad humano, mitad máquina), sino por su profunda identidad. Obsesionado con encontrar un gran tesoro, Silver consigue pasar desapercibido como cocinero del barco dirigido por la capitana Amelie y, junto al adorable Morfo, desarrolla su traicionero y egoísta plan. Sin embargo, al conocer al joven Jim Hawkins, abandonado por su padre cuando era solo un niño, Silver no puede evitar enternecerse y embriagarse de un espíritu paternal muy humano que lo convierte en el villano más contradictorio, sorprendente y empático de todos los del estudio.

15 septiembre 2013

La magia Ghibli de Hayao Miyazaki, maestro de animación japonesa

El pasado 1 de septiembre, el maestro del cine de animación Hayao Miyazaki anunciaba su retirada después de cincuenta años dedicados al mundo del cine. La noticia conmocionó a sus millones de fans de todo el mundo. Y es que, si bien no es la primera vez que Miyazaki da una noticia así, sus 72 años nos instan a creer que se trata de la definitiva.

Dibujo de Hayao Miyazaki
Dibujo de Hayao Miyazaki rodeado de los
protagonistas de todas sus películas
Con el paso de los años, el japonés Hayao Miyazaki se ha convertido en el director más querido de su país y en uno de los más queridos del mundo. Y no sin razón: su visión ha revelado una forma inexplorada de hacer cine, concretamente cine de animación, y su originalidad ha conseguido llegar a millones de personas que, sin ser necesariamente amantes del séptimo arte, se han dejado llevar por su magia. A todos ellos dedico este artículo, elaborado con todo mi cariño como un tributo a la fascinante carrera de este impresionante cineasta.

Miyazaki nació en Akebono-cho, un pueblo de Bunkyō, Tokyo, el 5 de enero de 1941 en plena II Guerra Mundial. Durante el conflicto, su familia fue evacuada a Utsunomiya y, más tarde, a Kanuma City, donde su padre recolocó su negocio (la fábrica de aviones Miyazaki). La infancia de Miyazaki estuvo marcada por el constante cambio de escuela y la enfermedad de su madre, cuya tuberculosis espinal la obligó a pasar años en cama. Pero él supo refugiarse en su mundo y desarrollar una gran pasión por el manga, influido por el dibujante Osamu Tezuka.

29 agosto 2013

'Jurassic Park' y otras películas de dinosaurios

Parque Jurásico (Jurassic Park)
Los dinosaurios de Jurassic Park fueron los primeros
en causar auténtico terror en los espectadores
El re-estreno de la película Parque Jurásico (Jurassic Park) con tecnología 3D ha causado gran emoción entre sus múltiples fans, tanto entre quienes ya la disfrutaron en su estreno como por aquéllos que nunca han podido verla en la gran pantalla. Y no es para menos. Jurassic Park es una de esas películas especiales que marcan un antes y un después en la historia del cine. Concretamente, un antes y un después en las películas de dinosaurios. Por tanto, además de hablar de este clásico de los blockbusters, hoy voy a dedicar el blog a las apariciones más memorables de estas fascinantes criaturas en el séptimo arte.

04 agosto 2013

Breve historia del cine americano estadounidense (EE.UU.)

Tras más de un mes viajando por EE.UU., no veo mejor forma de regresar al blog que hacerlo con un artículo sobre el cine estadounidense. Mientras que para muchos el cine estadounidense constituye todo lo que entienden por “cine”, para otros esconde lo peor de la industria: tópicos e imagen de superioridad. Pero lo cierto es que, nos guste o no, los estadounidenses han alcanzado la perfección en casi todos los géneros y estilos cinematográficos, algo que no debe ser menospreciado. 

Centauros del desierto, de John Ford, 1956
Los paisajes de westerns como Centauros del desierto
se han convertido en un icono del cine estadounidense
No obstante, no fue en EE.UU. donde nació el cine, sino en Francia, donde los hermanos Lumière realizaron la primera proyección cinematográfica de la historia en 1895, con títulos como Llegada de un tren a la estación de la Ciotat, que se limitaba a mostrar una realidad cotidiana, o El regador regado, la primera comedia. Fue también allí donde George Méliès se convirtió en el padre del cine fantástico con la sorprendente Viaje a la luna (1902).

07 abril 2013

Películas fantásticas infravaloradas

No hay género cinematográfico más infravalorado que el fantástico. Si bien plasmar la realidad en pantalla no es fácil, imaginar una historia fantástica tampoco lo es. Las películas fantásticas nos trasladan a mundos mágicos y nos invitan a soñar. Sin embargo, es un trabajo que no se valora lo suficiente ni por la crítica ni por los propios espectadores, quienes disfrutan de estas películas pero, por algún motivo, no las consideran a la altura de un buen drama. Por eso hoy he decidido dedicar un artículo a las diez películas fantásticas más infravaloradas, partiendo de la base de que la práctica totalidad de películas de este género lo está. Doy paso al top 10:

Aslan y Edmund. Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario.
Las crónicas de Narnia transmite un positivo
mensaje de defensa de la naturaleza 
10. Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario (Andrew Adamson, 2005). Rotten Tomatoes: 76% / Filmaffinity: 5,8. ¿Qué le ha hecho Disney a Narnia?, se preguntaron algunos. Pues sencillamente crearla con dulzura, cariño y mucha magia. La primera película de Las crónicas de Narnia recibió críticas irregulares y aparentemente sólo gustó a los niños. Sin duda es mucho más infantil que El Señor de los Anillos, con la que se empeñaron en compararla debido a la amistad entre los autores de las obras originales, pero ofrece una gran dosis de entretenimiento y calidad técnica y hay pocos films que nos sumerjan en un mundo tan maravilloso. Ideal para disfrutar en familia (por algo fue premiada con el Critics Choice Award a mejor película familia del año, único premio que recibió además del Oscar y el Bafta a mejor maquillaje). Lástima que cada secuela sea peor que la anterior.

08 marzo 2013

Defensa de 'Bambi', clásico Disney

En un principio, los 6 conejos iban a ser similares
emulando a los 7 enanitos, pero Tambor ganó fuerza

Demasiado a menudo oigo decir que “Bambi está sobrevalorada”, que “es un rollo” o que “es la peor de las películas Disney de la Era de Oro”. Además, el film sólo tiene un 6,5 de nota media en Filmaffinity, donde son los propios usuarios los que deciden; no miro a nadie, pero Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970) tiene la misma nota... En Rotten Tomatoes, los críticos le dan un 91%, pero los usuarios solo un 72%. Para colmo, es el único film de la Era de Oro de Disney no incluido entre las “1001 películas que hay que ver antes de morir”. ¿Qué tiene todo el mundo contra esta película? Reconozco que Bambi (David Hand, 1942) no es precisamente mi película preferida, pero creo que sólo la infravaloran los que no se han parado a pensar en ello. Por eso, aunque ya dediqué un artículo a Disney en general ("Siempre magia Disney"), hoy dedico mi blog a este clásico de la animación que ha marcado las infancias de muchos de nosotros. Además, es mi cumpleaños y me merezco un artículo especial.


Las bellas escenas de la vida en el bosque envuelven
la historia del cervatillo Bambi con poesía
En 1933, Sidney Franklin, productor y director de la Metro-Goldwyn-Mayer, compró los derechos de la novela Bambi, una vida en el bosque (1923), del austriaco Felix Salten, con la intención de convertirla en una película de acción real. Sin embargo, tras años de experimentación, decidió que esto era imposible y vendió los derechos a Walt Disney en abril de 1937. A fin de cuentas, contar con animales en un rodaje era todavía algo complicado y, de hecho, pasarían más de veinte años hasta que un ciervo fuera protagonista de un rodaje en la fallida Mansiones verdes (Mel Ferrer, 1959).

"¡Esto es oro puro!", exclamó
Disney al ver esta escena
Pero Walt Disney, mago de la animación, tenía un plan distinto y empezó a trabajar en la adaptación en seguida, con la intención de convertir a Bambi en el segundo largometraje del estudio. Sin embargo, la dureza de la historia original no parecía muy apropiada para el estilo de Disney, lo que, unido a las dificultades para animar ciervos de forma realista (ya aparecen algunos en Blancanieves y los siete enanitos (David Hand, 1937), pero su animación es más adorable que creíble…, de hecho, en palabras de Eric Larson, estaban animados como “grandes sacos de flores”), dejó la producción en espera.

La estructura y el movimiento de ciervos reales fueron
estudiados a fondo por el equipo para alcanzar realismo
En 1938, el estudio empezó a trabajar en los storyboards de Bambi, pero la atención requerida por la experimental Fantasía (1940) volvió a retrasar su producción, que dio por fin comienzo el 17 de agosto de 1939. No obstante, los cambios que atravesaba el estudio en los ámbitos de personal, localizaciones y metodología de trabajo hicieron que los progresos fueran bastante lentos.

La elaboración del guión fue bastante costosa, ya que una obra para adultos debía convertirse en una historia para niños que no perdiera el espíritu original de la novela. Una de las aportaciones clave fue la creación del conejo Tambor y la mofeta Flor, los simpáticos amigos del protagonista. Además, se tomó la decisión de no mostrar al hombre en ningún momento, así como de omitir la escena de la muerte de la madre de Bambi. En julio de 1940 el guión estaba terminado y Bambi había pasado de corzo a ciervo de cola blanca, ya que el corzo de la novela original (ambientada en Europa) no habita en Norteamérica.

Esta pintura en óleo refleja el misticismo que envuelve
al padre de Bambi, príncipe del bosque
Ahora llegaba lo más difícil: la animación. Disney quería animales realistas, con lo que pidió al pintor del reino animal Rico LeBrun que diera clases magistrales a sus animadores sobre morfología animal. Los animadores visitaron también el zoo de Los Angeles e incluso un pequeño zoo fue construido en el estudio para que todos los trabajadores de Bambi pudieran observar a los animales de cerca. Aunque la anatomía de los personajes fue exagerada a propósito para darles mayor personalidad, esto no habría dado el mismo resultado de no haber contado con una base creíble. Trabajar en Bambi supuso para todos un enorme aprendizaje que reflejarían los posteriores films del estudio, para los que los animales siempre han sido clave.

Tyrus Wong es el artífice de la acertada
estética impresionista del film
Por otro lado, los decorados del film fueron inspirados por paisajes del este de EE.UU., donde uno de los artistas más conocidos del estudio, Maurice “Jake” Day, pasó varias semanas estudiando y fotografiando la flora y la fauna. No obstante, añadió tanto detalle a los dibujos que comprobó que estos quitaban protagonismo a los personajes. La solución vino del animador chino Tyrus Wong, cuyas pinturas impresionistas convencieron a Day para recomendarle como director de arte del film. La técnica de Wong era transmitir la esencia del bosque sin dibujarlo por completo. Así, mientras Bambi y sus amigos están dibujados con líneas marcadas y tonos bien definidos, los fondos son a menudo una combinación de colores y formas abstractas que, no obstante, nos transmiten la idea del bosque con gran belleza. El bosque es un lugar donde la vida fluye a raudales pero tiene la habilidad de esconderse cuando vamos en su busca y las pinturas al oleo son perfectas para mantener esa sensación de misterio. La escena más difícil de rodar fue el travelling inicial, con el que la cámara nos da la bienvenida a la vida en el bosque, para el que se recurrió a nueve niveles de pintura sobre placas de cristal.

Como público, descubrimos las maravillas del bosque
al mismo tiempo que el joven Bambi
Debido a la II Guerra Mundial, Pinocho (Ben Sharpsteen y Hamilton Luske, 1940) y Fantasía (1940) no tuvieron el éxito de taquilla esperado y acercaron al estudio a la ruina, lo que forzó a Disney a recortar varias escenas de Bambi para reducir costes. La propia Bambi supuso pérdidas en su estreno en 1942 (1,64 millones de dólares a partir de 1,7 millones de presupuesto): sin duda los tiempos de guerra eran bastante inoportunos para reivindicar la vida del bosque. Las críticas fueron regulares e incluso hubo alguna protesta por el negativo tratamiento de la caza en el film. Al igual que Blancanieves, Pinocho y Dumbo (Ben Sharpsteen, 1941), la película alcanzó tres nominaciones a los Oscar en categorías sonoras (no sin razón: apenas 900 palabras de diálogo hacen de Bambi la película con menos diálogo del estudio, lo que convierte al sonido en un elemento clave): mejor banda sonora, mejor canción (Love is a song) y mejor sonido, pero no ganó ninguna de ellas.

Para la escena del hielo se contó con actores humanos
que sirvieran de ejemplo para los movimientos
Está claro que las canciones de Bambi no pueden competir con las pegadizas melodías de sus predecesoras, pero los alegres cantos y dulces tonos de Edward Plumb y Frank Churchill, que combinaron instrumentos musicales con sonidos de la naturaleza, eran muy acordes como banda sonora del bosque. De hecho, la película es sin duda un canto de vida y de amor por los bosques, gracias al agudo diseño de la vida en estos. Desde la mamá perdiz con sus hijos en línea hasta las hojas balanceándose con el viento otoñal, todos los detalles de Bambi transmiten un mensaje defensor de las maravillas naturales que a menudo nos perdemos por no estar atentos. Y, aunque en su momento el papel del hombre como villano fue muy mal visto, hay que reconocer que no hay mayor enemigo de los bosques que nosotros mismos: la caza y la tala de árboles han supuesto y siguen suponiendo un ataque a la vida en muchos rincones del planeta.

Bambi aprende a estar alerta en la desprotegida pradera,
una de las últimas lecciones de su madre
Sin embargo, lo más bello de la historia del cervatillo Bambi es cómo refleja el ciclo de la vida y de cómo ésta siempre sigue su curso. Bambi ve la luz en primavera, con la alegría de los cantos de los pájaros y la emoción por descubrir este mundo; es una época de felicidad y carente de complicaciones en la que el bosque es hermoso y apacible. En verano, el personaje empieza a comprender que la vida tiene sus cambios y nada permanece del mismo modo para siempre; es un tiempo de maduración y descubrimiento de valores como la sabiduría (representada por el viejo Búho), la amistad (el conejo Tambor y la mofeta Flor) y el amor (la cervatilla Falina); además, Bambi ve a otros miembros de su especie y descubre la historia de su emblemático y misterioso padre, príncipe del bosque, y empieza a conocer la idea de “responsabilidad”: él podría ser el príncipe en un futuro. El otoño es una época de descubrir los peligros de la vida en la que Bambi aprende a temer al hombre y que la existencia no es tan sencilla como creía, mientras que el duro y frío invierno supone la confirmación de que sus miedos no eran infundados: su madre cae bajo el fuego del hombre y Bambi se encuentra con que la vida, tal y como la conocía, ha perdido su sentido.

El búho es símbolo de sabiduría, algo que retomaría
Tod y Toby cuarenta años después
Pero lo más hermoso de todo es que el mundo tiene preparada una sorpresa: el invierno no es el final y, tras él, llega de nuevo la primavera. La nieve da paso a las flores y el aparentemente imborrable dolor puede desaparecer. Bambi nunca olvidará a su madre, pero el ciclo de la vida le ha demostrado que la primavera siempre sigue al invierno, que los buenos y los malos momentos siempre están alternándose y que todo puede superarse.

Varias generaciones han llorado la muerte de la madre de Bambi y muchos se han preguntado: “¿Era realmente necesario?”. Después de todo, es una película para niños, y varias de las obras de Disney han cambiado sus finales originales para ser más apropiadas para ellos. Pero, aunque nos cueste aceptarlo, la muerte de la madre de Bambi sí es necesaria. No hay mayor temor en un niño que el perder a su propia madre. Ver al protagonista de su película favorita sobrellevar tal dolor y superarlo es muestra de que la vida, aunque dura y trágica en ocasiones, nos ha dado el valor de subsistir sin importar las circunstancias.

Mientras crece, Bambi descubre que hay otros seres
distintos a él atravesando los mismos cambios vitales
Y, claro, luego está la aventura del crecer, clave del cine de animación y visible más que nunca en Bambi. Al principio, Bambi está desamparado ante la vida y se refugia en su madre ante cualquier novedad. Los propios Tambor y Flor le asustan porque suponen algo nuevo para él. No obstante, con el paso del tiempo aprende a distinguir amigos de enemigos y encuentra apoyo en el pequeño conejo y la tierna mofeta. Algo similar sucede con la cervatilla Falina: la primera vez que se ven, Bambi siente una mezcla de admiración y rechazo y nosotros mismos vemos con malos ojos a un personaje que, aparentemente, busca privar a Bambi de su pureza e inocencia. Pero, cuando el ciclo de la vida vuelve al principio, Bambi y Falina se encuentran de nuevo y la situación es distinta: ambos han crecido y cambiado. Tanto Falina como nosotros somos conscientes de que hay algo diferente en Bambi, una madurez y una sabiduría que el dolor y las necesidades de salir adelante han dejado en él. Al final, es el propio Bambi el que se convierte en un héroe, sobrevive a sus propios miedos de la infancia (el hombre) y se gana el orgullo de su padre. Ya es el príncipe del bosque.

Al conocer a Falina, todo tipo de sentimientos pasan
por la mente de Bambi, quien ve que no está solo
Bambi no fue un éxito en su día, pero desde entonces ha vuelto a los cines en seis ocasiones (1947, 1957, 1966, 1975, 1982 y 1988) y ha sido todo un éxito de ventas desde su estreno en vídeo en 1989 y en DVD remasterizado en 2007. Además dio lugar a una insustancial pero exitosa secuela centrada en la relación de Bambi con su padre: Bambi 2, el príncipe del bosque (Brian Pimental, 2006). En junio de 2008, el American Film Institute colocó a Bambi como la tercera mejor película animada estadounidense de todos los tiempos, solo por detrás de Blancanieves y los siete enanitos y Pinocho. El propio Walt Disney la calificó como su película preferida de todas las de su estudio. Yo confío en que mis hijos rían con Shrek (Andrew Adamson y Vicky Jenson, 2001), se sorprendan con El viaje de Chihiro (Hayao Mitazaki, 2001) y vivan aventuras con Buscando a Nemo (Andrew Stanton y Lee Unkrich, 2005), pero espero que descubran el amor por este mundo y el significado de la vida con ese pequeño clásico que es Bambi. Recordad: el invierno siempre va seguido de la primavera.



© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

03 marzo 2013

Efectos especiales: todo es posible


La bella estética de 300 es obra de un ordenador...
y de la persona que lo maneja, claro
“La mayoría de lo que veis es falso, es un efecto visual”, así empezó el discurso de aceptación de los ganadores del Oscar por los efectos visuales de La vida de Pi, que fue cortado antes de que aquéllos pudieran protestar por la situación de su estudio, el Rhythm n Hue, recién sumido en la bancarrota pese a que el film recaudase más de 600 millones de dólares. Toda una ironía considerando que son sus efectos visuales lo que han convertido a un film con un guión mejorable y una dirección menos acertada de lo que Ang Lee nos tiene acostumbrados (con Oscar o sin él) en una de las más taquilleras del año. Pero es que Rhythm n Hue no se lleva ni un céntimo de todo ello. En honor a esta absurda injusticia, dedico mi artículo de hoy a los efectos visuales.

Nunca hubo un tigre en el
set de La vida de Pi
Desde los orígenes del cine, los efectos visuales han jugado un papel muy importante a la hora de contar historias y atraer a los espectadores. Tal y como mostré en los artículos “Cómo triunfar en taquilla” y “las películas más exitosas de la historia”, los efectos especiales son clave a la hora de atraer al público a las salas. Aunque las nuevas tecnologías nos vuelven cada vez más difíciles de sorprender, el avance en los efectos visuales no deja de crecer y películas como Cleopatra (Joseph L. Mankievicz, 1963), Independence day (Roland Emmerich, 1996) o Los vengadores (Joss Whedon, 2012) nos impresionan precisamente debido a ello.

Sin embargo, los efectos visuales fueron descubiertos por accidente, o eso se cree. En 1895, el genio George Méliès estaba rodando una escena en la calle cuando su cámara se atascó por unos instantes. Cuando el aparato volvió a funcionar, el carruaje que ocupaba su ángulo de visión había sido sustituido por un coche fúnebre. Al ser proyectada, la película dio la sensación de que el primero se había transformado en el segundo por arte de magia. Fue eso lo que dio a Méliès miles de ideas que plasmaría en su obra maestra Viaje a la luna (1902), la primera película fantástica de la historia. Por eso se le conoció como “el mago del cine”.

Viaje a la luna demostró que el cine no tenía que ser
realista y abrió todo un abanico de posibilidades
Aunque no lo parezca, la creación del primer King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) siguió un proceso similar al empleado por Méliès: el gorila era un muñeco de aluminio cubierto de piel de conejo de 60 centímetros que se movía manualmente. De este modo, se filmaba un fotograma, se movía el muñeco un poco y se filmaba el siguiente fotograma y así sucesivamente. Al verse todos los planos filmados seguidos, nuestra sensación era la de ver a King Kong en movimiento. Esta es la famosa técnica conocida como stop-motion, que en la actualidad se ha estilizado y perfeccionado.

Se trata del efecto visual más sencillo, pero con resultados fascinantes. Se considera que la primera película rodada enteramente con este efecto es la francesa El hotel eléctrico (Segundo de Chomón, 1908), en la que los objetos de un hotel cobran vida para peinar, afeitar y acomodar a sus huéspedes con gran realismo para la época.

Todos los elementos de un film como La novia cadáver
han sido construidos como si de juguetes se trataran
No obstante, alcanzar un grado de perfección absoluta es casi imposible, con lo que la técnica ha sido relegada al campo de la animación, donde pueden tomarse algunas licencias con el realismo. Sin duda, la figura más conocida a este respecto es Tim Burton, artista y máximo artífice de Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993) y director de La novia cadáver (2005) y Frankenweenie (2012). Estos maravillosos films crean una atmósfera encantada que mezcla el terror gótico y la ternura nostálgica gracias a unos ambientes fascinantes construidos pieza a pieza y animados fotograma a fotograma. Increíble pero cierto.

En Harry Potter y el prisionero de Azcabán personajes
reales y ficticios interactúan gracias a la magia digital
Cuando el stop-motion hace uso de figuras moldeables creadas a partir de plastilina, arcilla u otro material maleable, se conoce como Plastimación o Claymation (nombre inglés, por el que es más conocido, como en la mayoría de los casos que estoy tratando). Experto en este campo es el estudio británico Aardman, cuyos míticos personajes Wallace y Gromit han dado lugar a múltiples cortometrajes y un largometraje. Aunque las historietas no son demasiado novedosas, una retrospectiva a las divertidas aventuras de estos personajes refleja los avances técnicos del estudio, desde la artesanal Wallace & Gromit: la gran excursión (1989), de 24 minutos de duración, hasta la sorprendente Wallace & Gromit. La maldición de las verduras (2005), ganadora del Oscar a mejor película de animación, la mejoría es impresionante. El director de todas ellas es Nick Park, quien también dirigió, junto a Peter Lord (creador de Aardman junto David Sproxton en los 70), la excelente Chicken Run: Evasión en la granja (2000), sobre unas gallinas que luchan por evitar convertirse en pastel de pollo.

Forrest Gump es insertado en los acontecimientos
históricos de los 60 y 70 con humor y realismo
No, no me estoy equivocando de artículo: la animación no es sino un efecto especial más. De hecho, los límites entre películas de acción real y películas de animación son difusos, o, si no, que se lo digan a Avatar, incluida en varios tops de películas animadas. Pero no avancemos tan rápido, porque esta impresionante película debe mucho a sus predecesoras, incluida Toy Story (John Lasseter, 1995), primer film generado por completo por ordenador.

Los paisajes de El Señor de los Anillos combinan
realidad, miniaturas, fondos matte y retoques digitales
Una de las técnicas más empleadas por los cineastas es el matte painting, que consiste, sencillamente, en dibujar los escenarios y utilizarlos de fondo. Al haber objetos tridimensionales y personajes reales en primer plano, la falsedad del segundo plano pasa desapercibida. Se trata de una técnica muy empleada en el sistema clásico de estudios, que grababan todas las escenas en interiores, aunque a menudo el efecto es tan obvio que la credibilidad se queda por el camino, como en el caso de los exagerados fondos campestres de Siete novias para siete hermanos (Stanley Donen, 1954). El truco está en dar perspectiva a la imagen, lo que puede crear efectos ópticos asombrosos, como en la escena final de Blade Runner (Ridley Scott, 1982), donde Harrison Ford parece colgar sobre el abismo cuando apenas le separan unos centímetros del suelo.

Los 4 Fantásticos y otros
superhéroes deben sus poderes
a la tecnología digital
Las superproducciones modernas utilizan esta técnica con tal cuidado que resulta complicado saber qué es real y qué no. Muchos se sorprenderán al saber que varios de los paisajes de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003) son meros dibujos de los artistas conceptuales. No obstante, hay una diferencia importante: en el caso del musical de Donen, el fondo estaba literalmente colocado tras los actores, mientras que en la fantasía de Jackson está incrustado por ordenador. Esto es lo que se conoce como croma (en inglés, chroma key): la escena se graba con un fondo de un color uniforme que, en posproducción, es sustituido por el escenario que se desee. Dicho color suele ser el verde por ser el que menos existe en el cuerpo humano, pero también es muy utilizado el azul (por ejemplo, cuando se graban elementos vegetales), o incluso el rojo y el amarillo si procede. (A fin de cuentas, la posproducción convertirá en transparentes todos los elementos de dicho color para sustituirlo por el nuevo fondo, con lo que todo objeto o ser vivo de dicho tono también desaparecería.)

Los diez mandamientos no reparó en gastos para
conseguir los mejores efectos posibles en la época
Algo muy importante al usar el ordenador es la iluminación: ya que la escena se graba sin el fondo conveniente, hay que controlar que los actores reciban la misma iluminación que el fondo: no podemos ver una puesta de sol con personajes en primer plano que no se ven alterados por ella. La poesía visual 300 (Zack Snyder, 2006) fue grabada por completo en interiores, pero su resultado es excelente gracias al sumo cuidado de estos detalles. Y hablando de iluminación, no siempre fue fácil rodar de noche con la calidad actual: de hecho, hasta los años 50 la mayoría de las escenas nocturnas se grababan con el truco de “la noche americana”: filmar en un día soleado, cerrar un poco el diafragma de la cámara para que entre menos luz y poner un filtro azul al objetivo.

El imperio contraataca convierte unas miniaturas dignas
de exposición en amenazante maquinaria de guerra
Otro elemento importantísimo es el morphing, que surgió en los 80 y permite la metamorfosis de un elemento corpóreo en otro. Para ello, se fotografían el elemento de origen y el final y el programa de ordenador hace el resto. El primer ejemplo de la historia es la realista transformación de la hechicera Fin Raziel en una serie de animales en Willow (Ron Howard, 1988) gracias al trabajo de técnicos de Industrial Light & Magic (ILM). En 1991, el morphing dio un paso más con las transformaciones del malvado androide T-1000 de Terminator 2: el juicio final, con la que James Cameron consiguió, sorprendentemente, superar a su Terminator (1984) original, no sólo en efectos, sino también en profundidad de la historia.

Blade Runner crea una acertada ilusión óptica
gracias a
fondos matte con perspectiva
Y, hablando de ILM, esta empresa fue fundada por George Lucas en 1975 para alcanzar los efectos visuales que él buscaba para su famosa saga espacial, sobre la que acababa de obtener luz verde. Él era consciente de que La guerra de las galaxias (1977) no triunfaría sin universo creíble. Al final, se convirtió en una de las películas más taquilleras de la historia para sorpresa de todos (incluido el estudio). El desarrollo del control de movimiento (motion control) y el go motion (similar al stop-motion, pero fotografiando las figuras sin estar completamente inmóviles, lo que da realismo al movimiento) dio lugar a fascinantes naves espaciales, criaturas nunca vistas y mundos jamás imaginados. ILM tiene en su haber múltiples logros, como la primera secuencia generada totalmente por ordenador –Star Trek II: La ira de Khan (Nicholas Meyer, 1982)–, el primer personaje completamente generado por ordenador –el caballero de la vidriera en El secreto de la pirámide (Barry Levinson, 1985–, y el primer personaje creado 100% digital –Grievous, de Star Wars. Episodio III: La venganza de los Sith (George Lucas, 2005) –. No sin razón el estudio ha recibido 16 premios Oscar.

Jurassic Park combina tecnología
digital y animatronics
Aunque quizá el mayor avance del mismo fuera la creación de seres vivos de Parque Jurásico (Steven Spielberg, 1993), donde los dinosaurios se mueven con sumo realismo. Las mejoras en este ámbito llevaron a múltiples criaturas a cobrar vida en películas fantásticas, con creaciones tan fascinantes como el hipogrifo de Harry Potter y el prisionero de Azcabán (Alfonso Cuarón, 2004) o el gorila gigante de King Kong (Peter Jackson, 2005). Sin embargo, aunque parezca mentira, es más difícil todavía crear animales ya existentes: las criaturas fantásticas no tienen un “original" con el que compararse, pero el león de Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario (Andrew Adamson, 2004), sí, y la diferencia se percibe. Precisamente, uno de los grandes logros de La vida de Pi es hacernos creer que un tigre creado digitalmente es real, un efecto menos conseguido con otras de las criaturas del film, que, si bien son perfectas físicamente, carecen de vida.

Dentro del laberinto crea un
mundo de animatronics
Claro, que siempre serán más creíbles que los animatronics, es decir, máquinas robóticas que hacen pasarse por seres vivos. Quizá el más famoso sea el asesino protagonista de Tiburón (Steven Spielberg, 1975), cuya falta de realismo llevó a su director a recurrir al “terror por omisión” (lo que no vemos puede aterrarnos más que lo que vemos con claridad). También hay películas donde la práctica totalidad de los personajes está creada con este sistema, como la imaginativa Dentro del laberinto (Jim Henson, 1986), pero el efecto resulta bastante más curioso que realista. Incluso el mítico Yoda era bastante cuestionable pese al control de Frank Oz de la marioneta en El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980) y, por ello, al realizar la nueva trilogía, Lucas decidió crearlo directamente por ordenador, lo que hace que el personaje ni siquiera parezca el mismo pero gane expresión y, sobre todo, movimiento (a fin de cuentas, la marioneta ni podía levantarse del suelo).

Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto utiliza el
control de movimiento para crear criaturas fantásticas
A este respecto, conviene destacar que hay dos tipos de efectos visuales. Por un lado están los efectos mecánicos, alcanzados con trucos en el momento del rodaje, y, por otro, los efectos fotográficos, conseguidos por manipulación de la imagen en posproducción. Los primeros han dado poco a poco paso a los segundos en las grandes producciones, pero todavía son muy empleados en todo tipo de films. De hecho, la propia lluvia es un efecto visual, ya que la lluvia real no es captada con realismo por las cámaras de cine y además un rodaje es demasiado caro para depender del tiempo atmósferico. De ahí viene el chiste de Los Simpson en el que unos cineastas afirman que, como las vacas no parecen vacas en pantalla, se utilizan caballos con cuernos, mientras que para crear caballos se atan varios gatos.

La nueva trilogía de Star Wars ha sido criticada por su
estética de videojuego y no ha recibido un solo Oscar
En la época dorada de Hollywood, en los estudios se creaba de todo, desde el terremoto de San Francisco (W. S. van Dyke, 1936) y el tornado de El mago de Oz (Víctor Fleming, 1939), hasta la impresionante apertura del Mar Rojo de Los diez mandamientos (Cecil B. DeMille, 1956), calificada por Spielberg como “la mejor secuencia de efectos especiales de la historia”. Sin reparar en gastos, el equipo de efectos especiales combinó pinturas mate, imágenes de personas diminutas y secuencias de miles de litros de agua cayendo en un tanque proyectadas al revés. El Oscar de efectos visuales fue el único alcanzado por el film, pero sin duda le ayudó a alcanzar la séptima posición en el top de películas más taquilleras de todos los tiempos.

También memorable es la escena de lucha contra los esqueletos de Jasón y los argonautas (Don Chaffey, 1963), aunque hoy en día resulta bastante anticuada. Y es que la tecnología digital nos ha llevado a rechazar todo efecto que “se note”. A fin de cuentas, Alien (Ridley Scott, 1979), X-Men (Bryan Synger, 2000), Inteligencia artificial (Steven Spielberg, 2001) o Los 4 Fantásticos (Tim Story, 2005) nos tienen mal acostumbrados.

Los maravillosos efectos visuales de Eva nos 
regalan escenas mágicas de gran belleza
Una vez más, EE.UU. es el líder indiscutible de los efectos visuales, única categoría de los Oscar por la que nunca ha perdido un solo premio a favor de otras cinematografías (apenas nominaciones siquiera, aunque esto es más producto del egocentrismo que de otra cosa). No obstante, poco a poco otros países van aprendiendo de él y aportando su propia contribución. Nuestro país puede estar especialmente orgulloso de los efectos de las exitosas El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006) y Lo imposible (J. A. Bayona, 2012), aunque personalmente me quedo con Eva (Kike Maíllo, 2011), cuyo mejorable guión no empaña unos efectos robóticos, que son, no solo impresionantes, sino de las visiones más bellas que ha regalado el cine.

Nada es real en Matrix, ni dentro
ni fuera de la historia
De hecho, los mejores efectos visuales no son los más impresionantes, sino los que se insertan con tal perfección en la historia que nos hacen dudar de que realmente sean falsos, como en el caso de la espectacular Matrix (Andy & Lana Wachowsky, 1999), pionera en el bullet time (ralentización de tiempo para poder ver movimientos tan veloces como el de una bala gracias a registrar el movimiento desde distintos puntos de vista a partir de una batería de cámaras fotográficas sincronizadas). Hay que tener cuidado con las nuevas tecnologías, porque pueden dar lugar a una estética más propia del videojuego que de la realidad. Así, si bien los efectos visuales de Star Wars. Episodio I: La amenaza fantasma (George Lucas, 1999) y El Hobbit (Peter Jackson, 2012) son superiores a los de sus predecesoras (La guerra de las galaxias y El Señor de los Anillos) técnicamente hablando, resultan menos realistas y, por tanto, peores. De hecho, las tres películas de El Señor de los Anillos obtuvieron este Oscar precisamente por convertir la Tierra Media en un lugar fantástico, asombroso, inimaginable… pero creíble.

En esta saga fue también imprescindible el uso de la captura de movimiento (motion capture), que permitió aplicar los gestos y movimientos de Andy Serkis a la criatura Gollum con sumo realismo. Al contemplar a Gollum, vemos el toque humano de Serkis, pero también el misterio que una criatura así conlleva gracias a la magia del ordenador. El mismo proceso se utilizó en la impresionante Avatar (James Cameron, 2009) para convertir a todo el reparto en criaturas Na´vi. Esta última fue también pionera en el uso del 3D, que nos permite vivir los efectos visuales con más intensidad que nunca.

En la visualmente brillante Avatar, la 
captura de movimiento permite traspasar
expresiones reales a personajes digitales
De todos modos, los efectos visuales no surgen, ni por arte de magia ni por creación de un ordenador. Aunque la sofisticación de los efectos visuales actuales lleva a creer que son el resultado de un simple programa informático, lo cierto es que detrás de las inserciones de Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994) en distintos periodos históricos, los monstruos marinos de Piratas del Caribe: el cofre del hombre muerto (Gore Verbinski, 2006) o el decrecimiento de Brad Pitt en El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008) hay un equipo de expertos dedicando horas y horas a cada fotograma. Una vez más, la magia del cine nace del duro trabajo de personas que dedican horas, días, meses e incluso años a crearla. Y a regalárnosla.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

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