08 diciembre 2019

Premios de Cine Europeo 2019: consolidación de la mirada LGTB

La 32ª edición de los Premios de Cine Europeo seré recordada eminentemente por dos asuntos: el récord de galardones de La favorita (ocho) y el triunfo de la cinematografía LGTB, donde se enmarcan tanto esa cinta, que para muchos parecía ya agua pasada al ser realmente un título de 2018, como las que, por así decirlo, se han hecho con las medallas de plata y bronce: Dolor y gloria y Retrato de una mujer en llamas, dos de las joyas europeas del año. Los tres títulos abordan la comunidad no heteronormativa con originalidad, valentía y, ante todo, plena naturalidad.

La favorita, de Yorgos Lanthimos
La favorita estuvo nominada a 10 premios Oscar,
pero finalmente sólo Olivia Colman ganó el suyo
La favorita, que, valga la redundancia, fue una de las cintas favoritas de la carrera hacia el Oscar del año pasado, se hizo con todos los galardones a los que optaba: mejor película, mejor director para el griego Yorgos Lanthimos, personalísimo artífice de Canino (2009) y Langosta (2015); mejor actriz para la magnífica y muy británica Olivia Colman (receptora por este mismo papel del Oscar, el Globo de Oro y el BAFTA), que no acudió a la gala por estar ocupada jugando con sus hijos y sus perros, y mejor comedia (sí, ese absurdo galardón cuyo propósito no termina de quedar claro). A esos cuatro premios, todos muy merecidos pero quizá excesivos, hay que sumar otros cuatro de carácter técnico recogidos con anterioridad: fotografía para Robbie Ryan por "alejarse de las convenciones del drama de época lo máximo posible", montaje para Yorgos Mavropsaridis por dar a la película "un flujo fácil y natural de una manera inteligente, nueva e inventiva", vestuario para la ya mítica Sandy Powell por "ofrecer todos los guiños necesarios para una película de época que refrescantemente se siente como una ópera punk rock" y mejor maquillaje y peluquería para Nadia Stacey por un trabajo "hilarante pero también extremadamente triste". Y es que estamos ante una de las obras más geniales del año, tanto narrativa como visualmente.

02 diciembre 2019

Nominaciones a los Goya 2020: favoritos, sorpresas y omisiones

La Academia ya ha anunciado los nominados a su 34ª edición y, como siempre, el riesgo ha brillado por su ausencia. A continuación, el habitual comentario, categoría por categoría.

Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar
Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar:
17 nominaciones
MEJOR PELÍCULA

→ Dolor y gloria, de Pedro Almodóvar
→ Intemperie, de Benito Zambrano
→ La trinchera infinita, de Aitor Arregui, Jon Garaño y Jose Mari Goenaga
→ Lo que arde, de Oliver Laxe
→ Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar

Se habla de Dolor y gloria, La trinchera infinita y Mientras dure la guerra como favoritas desde tiempo antes de su estreno, con lo que su presencia aquí era harto esperada pese al (injusto) varapalo crítico recibido por la última de ellas. Lo que arde es el éxito sorpresa del año y, como tal, tampoco sorprende su inclusión, con lo que verdaderamente la duda residía en qué película conseguiría la quinta plaza. La hija de un ladrón, Los días que vendrán, Ventajas de viajar en tren o El hoyo habrían sido buenas opciones, pero la Academia es académica por definición y ha terminado decantándose por Intemperie. En cualquier caso, tiene que ganar Dolor y gloria, que no sólo es la mejor película española del momento sino directamente una de las mejores películas del año.

26 noviembre 2019

La mirada del amor: 'Retrato de una mujer en llamas'

Céline Sciamma, mujer y lesbiana, se considera una cineasta avant garde sencillamente por ser lo que es: una mujer, concretamente una mujer lesbiana, en un mundo todavía patriarcal y heteronormativo donde una película hecha por y sobre mujeres sigue siendo la excepción a la regla. Sus cuatro películas hasta la fecha, todas excelentes, son genuinas miradas tanto al universo femenino como a la realidad LGTB y la última de ellas la ha confirmado como una de las grandes del cine contemporáneo.

Retrato de una mujer en llamas
Contemplando a Adèle Haenel en
Retrato de una mujer en llamas

Reconocida con el premio a mejor guion en el último Festival de Cannes, Retrato de una mujer en llamas (Portrait de la jeune fille en feu, 2019), es la obra cumbre de Sciamma, quien ya en su primera obra, Lirios de agua (2007), retrató el amor lésbico con suma sensibilidad, dando además a conocer a la que sería su pareja artística y emocional, Adèle Haenel. Entretanto, Tomboy (2011) ofreció uno de los retratos de la transexualidad infantil más importantes jamás creados y Girlhood (2014) hizo lo propio con una adolescente negra, confirmándose el interés de la realizadora gala por dar voz a los outsiders. En el caso de la cinta que nos ocupa, de lejos la más ambiciosa hasta el momento, nos trasladamos a un atmosférico rincón de la costa francesa, allá por 1770, donde Héloïse (Noémie Merlant) debe pintar el retrato de bodas de Marianne, a quien encarna la mencionada Haenel. Las dos actrices están magníficas, siendo además la química que las une inmejorable, lo cual es clave para el juego de miradas en el que se nos sume. En esas miradas, en esos harto expresivos ojos, vemos crecer el deseo pero también el amor, emocionándonos al temer que, en un mundo tan calculado y conservador, tan humanos sentimientos nunca puedan explotarse del todo.

Retrato de una mujer en llamas, cartel alternativo
Cartel alternativo

Héloïse debe pintar a Marianne, captar milimétricamente su esencia, todo para entregársela a otra persona, a un hombre que nunca llegamos  a ver; ¿cómo y por qué hacerlo cuando realmente son ellas quienes se están enamorando? No hay una sola coma mal colocada ni un solo silencio desaprovechado en una película cuya ambientación costera es al mismo tiempo símbolo de libertad y confinamiento, de esperanza y sacrificio, de felicidad y dolor. Y es que el amor, el amor romántico para ser exactos, puede dar lugar a los sentimientos más extremos, generando máxima ilusión pero también un sufrimiento inigualable. La directora de fotografía Claire Mathon, el diseñador de producción Thomas Grézaud y la diseñadora de vestuario Dorothée Guiraud conforman un universo visual único y maravilloso que se volvió icónico antes incluso de que la mayoría viéramos la película, especialmente a través de ese mágico, y deliciosamente pictórico, plano de Marianne mirando al mar, como deseando ser engullida por él antes que seguir adelante con una vida que, como a tantas mujeres a lo largo de la historia, no pertenece. Y tan protagonista del plano es ella como Héloïse, presente, claro está, en el punto de vista: porque Retrato de una mujer en llamas es también un brillante ejercicio sobre el arte de mirar.

Impregnada de filosofía y poesía, esta obra de arte ha quedado inexplicablemente eclipasada en su país de origen por la más sensacionalista Los miserables, de Ladj Ly, que competirá por el Oscar en su lugar, quizá porque su pausado ritmo, su delicado clasicismo y su arriesgada temática no son para cualquiera. Pero no la dejéis pasar: pocos motivos hay este año más importantes para acercarse a una sala de cine.

03 octubre 2019

Festival de San Sebastián 2019: mejores y peores películas

Un año más, he disfrutado del maravilloso Festival de San Sebastián, en este caso en su 67ª edición, pudiendo ver hasta 43 títulos de todo tipo que, como siempre, os presento del más flojo al más sobresaliente, aun cuando la mayoría bien merece un puesto más alto:

The Other Lamb
The Other Lamb, de Malgorzata Szumowska
43. Patrick (Gonçalo Waddington, Portugal / Alemania, Sección Oficial). Durante su primera mitad, esta película genera suma intriga en torno a un joven que reaparece tras doce años desaparecido, pero la segunda mitad es frustrante, tediosa, innecesariamente violenta y de dudoso gusto moral.

42. La canción de los nombres olvidados (The Song of Names, Canadá / Reino Unido / Hungría, François Girard, Sección Oficial). Pese a la presencia de Tim Roth y Clive Owen y el evidente amor del realizador de El violín rojo (1998) por la música, este drama es demasiado convencional para generar interés, al menos, en el marco de un festival.

19 septiembre 2019

30 bandas sonoras muy especiales (Aniversario del blog VI)

Este año tiene lugar el séptimo aniversario de este espacio y para celebrarlo he decidido seleccionar 30 películas cuya música es, por un motivo u otro, especial para mí. Como sucedía con mis listados de películas, directores, actores, actrices y canciones, este no debe verse como una selección de las mejores bandas sonoras de la historia del cine, sino que se limita a albergar mis favoritas desde la pura subjetividad.

Expiación (2007)
Expiación (2007)
30. Carol (Todd Haynes, 2016). Música de Carter Burwell. Elegante y envolvente, la música de este melodrama de época habla por sí sola, sirviendo de perfecto acompañamiento para las miradas de las enamoradas, y no siempre sinceras, protagonistas.

29. La teoría del todo (James Marsh, 2014). Música de Jóhann Jóhansson. Este académico biopic conjuga los misterios del universo con los del amor, creando un paralelismo hermoso que debe mucho a la maravillosa música que lo acompaña.
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