20 mayo 2016

'Más allá de las montañas': pasado, presente y futuro en eterno cambio

En apenas tres décadas, el gigante asiático ha cambiado la economía socialista por un neocapitalismo que vuelve difícil seguir hablando de comunismo. Todo ha mutado en China desde la muerte de Mao Zedong en 1976 y, a la vez, todo sigue igual. Y nadie ha retratado tan bien este penetrante proceso como Jia Zhangke, a quien debemos cintas tan interesantes como Pickpocket (1997), Platform (2000), El mundo (2004), Naturaleza muerta (2006), Ciudad 24 (2008) y la polémica Un toque de violencia (2013). Su última y maravillosa producción va un paso más allá, sumando a la revisión del pasado y la reflexión sobre el presente una melancólicamente resignada mirada al futuro. Se trata de Más allá de las montañas (Mountains May Depart / Shan he gu ren, 2015), presentada en la Sección Oficial del Festival de Cannes hace exactamente un año y galardonada con el Premio del Público a mejor película europea (sí, es una coproducción entre China, Japón y Francia) del Festival de San Sebastián, en el que tuve la ocasión de disfrutarla por primera vez… y definirla, no sólo como la muestra más destacada del certamen, sino directamente como una de las mejores cintas del año. Hoy, por fin, aterriza en la cartelera.

Jia Zhang Ke y la actriz Tao Zhao trabajan juntos
por séptima vez en Más allá de las montañas
A finales de 1999, la joven Shen Tao es cortejada por dos amigos de la infancia: un trabajador de una mina de carbón y un propietario de una gasolinera. Ellos representan las dos Chinas, la del pasado y la del futuro, la humilde y la ambiciosa, la tradicional y la progresista. Ambos la aman y ambos se complementan en ese amor, con lo que la elección de la protagonista no podría ser más complicada. Pero, como toda decisión importante, esta marcará su futuro, así como el de las personas que la rodean, para siempre. Y es que Más allá de las montañas es una reflexión sobre la inestabilidad de un país en estado de mutación, sí, pero también —y quizá más importante— sobre la aceptación del paso del tiempo y las propias decisiones, así como la necesidad de conocerse a uno mismo de cara a vivir una vida plena. La cinta no se limita en absoluto a mostrarnos los dilemas acontecidos a finales de los noventa, sino que refleja dos momentos más de corte decisivo para la vida de la protagonista, acontecidos a su vez en un moderno 2014 donde la tecnología empieza a apoderarse de las relaciones y un ficticio —sutil pero efectivamente ambientado— 2025 en el que el mundo ha dado un paso de gigante pero las principales preocupaciones humanas siguen siendo las mismas. Para estas fechas, durante las que los personajes van y vienen de forma inesperadamente intermitente, la filmación cambia el formato en 1:33 original por los más modernos 1:85 y 2:39, respectivamente, lo que aporta también una textura diferente a cada periodo.

17 mayo 2016

'Noche real': cóctel británico de comedia social y drama de época

Si hay dos géneros que bordan especialmente los británicos desde los años noventa esos son la comedia social y el drama de época. En ambos casos, se procede a comentar la actualidad desde el entretenimiento, bien relacionando a la recién fallecida Lady Di con la protagonista de Elizabeth (Shekhar Kapur, 1998), bien exponiendo el peligro de los prejuicios a través del grupo de parados de Full Monty (Peter Cattaneo, 1997), por citar sólo dos ejemplos. En el primer caso, se deslumbra al espectador gracias al diseño de producción y el vestuario; en el segundo, a través del humor y la música. Mientras, el subtexto es bastante más complejo de lo que se entrevé a simple vista. Noche real (A Royal Night Out, 2015), la nueva producción de Julian Jarrold —director de Pisando fuerte (2005) y La joven Jane Austen (2007) pero más conocido por sus meticulosas creaciones de época para la BBC— supone una curiosa mezcla de las dos corrientes comentadas, con lo que verdaderamente no podría tratarse de una obra más encantadoramente británica.

Sarah Gadon en Noche real (A Royal Night Out, 2015)
El contraste entre la sofisticada princesa Elizabeth
y el alocado mundo real es la clave de Noche real
Nos encontramos ante una recreación ficcionada de los hechos que acontecieron el 8 de mayo de 1945 (Día de la Victoria) en el seno de la Casa Real británica: la salida más que controlada de las princesas a celebrar la victoria en un grupo de dieciséis personas que incluía a la niñera, varios amigos y militares protectores sirve a Kevin Hood (que ya colaboró con Jarrold en La joven Jane Austen) y el debutante Trevor De Silva para imaginar divertidas aventuras nocturnas vividas por la sensata heredera Elizabeth (refinada Sarah Gadon, receptora del Genie canadiense por la inquietante Enemy, de Denis Villeneuve, 2013) y su alocada hermana Margaret (hilarante Bell Powley, ganadora del Gotham por la fresca The Diary of a Teenage Girl, de Marielle Heller, 2015), hasta entonces refugiadas —o encerradas, según se mire— en una cristalina burbuja. Que las edades de actrices y personajes reales (28 y 23 frente a 19 y 14, respectivamente) no concuerden lo más mínimo es lo de menos, ya que la fidelidad a la aburrida historia original es, para bien y para mal, escasa. No obstante, como suele suceder en las producciones británicas de este tipo, el respeto a la Casa Real es mayúsculo, fomentándose el humor más sutil y elegante sin caer jamás en la vulgar caricatura.

07 mayo 2016

Las 80 películas mejor dirigidas según el Sindicato de Directores

El Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA, Directors Guild of America) ha celebrado su 80 aniversario escogiendo las 80 películas mejor dirigidas de la historia a partir de las votaciones de 2189 miembros del gremio. Os dejo el listado completo; he añadido asteriscos [*] a las 24 producciones que ganaron el DGA a mejor dirección en sus respectivos años (estos premios comenzaron a entregarse en 1948). Curiosamente, muchos de los títulos de la lista fueron en su día derrotados por otros que en esta ocasión han sido completamente olvidados. La primera posición la ocupa la misma cinta que hace dos años encabezó el listado de 'las 100 películas favoritas de Hollywood', el cual guarda enormes similitudes con este.

#1 El padrino
La película más votada
1. El padrino 
(Francis Ford Coppola, 1972)*
2. Ciudadano Kane 

(Orson Welles, 1941)
3. Lawrence de Arabia 

(David Lean, 1962)*
4. 2001: Una odisea en el espacio 

(Stanley Kubrick, 1968)
5. Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
6. El padrino: parte II 

(Francis Ford Coppola, 1974)*
7. Apocalypse Now 

(Francis Ford Coppola, 1979)
8. La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993)*
9. Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939)
10. Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990)

26 abril 2016

'El despertar de la Fuerza' vs. 'La amenaza fantasma' (Star Wars)

El pasado 18 de diciembre tuvo lugar uno de los acontecimientos cinematográficos más relevantes de la historia del cine, quizá sólo comparable al que aconteció el 19 de mayo dieciséis años atrás. Hablo, por supuesto, de El despertar de la Fuerza (The Force Awakens, 2015), de J. J. Abrams, y La amenaza fantasma (The Phantom Menace, 1999), de George Lucas, respectivos último (hasta la fecha) y primer episodios de la saga Star Wars, donde representan dos reinicios tan diferentes como interesantes (aunque también cuestionables). A raíz de esto último, he decidido contrastar ambas producciones para sacar a relucir los puntos fuertes (y, claro está, los débiles) de tan populares cintas. ¡Empecemos!

La amenaza fantasma (The Phantom Menace, 1999), de George Lucas
La historia original: punto para La amenaza fantasma
1. La historia original. Si algo se ha echado en cara por activa y por pasiva a El despertar de la Fuerza es su escasa inventiva a nivel narrativo, al haber optado sus creadores por el homenaje hasta límites imposibles. Que el resultado sea prácticamente un calco de La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977) con algún detalle de El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980) garantiza tanto el entretenimiento como la nostalgia, pero lastra el carácter fascinador. Por su parte, la más arriesgada La amenaza fantasma se adentró en senderos políticos que, si bien buscaban invitar a reflexionar sobre cuestiones muy actuales, se quedaban a medio gas. Aun así, los senderos recorridos por esta cinta son clave de la riqueza de este universo. Y, sobre todo, muy novedosos. 

21 abril 2016

'El libro de la selva': encanto clásico y espectacularidad animal

¡Qué bien se lo está montando Disney! Entre el universo Star Wars y la revisión de los clásicos animados, el estudio cinematográfico más famoso del mundo tiene varios años por delante de jugosa taquilla. Y sus creativos y directivos son conscientes de ello. Lejos han quedado los tiempos de secuelas Disney dirigidas directamente al mercado del DVD para los espectadores menos exigentes: consciente de la necesidad imperante de cuidar los detalles incluso en producciones de triunfo asegurado, la productora ha recuperado poco a poco la posición de líder del entretenimiento que perdió durante la primera década del siglo XXI. El éxito rotundo de crítica y público de El libro de la selva (The Jungle Book, 2016), esperada-y-temida revisión del clásico animado de 1967, es otro ejemplo de ello. Y es que, para sorpresa de muchos, nos encontramos ante una de las películas más memorables de un año que debería cerrarse con su obligada presencia en la temporada de premios.

El libro de la selva (The Jungle Book, 2016)
La creación de El libro de la selva de acción real
fue anunciada por Disney el 9 de julio de 2013
Jugar con los clásicos es, a priori, un éxito asegurado; pero también un riesgo asegurado. A fin de cuentas, El libro de la selva de Wolfgang Reitherman es una de las películas más queridas, no ya del estudio Disney (para el que es clave al tratarse de la última obra que Walt Disney supervisó personalmente, la primera también en estrenarse tras su traumática muerte), sino directamente de la historia del celuloide. Y es que durante las últimas décadas muchos son aquellos que han degustado una y otra vez su combinación de pícaro humor, hipnótica animación selvática, carismáticos personajes, pegadizas canciones y, sobre todo, refrescante buen rollo. Pues bien, todo ello y mucho más está presente en la cinta de acción real (por decir algo, ya que es digital en su práctica totalidad) de Jon Favreau, quien ha confeccionado la que es de lejos la mejor obra de una carrera que incluye divertimentos menores como la aventura infantil Zathura (2005), la superproducción de superhéroes Iron Man (2008) y la simpática comedia Chef (2014).
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