PRÓXIMO ESTRENO: R3SACÓN (RESACÓN EN LAS VEGAS 3) - 31 DE MAYO (TRAILER)

martes, 14 de mayo de 2013

Adolescencia infinita


Una de las películas más queridas por el público del año pasado fue Las ventajas de ser un marginado (2013), adaptación de Stephen Chbosky de su propia novela. Se trata de una obra sencilla que llega al corazón de los espectadores por su cuidadoso tratamiento de una etapa que todos recordamos con nostalgia: la adolescencia, o, mejor, dicho, el final de ésta.

Las ventajas de ser un marginado cuenta con un
maravilloso reparto de estrellas juveniles y una
fantástica banda sonora que acentúa la nostalgia
Los años de adolescencia a menudo no son ni los más felices ni los más importantes, pero sí constituyen una época única en la vida en la que todo es posible y el futuro es incierto. Las ventajas de ser un marginado cuenta la historia de tres jóvenes que se enfrentan a las dudas vitales de encontrarse en el limbo entre la infancia y la edad adulta, entre la despreocupación y la responsabilidad.

El adorable Logan Lerman encarna a Charlie, un chico con bastantes problemas de identidad y mucho miedo de llegar al instituto. Siempre ha sido un marginado y teme volver a serlo. Pero esta vez conoce a los hermanastros Sam (Emma Watson) y Patrick (Ezra Miller), quienes, pese a contar con sus propios problemas (ella no confía en sí misma tras una mala racha de alcohol y sexo fácil y él debe afrontar la homofobia del instituto), son capaces de poner éstos al margen y disfrutar de la vida. Al ritmo de música de The Smiths, The Samples o David Bowie y bailando al ritmo de The Rocky Horror Picture Show, los tres encuentran apoyo los unos en los otros.

Cuenta conmigo adapta una de las novelas más
tiernas de Stephen King con gran acierto
Y es que la amistad es la base de la adolescencia. Son las amistades lo que más recordamos de esta etapa y lo que más nos marca, pese a que la mayoría se pierden con el paso de los años. Un bello ejemplo de esto es Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986), en la que cuatro chicos deciden jugar a ser héroes y se adentran en el bosque en busca de un cadáver siguiendo las vías del tren. Lo que debía ser una mera excursión infantil, se convierte en toda una aventura en la que los cuatro amigos aprenden a valerse por sí mismos y descubren que, bajo sus habituales insultos, hay un gran cariño que nunca desaparecerá, como muestra la última frase de la película: "Nunca volví a tener amigos como los que tuve a los doce años. Cielos, ¿acaso alguien sí?”

Los protagonistas de Adventureland nunca imaginaron
que un verano trabajando sería tan especial
Igual de nostálgica es Adventureland (Greg Mottola, 2009), en la que Jesse Eisenberg y una sorprendentemente potable Kristen Stewart se ven obligados a pasar el último verano de sus vidas adolescentes trabajando en un parque de atracciones. Ambos arrastran problemas familiares y una fuerte crisis de identidad, pero encuentran apoyo y amor el uno en el otro. Eisenberg ha participado en muestras de la adolescencia muy diferentes, desde el multipremiado drama La red social (David Fincher, 2009) sobre las complicaciones legales y personales que vivieron los jóvenes creadores de Faceboook, hasta la comedia de terror Bienvenidos a Zombieland (Ruben Fleischer, 2009), una divertida aventura de lucha contra zombies con un corazón de autodescubrimiento por parte de sus protagonistas.

En esta última actúa también la genial Emma Stone, quien saltaría a la fama al año siguiente con Rumores y mentiras (Will Gluck, 2010), que, disfrazada de comedia estúpida sobre una adolescente que se hace pasar por promiscua, ofrece una mordaz crítica a la sociedad actual, en la que todos sabemos que el mundo está plagado de mentiras y, aun así, nos creemos lo primero que escuchamos.

Los protagonistas de High School Musical deben
pensar en el futuro sin olvidar disfrutar del presente
Mucho más suave en tono es la infravalorada trilogía High School Musical (Kenny Ortega, 2006-2008), en la que varios jóvenes aprenden a sobrellevar los tópicos del instituto gracias a la música. Entre maravillosas canciones como “Stick to the status quo”, "You are the music in me” y “Just wanna be with you” encontramos un bello autodescubrimiento por parte de los protagonistas de que la vida, tal y como la conocen, está a punto de cambiar. Y, desde luego, Zac Efron y Vanessa Hudgens resultan mucho más creíbles por los pasillos del instituto que John Travolta y Olivia Newton-John en la famosa Grease (Randal Kleiser, 1979), que también se refugia en la genial banda sonora de canciones.

Las historias de adolescentes son cada vez más frecuentes, pero el cine no siempre las tuvo en cuenta. Fue en los años 50 cuando, pasada la II Guerra Mundial y aumentado el nivel de vida de las clases medias, los adolescentes empezaron a tener su propio dinero y Hollywood descubrió un nuevo público. Hasta entonces, los adolescentes eran normalmente ridiculizados en el cine y rara vez tenían protagonismo, con lo que era necesario crear modelos a los que admirar. Y lo mejor fue recurrir a los nuevos actores del Método, que rechazaban la artificiosidad y parecían encarnar a sus personajes más que interpretarlos.

Rebelde sin causa fue pionera en mostrar una juventud
independiente de los padres y crítica con éstos
Esto era lo que los jóvenes necesitaban para identificarse y Marlon Brando y James Dean se convirtieron con rapidez en auténticas estrellas. El primero protagonizó la impactante Salvaje (László Benedek, 1953), que contaba con todo lo que la sociedad americana había luchado por censurar: jóvenes motoristas alborotadores y rebeldes, mientras que el segundo constituyó un modelo más sensible en Al este del edén (Eliza Kazan, 1955) y se convirtió en todo un icono de la “juventud eterna” a causa de su trágica y prematura muerte en un accidente de moto que tuvo lugar antes incluso del estreno de la mítica Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). En esta película, Natalie Wood, Sal Mineo y él encarnan a tres adolescentes hartos del control de los adultos sobre sus vidas y necesitados de forjarse sus propios destinos.

Fruta prohibida refleja la crisis de la juventud por
la situación de Japón tras la II Guerra Mundial
Las consecuencias de la intromisión de los padres fueron llevadas hasta las últimas consecuencias en Resplandor en la hierba (Elia Kazan, 1961), donde dos jóvenes (Warren Beatty y Natalie Wood) son obligados a poner las convenciones sociales por encima de su amor. Desde entonces, el cine no ha dejado de condenar la forma en que algunos padres se empeñan en dirigir las vidas de sus hijos sin darse cuenta de que solo dejándoles volar por sí solos podrán éstos encontrar su propio camino. Este auge del cine adolescente llegó a todos los rincones del mundo, desde la japonesa Fruta prohibida (Kô Nakahira, 1956), donde dos hermanos pelean por una chica menos inocente de lo que aparenta, hasta la francesa Los 400 golpes (François Truffaut, 1959), donde un adolescente debe hacer frente a la falta de cariño recibido de sus progenitores.

American Graffiti optó a los Oscars a mejor película y
director y puso a George Lucas en el punto de mira
Con el paso de los años, las películas sobre adolescentes fueron cada vez más comunes y despreocupadas, pero en general conservaron ese aire trágico que caracteriza a esta aparentemente banal etapa. Clave a este respecto fue American Graffiti (George Lucas, 1973), en la que varios jóvenes quieren disfrutar su última noche de libertad antes de afrontar las obligaciones de la vida adulta. La película incluía unas frases finales con los destinos de los protagonistas, un claro modo de recordarnos que, para bien o para mal, las decisiones de la adolescencia marcarán el resto de nuestra vida.

Los protagonistas de El club de los cinco encuentran
un inesperado consuelo los unos en los otros
Una nueva generación de actores jóvenes fue etiquetada como los “Brat Pack”, especialmente a causa de dos memorables películas: St. Elmo, punto de encuentro (Joel Schumacher, 1985) y la maravillosa El club de los cinco (John Hughes, 1985), en la que cinco desconocidos de distintas clases y gustos son castigados a pasar un sábado en el instituto y, poco a poco, aprenden a comprender al resto. Entre los actores “Brat Pack” (denominación de la que ellos mismo renegaron) destacan Emilio Estévez, Rob Lowe, Demi Moore o Judd Nelson, quienes encarnaron a una generación más trágica y a menudo abocada a las drogas y el cinismo, tanto en pantalla como en la vida real.

La noche de Halloween supuso el debut de
Jamie Lee Curtis como la virginal protagonista
Sin embargo, los jóvenes de finales de siglo demostraron menos interés en estas historias de lo esperado y los grandes éxitos juveniles fueron, en realidad, las películas de terror. La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) o Scream (Wes Craven, 1996) atrajeron a las salas a millones de jóvenes que, entre los gritos y la sangre, no se daban cuenta de que tenían ante sí un cine verdaderamente reaccionario. La moraleja de todas estas películas era la misma: cuanto más estudioso, educado y virginal seas, más probabilidades tendrás de seguir vivo.

Enormemente conservadora es también la bochornosa saga Crepúsculo (2008-2012), no en vano basada en la obra de la escritora mormona Stephenie Meyer. Ésta no desaprovechó ninguna ocasión para transmitir abstinencia sexual y pureza de espíritu y la exigencia de su vampírico protagonista (Robert Pattinson) de esperar a la boda para tener sexo fue fielmente mantenida en las películas. Eso sí, entre los diálogos irrisorios y las interpretaciones mediocres, reside un dilema importante: ¿vivir eternamente en la adolescencia o afrontar la naturaleza caduca de la existencia humana?

El club de los poetas muertos es todo un canto a favor
de la democracia, la igualdad y la libertad
Claro, que esta crisis de identidad se puede transmitir sin necesidad de recurrir a hombres lobo sin camiseta. El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) muestra a un grupo de alumnos de un estricto colegio inglés aprendiendo a disfrutar del momento gracias (“carpe diem”) al excéntrico profesor encarnado por Robin Williams. Entre bellos poemas y profundos discursos, estos jóvenes aprenderán que los sueños están para luchar por ellos antes de que sea tarde. En un ambiente mucho menos elitista, los protagonistas de Arena en los bolsillos (César Martínez-Herrada, 2006) huirán de sus míseros hogares en un bello viaje de autodescubrimiento con una única meta: el mar, esa infinita masa azul que la vida en Madrid sólo les permite imaginar.

Las protagonistas de Linda Linda Linda son conscientes
de que una etapa llega a su fin... y quieren aprovecharla
Mientras en EE.UU. Lizzie Superstar (Jim Fall, 2003) convierte en realidad su sueño musical y Juno (Jason Reitman (2007) se queda embarazada a los 16 y debe tomar una difícil decisión al respecto, las protagonistas de la japonesa Linda Linda Linda (Nobuhiro Yamashita, 2005) afrontan sus últimos días de instituto refugiadas en una banda musical que les ayuda a ignorar el cambio vital al que se acercan. Japón es especialmente hábil a la hora de transmitir el bello sentimiento de fin de la infancia, desde el thriller Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000), donde varios adolescentes son obligados a matarse entre ellos antes siquiera de haber comprendido la vida, hasta la cinta animada Colorful (Keiichi Hara, 2010), donde una persona fallecida tiene la oportunidad de regresar al mundo de los vivos en el cuerpo de un adolescente.

Los juncos salvajes obtuvo 4 premios César:
película director, guión y actriz revelación
Parte imprescindible de casi cualquier cinta de adolescentes es el despertar sexual. Pero no hablo de bochornos como American Pie (Paul Weitz, 1999), sino del tratamiento tierno y sincero de cómo los niños ya no son tan niños y empiezan a descubrir su propio cuerpo y a sentir lo que nunca imaginaron. La maravillosa Los juncos salvajes (André Téchiné, 1994) trata las relaciones entre un grupo de jóvenes de un internado francés con la guerra de independencia de Argelia de fondo. François descubre que es gay y se enamora de Serge, quien al principio le corresponde pero termina interesándose por una chica bastante desarrollada. La crisis de identidad y el conflicto político se entrelazan a la perfección mientras los tres jóvenes descubren el significado de la vida (o, mejor dicho, se acercan a hacerlo).

La película también fue de las primeras en contar con un protagonista adolescente homosexual, algo que hasta entonces había sido prácticamente tabú. Pero la homosexualidad es parte de uno mismo desde que se nace, y la adolescencia es sin duda la época en que irremediablemente sale a relucir. La sueca Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998) y la española Krámpack (Cesc Gay, 2000) son algunas de las cintas más tiernas y arriesgadas a este respecto, al centrarse en la crisis interior que viven los adolescentes homosexuales, para quienes la vida es casi una tortura diaria hasta que aprenden a aceptarse a sí mismos.

Krámpack muestra el despertar sexual de dos amigos:
uno heterosexual y uno homosexual
Y es que la adolescencia es una etapa hermosa pero también muy dura, en la que necesitamos sentirnos queridos y apoyados más que nunca. A menudo, es difícil distinguir un drama como Beautiful thing (Hettie MacDonald, 1996) de una comedia como Bienvenido al mundo de LOL (Lisa Azuelos, 2008), porque la adolescencia es una etapa de blancos y negros, donde los acontecimientos felices nunca dejan de alternarse con los tristes, la vida pierde y retoma el sentido a cada instante y es posible reír y llorar al mismo tiempo.

La adolescencia nunca deja de ser una etapa de nostalgia y eterno recuerdo en la que la letra de la canción “Forever Young”, de Alphaville, cobra más sentido que nunca. Unos años de cambio y sorpresas, en los que todo parece, o demasiado banal, o demasiado importante. Un tiempo en el que la vida se presenta ante ti, con todos sus caminos y todas sus opciones, y te invita a elegir la persona que querrás ser el resto de tu vida. Por unos instantes, somos infinitos.

Y, sobre todo, una etapa que siempre seguirá ahí. Para recordarla en esas lluviosas tardes de nostalgia.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras


domingo, 5 de mayo de 2013

Peores traducciones de títulos de películas en español


Tres años después de su estreno en EE.UU., la interesante película Rabbit Hole (John Cameron Mitchell, 2010) ha llegado por fin a España en formato DVD sin pasar por las salas. Pero lo ha hecho con el título de Los secretos del corazón, que, no sólo no tiene nada que ver con el original, sino que es prácticamente el mismo que el de la bella película española Secretos del corazón (Montxo Armendáriz, 1997). Mi indignación ante semejante traducción me ha llevado a dedicar un artículo a las peores traducciones de títulos de películas al castellano en España (otro día hablaré de las de Latinoamérica, que tampoco tienen desperdicio). Así que hoy os regalo un artículo más distendido de lo habitual, ideal para afrontar con humor la llegada de la temporada de exámenes. Aquí tenéis las veinticinco peores traducciones que he encontrado.


25. Superbad Supersalidos (Greg Mottola, 2007). ¡Viva la sutileza! No es que esta película fuera precisamente candidata al Oscar, pero no está tan mal e incluso fue nominada a los Critic´s Choice Awards en la categoría de mejor comedia. Al menos llamándose Superbad tenía alguna esperanza de llegar al “público no salido”.

24. Mr. Smith goes to Washington Caballero sin espada (Frank Capra, 1939). Este excelente drama protagonizado por James Stewart perdió hasta la esencia con la estúpida traducción española.

Dos colgaos muy fumaos, poster, carátula, portada, cartel
¿Para qué andarse por las ramas?

sábado, 27 de abril de 2013

La Political Film Society y el cine de concienciación


Hoy en día, el valor social de una película es casi tan importante como su capacidad para entretener. Aunque las películas más exitosas, principalmente comedias y cintas fantásticas, no son el mejor ejemplo de ello, lo cierto es que las obras más impactantes y premiadas suelen serlo por factores al margen de la calidad artística. Incluso la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003) es un canto antibelicista además de todo un espectáculo.

La Political Film Society y el cine de concienciación - La lista de Schindler
La lista de Schindler se hizo con 7 Oscars y es una
de las representaciones del nazismo más aclamadas
Hace poco descubrí los premios de la Political Film Society, destinados a premiar a las películas con mejores valores. Aunque todavía son unos galardones poco conocidos, la concienciación de la gente es, afortunadamente, cada vez mayor, con lo que auguro mayor fama a estos premios en el futuro. En cualquier caso, creo que son unos galardones encomiables, así que hoy he decidido dedicarles mi blog para darlos a conocer.

martes, 16 de abril de 2013

Grandes canciones de películas


La música y el cine son compañeras inseparables. A veces, recordamos más la melodía de una película que la propia película en sí. Pero no hay que confundir a la banda sonora con las canciones. La primera es compuesta de forma uniforme por un compositor y acompaña al film de principio a fin de forma envolvente pero humilde, mientras que cada canción es creada de forma distinta e introducida en un punto concreto de la trama (o, incluso, en los créditos) para convertirse en protagonista indiscutible del momento. Hoy voy a hablar de las canciones de cine, y, para que podáis disfrutarlas una y otra vez, enlazaré cada título de canción a la canción correspondiente.

Dreamgirls, canciones de películas
Dreamgirls es la perfecta plataforma para el lucimiento
de Jennifer Hudson y Beyoncé Knowles
Hoy en día, las canciones de cine forman parte del imaginario musical colectivo, trascendiendo en múltiples ocasiones a la propia película. ¿Alguien recuerda a la película Por fin ya es viernes (Robert Klane, 1978)? Probablemente no, pero ¿a que os suena la canción “Last dance”? No obstante, no hace falta que la película se pierda en el olvido para que la canción tome vida propia. Tanto el film Armas de mujer (Mike Nichols, 1988) como la canción “Let the river run” son bastante memorables, y, sin embargo, pocos recuerdan que la segunda forma parte de la primera (de hecho, para muchos ahora es la canción de Mapfre).

domingo, 7 de abril de 2013

Películas fantásticas infravaloradas


No hay género cinematográfico más infravalorado que el fantástico. Si bien plasmar la realidad en pantalla no es fácil, imaginar una historia fantástica tampoco lo es. Las películas fantásticas nos trasladan a mundos mágicos y nos invitan a soñar. Sin embargo, es un trabajo que no se valora lo suficiente ni por la crítica ni por los propios espectadores, quienes disfrutan de estas películas pero, por algún motivo, no las consideran a la altura de un buen drama. Por eso hoy he decidido dedicar un artículo a las diez películas fantásticas más infravaloradas, partiendo de la base de que la práctica totalidad de películas de este género lo está. Doy paso al top 10:

Aslan y Edmund. Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario.
Las crónicas de Narnia transmite un positivo
mensaje de defensa de la naturaleza 
10. Las crónicas de Narnia. El león, la bruja y el armario (Andrew Adamson, 2005). Rotten Tomatoes: 76% / Filmaffinity: 5,8. ¿Qué le ha hecho Disney a Narnia?, se preguntaron algunos. Pues sencillamente crearla con dulzura, cariño y mucha magia. La primera película de Las crónicas de Narnia recibió críticas irregulares y aparentemente sólo gustó a los niños. Sin duda es mucho más infantil que El Señor de los Anillos, con la que se empeñaron en compararla debido a la amistad entre los autores de las obras originales, pero ofrece una gran dosis de entretenimiento y calidad técnica y hay pocos films que nos sumerjan en un mundo tan maravilloso. Ideal para disfrutar en familia (por algo fue premiada con el Critics Choice Award a mejor película familia del año, único premio que recibió además del Oscar y el Bafta a mejor maquillaje). Lástima que cada secuela sea peor que la anterior.

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