07 noviembre 2018

30 canciones de cine muy especiales (Aniversario del blog VI)

Sí: La estación del fotograma perdido nació hace ya seis años y, aunque ya no tengo tanto tiempo que dedicarle como antes, sigo queriendo festejar el paso del mismo con vosotros. Celebré el primer aniversario pidiendo a 10 amigos que seleccionaran sus películas preferidas; el segundo, con mis 10 directores preferidos, el tercero, con mis 100 películas preferidas, el cuarto, con mis 20 actrices favoritas, y el quinto, con mis 20 actores favoritos. Esta vez me dedico a las canciones cinematográficas que más me han marcado. Os dejo con ellas (aconsejo leer el artículo con un reproductor de música a mano).

El gran showman (2017)
El gran showman (2017)
30. “A Million Dreams”, de El gran showman (Michael Gracey, 2017). Música, letra y voz: Justin Paul y Benj Pasek. Voz: Michelle Williams, Hugh Jackman y Ziv Zaifman. Transmitiendo máximas ganas de luchar por los propios sueños, esta canción embriaga, conforta y emociona.

29. “La llamada”, de La llamada (Javier Ambrossi y Javier Calvo, 2017). Música, letra y voz: Leiva. Pegadiza y simpática, pero sobre todo llena de emotividad, esta maravilla irrumpe en el filme en su etapa central para marcar un antes y un después en la narración.

04 octubre 2018

Festival de San Sebastián 2018: mejores y peores películas

Por quinto año consecutivo, he disfrutado de la intensidad del Festival Internacional de San Sebastián, el más importante del territorio español, que ha celebrado este año el 66 aniversario. Como ya es habitual, he dedicado unas líneas a todas las películas que he visto, ordenándolas —entre subjetiva y objetivamente— de la peor (a todas luces desastrosa) hasta la mejor (absoluta obra maestra).

Beautiful Boy, de Felix Van Groeningen
Beautiful Boy, de Felix Van Groeningen
49. Beautiful Boy (Felix Van Groeningen, EEUU, Sección Oficial). Timothée Chalamet sonaba para el Oscar, pero esta película es más bien merecedora de un par de Razzies. Ni él ni Steve Carell logran salvar un relato difuso tornado en insultante mirada al dolor provocado por las drogas. Las intenciones eran buenas; los resultados, no.

48. La espía roja (Red Joan, Trevor Nunn, Reino Unido, Proyecciones Especiales). Judi Dench es una actriz tan inmensa que logra que nos traguemos entero este telefilm barato sobre una supuesta traidora del gobierno británico que era realmente pura bondad. Sin matices ni interés alguno, la cinta aburre prácticamente desde la primera escena.


28 julio 2018

'Mamma Mia: Una y otra vez': decisiones que lo cambian todo

En 2008, ¡Mamma Mia! La película, dirigida por una inexperta Phyllida Lloyd en base a un simpático guion de Catherine Johnson que ya había triunfado en los escenarios de Broadway, conquistó a los fans de los musicales desenfadados, de una Meryl Streep que demostró que ningún género se le resiste y, por supuesto, del inmortal grupo sueco ABBA. La crítica, sin embargo, reaccionó con acidez, opinando que probablemente se lo pasaran mejor los intérpretes haciéndola que los espectadores viéndola. Se equivocaban: pese al rebosante cutrerío, aquella cinta fue y sigue siendo un perfecto "placer culpable". Una década más tarde, sin embargo, la secuela y precuela ha logrado lo que parecía imposible: conquistar a toda clase de públicos, incluyendo los más exigentes, gracias a un guion más sólido, un reparto más entregado y, sobre todo, una puesta en escena mucho más elaborada.

Amanda Seyfried, Dominic Cooper y Cher en Mamma Mia: Una y otra vez
Nada como la fabulosidad de Cher
Mamma Mia: Una y otra vez (Mamma Mia: Here We Go Again!, 2018) es la tercera y mejor película del guionista y realizador londinense Ol Parker, quien no terminó de convencer con Rosas rojas (2005) y Ahora y siempre (2012) pero sí con el libreto de El exótico Hotel Marigold (John Madden, 2011) (no tanto, con la insípida secuela: El nuevo exótico Hotel Marigold, también de Madden, 2015). Consciente de qué funcionó en 2008 (el candor del elenco y el retrato del cariño familiar) y qué no lo hizo tanto (la factura amateur y, sí, la falta de entonación), él ha ofrecido la perfecta segunda parte, dando al excelente reparto de aquella la oportunidad, bien de redimirse (Pierce Brosnan, que llegó a ganar el Razzie por lo que parecía más un paseo frente a la cámara que una interpretación, ofrece esta vez un trabajo harto sentido y valiente con el que parece aceptar su edad por vez primera), bien de reencontrarse consigo mismos (Meryl Streep, que brilló en su día como nunca, hace una aparición breve pero estelar que nos recuerda lo efímera que es la vida), bien de demostrar cuánto han evolucionado (Amanda Seyfried, por aquel entonces una "colegiala", ya es toda una actriz hecha y derecha). Junto a los tres intérpretes mencionados, volvemos a encontrarnos, como si de viejos amigos se tratasen, con los divertidos y a todas luces atractivos Christine Baranski, Julie Walters, Colin Firth, Stellan Skarsgard y Dominic Cooper. Y, claro, sumamos rostros nuevos, a destacar una brillante Lily James (la Cenicienta de Kenneth Branagh, 2015) como la versión joven de Streep, además de un simpático Andy García y, sí, la mejor anexión que podía imaginarse: Cher, quien ya ha expandido el misticismo anunciando su propio disco de canciones de ABBA (estos dos últimos, todo hay que decirlo, parecen metidos con calzador).

03 julio 2018

'Han Solo: Una historia de Star Wars': oportunidades (des)aprovechadas

Han Solo, hasta ahora encarnado por el gran Harrison Ford, es uno de los personajes más populares del universo Star Wars. Para muchos, de hecho, es el héroe galáctico por antonomasia, aun cuando hasta ahora nunca había protagonizado su propio film. Su spin-off era, por consiguiente, anhelado y temido a partes iguales. Y el resultado, lamentablemente, no ha sido el esperado, aun cuando Han Solo: Una historia de Star Wars (Solo: A Star Wars Story, 2018) dista mucho de ser un desastre.

Han Solo: Una historia de Star Wars (Solo: A Star Wars Story, 2018)
Alden Ehrenreich se transforma en el joven Han Solo
Una producción harto rocambolesca que incluyó la sustitución de Chris Miller y Phil Lord a última hora por el veterano Ron Howard (oscarizado por el drama Una mente maravillosa (2001), pero recientemente aficionado a la acción) ha desembocado en una obra parca en personalidad. Lawrence Kasdan, que ya cofirmó El imperio contraataca (Irvin Kershner, 1980), El retorno del Jedi (Richard Marquand, 1983) y El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015), ha colaborado esta vez con su propio hijo, el mucho más inexperto Jonathan Kasdan, presentando un guion al que poco puede echarse en cara más allá de la falta de riesgo, evitando el ridículo de determinadas escenas de las precuelas pero también su poder de fascinación. La propia dirección de Howard y sus predecesores (resulta difícil ver la huella de cualquiera de ellos) parece conformarse con salvar los muebles, ofreciendo pocos momentos de verdadero impacto y malgastando escenas tan míticas como aquellas en las que el joven Han Solo se cruza por primera vez con su inseparable Chewbacca, su eterno rival Lando Calrissian y, cómo no, su amado Halcón Milenario. Resulta difícil no emocionarse en esos momentos, sí, pero más por la evocación de tiempos (y films) pasados que por lo que estrictamente se está contemplando.

15 mayo 2018

'Lady Bird', para mí, por mí (o cómo ser feminista sin proponérselo)

Que Lady Bird convirtiera a Greta Gerwig en la quinta mujer nominada al Oscar a mejor dirección (así como la primera desde que Kathryn Bigelow lo ganara por fin por la brillante En tierra hostil, 2009) desvió la atención sobre las cualidades de una cinta fácil de infravalor por su  fresco contexto juvenil y su carácter aparentemente liviano. Mas no nos despistemos: si Lady Bird obtuvo cinco nominaciones al Oscar (película, actriz, actriz de reparto, guion original y dirección, estas dos últimas para la polifacética creadora californiana) no fue por beneficiarse del impulso del movimiento #MeToo, sino sencilla y llanamente porque así lo merecía.

Saoirse Ronan y Beanie Feldstein en Lady Bird (2017)
Lady Bird ofrece una mirada cálida pero sincera
la amistad femenina en los tiempos estudiantiles
Es difícil, no obstante, determinar el impacto que esta fresca comedia dramática habría tenido de brotar en un momento diferente. Pero, a fin de cuentas, siempre lo es: toda obra es hija de su tiempo. Como su valiente creadora, Lady Bird es feminista. Y mucho. Sin molestarse en serlo. Su protagonista, que podría perfectamente haber sido encarnada por la propia Gerwig (actriz, antes que directora, memorable en sus colaboraciones con su pareja, Noah Baumbach: Greenberg (2010), Frances Ha (2012) y Mistress America (2015), las dos últimas escritas mano a mano entre ambos) sueña con la clase de vida excitante que día tras día le niega la gris Sacramento (una de las pocas ciudades de la cool California que las guías turísticas invitan cortésmente a no visitar jamás). Y, como todo adolescente que se siente fuera de lugar, hace locura tras locura sin pensárselo dos veces, desde tirarse de un coche en movimiento como declaración de intenciones (uno de los grandes memes del año) hasta soltar a una autoridad que, de haber su madre abortado, la vida sería mejor para todos. Ella no es Gerwig, como ya se ha dicho, pero al tiempo lo es y mucho, pues gran parte del libreto parte de su propia vida, empezando por una relación de amor-odio con la infancia que, sin requerir la espectacularidad de Boyhood (Richard Linklater, 2014), la pequeña cinta plasma a la perfección en lo que supone otro bellísimo tributo al proceso de crecer.

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