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26 abril 2021

Premios Oscar 2021: el triunfo de 'Nomadland' (y del cine plural)

Prometieron que la gala de la 93ª edición de los Premios Oscar sería "muy cinematográfica" y no puede decirse que haya sido así más allá del fabuloso plano secuencia inicial dirigido por Steven Soderbergh y protagonizado por Regina King y los constantes giros de guion, todos plenamente absurdos. ¿La explicación? Que no han ganado quienes los organizadores esperaban. De lo contrario no se explica que el último premio de la noche fuera a manos de un actor que no solo no se contaba entre los asistentes sino que ni siquiera se había conectado digitalmente. Hablamos por supuesto del gran Anthony Hopkins, quien, a los 83 años, es ya el intérprete oscarizado de mayor edad. Su trabajo en El padre, brillante adaptación teatral por la que el francés Florian Zeller (director) y el británico-portugués Christopher Hampton compartieron el galardón a mejor guion adaptado, es colosal, pero no deja de ser triste que se impusiera a Chadwick Boseman (La madre del blues), quien, habiendo fallecido recientemente a causa del cáncer, no tendrá otra oportunidad de alzarse con un premio que el veterano, de hecho, ya tenía (por la mítica El silencio de los corderos en 1991).

26 marzo 2021

'Nomadland': reconectar con uno mismo, (vi)viendo la película del año

La mejor película del año rara vez coincide con la más galardonada, pero este año es la excepción que confirma la regla: Nomadland, ganadora del León de Oro de Venecia, el Premio del Público de Toronto, el Gotham, el Globo de Oro, el Satellite, el Critics Choice y, probablemente, el BAFTA, el Spirit y por supuesto el Oscar [ver análisis nominaciones], es una obra descomunal, la más premiada de la historia. Irónicamente, sobre el papel, es una cinta muy pequeñita... y pocos la entenderán del todo.

Frances McDormand en Nomadland

07 marzo 2021

Premios Goya 2021: el justo triunfo de 'Las niñas' (y de la dignidad)

Pocas veces ha estado la Academia tan acertada, desde la elección del palmarés, que (casi) enmendaba las cuestionables nominaciones [ver artículo], hasta la conducción de la ceremonia, cuya responsabilidad recaía en gran medida en un Antonio Banderas que ya podemos confirmar como tesoro nacional.

21 diciembre 2019

Star Wars. El ascenso de Skywalker: cobardía sin rumbo galáctico

Es difícil evaluar una película como Star Wars: El ascenso de Skywalker (Star Wars: The Rise of Skywalker, 2019) sin dejarse llevar por lo que esta saga significa para tantos de nosotros. Pero tampoco tendría sentido hacerlo: no estamos sólo ante una película, siquiera sólo ante otra película de Star Wars. No, estamos ante la conclusión, en teoría definitiva, de la saga Skywalker, compuesta de tres trilogías independientes pero fuertemente interconectadas que nos han hecho soñar, reír y llorar y, con excepción, claro está, de la primera, no tendrían sentido por sí solas. 

Kylo Ren y Rey en El ascenso de Skywalker
El enfrentamiento entre la luz (el bien) y la oscuridad
(el mal) se confirma como el tema central de la saga
El ascenso de Skywalker tiene lugar poco después de Los últimos Jedi (Rian Johnson, 2017), sin duda la cinta más polémica de la saga, una de las favoritas de la crítica especializada y, sin embargo, la más odiada por los fans a raíz de sus valientes, pero no siempre bien encaminadas, decisiones. Pues bien, J. J. Abrams, que convirtió El despertar de la fuerza (2015) prácticamente en un remake de la canónica La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977), ha hecho como si tan arriesgado capítulo intermedio no existiera, corrigiendo sus supuestos errores y retomando el espíritu que, en teoría corresponde a la saga, pero evitando también volver a caer en el déjà vu que, pese a las alabanzas, tanto se le echó en cara. El resultado, cobarde y absurdo como él solo, se queda en tierra de nadie: sorprende más que las dos películas previas gracias básicamente a que ya no había nada que calcar pero, en general, lo hace para mal, desviándose por completo de la coherencia de esa galaxia muy, muy lejana tal y como hizo la denostada Los últimos Jedi, pero sin motivación autoral alguna más allá de contentar a unos fans que empezábamos a desear el mismo borrado de memoria que sufre de vez en cuando el genial C-3PO (Anthony Daniels). Al final, la crítica se ha aburrido, los fans se han llevado las manos a la cabeza y el público medio se ha limitado a pasar el rato, lo que convierte esta obra en el mayor tropiezo de tan irregular franquicia.

15 mayo 2018

'Lady Bird', para mí, por mí (o cómo ser feminista sin proponérselo)

Que Lady Bird convirtiera a Greta Gerwig en la quinta mujer nominada al Oscar a mejor dirección (así como la primera desde que Kathryn Bigelow lo ganara por fin por la brillante En tierra hostil, 2009) desvió la atención sobre las cualidades de una cinta fácil de infravalor por su  fresco contexto juvenil y su carácter aparentemente liviano. Mas no nos despistemos: si Lady Bird obtuvo cinco nominaciones al Oscar (película, actriz, actriz de reparto, guion original y dirección, estas dos últimas para la polifacética creadora californiana) no fue por beneficiarse del impulso del movimiento #MeToo, sino sencilla y llanamente porque así lo merecía.

Saoirse Ronan y Beanie Feldstein en Lady Bird (2017)
Lady Bird ofrece una mirada cálida pero sincera
la amistad femenina en los tiempos estudiantiles
Es difícil, no obstante, determinar el impacto que esta fresca comedia dramática habría tenido de brotar en un momento diferente. Pero, a fin de cuentas, siempre lo es: toda obra es hija de su tiempo. Como su valiente creadora, Lady Bird es feminista. Y mucho. Sin molestarse en serlo. Su protagonista, que podría perfectamente haber sido encarnada por la propia Gerwig (actriz, antes que directora, memorable en sus colaboraciones con su pareja, Noah Baumbach: Greenberg (2010), Frances Ha (2012) y Mistress America (2015), las dos últimas escritas mano a mano entre ambos) sueña con la clase de vida excitante que día tras día le niega la gris Sacramento (una de las pocas ciudades de la cool California que las guías turísticas invitan cortésmente a no visitar jamás). Y, como todo adolescente que se siente fuera de lugar, hace locura tras locura sin pensárselo dos veces, desde tirarse de un coche en movimiento como declaración de intenciones (uno de los grandes memes del año) hasta soltar a una autoridad que, de haber su madre abortado, la vida sería mejor para todos. Ella no es Gerwig, como ya se ha dicho, pero al tiempo lo es y mucho, pues gran parte del libreto parte de su propia vida, empezando por una relación de amor-odio con la infancia que, sin requerir la espectacularidad de Boyhood (Richard Linklater, 2014), la pequeña cinta plasma a la perfección en lo que supone otro bellísimo tributo al proceso de crecer.

05 marzo 2018

Premios Oscar 2018: 'La forma del agua' y la victoria de los favoritos

Premios Óscar 2018: Sam Rockwell, Frances McDormand, Allison Janney y Gary Oldman
Sam Rockwell, Frances McDormand, Allison Janney
y Gary Oldman dominaron la Oscar Race
«Que todas las mujeres nominadas se pongan de pie; miraos, porque todas tenemos historias que contar y necesitamos que se financien nuestros proyectos; señoras y señores: inclusión». El poderoso discurso de Frances McDormand al ganar el Óscar a mejor actriz en el año del Time’s Up fue, de lejos, el momento más poderoso de la noche. Y es que tan sencillo gesto resonó especialmente por venir de alguien que rara vez se ha posicionado sobre tema político alguno, prefiriendo en su lugar toques de humor punzante como los que dedicó al público de los Spirit Awards la noche anterior, en la que no dudó en quejarse de lo fatigante que puede resultar la Oscar Race para un front-runner. Ciertamente la intérprete, que ya obtuvo la estatuilla con el Fargo (1996) de los hermanos Coen, lo había ganado todo esta temporada, al igual que había hecho su brillante compañero de cartel en Tres anuncios en las afueras (la gran derrotada de la noche), Sam Rockwell (digno mejor actor de reparto), así como la hasta ahora infravalorada Allison Janney (mejor actriz de reparto, en este caso por Yo, Tonya) y el ya icónico Gary Oldman (mejor actor, por fin, por El instante más oscuro, donde está irreconocible), dejando respectivamente de lado a los también maravillosos Saoirse Ronan, Willem Dafoe, Laurie Metcalf y Timothée Chalamet; otra vez será.

04 febrero 2018

Premios Goya 2018: triunfo del feminismo y la multiculturalidad

Lo que mal empieza, mal acaba. Y la trigésimo segunda edición de los Premios Goya no pudo empezar peor, con dos presentadores completamente fuera de lugar que no lograron despertar carcajadas ni recurriendo a los golpes más bajos imaginables: que Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla no vuelvan, por favor. Entre eso, la falta de ritmo (pasada la hora y media apenas se había dado galardón de interés alguno) y los errores de producción de principiante (sobres que no aparecían a tiempo, planos que desvelaban el teleprónter o las nada estéticas butacas vacías, etc.), el resultado fue uno de los peores que se recuerdan aun cuando, por suerte, el canto feminista logró que la noche fuera memorable en el mejor sentido del vocablo.

Isabel Coixet y Carla Simón fueron el rostro
del éxito del movimiento #MásMujeres
Así, Nora Navas, vicepresidenta segunda de la Academia, prometió un paso adelante por la paridad, por la igualdad de oportunidades y para derrotar la superioridad de género, responsable de la violencia de género, Leticia Dolera y Paula Ortiz recordaron que las mujeres constituyen la mitad del mundo… y la mitad de la imaginación, y finalmente La Terremoto de Alcorcón trajo datos tan deprimentes como que no había una sola mujer nominada en categorías como fotografía, música, animación o sonido, que sólo 30 de los 135 nominados eran mujeres (12 de ellas, en categorías de interpretación femenina, «que sólo faltaría que los nominaran ahí a ellos también»…), que sólo el 34% de los papeles protagonistas recaen en mujeres y que estas cobran un 40% menos, todo ello antes de dirigirse a varones del público con frases habitualmente reservadas para ellas, en relación a atuendos, embarazos y arroz que se pasa. Entretanto, toda la sala se teñía de rojo con abanicos que pedían algo tan simple como “más mujeres”, algo irónico considerando que la propia —desastrosa— gala estaba orquestada principalmente por hombres, hipocresía que la siempre punzante Dolera recordó en cuanto tuvo oportunidad: «os ha quedado un campo de nabos precioso».

17 diciembre 2017

'Star Wars: Los últimos Jedi': feminismo galáctico

Leia en Los últimos Jedi (The Last Jedi, 2017)
Aunque Carrie Fisher falleció hace un año, sus
 escenas para Los últimos Jedi ya se habían rodado
Mucho se ha echado en cara a George Lucas, padre del universo Star Wars, durante las últimas dos décadas. Quizá demasiado. Sin embargo, no se ha hablado suficiente de la vergonzosa escasez de personajes femeninos que pueblan los seis films escritos por él, desde La guerra de las galaxias (1977) hasta La venganza de los Sith (2005). Y es que, entre las decenas de personajes de estas películas tan sólo encontramos dos protagonistas femeninas (la Leia Organa de Carrie Fisher y la Padmé Amidala de Natalie Portman, ambas políticas de armas tomar) y, lo que es peor, tres únicas secundarias (la líder rebelde Mon Mothma y dos madres abnegadas: Beru Lars y Shmi Skywalker) a las que prácticamente podríamos tachar de extras. Que sólo un cuarto de los miembros del Consejo Jedi fueran mujeres es claro ejemplo de la mentalidad de Lucas (a quien, eso sí, siempre se criticará en este espacio desde el cariño).

30 noviembre 2017

'La librería' de Coixet: el refugio de la literatura como canto feminista

Corre 1959 y Florence Green, viuda tras un matrimonio sí, para sorpresa de varios personajes— feliz, decide hacer realidad uno de sus mayores sueños: abandonar Londres y abrir una pequeña librería en un pueblo costero. Aparentemente, esta acción no debería tener mayores consecuencias, pero las altas esferas de la zona no están conformes, ya que su idea era tornar el mismo establecimiento en un centro cultural. Así es la sencilla trama de La librería (1978), la hermosa novela de Penelope Fitzgerald que acaba de llevar al cine nuestra Isabel Coixet, quien, tal y como ya hizo con Aprendiendo a conducir (2014), rehúye así el fatuo estilo al que se la suele asociar. Atención porque, tras el sutil envoltorio, se halla un interesante comentario social: ¿qué molesta más al pueblo, la librería en sí o el hecho de que una mujer haya decidido tomar las riendas de su vida?

La librería (The Bookshop, 2017)
La bella relación entre los personajes de Kneafsey
y Mortimer es clave de la feminista La librería
La librería (The Bookshop, 2017) es una coproducción británico-germano-española, con lo que podría y debería colarse en los Goya, pero su esencia es puramente “British”, contrastando las conversaciones engominadas de la alta sociedad con el apacible candor de la existencia campestre: se respira Inglaterra, a lo que contribuye la esencia de Emily Mortimer, quien, tanto en estilo como en acento, conforma una protagonista muy especial, lleno de brío pero también de luz. Su Florence es toda una heroína feminista que, contra viento y marea, lucha por sus ilusiones mientras escucha necedades varias de abogados, banqueros y demás, todas ellas escritas brillantemente por Coixet, cuya adaptación no podría ser más refinada, contribuyendo además la envolvente voz en off a mantener el necesario espíritu literario de una cinta cuya alma gira en torno al poder de los libros: cómo sus páginas pueden enternecer el corazón más cínico (¡qué maravilloso es el personaje de Bill Nighy, quien arranca las solapas de sus amados libros para olvidar que estos nacen de la imaginación de la decepcionante especie humana) y cómo nadie puede sentirse nunca solo en una librería, envuelto como está en miles de historias ávidas de ser contadas y escuchadas. Junto a Mortimer y Nighy, ambos magníficos, hallamos a una divertidamente malvada Patricia Clarkson (flamante protagonista de Aprendiendo a conducir) y a una encantadora Honor Kneafsey con deliciosos aires de “repipi Hermione Granger” que, pese constituir el único infante del reparto, es también uno de los más cuerdos y juiciosos. Ella se torna en la hija que la protagonista nunca tuvo (ni necesita tener, por mucho que la conservadora sociedad insista en lo contrario).

06 marzo 2017

Crónica de la 14ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid

La Muestra Syfy de Cine Fantástico es uno de los eventos cinematográficos más divertidos e icónicos de nuestro país. No tanto por las películas —que también—, sino por el ambiente único que se respira en el Palacio de la Prensa durante sus cuatro días, una singular combinación de amor cinéfilo y ensoñación friki impulsada por el involucrado público —ver una película en la Muestra Syfy es verla en compañía, pues ninguna proyección se libra de comentarios ocurrentes (o no tanto), risas estridentes y bromas internas— y, claro está, la presentadora Leticia Dolera, quien, consciente de que la mayoría de espectadores son hombres heterosexuales, aprovecha cualquier ocasión para reivindicar el feminismo, hasta el punto de bautizar la 14ª Muestra Syfy como “la Muestra feminista”.

Kong: La isla calavera
Kong: La isla calavera es la primera favorita a los
próximos Oscars a montaje de sonido y efectos visuales
Pese a la caída a última hora de la vencedora del último Festival de Sitges (Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, una película maltratada por su propia distribuidora, que extrañamente no es otra que la Disney), la programación de la 14ª Muestra Syfy ha resultado muy interesante. El evento dio comienzo por todo lo alto con la que probablemente sea la mejor película de la saga X-Men hasta la fecha: Logan, de James Mangold. Contagiada por el espíritu distópico-existencial de Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015), esta cinta presenta a un Lobezno desorientado, vulnerable y apesadumbrado al que Hugh Jackman dota de más humanidad que nunca. El resultado es tan visceral como conmovedor: una pausada road movie que sirve de evocador crepúsculo para una saga que ha vivido demasiados altibajos. Por su parte, la obra de clausura, Kong: La isla calavera, de Jordan Vogt-Roberts, constituye el último éxito de la encomiable tendencia de Hollywood de encargar ambiciosas superproducciones a realizadores independientes de cara a que el cine comercial no esté exento de personalidad. Así es como el joven director de la encantadora Los reyes del verano (2013) ha creado lo mejor que ha protagonizado el simio gigante desde su creación en 1933. Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman y John C. Reilly protagonizan una mística aventura al más puro estilo clásico con tintes de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) y Jurassick Park (Steven Spielberg, 1993). El buen ritmo de un guion que fusiona aventura, terror y comedia y la fascinación de unos efectos visuales cuyas prodigiosas criaturas harán las delicias de los amantes de la naturaleza dan como resultado uno de los grandes entretenimientos del año, además de un siempre necesario canto animalista y antibelista.

23 diciembre 2016

'Rogue One': lo mejor de Star Wars desde 'El imperio contraataca'

Como el primer spin-off de la saga galáctica por excelencia, Rogue One: Una historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story, 2016) tenía una gran responsabilidad. A fin de cuentas, que la proliferación de películas planeadas por Disney al margen de la tercera trilogía fuera tomada en serio por la crítica y el público dependía plenamente de ella. Afortunadamente, el estudio líder del entretenimiento ha cuidado su gallina de los huevos de oro (tal y como viene haciendo sabiamente durante el último quinquenio en todos sus departamentos): Rogue One es todo lo que podíamos desear del primer film de la saga no centrado en la familia Skywalker (con perdón de determinadas aventuras boscosas protagonizadas por Ewoks a las que, por motivo obvios, nadie ha hecho nunca demasiado caso). De hecho, gracias al riesgo formal y narrativo asumido, ha superado la aceptación de El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015), una cinta generalmente aclamada pero lastrada por su excesivas similitudes con La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977).

El regreso de Darth Vader no ha decepcionado
De hecho, pese a llevar la desprestigiada etiqueta de “spin-off”, Rogue One ha resultado ser mucho más necesaria e innovadora que su predecesora, a lo que ha ayudado contar con dos guionistas de primera: Chris Weitz —que optó al Óscar por Un niño grande (2002, dirigida junto a su hermano Paul) y ya hizo un gran trabajo para Disney en Cenicienta (2015)— y Tony Gilroy —candidato a sendos Oscars como guionista y realizador por su debut en la dirección, Michael Clayton (2007), y colaborador habitual de la saga del agente Jason Bourne—, quienes partieron de una idea de Gary Whitta (autor del guion de El libro de Eli, de Albert Hughes y Allen Hughes, 2010) y John Knoll (Supervisor General de Efectos Visuales de Industrial Light & Magic). Por su parte, el británico Gareth Edwards ha dirigido la mejor película de su carrera tras ofrecernos Monsters (2010) y Godzilla (2014), dos controvertidas aventuras que le permitieron experimentar en el resbaladizo terreno de la ciencia-ficción. Todos son seguidores de la saga, pero han sabido dejar de lado la mera fascinación para traspasar nuevos horizontes sin dejar por ello de satisfacer la nostalgia. Que John Williams haya dado paso al gran Michael Giacchino, habitual colaborador de Disney que optó al Óscar por Ratatouille (Brad Bird, 2007) y lo ganó por Up (Bob Peterson y Pete Docter, 2009), es otro ejemplo del deseo de apartar a la saga de su zona de confort (aunque la evocación de melodías clásicas no podía faltar).

07 diciembre 2016

‘Paterson’: poesía reaccionaria

El último film del maestro del cine independiente estadounidense Jim Jarmusch probablemente sea su creación más aclamada hasta la fecha, como prueban los múltiples aplausos y galardones que ha recibido desde su paso por un Cannes del que se fue de vacío para congoja generalizada. Nadie ha salido mejor parado que su protagonista, Adam Driver, quien, tras tropezar como el decepcionante villano de Star Wars. El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015), ha dado por fin con un papel que nos permita olvidar al icónico personaje al que sigue dando vida en la genial serie Girls. En Paterson (2016) el peculiar actor encarna a un conductor de autobús y poeta aficionado llamado Paterson que vive en —valga la redundancia— Paterson (Nueva Jersey) en compañía de su novia y el perro de esta. Día a día, ella busca maneras de combatir la monotonía con platos originales, actividades culturales y nuevos hobbies, pero él, más sencillo, parece encontrar la felicidad en los pequeños —rutinarios— placeres de la vida, peculiar contraste que podría ser meramente anecdótico de no ser por el modo en que Jarmusch aborda a ambos personajes.

Dos polos enfrentados en Paterson
Como protagonista indiscutible del film al que da nombre, Paterson se gana rápidamente la identificación del espectador aun cuando su escasa expresividad no siempre permite entrever lo que pasa por su cabeza. De este modo, aprendemos a valorar su tranquila existencia, que comienza (como tantas otras) con el despertador, prosigue por la jornada de trabajo al mando del autobús (con triviales conversaciones ajenas como sonido de fondo), continúa por el hogareño reencuentro con su pareja y concluye en un bar que ocasionalmente le depara alguna que otra sorpresa. Al igual que en otras cintas del realizador como Mystery Train (1989) o Noche en la tierra (1991), el tiempo constituye el corazón de una obra narrada cadentemente de lunes a lunes, contando los silencios y las pausas con tanta relevancia como el sonido y los diálogos. Entretanto, las poesías que van naciendo de la rica imaginación de Paterson dan un toque mágico a sus pequeños quehaceres, acentuando el contraste entre la mecánica conducción de autobuses y la pasional creación cultural. Por desgracia, la tercera etapa diaria, aquella que el protagonista comparte con su compañera de vida, parece aprovechar el entumecimiento en el que nos sume la película para transmitir señales harto reaccionarias. Así, frente a la respetable cautela del protagonista, los constantes intentos de su pareja por probar cosas nuevas (desde preparar un inédito pastel de brócoli hasta tomar clases de guitarra) son constantemente ridiculizados, pareciendo querer instar al espectador a contentarse con la aburrida seguridad que lo rodea en lugar de luchar por sueños que no contar con los pies en la tierra vuelve inevitablemente absurdos.

27 noviembre 2016

'The Neon Demon': la polémica oda a la belleza de Nicolas Winding Refn

La última película del siempre polémico Nicolas Winding Refn (de pronto también conocido como NWR), The Neon Demon (2016), es tan difícil de ver como de comentar, lo que explica la mezcla de abucheos y aplausos que recibió a su paso por el Festival de Cannes, emulando así el recibimiento de su previa Solo Dios perdona (2013). Curiosamente, un par de años antes el realizador danés dejó el prestigioso certamen con el galardón concerniente a mejor dirección bajo el brazo gracias a Drive (2011), cinta que constituyó, no sólo su salida —por el momento definitiva— de su Dinamarca natal —donde había destacado con cintas como Pusher (1995) o Valhalla Rising (2009)—, sino también su producción más aclamada hasta la fecha, la clase de éxito que prácticamente da carta blanca a su creador para hacer lo que le venga en gana a partir de él.

Recién cumplidos los 18 años, Fanning ha alcanzado
con The Neon Demon la madurez en todos los sentidos
Inspirados por la asesina en serie Elizabeth Báthory (1560-1614), las debutantes Mary Laws (autora estadounidense) y Polly Stenham (dramaturga británica) y el propio realizador confeccionaron un guion que parte de la clásica premisa de la joven inocente que trata de abrirse un camino en Hollywood para desembocar poco a poco en una auténtica locura audiovisual capaz de dejar patidifuso al  crítico más versado. Así describe el realizador el casi azaroso proceso creativo: “decidí que ya había hecho suficientes películas sobre hombres violentos y quería hacer una sólo con mujeres, con lo que escribí esta historia porque mi mujer estaba harta de Asia y, de dejar Copenhague, sólo aceptaría Los Ángeles. Fui allí y di con esta absolutamente fantástica mujer llamada Elle Fanning para encarnar a la protagonista”. Acostumbrada a cándidos personajes en cintas comerciales como Super 8 (J. J. Abrams, 2011) o Maléfica (Robert Stromberg, 2014), la hermana de Dakota Fanning ha dado con su  papel de madurez de forma tan brusca como satisfactoria, apoderándose del film desde esa primera escena donde vemos su rostro y sus hombros inquietantemente maquillados, a modo de premonición de los espantos que su bello cuerpo soportará durante el resto del film. Decir que la joven está absolutamente radiante es poco, ya que devora la pantalla tanto en su vertiente más frágil y hermosa como en los momentos donde el relato le exige un carisma más turbador.

07 mayo 2016

Las 80 películas mejor dirigidas según el Sindicato de Directores

El Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA, Directors Guild of America) ha celebrado su 80 aniversario escogiendo las 80 películas mejor dirigidas de la historia a partir de las votaciones de 2189 miembros del gremio. Os dejo el listado completo; he añadido asteriscos [*] a las 24 producciones que ganaron el DGA a mejor dirección en sus respectivos años (estos premios comenzaron a entregarse en 1948). Curiosamente, muchos de los títulos de la lista fueron en su día derrotados por otros que en esta ocasión han sido completamente olvidados. La primera posición la ocupa la misma cinta que hace dos años encabezó el listado de 'las 100 películas favoritas de Hollywood', el cual guarda enormes similitudes con este.

#1 El padrino
La película más votada
1. El padrino 
(Francis Ford Coppola, 1972)*
2. Ciudadano Kane 

(Orson Welles, 1941)
3. Lawrence de Arabia 

(David Lean, 1962)*
4. 2001: Una odisea en el espacio 

(Stanley Kubrick, 1968)
5. Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
6. El padrino: parte II 

(Francis Ford Coppola, 1974)*
7. Apocalypse Now 

(Francis Ford Coppola, 1979)
8. La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993)*
9. Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939)
10. Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990)

12 marzo 2016

'Mustang': 5 hermanas, un destino

Pocas óperas primas brillan tanto como Mustang (2015), una pequeña joyita justísimamente nominada a todos los galardones concernientes a mejor película de habla no inglesa de la temporada. En ella, Deniz Gamze Ergüven (Premio Discovery en los European Film Awards) nos traslada a un pueblecito al norte de Turquía donde cinco hermanas huérfanas pasan el verano contradictoramente situadas entre apetitosos juegos inocentes y ofuscadas obligaciones ancestrales. Criada en Francia (donde estudió cine en La Fémis) pero nacida en Ankara, la escritora y directora de treinta y siete años conoce bien la triste realidad de la que habla, ofreciéndonos una obra tan emotiva y entretenida como fiel a sus potentes hechos.

La puesta en escena de Mustang amplifica la bella
relación entre las cinco hermanas protagonistas
Gran parte del éxito internacional de Mustang corresponde a la fresca labor interpretativa de Güneş Şensoy, Doğa Doğuşlu, Elit İşcan, Tuğba Sunguroğlu y İlayda Akdoğan, absolutamente perfectas como el innegable corazón del film. Carismáticas, hermosas y llenas de vida, ellas dotan a las cinco hermanas de un encanto capaz de conquistar la empatía del espectador prácticamente desde el primer fotograma. Voyerista pero siempre cortés, la cámara de David Chizallet las retrata con cariño y honestidad, dotando de un fuerte lirismo al rítmico guion de la parisina Alice Winocour (quien debutó como realizadora en 2012 con Augustine) y la propia Ergüven. Cierto es que todos ellos parecen tener en mente esa prometedora ópera prima de Sofía Coppola denominada Las vírgenes suicidas (1999) —influida a su vez por el sugerente Picnic en Hanging Rock (1975) de Peter Weir—, pero Mustang supera con creces ambos trabajos al aportar un contexto mucho más real, impactante y doloroso que la acerca más a la comprometida Offside (2005) de Jafar Panahi (sí, la última película que el aclamado realizador iraní pudo dirigir libremente antes de que se le prohibiera hacer cine o abandonar el país).

24 enero 2016

‘La gran apuesta’: ironías de la crisis

Christian Bale en La gran apuesta (Adam McKay, 2015)
Christian Bale ha optado a todos los premios de la
temporada por su genial trabajo en La gran apuesta
La crisis financiera de 2008, la peor desde la debacle de la Gran Depresión, pilló a nuestro confiado mundo completamente desprevenido. Pero no todos se vieron sorprendidos por ella: algunos, incluso, la previeron con años de adelanto, lo que les dio la oportunidad, bien de enriquecerse, bien de luchar por ponerle solución, conscientes todos ellos de que no serían los peces gordos de Wall Street, sino la gente de a pie, quienes saldrían peor parados del desastre económico que se avecinaba. Con occidente en proceso de recuperación, La gran apuesta (The Big Short, 2015) ofrece una aguda reflexión sobre tan desesperante situación, ganándose cinco de las nominaciones al Óscar más importantes —película, dirección, guion adaptado, montaje y actor secundario— que la convierten, a priori, en una de las favoritas de la temporada, lo que acaba de confirmarse con su triunfo en los premios del Sindicato de Productores. [Más sobre las nominaciones al Óscar aquí.]

19 enero 2016

De 'Sufragistas' a feministas

“El término suffragette (sufragista) lo acuñó la prensa británica para mofarse de las activistas del movimiento por el sufragio de las mujeres. Después, el término fue asimilado por el propio movimiento. Las sufragistas interrumpían las comunicaciones cortando los cables del telégrafo, volaban buzones de correos y atacaban propiedades y, cuando iban a parar a la cárcel, se ponían en huelga de hambre para llamar la atención pública sobre su causa por la igualdad contra un Estado cada vez más brutalMe sorprendió que esta historia tan extraordinaria y poderosa nunca hubiera sido contada en el cine. Éramos un grupo de mujeres cineastas y enseguida nos sentimos atraídas por el tema”. Así describe Sarah Gavron su conexión con el primer largometraje que dirige desde Brick Lane (2007), por el que fue hace ocho años candidata al BAFTA a mejor debut. Acompañada nuevamente de la guionista Abi Morgan y las productoras Alison Owen y Faye Ward, la realizadora británica se ha lanzado a la dirección de una cinta a la que el gran interés social y el fantástico reparto han convertido en una de las más sonadas del año aun cuando las expectativas no hayan sido del todo satisfechas.

Carey Mulligan en Sufragistas (Sarah Gavron, 2015)
La estética de Sufragistas está dominadas por tonos
grises en sintonía con los tiempos que la albergan
Sufragistas (Suffragette, 2015) muestra la lucha de varias mujeres británicas por alcanzar el sufragio femenino en Reino Unido, conseguido finalmente en 1928, pero verdaderamente sirve para honrar a tantas mujeres que han luchado —y siguen luchando— por la igualdad en todos los ámbitos, por “vivir la vida de otra manera”, como expresa emotivamente el personaje de una maravillosa Carey Mulligan que podría haber conseguido su segunda nominación al Óscar tras la alcanzada por la película que la lanzó a la fama, An education (Lone Scherfig, 2009), de no haberse desinflado tanto la cinta. Protagonista también del Lejos del mundanal ruido del danés Thomas Vinterberg, la actriz británica ha aprovechado el 2015 para confirmarse como uno de los jóvenes talentos del momento. En Sufragistas está excelentemente acompañada de una Helena Bonham Carter por fin desencasillada y una Meryl Streep tan apoteósica como siempre que logra hacer perfecto uso de su escasísimo tiempo en pantalla.

31 octubre 2015

'Babadook': el monstruo interior

A priori, el terror no es un género especialmente inteligente. A priori. Y es que lo único más difícil que hacer reír es causar pavor. Por consiguiente, lo único más difícil que hacer una buena comedia es hacer una buena película de terror. Año tras año, múltiples son los estrenos de cine de terror (ahí está Sitges para demostrarlo) y, sin embargo, las películas recopiladas en los especiales de Halloween son siempre las mismas: Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), Los otros (Alejandro Amenábar, 2001), etc. ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque ante un género tan trillado resulta difícil innovar, siendo la mayoría de producciones prescindibles en cuanto se echa la vista atrás. Así, para los seguidores del género, cada filme verdaderamente sorprendente es como una aguja escondida en un pajar… lleno de las agujas equivocadas. Esto vuelve aún más especiales los estrenos de Babadook e It follows que hemos disfrutado durante los últimos meses (si bien la primera producción pertenece al 2014 y la segunda al 2015, lo que apoya las teorías de que el cine de terror sólo destaca una vez al año), dos pequeños triunfos del género, cuyo entusiasmado recibimiento crítico se ha traducido en una acogida relativamente tibia por parte de los espectadores; en celebración del día de Halloween (que ya he festejado en otras ocasiones con artículos como 'Terror para un buen Halloween' o '10 películas de terror para vivir el espíritu de Halloween') voy a hablaros un poco de la primera de ellas, confiando en que explorar su historia y posibles interpretaciones os haga verla con otros ojos.

Essie Davis y Noah Wiseman en Babadook (Jennifer Kent, 2014)
La experimentada Essie Davis y el jovencísimo
Noah Wiseman protagonizan Babadook
Empecemos situándonos. La australiano-canadiense Babadook (The Babadook, 2014), estrenada en el Festival de Sundance, supone el debut en la dirección de largometraje de la actriz australiana Jennifer Kent, que adapta su propio cortometraje: Monster (2005) —apodado ahora como “Baby Babadook”—, en el que una madre y su hija se enfrentan al monstruo del armario. Pese a estudiar en el National Institute of Dramatic Art, Kent terminó hartándose de la interpretación, lo que le llevó a pedir a Lars von Trier que le dejara participar en el rodaje del peculiar film Dogville (2003). Sorprendentemente, el famoso realizador danés aceptó —¿¡tan fácil es trabajar con uno de los genios del momento!?—, granjeándole una experiencia que ella considera como su escuela de cine y que fue clave para la confección de Babadook. En 2009, Kent empezó a trabajar en el guion de la película con la idea de explorar la oscuridad inherente a nosotros mismos y el temor a volverse loco, sumando a ello una nueva perspectiva de la paternidad (“No digo que todos queramos matar a nuestros hijos, pero muchas madres lo pasan mal; hablar de la maternidad sin reducirla a una experiencia perfecta se ha convertido en un tabú”, afirmó sin tapujos). Entre sus influencias, Kent cita obras clave del género como Nosferatu (F. W. Murnau, 1922), Vampyr, la bruja vampiro (Carl Theodor Dreyer, 1932), Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960), El carnaval de las almas (Herk Harvey, 1962), La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), La cosa (John Carpenter, 1982) y Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008).

22 octubre 2015

Las 5 obras maestras de Ridley Scott

Pocos directores hay más irregulares que Ridley Scott, capaz de alternar entre auténticas proezas y verdaderos esperpentos. Al final, entre tanta anomalía, sobresalen cinco grandes películas cuyo lugar en la historia del cine es innegable. Curiosamente, cada una pertenece a una de las cinco décadas que el realizador británico ha dedicado al séptimo arte. ¿Adivináis ya cuáles son?

Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)
Sigourney Weaver en Alien
Alien, el octavo pasajero (1979). Aunque Los duelistas (1977) supuso un prometedor punto de partida, Scott se ganó al imaginario colectivo con la angustiosa aventura de una variopinta tripulación encerrada en una nave con un peliagudo alienígena (cuya terrorífica belleza fue diseñada por el suizo H. R. Giger). Pese a afirmar que el realizador parecía más interesado en los decorados que en los intérpretes, Sigourney Weaver saltó a la fama de la noche a la mañana y dio así el pistoletazo de salida para una interesante serie de heroínas que incluirían a Susan Sarandon y Geena Davis en Thelma & Louise (1991), Demi Moore en La teniente O’Neil (1997) y Julianne Moore en Hannibal (2001). Ganadora del Óscar a mejores efectos visuales (para el multipremiado Stan Winston, entre otros) y nominada al concerniente a mejor dirección artística (que entrelaza místicamente motivos orgánicos y metálicos), la película confecciona una atmósfera sobrecogedora que envuelve magistralmente el guion de Dan O'Bannon, todo un experto en suspense. Además de ser una obra maestra en sí mismo, la cinta dio lugar a una larga serie de secuelas —algunas tan magníficas como el Aliens (1986) de James Cameron— y vivió un nuevo comienzo con el Prometheus (2012) del propio Scott, quien continuará la saga en 2017 con Alien: Paradise Lost, también protagonizada por Noomi Rapace y Michael Fassbender.

03 julio 2015

'Mad Max: furia en la carretera': cine de acción con mayúsculas

Mad Max: furia en la carretera (George Miller, 2015)
El 98% de los críticos y el 89% del público aplaude a
Mad Max: furia en la carretera en Rotten Tomatoes
Sabes que te encuentras ante una obra maestra cuando te expones a un film aparentemente opuesto a tus ideales y no puedes despegar la mirada de la pantalla. La postapocalíptica Mad Max: furia en la carretera, que incluye casi todo lo que un servidor detesta en el séptimo arte (mucha acción y poca conversación, más armas que personajes, interminables persecuciones y una estética insaciablemente violenta), es un perfecto ejemplo de ello. Tras dos décadas en el tintero (el 11-S y la posterior Guerra de Irak no parecían el mejor momento para producirla), la esperada cuarta entrega de la saga Mad Max vio finalmente la luz en el pasado Festival de Cannes, donde recibió las críticas más entusiastas del prestigioso certamen.
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