31 diciembre 2015

Las mejores películas del 2015

Grande ha sido el 2015 para los amantes del séptimo arte en todas sus formas, ofreciendo, no sólo esas habituales perlas de cine de autor que nos acercan a personas, culturas y países maravillosamente distintos, sino también impresionantes superproducciones que, además de triunfar en taquilla, se han ganado el beneplácito de la crítica. Atendiendo tanto al poder social del cine como a su posición de rey del entretenimiento, sin olvidar su estricta vena artística, he seleccionado veinte películas de todos los géneros y nacionalidades sin las que el año que dejamos atrás no habría sido lo mismo.

La casa del tejado rojo (Yôji Yamada, 2014)
La casa del tejado rojo (Yôji Yamada, 2014)
Japón
30. La casa del tejado rojo, de Yôji Yamada. Aunque indudablemente edulcorada por su sensible narradora, la obra número 82 de uno de los realizadores más prolíficos de la historia nos traslada al Japón de los años treinta con apacible serenidad, conformándose como un retrato costumbrista que va mucho más allá del mero melodrama que alberga su trama. Basada en la novela de Kyoko Nakajima, esta minimalista cinta dio a Haru Kuroki el premio interpretativo femenino de la Berlinale, siendo un auténtico regalo para los amantes de la cultura nipona.

26 diciembre 2015

Las películas más decepcionantes del 2015 (¿las peores?)

La decepción provocada por una película depende, por supuesto, de las expectativas depositadas en ella. Hablar de las peores películas de un año carece de sentido porque, con gran probabilidad, ni siquiera las hayamos visto, pero año tras año surgen cintas que todo el mundo espera con ilusión y terminan siendo absolutos despropósitos. Y no, no hablo de secuelas poco trabajadas (Insurgente, de Robert Schwentke; Terminator Génesis, de Alan Taylor; Ocho apellidos catalanes, de Emilio Martínez-Lázaro), remakes innecesarios (Poltergeist, de Gil Kenan; Cuatro Fantásticos, de Josh Trank) o aventuras que nunca encontraron siquiera el rumbo (El séptimo hijo, de Sergey Bodrov; El destino de Júpiter, de Andy y Lana Wachowski). Seamos sinceros: nadie dio nunca un duro por ellas. No, prefiero dedicar estas líneas a decepciones colosales que llevan a plantearse en qué estaban pensando exactamente los creadores para desaprovechar sus doradas premisas. Aquí están las seis películas más decepcionantes del 2015, todas ellas potencionales éxitos de taquilla.

Pixels, de Chris Columbus
Pixels, de Chris Columbus
Rotten Tomatoes: 17% / 
IMDb: 5,7 / Filmaffinity: 4,9 
6. Pixels. Ciertamente, las películas protagonizadas por Adam Sandler (favorito de los Razzies) son siempre aterradoras (sin pertenecer nunca al género de terror), pero contar con la dirección de Chris Columbus podría haber apaciguado su locura. Por desgracia, el realizador de Solo en casa (1990), Quédate a mi lado (1998), las dos primeras entregas de Harry Potter (2001-2002) y Rent (2005) lleva una década hundido en un foso de difícil salida y Pixels no ha sido la excepción que algunos esperaban. Los efectos visuales y sonoros están a la altura de una superproducción de estas características, pero dada la calidad del histérico guion sería mejor que el estruendo técnico fuera lo único presenciado por los espectadores. Nos conformábamos con un entretenimiento alocado, pero no recibimos ni eso.

25 diciembre 2015

Felicitaciones entre 'Jurassic World', 'Star Wars' y otros taquillazos

El pasado junio Jurassic World (Colin Trevorrow, 2015) se convirtió en el estreno más exitoso de la historia, recaudando 511 millones de dólares durante el primer fin de semana. Poco le ha durado el récord, ya que Star Wars: el despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015) [crítica] acaba de superarlo recaudando 529 millones de dólares en su primer fin de semana. Ambas cintas jugaban con dos elementos a su favor: la expectación despertada por formar parte de sagas que el público ya daba por cerradas y el reembolso extra que suponen las sesiones en 3D (al margen de que la inflación les da ventaja con respecto a antiguos estrenos). Además, las dos son bastante satisfactorias (sin dejar por ello de encontrar numerosos detractores). La felicitación pública de Universal Pictures a Disney es la ocasión perfecta para recordar otros intercambios de felicitaciones similares...


De Jurassic World a El despertar de la Fuerza...




23 diciembre 2015

'Star Wars. El despertar de la Fuerza' es nominada a los Critics' Choice con carácter retroactivo

Hace unos días la Broadcast Film Critics Association (el organismo responsable de los Critics' Choice Awards) se planteó incluir a Star Wars. El despertar de la Fuerza [crítica] entre las candidatas al galardón concerniente a mejor película. Puesto que las nominaciones se anunciaron unos días antes de que los críticos pudieran ver el Episodio VII, la película no pudo competir. Sin embargo, ante el extraordinario recibimiento crítico de la cinta, la junta directiva de los Critics Choice envió un correo a todos los votantes planteándoles la posibilidad de añadirla al menos a la categoría principal. Como cabía esperar, sus miembros respondieron afirmativamente. Esta decisión inusual por parte de los Critics' Choice ya se dio en el año 2000, cuando el Náufrago de Robert Zemeckis también fue añadida como décimo primera nominada, después de haberse quedado fuera de las nominaciones debido a su fecha de estreno (aunque luego los Oscars sólo la tendrían en cuenta para dos categorías: mejor actor (Tom Hanks) y mejor sonido).

Star Wars: el despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015)
¡Comienza la temporada de premios para
El despertar de la Fuerza!
La película de J. J. Abrams se suma así a las otras diez candidatas: BrooklynCarol, El puente de los espíasEl renacidoLa gran apuestaMad Max: furia en la carretera, MarteLa habitaciónSicario Spotlight. Sus posibilidades de alzarse como vencedora son escasas, pero dada la competitividad del año todo puede pasar. Quizá el film más perjudicado por la decisión de los Critics' Choice sea el impresionante Mad Max de George Miller [crítica], que partía como favorito con 13 nominaciones y ahora deberá verse las caras con otra película de ciencia-ficción. Eso sí, es una pena que El despertar de la Fuerza no pueda competir en las categorías concernientes a mejor película de ciencia-ficción, actor de acción y actriz de acción, secciones exclusivas de estos galardones donde tendría más posibilidades.

21 diciembre 2015

'Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts': de las viñetas al 3D

La sociedad capitalista nos ha sumido en una espiral de competitividad de la que resulta difícil escapar. Todos queremos el éxito; y todos lo queremos cuanto antes, lo que se torna en una frustración generalizada que nos aleja de la tan ansiada felicidad. Con la ingeniosa tira cómica Peanuts, publicada por primera vez en 1950, Charles M. Schulz llevó esta ansiedad a la más tierna infancia, advirtiéndonos de que la falta de autoestima derivada del fracaso es un problema del que ni siquiera los niños escapan. Nominada a los Globos de Oro, los Premios Satellite, los Critics Choice Awards y los Annie, Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts (Snoopy and Charlie Brown: The Peanuts Movie, 2015) recupera a los simpáticos personajes de las viñetas originales gracias al estudio Blue Sky, que ha vuelto a confiar en Steve Martino, correalizador de las simpáticas Horton (junto a Jimmy Hayward, 2008) y Ice Age 4 (junto a Mike Thurmeier, 2012), para la realización de una de sus producciones más aclamadas hasta la fecha.

Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts (Steve Martino, 2015)
Carlitos y Snoopy. La película de Peanuts opta a cinco
Annie: película, dirección, animación de personajes
y doblaje (Alex Garfin y Hadley Belle Miller)
Que Peanuts naciera en los años cincuenta no es en absoluto baladí: recién terminada la II Guerra Mundial, la sociedad estadounidense cambió radicalmente, pues su peso dejó de recaer únicamente en los hombres adultos. Tanto las mujeres como los infantes comenzaron a gozar de la libertad que la ausencia de los varones enviados a la batalla les había granjeado por primera vez. Pero, claro, dicha libertad también devino en mayor responsabilidad, terminando los propios niños convertidos en proyectos de futuro antes incluso de conocerse a sí mismos. Ese es el problema del entrañable Charlie Brown, un niño sumido en una constante depresión para quien el éxito aparenta ser la única salida. Así, mientras su amigo perruno Snoopy se embarca en una gran misión donde surcará los cielos luchando contra el Barón Rojo, él vive aventuras más propias de su edad, como enfrentarse al enésimo suspenso o al primer enamoramiento; su nueva compañera de clase, de sugerente cabellera pelirroja, se convierte así en un ideal metafórico difícil de alcanzar.

18 diciembre 2015

Star Wars. El despertar de la Fuerza: pros y contras del nuevo comienzo

La película más esperada de la historia (sin exagerar) por fin ha llegado a la gran pantalla, rompiendo todos los récords imaginables. Se trata, por supuesto, de Star Wars. El despertar de la Fuerza (Star Wars. Episode VII: The Force Awakens, 2015), el Episodio VII de la saga cinematográfica por excelencia, el primer largometraje producido por Disney y, sobre todo, el primero sin la mano creativa de George Lucas [más al respecto en 'Universo Star Wars en expansión']. El relevo lo ha tomado el popular J. J. Abrams, fan incondicional de la franquicia y creador de la exitosa serie Perdidos (2004-2010), quien ya revitalizó la otra saga galáctica por excelencia: Star Trek (donde también lo acompañó el director de fotografía Daniel Mindel). Altas eran las expectativas y mayores las presiones, capaces de acabar con la carrera del realizador de Misión Imposible III (2006) y Super 8 (2011), pero también de impulsarla al infinito. Y, pese a las innegables pegas, todo indica a la segunda opción.

La joven Daisy Ridley encarna a la primera mujer
protagonista de la saga galáctica: Rey
Ya lo auguraban los tráileres y demás avances: El despertar de la Fuerza marca el regreso a la galaxia muy, muy lejana de 1977 y no a la del 2001, lo que supone más decorados y menos digitalización, conformándose así un universo de corte fantástico y futurista pero también naturalista y tangible. De este modo, los nuevos planetas parecen verdaderamente habitables, resultando sus criaturas curiosamente humanas por nacer de la buena conjugación de vestuario y maquillaje y no meramente de la tecnología digital. Sin embargo, este tratamiento “rústico” de la galaxia también ha puesto de manifiesto una de las principales virtudes de las infravaloradas precuelas: la expansión del rico universo de Star Wars con territorios, seres y equipos verdaderamente sorprendentes. Por desgracia, no es así en el Episodio VII, donde todas las localizaciones recuerdan a otras ya vistas, empleadas además con similares propósitos: Tatooine/Jakku como árida cuna de la esperanza (con sendas cantinas plagadas de curiosos seres), Yavin/Takodana como verde lugar de resolución y, claro está, la Estrella de la Muerte/Base Starkiller como terror personificado.

14 diciembre 2015

Nominaciones a los Premios Goya 2016: entre sorpresas e injusticias

Rara vez acierta la Academia, siempre dispuesta a sorprender con sus nominaciones. Este año La novia ha hecho honor a su condición de favorita de un modo excesivo, mientras que Nadie quiere la noche ha destartalado todas las quinielas colándose en nueve inesperadas categorías. Como hice el año pasado, os dejo mi comentario de un listado que esta vez se ha adelantado a la Navidad.

La Novia, de Paula Ortiz
La Novia, de Paula Ortiz: 12 nominaciones
Mejor película

A cambio de nada
La novia
Nadie quiere la noche
Truman
Un día perfecto

Impulsadas por los Premios Feroz, las notables (que no sobresalientes) A cambio de nada, La novia, Truman y Un día perfecto las tenían todas consigo, pero nadie esperaba que una cinta tan fríamente acogida como Nadie quiera la noche ocupase el quinto puesto. Cualquiera de las candidatas a mejor dirección novel habría sido una mejor candidata (por no hablar de las prácticamente ignoradas Amama y Felices 140).

12 diciembre 2015

Premios del Cine Europeo 2015: riesgo, reflexión y poesía

Los Premios de Cine Europeo (European Film Awards), sean más o menos justo, siempre revelan títulos interesantes, muchos de los cuales lo tienen difícil para llegar al ámbito comercial pese a su sobresaliente calidad. Austera, carente de números musicales y llena de reivindicación a favor de la unidad de Europa y la libertad de los artistas, la 28ª edición se ha cerrado con una clara ganadora: la cinta anglo-suizo-franco-italiana La juventud, de Paolo Sorrentino, quien ha vuelto a conquistar a la Academia dos años después de vencer con La gran belleza (2013, comentario aquí). Más especial si cabe fue la noche para Michael Caine y Charlotte Rampling, quienes llegaron dispuestos a recoger sendos premios honoríficos y se fueron a casa con los galardones concernientes a mejor actor y actriz, respectivamente. Gran trío de vencedores para una gala que comenzó con la imagen de Charles Chaplin en El gran dictador (1940), a juego con las palabras del presidente de la Academia Wim Wenders —“no queremos ni podemos volver a los tiempos oscuros que ha vivido Europa”—, referidas especialmente a los atentados de París y el encarcelamiento del director ucraniano Oleg Sentsov.

La juventud (Paolo Sorrentino, 2015)
Michael Caine, poseedor de dos Oscars a mejor
actor secundario, sumó anoche dos merecidos EFA
Aunque augurado por la mayoría de los expertos, el triunfo de la extraordinaria La juventud es relativamente sorprendente dado su fugaz paso por Cannes. O quizá no: hace dos años sucedió exactamente lo mismo con la última cinta de Sorrentino, La gran belleza, ignorada en el festival galo —que prefirió a la franco-belga La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche—, pero multigalardonada en estos premios por encima de la misma cinta que le arrebató la Palma de Oro. Curiosamente, Paolo Sorrentino fue en ambos casos reconocido como realizador y no como guionista, perdiendo entonces ante En la casa, de François Ozon, y esta vez frente a la otra gran favorita de las apuestas: Langosta, escrita por Efthimis Filippou y el propio realizador Yorgos Lanthimos (Canino, 2009), ambos griegos, pero coproducida por Reino Unido, Irlanda, Grecia, Francia y Países Bajos (sí, de coproducciones fue la noche). La original cinta suma así este galardón al concerniente a mejor diseño de vestuario, recogido hace unas semanas por Sarah Blenkinsop. Así explicó la cuestionable decisión el jurado en su día: “utilizando el color y la forma de una manera maravillosa para pintar cada plano de la película, el diseño de vestuario ayuda a hacer realidad la visión del director; cada pequeña pieza que los actores visten tiene su propia y reconocible historia”.

09 diciembre 2015

'Turbo Kid': nostalgia ochentera

Los ochenta constituyen indudablemente la década de la nostalgia. Películas como Mad Max (George Miller, 1979), En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981), Terminator (James Cameron, 1984) y Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985) han permanecido desde su estreno en el corazón de miles de espectadores, que aún no han superado los tiempos que los vieron crecer (a fin de cuentas, el grueso de la población adulta actual fue adolescente en los ochenta). A todas ellas homenajea Turbo Kid (2015), una aventura cómica de terror y acción postpocalíptica coproducida entre Canadá y Nueva Zelanda que explota la añoranza provocada por tan carismática época. La escribe y dirigida el entusiasta equipo de cortometrajistas formado por Anouk WhissellFrançois Simard y Yoann-Karl Whissell, que ya explotó algunas de las ideas del film en T Is for Turbo (2011), donde un chico encuentra un casco que le da superpoderes.

Turbo Kid (2015), de Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell
La tierna relación entre The Kid y la robot Apple es
una de las bazas de la simpática Turbo Kid
Turbo Kid nos traslada a un futuro post-apocalíptico donde el agua es un bien muy preciado (sí, como en la saga Mad Max) y persiste la ley del más fuerte. “The Kid” (simpático Munro Chambers) es un joven con “estilo Marty McFly” que se ha criado solo gracias a la ayuda de comics retro y otros objetos añejos. Acompañado de una simpática robot de apariencia humana (dulce Laurence Leboeuf) y un héroe a lo Indiana Jones (carismático Aaron Jeffery) deberá enfrentarse a los malvados secuaces del malvado Zeus (Michael Ironside, rostro popular de cine de género), heredero del famoso Terminator, que se ha autoproclamado jefe del territorio. La trama no da mucho más de sí, para qué negarlo, pero destila frescura (y sangre...) por los cuatro costados. De hecho, tal y como sucedía con el fenómeno Kung Fury (David Sandberg, 2015), la película es sólo una excusa para festejar el recuerdo de los ochenta. Al igual que el corto sueco (sorprendentemente nominado a los próximos Premios de Cine Europeo), Turbo Kid bebe de todo lo que hizo memorable el cine ochentero, si bien es menos alocada (aunque también menos original).

02 diciembre 2015

'The Assassin': artes marciales según Hou Hsiao-Hsien

Shu Qi en The Assassin (Hou Hsiao-Hsien, 2015)
The Assassin triunfó en los Golden Horse Awards: film,
director, fotografía, vestuario & maquillaje y sonido
Cuando el taiwanés Hou Hsiao-Hsien anunció que su primera película en ocho años sería un wuxia, resultó imposible no pensar en los tres máximos exponentes del cine contemporáneo de “las tres Chinas”: Wong Kar-Wai, Ang Lee y Zhang Yimou. Y es que todos ellos sucumbieron antes o después a la tentación de lanzarse al género chino por excelencia. El primero lo hizo con las confusas Ashes of time (1994, rehecha en 2008 como versión “redux”) y The grandmaster (2013), el segundo con la taquillera Tigre y dragón (2000, ganadora de 4 Oscars) y el tercero con la colorida trilogía compuesta de Hero (2002, nominada al Óscar a mejor cinta extranjera), La casa de las dagas voladoras (2004) y La maldición de la flor dorada (2006), aportando cada uno su singular estilo a un tipo de cine que los vio crecer, pero manteniéndose todos ellos dentro de los parámetros del mismo. Menos cercano a cualquiera de ellos que a sus intimistas compatriotas Tsai Ming-Liang (Viva el amor, 1993) y Edward Yang (Yi Yi, 2000), Hou ha preferido llevarse las artes marciales a su personal terreno, siendo pocos los puntos de encuentro entre The Assassin (Nie yin niang, 2015), libremente basada en un relato chuanqi, y los filmes mencionados más allá de la elegante realización y la espectacularidad visual.

24 noviembre 2015

'Una pastelería en Tokio': tres almas perdidas entre dorayakis y cerezos

A veces basta una imagen para enamorarse de una película. Ese es el caso del fotograma promocional de Una pastelería en Tokio (An, 2015) que muestra a los tres variopintos protagonistas mirando hacia el futuro con los cerezos en flor de fondo. Y es que basta echar un vistazo a los tiernos rostros de esas tres almas desamparadas para saber que nos encontramos ante un pulcro retrato, no ya de su redención, sino de su necesidad imperante de hacer frente a las dificultades de la vida, sea cual sea la etapa en que se encuentren. Y, claro, no hay mayor símbolo de la vida humana —y de la fugacidad de la misma— que la espectacular flor del cerezo, que brota año tras año sin importar las circunstancias tan sólo para desprenderse con la misma facilidad al cabo de unos pocos días. ¿Puede haber reflejo más hermoso de la existencia? [Más al respecto en: Arrugas, la vejez y la flor del cerezo”.]

Una pastelería en Tokio (Naomi Kawase, 2015)
Los cerezos se suman al peculiar trío protagonista como
personajes clave de Una pastelería en Tokio
Una pastelería en Tokio fue la película inaugural de la sección Un Certain Regard del último Festival de Cannes, sin duda el certamen favorito de Naomi Kawase, quien ha presentado en su Sección Oficial cuatro de sus mejores títulos: Shara (2003), El bosque del luto (2007, Gran Premio del Jurado), Hanezu (2011) y Aguas tranquilas (2014). De hecho, la realizadora se estrenó como nadie al convertirse en la cineasta más joven en alzarse con la Cámara de Oro gracias a Suzaku (1997, basada en su propia novela, pues sí: también es escritora), su debut en la ficción tras unos años dedicados al cine documental. Graduada en la escuela de fotografía de Osaka, Kawase presta gran atención a los detalles visuales de sus films, pero se acerca más al realismo que al preciosismo, influida sin duda por su etapa como documentalista. Siempre melancólica pero rara vez sensiblera, la directora (merecidamente laureada en la última Seminci) tiene en Una pastelería en Tokio su obra más agradable y accesible, sin renunciar por ello a la puesta en escena que la ha convertido en uno de los referentes de la cinematografía japonesa actual.

17 noviembre 2015

LesGaiCineMad 2015: el cine LGTB da la vuelta al mundo

Durante los últimos 18 días, el Festival de Cine Lésbico, Gay y Transexual de Madrid ha acogido algunas de las mejores películas LGTB del año tal y como lleva dos décadas haciendo. La 20ª edición ha estado a la altura de las circunstancias, ofreciendo una de las mejores selecciones de su historia, con gran variedad de estilos, géneros y nacionalidades. Empero, cuatro films se han repartido el palmarés: Something Must Break (película y actriz), Je suis à toi (director y actor), Appropriate Behavior (guion) y Liz en septiembre (Premio del Público), todos ellos merecidos. Tal y como hice al término de la 19ª edición, os dejo mis impresiones sobre todos los largometrajes de ficción presentados, ordenados del más flojo al más destacable (si bien os insto a descubrirlos todos por vosotros mismos).

Something Must Break (Ester Martin Bergskmark, 2014)
Something Must Break ya triunfó en el
prestigioso Festival de Rotterdam
21. Dyke Hard (Bitte Andersson, 2014). Esperpéntica, ruidosa y excesiva, esta película fue fruto del esfuerzo del festival por celebrar Halloween en condiciones. Desde luego, en ella no faltan  fantasmas, cyborgs, ninjas y todo lo que haga falta, pero las aventuras de esta banda de rock lésbica resultan verdaderamente insoportables (y más próximas a la serie Z que a la serie B que las inspira).

20. Portrait of a Serial Monogamist (John Mitchell y Christine Zeidler, 2013). Al igual que Appropriate behavior, esta cinta narra las andanzas de una joven que acaba de cortar con su novia, pero carece del ingenio y la profundidad psicológica que convierten a la otra cinta en una de las joyas del certamen. En contraposición, esta comedia es tópica y aburrida, nada ayudada por la falta de carisma de su reparto.

09 noviembre 2015

'El desconocido': crisis sobre ruedas

La crisis ha influido a todos los aspectos del Estado español. Y el cine, por supuesto, no es una excepción. Algunos cineastas, como Juan Miguel del Castillo (Techo y comida) han optado por denunciarla a través del clásico cine social que tan buenos frutos da desde los tiempos del neorrealismo. Otros, como Dani de la Torre, han preferido un tratamiento más comercial pero también menos previsible (que no por ello mejor ni peor: ambos deberían competir por el próximo Goya a mejor dirección novel junto al A cambio de nada de Daniel Guzmán y el Requisitos para ser una persona normal de Leticia Dolera; ¡qué gran año para las óperas primas patrias!). Todos ellos han logrado sumar buenas críticas al clamor de un público cada vez más consciente de que el cine español lleva años sin tener barreras.

Paula del Río y Luis Tosar en El desconocido (Dani de la Torre, 2015)
El desconocido disfrutó de un primer pase especial
en el último Festival de San Sebastián
Así, El desconocido supone el salto al largometraje del realizador del corto Minas (2003) y la miniserie Mar libre (2010). ¡Y vaya debut! Lejos de amedrentarse, el guionista y director gallego ha facturado un emocionante thriller a la altura de obras como El Niño, del experimentado Daniel Monzón, a niveles tanto técnico como narrativo. Y precisamente con dicha cinta comparte, no sólo protagonista (un Luis Tosar tan magnífico como siempre), sino también espectacularidad: rodada en las calles de A Coruña, El desconocido presenta algunas de las escenas de acción más impresionantes de la historia del cine español, dominados por la sorprendente combinación de grúa, steadicam, dron y tecnología digital, fundidos mágicamente en la sala de montaje para confeccionar trepidantes planos secuencia que dejarán sin aire al espectador más calmado.

31 octubre 2015

'Babadook': el monstruo interior

A priori, el terror no es un género especialmente inteligente. A priori. Y es que lo único más difícil que hacer reír es causar pavor. Por consiguiente, lo único más difícil que hacer una buena comedia es hacer una buena película de terror. Año tras año, múltiples son los estrenos de cine de terror (ahí está Sitges para demostrarlo) y, sin embargo, las películas recopiladas en los especiales de Halloween son siempre las mismas: Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), Los otros (Alejandro Amenábar, 2001), etc. ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque ante un género tan trillado resulta difícil innovar, siendo la mayoría de producciones prescindibles en cuanto se echa la vista atrás. Así, para los seguidores del género, cada filme verdaderamente sorprendente es como una aguja escondida en un pajar… lleno de las agujas equivocadas. Esto vuelve aún más especiales los estrenos de Babadook e It follows que hemos disfrutado durante los últimos meses (si bien la primera producción pertenece al 2014 y la segunda al 2015, lo que apoya las teorías de que el cine de terror sólo destaca una vez al año), dos pequeños triunfos del género, cuyo entusiasmado recibimiento crítico se ha traducido en una acogida relativamente tibia por parte de los espectadores; en celebración del día de Halloween (que ya he festejado en otras ocasiones con artículos como 'Terror para un buen Halloween' o '10 películas de terror para vivir el espíritu de Halloween') voy a hablaros un poco de la primera de ellas, confiando en que explorar su historia y posibles interpretaciones os haga verla con otros ojos.

Essie Davis y Noah Wiseman en Babadook (Jennifer Kent, 2014)
La experimentada Essie Davis y el jovencísimo
Noah Wiseman protagonizan Babadook
Empecemos situándonos. La australiano-canadiense Babadook (The Babadook, 2014), estrenada en el Festival de Sundance, supone el debut en la dirección de largometraje de la actriz australiana Jennifer Kent, que adapta su propio cortometraje: Monster (2005) —apodado ahora como “Baby Babadook”—, en el que una madre y su hija se enfrentan al monstruo del armario. Pese a estudiar en el National Institute of Dramatic Art, Kent terminó hartándose de la interpretación, lo que le llevó a pedir a Lars von Trier que le dejara participar en el rodaje del peculiar film Dogville (2003). Sorprendentemente, el famoso realizador danés aceptó —¿¡tan fácil es trabajar con uno de los genios del momento!?—, granjeándole una experiencia que ella considera como su escuela de cine y que fue clave para la confección de Babadook. En 2009, Kent empezó a trabajar en el guion de la película con la idea de explorar la oscuridad inherente a nosotros mismos y el temor a volverse loco, sumando a ello una nueva perspectiva de la paternidad (“No digo que todos queramos matar a nuestros hijos, pero muchas madres lo pasan mal; hablar de la maternidad sin reducirla a una experiencia perfecta se ha convertido en un tabú”, afirmó sin tapujos). Entre sus influencias, Kent cita obras clave del género como Nosferatu (F. W. Murnau, 1922), Vampyr, la bruja vampiro (Carl Theodor Dreyer, 1932), Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960), El carnaval de las almas (Herk Harvey, 1962), La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), La cosa (John Carpenter, 1982) y Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008).

22 octubre 2015

Las 5 obras maestras de Ridley Scott

Pocos directores hay más irregulares que Ridley Scott, capaz de alternar entre auténticas proezas y verdaderos esperpentos. Al final, entre tanta anomalía, sobresalen cinco grandes películas cuyo lugar en la historia del cine es innegable. Curiosamente, cada una pertenece a una de las cinco décadas que el realizador británico ha dedicado al séptimo arte. ¿Adivináis ya cuáles son?

Alien, el octavo pasajero (Ridley Scott, 1979)
Sigourney Weaver en Alien
Alien, el octavo pasajero (1979). Aunque Los duelistas (1977) supuso un prometedor punto de partida, Scott se ganó al imaginario colectivo con la angustiosa aventura de una variopinta tripulación encerrada en una nave con un peliagudo alienígena (cuya terrorífica belleza fue diseñada por el suizo H. R. Giger). Pese a afirmar que el realizador parecía más interesado en los decorados que en los intérpretes, Sigourney Weaver saltó a la fama de la noche a la mañana y dio así el pistoletazo de salida para una interesante serie de heroínas que incluirían a Susan Sarandon y Geena Davis en Thelma & Louise (1991), Demi Moore en La teniente O’Neil (1997) y Julianne Moore en Hannibal (2001). Ganadora del Óscar a mejores efectos visuales (para el multipremiado Stan Winston, entre otros) y nominada al concerniente a mejor dirección artística (que entrelaza místicamente motivos orgánicos y metálicos), la película confecciona una atmósfera sobrecogedora que envuelve magistralmente el guion de Dan O'Bannon, todo un experto en suspense. Además de ser una obra maestra en sí mismo, la cinta dio lugar a una larga serie de secuelas —algunas tan magníficas como el Aliens (1986) de James Cameron— y vivió un nuevo comienzo con el Prometheus (2012) del propio Scott, quien continuará la saga en 2017 con Alien: Paradise Lost, también protagonizada por Noomi Rapace y Michael Fassbender.

14 octubre 2015

¿Por qué Leonardo DiCaprio no ha ganado el Óscar a mejor actor?

Comienza la temporada de premios y, curiosamente, ningún galardón ha dado todavía más que hablar que el Óscar a mejor actor, para el que muchos apuntan ya a Leonardo DiCaprio sin haber visto más que el tráiler de El renacido (Alejandro G. Iñárritu, 2015). Tras su derrota hace dos años frente a Matthew McConaughey, florecieron tanto los chistes de malgusto como las críticas nada constructivas a una Academia que siempre parece olvidarse del intérprete californiano. Se habla de intereses, de política y hasta de favoritismos, pero ¿cuál es el verdadero motivo por el que este gran actor ha alcanzado los 40 años sin un Óscar en su haber? Dejemos a un lado los prejuicios y analicemos la situación.

Leonardo DiCaprio
Leonardo DiCaprio: estrella y gran actor
La primera vez que DiCaprio optó al Óscar fue en 1994 por ¿A quién ama Gilbert Grape?, del sueco Lasse Hallström, en la que encarnó a un adolescente con discapacidad mental con sorprendente pericia, logrando una de sus mejores interpretaciones. Sin embargo, por aquel entonces el actor apenas contaba 18 primaveras y era poco conocido, no ayudando tampoco la escasa presencia del filme en la temporada de premios. Por tanto, DiCaprio puede considerarse agradecido con la Academia por haberse acordado de él de cara a las nominaciones. Al final, el mucho más experimentado Tommy Lee Jones se hizo con el único Óscar de su carrera por El Fugitivo, de Andrew Davis, una cinta que contaba con otras seis nominaciones (incluyendo mejor película). Cierto es que DiCaprio perdió el galardón frente a una interpretación mucho menos impresionante, pero el contexto jugaba en su contra.

07 octubre 2015

‘Mi vecino Totoro’ y ‘Un verano en casa del abuelo’: nostálgicos veranos

Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 2015)
En 2009, Mi vecino Totoro fue elegida por la revista
Time Out como la mejor película animada de la historia
Una de las películas más queridas por los amantes del cine de animación japonés es Mi vecino Totoro (1988), obra maestra de Hayao Miyazaki. En esta bella cinta, dos hermanas se mudan con su padre al campo mientras la madre permanece enferma en el hospital, abriéndose ante ellas un mundo de fantasía (que incluye, claro está, al icónico personaje del título, diseñado por Kazuo Oga a partir de un boceto del cineasta). Lo que pocos saben es que, cuatro años antes, el taiwanés Hou Hsiao-Hsien había dirigido una película denominada Un verano en casa del abuelo (1984), cuya trama es prácticamente la misma (dejando de lado los elementos fantásticos). Mi fascinación por ambas películas me ha llevado a dedicarles una comparativa, tal y como he hecho con anterioridad con Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000) & Los juegos del hambre (Gary Ross, 2012) [aquí] y Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) & Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2007) [aquí]. Lejos de enfrentar la una contra la otra, espero que este artículo sirva para apreciar mejor la magia de estos pequeños grandes clásicos de la cinematografía asiática.

28 septiembre 2015

Festival de San Sebastián 2015: mejores y peores películas

La 63ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha concluido con una de las secciones oficiales más flojas que se recuerdan, lo que se ha tornado en un palmarés más que cuestionable. Sin embargo, las secciones paralelas (a destacar Nuev@s Director@s, Horizontes Latinos y Perlas) sí han dejado un buen puñado de títulos dignos de ser recordados. Por segundo año consecutivo, me he trasladado a tierras donostiarras para vivir en primera persona el evento cinematográfico más importante de nuestro país, viendo un total de 43 películas que procedo a ordenar de la más floja a la más destacable:

Un día perfecto para volar (Marc Recha, España, Sección Oficial)
La nostalgia se apodera de Un día perfecto para volar,
uno de los muchos desconciertos de la Sección Oficial
43. Paula (Eugenio Canevari, Argentina / España, Nuev@s Director@s): triste historia sobre una joven pobre necesitada de abortar y un mundo que le da la espalda repleta de planos largos y escasísimos diálogos. Aunque nada es baladí en su realización, el resultado es soporífero y pretencioso; por ello, fue la película peor puntuada por el Jurado de la Juventud.

42. La obra del siglo (Carlos M. Quintela, Cuba / Argentina / Alemania / Suiza, Horizontes Latinos): confusa combinación de ficción y documental que resulta tremendamente pesada para quienes no se adentran en su oscuro universo con rapidez (o sea, casi todos).

22 septiembre 2015

100 películas muy especiales (Aniversario del blog III)

Pues sí: ya han pasado tres años desde el nacimiento de este espacio cinematográfico. “¡Cómo pasa el tiempo!”, debería decir, pero lo cierto es que me resulta sorprendente que sean sólo tres los años transcurridos, porque ya no concibo mi existencia sin La estación del fotograma perdido. Y es que el cine es una parte imprescindible de mi vida, con lo que hablar de él con total libertad y, sobre todo, teneros a vosotros como lectores es muy importante para mí. El año pasado, decidí celebrar este día prescindiendo de la clásica objetividad en el artículo ‘10 directores muy especiales’, donde os hablé de mis realizadores preferidos. Este año, he decidido mojarme más aún y seleccionar, no diez (algo imposible), sino cien películas muy especiales para mí, situadas por estricto orden alfabético. ¡Espero incitaros a echar un vistazo a los films que aún no hayáis descubierto!

Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001)
Amelie (Jean-Pierre Jeunet, 2001)
10.000 Km (Carlos Marqués-Macet, 2014): emotiva ópera prima que explora las relaciones a distancia en la sociedad contemporánea.

2001: una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968): poética reflexión sobre el desarrollo de la vida humana dotada de unos efectos visuales impresionantes.

(500) días juntos (Marc Webb, 2009): cínica-pero-dulce comedia romántica diferente repleta canciones emotivas que acentúan el poder de los recuerdos.

16 septiembre 2015

¿Por qué escalar el ‘Everest’?: experiencia 3D sobrecogedora

Algunas personas sueñan con ser astronautas; otras, con dar la vuelta al mundo; otras, con ganar un concurso musical. Y otras, solo unas pocas, sueñan con subir a lo más alto del Everest, la montaña más alta del planeta (8848 metros sobre el nivel del mar). A estos últimos va dedicada Everest, la nueva película de Baltasar Kormákur, realizador de 101 Reikiavik (2002, Premio Discovery en Toronto), Las marismas (2006, mejor película en Karlovy Vary) y Contraband (2012), exitoso debut en Hollywood apadrinado por Working Title, popular productora británica que aprendió así a confiar en él.

Jason Clarke en Everest (Baltasar Kormákur, 2015)
Aunque Jason Clarke es escalador, dice que no escalaría
el Everest porque "hay mejores picos que escalar"
Como ya hizo en Lo profundo (2012), el cineasta hispano-islandés se interesa por la supervivencia del hombre en circunstancias naturales extremas, esta vez partiendo de un guion de William Nicholson —nominado al Óscar por Tierras de penumbra (Richard Attenborough, 1993) y Gladiator, de Ridley Scott, 2000)— y Simon Beaufoy —ganador del Óscar por Slumdog Millionaire (Danny Boyle, 2008) y nominado por Full Monty (Peter Cattaneo, 1997) y 123 horas (Danny Boyle, 2010)—. Por desgracia, los dos guionistas no han parecido llevar del todo bien el trabajo conjunto, pues es en el guion —esqueleto de todo film— donde encontramos el gran bache de Everest.

08 septiembre 2015

De 'Pequeña Miss Sunshine' a 'Nuestro último verano en Escocia'

Las familias desestructuradas están a la orden del día. A fin de cuentas, ¿qué familia no lo está hoy en día, aunque sólo sea un poco? ¿Qué familia que se preste carece de un poco de locura y unos cuantos gritos de vez en cuando? Y, pese a todo, ¿quién no ha llegado a pensar que no hay familia más curiosa que la suya? Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) y Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2015) nos recuerdan que el sentimiento de pertenecer a una familia de locos es más generalizado de lo que pensamos. Y ambas lo hacen combinando con maestría la comedia y el drama, sin abusar en exceso de ninguno de los dos géneros para dejar una sensación que roza lo agridulce pero desemboca en una bella —pero realista— positividad.

Abigail Breslin en Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)
La genialAbigail Breslin fue la revelación de
la joya indie Pequeña Miss Sunshine
Nuestro último verano en Escocia supone el salto conjunto al séptimo arte de los sexagenarios realizadores británicos Andy Hamilton y Guy Jenkin, artífices de la popular serie Outnumbered (2007), centrada en un matrimonio con problemas para educar a sus tres hijos. Presentada en la pasada Seminci de Valladolid, la cinta bebe enormemente, tanto de dicha serie, como de Pequeña Miss Sunshine, al presentar una pareja londinense en pleno divorcio —la deliciosa Rosamund Pike nominada al Óscar por Perdida (David Fincher, 2014) y el icónico David Tennant de Doctor Who— que debe aparentar felicidad mientras visita en Escocia al enfermo padre de él —Billy Connolly, tan simpático como estuvo en Una serie de catastróficas desdichas (Brad Silberling, 2005)— acompañada de sus tres hijos (Emilia Jones, Bobby Smalldridge y Harriet Turnbull). Aunque todo el reparto (que también incluye a Ben Miller, Amelia Bullmore y la siempre agradable pero algo fuera de lugar Celia Imrie) está perfectamente escogido, la frescura del film se debe principalmente a la impagable espontaneidad de los tres niños, quienes actúan con una naturalidad de la que muchos intérpretes profesionales tienen mucho que aprender. Gracias a ellos, la cinta es capaz de imprimir una sonrisa permanente en el rostro de los espectadores pese a la dureza de algunos temas tratados, tales como los problemas conyugales, la depresión crónica o la aceptación de la muerte.

25 agosto 2015

10 canciones famosas por películas para las que no fueron compuestas

Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)
Canción: "Singing in the rain" (1929)
Película: Cantando bajo la lluvia (1952)
El cine y la música han estado relacionados desde el nacimiento del séptimo arte. Y muchas son las canciones originales que han nacido gracias a él [tema sobre el que podéis leer aquí]. Sin embargo, hay productores y directores que prefieren recurrir a canciones ya conocidas, bien para aprovechar su éxito entre el público, bien para darles el momento de gloria que merecen. Para bien o para mal, a menudo estas melodías quedan para siempre conectadas a las películas que las incluyeron, pese a haber sido compuestas tiempo atrás en un contexto completamente distinto. El artículo de hoy es un homenaje a diez de ellas, dedicado a conocer mejor su historia, así como su aportación a las películas que las volvieron imperecederas.

“Singing in the rain” fue compuesta a finales de los años 20 por Nacio Herb Brown (música) y Arthur Freed (letra). Este último es el letrista y productor de musicales más importante de la historia y clave del éxito de los musicales clásicos de la MGM, incluyendo, por supuesto Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), que hizo uso de la canción que le da título después de que otras tantas producciones lo hicieran. Sin embargo, la alegre versión de Gene Kelly bailando enamorado bajo el insistente aguacero logró que todas las demás quedaran olvidadas. De hecho, gracias a eso, la cinta está incluida en dos Top 10 de este blog: “Las películas más famosas de la historia” y, claro está, “Las escenas más famosas de la historia del cine”.

18 agosto 2015

La fotografía en 4:3 de 'Ida' y 'Jauja': la onírica verticalidad del universo

Si algo aprenden los estudiantes de comunicación audiovisual desde el primer día es que el formato 4:3 (también denominado 1.33:1) lleva décadas obsoleto. De hecho, muchos se preguntan quién tuvo la absurda idea de emplearlo desde los orígenes. ¿Qué ventajas presenta un formato casi cuadrado de cara a rodar bellos paisajes o dinámicas conversaciones? Aparentemente ninguna. A fin de cuentas, al poseer dos ojos alineados horizontalmente, nuestra propia visión es más cercana a la pantalla panorámica (si bien, según la ciencia, el ángulo de visión del ser humano es 40º en horizontal y 30º en vertical, o sea, 4:3). Pero, como faceta artística y expresiva que es, el cine admite todo tipo de miradas. Así, años después de la sustitución del arcaico 4:3 por el más moderno 16:9 incluso en televisión, se siguen rodando películas con el viejo formato. Concretamente, dos de las cintas más interesantes que han pasado recientemente por las salas fueron rodadas de este modo: la polaco-danesa Ida (Pawel Pawlikowski, 2013), triunfadora de los pasados Premios de Cine Europeo, y la argentino-danesa-estadounidense-etcétera Jauja (Lisandro Alonso, 2014), ganadora del premio FIPRESCI de la sección "Un Certain Regard" del Festival de Cannes. A ellas y su inolvidable fotografía va dedicado este artículo.

Fotograma de Ida (Pawel Pawlikowski, 2013)
La fría fotografía de Ida se hizo con el Premio de Cine Europeo y fue
nominada al Óscar, el BAFTA y el premio de la British Film Academy
Ida fue filmada en 4:3 por Lukasz Zal y su asistente, Ryszard Lynzewski, quien tomó el relevo de su maestro a mitad del rodaje a raíz de las desavenencias entre el arriesgado realizador y el contenido director de fotografía (la juventud de Zal ofrecía a Pawel Pawlikowski la fresca valentía que buscaba). La película se rodó en color pero fue convertida al blanco y negro en posproducción con el sistema Nucoda. Pawlikowski, que abandonó su Polonia natal en plena adolescencia, se decantó por una estética antigua que fomentara la esencia meditativa de la obra: “Ida es sobre Polonia, mi infancia, mis pensamientos sobre la religión. Uno de mis impulsos era traer esos tiempos a la vida, porque ya no sé qué recuerdos son reales y cuáles imaginados”. El formato visual de Ida es clave porque transmite una sensación de pérdida y soledad que refleja muy bien los sentimientos encontrados de la protagonista, que se debate entre empezar a tomar las riendas de su vida o dedicársela para siempre a la religión. El carácter vertical de las imágenes fomenta esta disruptiva: por un lado, los bordes del marco parecen oprimir a la protagonista; por otro, el aire que inunda la parte superior del plano acentúa la infinitud del universo y el carácter libre de la existencia. Además, situar a la joven Agata Trzebuchowska (tan inexperta como perfecta) en la parte inferior del cuadro deja mucho espacio para otro personaje clave: Dios, quien nunca la abandona, o, incluso, el propio cosmos. Así, mientras la imagen panorámica potencia la condición épica pero coherente de la vida terrenal, la imagen vertical hace hincapié en nuestra pertenencia a un universo infinito que nunca comprenderemos del todo.

04 agosto 2015

Las escenas más famosas de la historia del cine

Sharon Stone en Instinto básico
Hay películas famosas y escenas famosas. Hace años, dediqué un artículo a las películas más famosas de la historia (uno de los más populares de este blog, por cierto) y hoy haré lo propio con las escenas más famosas: diez momentos cinematográficos inolvidables que conocen incluso aquellos que no han visto las obras que los incluyen. Diez fragmentos de cine que ya forman parte del imaginario colectivo.

10. El provocador cruce de piernas de Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992). Sharon Stone saltó a la fama gracias a un erótico cara a cara con Michael Douglas en el que tanto él como los espectadores vimos mucho más de lo que esperábamos. Por cierto, la actriz afirma que accedió a rodar la escena sin ropa interior confiando en que la cámara respetaría más su intimidad...

26 julio 2015

'Requisitos para ser una persona normal': ¿qué es la normalidad?

“Me gustaría hacerte una pregunta: ¿eres una persona normal? Y después te haría otra: ¿qué es ser normal? Responder a estas dos preguntas, que yo misma me he hecho tantas veces, ha sido el motor para escribir y rodar esta película”. Así presenta Leticia Dolera su sorprendente ópera prima, tercera joya española del 2015 tras Felices 140, de la veterana Gracia Querejeta, y A cambio de nada, otro aclamado salto a la dirección de un joven intérprete patrio. Tal y como anunció en la pasada Muestra Syfy, Requisitos para ser una persona normal está dedicada a todos aquellos que, alguna vez, han sentido que no eran del todo… normales. O sea, a todos nosotros.

Manuel Burque y Dolera en Requisitos para ser una persona normal (Leticia Dolera, 2015)
Él quiere adelgazar; ella, "ser normal", pero...
¿qué es ser normal?
Pese a haber dirigido los premiados cortometrajes Lo siento, te quiero (2009), A o B (2010), Bloguera en construcción (2013, junto a Borja González Santaolalla) y Habitantes (2013), Leticia Dolera es más conocida por sus interpretaciones en cintas irregulares como Un café en cualquier esquina (Ramin Bahrani, 2005), Semen, una historia de amor (Inés París y Daniela Féjerman, 2005), De tu ventana a la mía (Paula Ortiz, 2011) y, sobre todo, [•REC]³: Génesis (Paco Plaza, 2012). Requisitos para ser una persona normal es, indudablemente, su obra más redonda y personal, no sólo por estar escrita, dirigida y protagonizada por ella misma, sino porque plantea una pregunta muy importante para ella (y para infinitas personas de nuestro país y otros rincones del mundo): ¿qué nos exige la sociedad y qué nos exigimos nosotros mismos?

13 julio 2015

Curiosidades sobre el reparto de Star Wars

Indudablemente, 2015 es el año de Star Wars. Ni siquiera el Mad Max: furia en la carretera de George Miller y el Jurassic World de Colin Trevorrow pueden robarle el protagonismo. Mientras esperamos al estreno de El despertar de la Fuerza, de J. J. Abraams, he decidido recolectar curiosidades sobre los actores y actrices de la saga galáctica. ¡Seguro que os sorprenden!

Carrie Fisher y Mark Hamill en El retorno del Jedi (1983)
Carrie Fisher y Mark Hamill no
han aprovechado bien la fama
Mark Hamill (Luke Skywalker) vio su rostro desfigurado tras un accidente de tráfico, no ayudando precisamente su adicción por las drogas al desarrollo de su carrera interpretativa. Sin embargo, prestó la voz a series animadas tan míticas como Phantom 2010, Spider-Man, Vaca y Pollo, Batman o Las Supernenas

Carrie Fisher (Leia Organa), hija de Debbie Reynolds y Eddie Fisher (quien las abandonó para casarse con Elizabeth Taylor), tuvo un mal momento tras la trilogía original, pero lo superó y se convirtió en una de las correctoras de guion mejor pagadas de Hollywood. Además, se ha interpretado a sí misma en la película Maps to the stars (David Cronenberg, 2014) y populares series como Sexo en Nueva York y The Big Bang Theory. Por otro lado, escribió el documental The Wishful Drinking (Fenton Bailey y Randy Barbato, 2010) a partir de su autobiografía, Postcards From The Edge; dos décadas antes, ese mismo libro había dado lugar a la película Postales desde el filo (Mike Nichols, 1990), donde Fisher había sido interpretada por la gran Meryl Streep, su amiga en la vida real.

03 julio 2015

'Mad Max: furia en la carretera': cine de acción con mayúsculas

Mad Max: furia en la carretera (George Miller, 2015)
El 98% de los críticos y el 89% del público aplaude a
Mad Max: furia en la carretera en Rotten Tomatoes
Sabes que te encuentras ante una obra maestra cuando te expones a un film aparentemente opuesto a tus ideales y no puedes despegar la mirada de la pantalla. La postapocalíptica Mad Max: furia en la carretera, que incluye casi todo lo que un servidor detesta en el séptimo arte (mucha acción y poca conversación, más armas que personajes, interminables persecuciones y una estética insaciablemente violenta), es un perfecto ejemplo de ello. Tras dos décadas en el tintero (el 11-S y la posterior Guerra de Irak no parecían el mejor momento para producirla), la esperada cuarta entrega de la saga Mad Max vio finalmente la luz en el pasado Festival de Cannes, donde recibió las críticas más entusiastas del prestigioso certamen.

30 mayo 2015

'Mandarinas' y el cine bélico como canto antibelicista

Mandarinas (Mandariinid) (Zaza Urushadze, 2013)
 Mandarinas dio a  Zaza Urushadze el Premio del
Público y la Mejor Dirección del Festival de Varsovia
Nada hay más terrible que la guerra. Y así lo ha demostrado el séptimo arte desde sus orígenes. Sin embargo, tanto hemos oído el «no a la guerra» desde la magnífica Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930) —la primera gran película receptora del Óscar—, que la frase parece haber perdido su valor. Conocemos los estragos de los enfrentamientos bélicos y el absurdo hacia el que derivan. Sabemos que enfrentan a las culturas entre sí y convierten en monstruos a hombres corrientes. Recordamos que pocas confrontaciones tienen conclusiones felices y que la mayoría concluyen por la desesperación de ambos bandos y no por triunfo alguno: en la guerra, no hay victorias verdaderas. Quizá por lo bien que nos sabemos la teoría, el cine bélico lo tiene complicado a la hora de impactar al espectador y, lo que es más importante, de captar su atención. A menudo, los manifiestos anti-belicistas más efectivos no se encuentran en obras puramente bélicas, sino en aquellas que limitan las metralletas y explosiones y se centran en los auténticos protagonistas de toda confrontación: las personas atrapadas en ella. Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), Cuando el viento sopla (Jimmy T. Murakami, 1986), La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988), La delgada línea roja (Terrence Malick, 1998) o Las flores de la guerra (Zhang Yimou, 2011) son cinco excelentes ejemplos de ello.

19 mayo 2015

'Bajo el arcoíris' (Juan Roures, 2015)

Espero que me disculpéis, porque, por una vez, voy a dejar de lado el séptimo arte para hablaros de mi primera novela: Bajo el arcoíris, una historia sobre la amistad y la identidad protagonizada por cinco jóvenes homosexuales que comparten sueños y decepciones en las calles de Madrid.

La literatura y el cine (del que, como veis, no puedo estar mucho tiempo sin hablar) comparten una característica principal: contar historias. El principal motivo para embarcarse en la creación de una película o una novela es tener una historia que contar. Y yo, en Bajo el arcoíris, no tenía una, sino cinco. Las historias del sensato y enamoradizo Besay, el cínico y cautivador Guille, el bonachón y despistado Leo, el conservador y acomplejado Álex y el ingenioso y valiente Fran, las cuales, en parte, constituyen mi propia historia, pero, sobre todo, conforman las historias de las personas que conocí en COGAM (la asociación LGTB de Madrid), que he intentado retratar con humor y honestidad.

Portada de 'Bajo el arcoíris' (Juan Roures, 2015)
Portada de Bajo el arcoíris
(Juan Roures, 2015)
Suena tópico decirlo, pero realmente he escrito el libro que a mí me habría gustado leer hace unos años. Si os acercáis a la sección LGTB de cualquier librería, descubriréis que la mayoría de las portadas incluyen hombres sexis, a menudo directamente desnudos. Para mí, la homosexualidad es otra cosa. Y escribí Bajo el arcoíris con la intención de normalizarla. Por eso, creé personajes que afrontan la homosexualidad de distintas maneras y hablan sobre ella con naturalidad (sería ingenuo afirmar que los gais no hablan de ser gais a menudo, sobre todo cuando acaban de “salir el armario”). Sin embargo, la homosexualidad no es el elemento principal del libro, del mismo modo que no es el elemento principal de la vida de nadie. La sexualidad (sea la que sea) tan sólo es una parte de nosotros. Y, por supuesto, afecta a nuestra forma de relacionarnos con las personas que nos rodean, tanto en el amor como en la amistad.
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