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10 febrero 2020

Premios Oscar 2020: 'Parásitos' abre las puertas de Hollywood al mundo

Por fin. No sólo la ceremonia de la 92ª edición de los Premios Oscar ha sido la más fresca y rítmica en mucho tiempo, sino que además nos ha dejado un palmarés excelente, confirmando el poder del séptimo arte más allá de la lengua anglosajona. Así, en un sorprendente y bienvenido giro de acontecimientos, la obra maestra surcoreana Parásitos se ha convertido en la gran triunfadora de la noche y, lo que es más importante, en la primera película de habla no inglesa que se alza con la estatuilla principal, la cual ha acompañado de las relativas a mejor director, mejor guion original y, claro está, mejor película internacional. Bong Joon-ho ha seguido así los pasos de Alfonso Cuarón, quien, con Roma, se quedó el año pasado a las puertas de este honor, y lo ha festejado con suma humildad, dedicando su triunfo al gran perdedor de la noche: Martin Scorsese, que con El irlandés ha corrido el mismo destino que hace 17 años con Gangs of New York: 10 nominaciones y 0 premios.

Penélope Cruz y Bong Joon-ho, Oscars 2020
Penélope Cruz fue la encargada de entregar el premio a
mejor fime internacional a Bong Joon-ho por Parásitos
Pero el ninguneo a El irlandés se veía venir (seamos sinceros: ni siquiera merecía tantas nominaciones), con lo que la derrota que pasará a los libros de historia es la de la visualmente impresionante pero narrativamente cuestionable 1917, de Sam Mendes, que partía como favorita tras los triunfos en los BAFTA, los Globos de Oro y los sindicatos de directores y productores y sin embargo sólo ha conseguido finalmente tres menciones técnicas: fotografía (segunda estatuilla en sólo tres años para Roger Deakins, quien curiosamente precisó de 13 nominaciones para recoger la primera, por Blade Runner 2046), mezcla de sonido y efectos visuales. Aparte de los dos premios principales y aquellos donde no tenía ninguna posibilidad (maquillaje y peluquería, guion original y música), se le han escapado los relativos al montaje de sonido, recogido por la harto convencional Le Mans '66, de James Mangold (donde también ha recaído el mejor montaje gracias a la perfecta orquestación de las carreras), y al diseño de producción, recibido merecidamente por Érase una vez en... Hollywood por su detallada, colorida y vivaz recreación del Hollywood de los 60. En cualquier caso, ambos entorchados deberían haber ido a manos de Parásitos, cuya brillantez en dichos apartados quizá siga siendo demasiado sutil para los académicos.

31 agosto 2019

El poderío del cine chino: Bi Gan, Zhangke Jia, Hu Bo y Zhang Yimou

Este año no hay cinematografía más sorprendente que la china, que nos ha regalado nada más y nada menos que cuatro obras maestras llenas de capas psicológicas y posibles lecturas. Todas ellas pertenecen en realidad al 2018, que fue cuando yo tuve la posibilidad de verlas los festivales de Toronto y San Sebastián, pero no han visto la luz comercialmente a nivel internacional hasta este año, que será por tanto cuando poblarán los clásicos listados de recomendaciones.

Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan
Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan
Por sí sólo, el largo plano secuencia en 3D con el que concluye Largo viaje hacia la noche (Di qiu zui hou de ye wan, 2018) es la experiencia cinematográfica del año y una de las más impresionantes de la historia del séptimo arte. Sin duda tiene truco, pero, a diferencia de Birdman (Alejandro G. Iñárritu, 2013), aquí no se nota. No lo suficiente, al menos, para que el espectador sea extraído de tan evocador viaje de sensaciones. De prodigiosos planos secuencia vive también An Elephant Sitting Still, (Da xiang xi di er zuo, 2018) cuyas cuatro horas se hacen cortas gracias al matizado retrato de todos sus personajes, unidos por el deseo de ver con sus propios ojos un elefante que, ajeno a los problemas del mundo, se limita a esperar... Pero, ¿qué? Quién sabe, ¿qué esperan en el fondo los personajes de Sombra (Ying, 2018) más allá de proteger su honor a toda costa? ¿Redención? Quizá sí, al igual que los de las cintas previamente citadas. Quizá lo busquen también los mafiosos protagonistas de La ceniza es el blanco más puro (Jiang hu er nv, 2018), si es que no han renunciado a ella.

27 septiembre 2016

Festival de San Sebastián 2016: mejores y peores películas

La 64ª edición del certamen cinematográfico más importante de nuestro país ha vuelto a regalar a críticos, cinéfilos y cineastas españoles uno de los momentos más memorables del año. Durante nueve intensos días, cientos de producciones de distinta índole han motivado ardientes debates y despertado todos los sentimientos posibles. Superando mi propio récord, he disfrutado de cuarenta y siete producciones, las cuales os presento ordenadas de la que considero menos estimable a la que no podéis perderos de ninguna manera.

Porto, de Gabe Klinger
Lo mejor: la química entre Alton Yelchin y Lucie Lucas
47. Fin de semana (Moroco Colman, Argentina, Nuev@s Director@s). Tan insoportable como los personajes que acoge, este drama sobre relaciones humanas y juegos sexuales fue la cinta peor valorada por el Jurado de la Juventud por motivos obvios.

46. Viejo Calavera (Kiro Russo, Bolivia / Qatar, Horizontes Latinos). Un hombre perdido en la vida ha de reemplazar a su padre en la mina tras la muerte de este. Ya no le queda nada por lo que ilusionarse, nada por lo que luchar. La película plasma bien esta realidad, pero no deja por ello de ser infumable (al menos, dentro del ritmo vertiginoso de un festival).

22 septiembre 2016

20 actrices muy especiales (Aniversario del blog IV)

Ya van cuatro años de La estación del fotograma perdido y, como siempre, toca festejarlo. Celebré el primer aniversario pidiendo a 10 críticos amigos que seleccionaran sus películas preferidas; el segundo, con mis 10 directores preferidos, el tercero, con mis 100 películas preferidas y, en esta ocasión, lo hago con mis 20 actrices favoritas (¿es fácil adivinar de qué irá el siguiente, no?). Reducir tan grandes intérpretes a unas líneas es insuficiente, pero he intentado incluir en las descripciones de todas ellas los títulos más representativos, de modo que este artículo os sirva de guía para explorar sus interesantes carreras (sean estas más o menos amplias). Sobra decir que estas veinte estrellas no están seleccionadas (u ordenadas) en función de parámetros objetivos, sino que se trata de una elección tan subjetiva como personal para la que sólo el corazón ha sido escuchado. ¡Espero que la disfrutéis!

Maggie Cheung: Su Li-zhen (Deseando amar, 2000)
Mi papel favorito de Maggie Cheung:
Su Li-zhen (Deseando amar, 2000)
20. Maggie Cheung (20 septiembre 1964 / Hong Kong, China). ¿Qué sería de la magistral Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000) sin los movimientos sinuosos de Maggie Cheung? Pues, bien, con anterioridad la intérprete ya había trabajado en decenas de producciones, pero ella admitió que las únicas que significaron algo para ella fueron Song of Exile (Ann Hui, 1990), Center Stage (Stanley Kwan, 1992) y Comrades: Almost a Love Story (Peter Chan, 1996). Tras la que siempre será su película clave, Cheung voló bellamente por los aires en el Hero (2002) de Zhang Yimou y se convirtió en la primera actriz asiática galardonada en Cannes gracias a Clean (2004), donde fue dirigida por su propio marido, Olivier Assayas (a quien conoció rodando la peculiar Irma Vep, 1996).

26 agosto 2016

'Kubo y las dos cuerdas mágicas': ritmo de occidente, magia de oriente

En celebración de su décimo cumpleaños, el siempre interesante estudio cinematográfico Laika Animation ha confeccionado su cinta más redonda hasta la fecha tras regalarnos Los mundos de Coraline (Henry Selick, 2009), El alucinante mundo de Norman (Chris Butler y Sam Fell, 2012) y Los Boxtrolls (Graham Annable y Anthony Stacchi, 2014), todas ellas poseedoras de una peculiar combinación de atmósferas góticas y nostálgicas, humor dulce pero extravagante y gráficos stop-motion tan encantadoramente artesanos como refinadamente precisos. Las tres cintas optaron a un Óscar que Kubo y las dos cuerdas mágicas podría perfectamente ganar, si bien deberá verse las caras de nuevo con pesos pesados de Disney Pixar: el Buscando a Dory de Andrew Stanton y Angus MacLane; la Vaiana de John Musker y Ron Clements y el Zootrópolis de Byron Howard, Rich Moore y Jared Bush.

Kubo y las dos cuerdas mágicas (Kubo and the Two Strings, 2016)
Kubo y las dos cuerdas mágicas es una de las
favoritas para los próximos Premios Annie
Kubo y las dos cuerdas mágicas (Kubo and the Two Strings, 2016), debut en el largometraje de Travis Knight, nos traslada fastuosamente a un Japón envuelto en leyenda donde el pequeño Kubo vive apaciblemente entre cuentos fantásticos hasta que los espíritus del pasado dan un repentino giro a su vida que lo embarcará en una aventura inolvidable a compartir con una mona aleccionadora y un atolondrado escarabajo gigante. Los prestigiosos y (casi) siempre excelentes Matthew McConaughey, Charlize Theron, Rooney Mara y Ralph Fiennes —todos caucásicos, para enfado de la Media Action Network for Asian Americans— conforman, junto al joven, Art Parkinson el fantástico reparto vocal, dando una fuerza al divertido guion de Marc Haimes y Chris Butler que se pierde ligeramente en la versión doblada. Lo que por supuesto se mantiene intacto en todas las lenguas es el maravilloso plano visual, repleto de exóticos paisajes y sinuosos movimientos con los que la tecnología 3D envuelve al espectador desde el comienzo de la proyección. El gran Dario Marianelli, ganador del Óscar por Expiación (Joe Wright, 2007) aporta una bella partitura a la que pone la guinda la versión en shamisen (el instrumento musical que, junto al ensoñador origami, otorga al film su peculiar esencia) de Regina Spektor del tema “While My Guitar Gently Weeps” de Los Beatles.

05 julio 2016

Vida y obra de Abbas Kiarostami, el maestro del cine iraní

El cáncer se ha llevado a uno de los grandes: el guionista y realizador iraní Abbas Kiarostami, al cual incluí hace un par de años en mi personal artículo ‘10 directores muy especiales’. Lamentablemente, no me siento preparado para dedicarle el homenaje que tan maravillosa figura se merece, pero no puedo resistirme a intentarlo. Ojalá lo disfruten tanto quienes lo admiraban tanto como yo como quienes aún no hayan tenido la ocasión de profundizar en su obra, la cual se encuentra indudablemente entre los mayores tesoros de la historia del séptimo arte.

Abbas Kiarostami nació en Teherán en 1940
y murió en París en 2016 a los 76 años
Abbas Kiarostami nació en Teherán el 22 de junio de 1940, siendo la pintura su primera experiencia artística, lo que explica la poesía visual irradiada por sus películas. De hecho, se graduó en pintura y diseño gráfico por la Universidad de Teherán de Bellas Artes, estudios que se costeó trabajando de policía de tráfico. A partir de entonces trabajó en la industria publicitaria, diseñando posters y creando anuncios, aunque también fue autor de títulos de películas e ilustrador de libros infantiles. En 1969, cuando la Nueva Ola Iraní dio comienzo con La vaca, de Dariush Mehrjui, Kiarostami se casó con Parvin Amir-Gholi (con quien tendría dos hijos pero se divorciaría en 1982) y ayudó a crear un departamento de cinematografía en el Intellectual Development of Children and Young Adults (Kanun) de Teherán, cuya primera producción fue el cortometraje neorrealista El pan y la calle (1970), ópera prima centrada en la confrontación entre un niño y un perro agresivo con la que él afirmó no haber seguido en absoluto las convenciones cinematográficas, dando así rápida muestra de su fuerte identidad autoral. Esta entidad se convirtió rápidamente en uno de los estudios más importantes de Irán, ayudando al ilusionado realizador a confeccionar varios cortometrajes y mediometrajes de interés hasta ofrecer Gozaresh (The Report) (1977), su primer largometraje, la historia de un recaudador de impuestos que debe lidiar al tiempo con acusaciones de aceptar sobornos y el intento de suicidio de su esposa. Sin embargo, ni esta ni ninguna de sus obras posteriores gozó de popularidad alguna fuera de Irán, siendo aún hoy por completo desconocidas.

22 junio 2016

'Kill Bill' & 'Lady Snowblood': resonancias y puntos de vista

Picado de la heroína sumetida
Que Kill Bill (2003-2004) no existiría de no ser por el cine asiático de artes marciales es tan evidente como célebre, pero cuánto debe Quentin Tarantino a la Lady Snowblood (1973) de Toshiya Fujita no es suficientemente sonado. Las dos obras narran la odisea de una mujer (dos en el segundo caso: la esposa que presenció el crimen y la hija condenada a tomar su relevo) por vengar la muerte de sus seres queridos y comparten claves de la puesta en escena, a destacar el uso de los planos cenitales, picados y contrapicados para representar la relación entre las (anti)heroínas y sus enemigos. Y es que en ambos casos se recurre a un potente plano contrapicado para presentar a los asesinos como conjunto (cuatro en ambos casos, pues Bill cuenta con su propio plano), así como a sucesivos cenitales en los que las tornas han cambiado, volviéndose víctimas los asesinos y viceversa.

20 mayo 2016

'Más allá de las montañas': pasado, presente y futuro en eterno cambio

En apenas tres décadas, el gigante asiático ha cambiado la economía socialista por un neocapitalismo que vuelve difícil seguir hablando de comunismo. Todo ha mutado en China desde la muerte de Mao Zedong en 1976 y, a la vez, todo sigue igual. Y nadie ha retratado tan bien este penetrante proceso como Jia Zhangke, a quien debemos cintas tan interesantes como Pickpocket (1997), Platform (2000), El mundo (2004), Naturaleza muerta (2006), Ciudad 24 (2008) y la polémica Un toque de violencia (2013). Su última y maravillosa producción va un paso más allá, sumando a la revisión del pasado y la reflexión sobre el presente una melancólicamente resignada mirada al futuro. Se trata de Más allá de las montañas (Mountains May Depart / Shan he gu ren, 2015), presentada en la Sección Oficial del Festival de Cannes hace exactamente un año y galardonada con el Premio del Público a mejor película europea (sí, es una coproducción entre China, Japón y Francia) del Festival de San Sebastián, en el que tuve la ocasión de disfrutarla por primera vez… y definirla, no sólo como la muestra más destacada del certamen, sino directamente como una de las mejores cintas del año. Hoy, por fin, aterriza en la cartelera.

Jia Zhang Ke y la actriz Tao Zhao trabajan juntos
por séptima vez en Más allá de las montañas
A finales de 1999, la joven Shen Tao es cortejada por dos amigos de la infancia: un trabajador de una mina de carbón y un propietario de una gasolinera. Ellos representan las dos Chinas, la del pasado y la del futuro, la humilde y la ambiciosa, la tradicional y la progresista. Ambos la aman y ambos se complementan en ese amor, con lo que la elección de la protagonista no podría ser más complicada. Pero, como toda decisión importante, esta marcará su futuro, así como el de las personas que la rodean, para siempre. Y es que Más allá de las montañas es una reflexión sobre la inestabilidad de un país en estado de mutación, sí, pero también —y quizá más importante— sobre la aceptación del paso del tiempo y las propias decisiones, así como la necesidad de conocerse a uno mismo de cara a vivir una vida plena. La cinta no se limita en absoluto a mostrarnos los dilemas acontecidos a finales de los noventa, sino que refleja dos momentos más de corte decisivo para la vida de la protagonista, acontecidos a su vez en un moderno 2014 donde la tecnología empieza a apoderarse de las relaciones y un ficticio —sutil pero efectivamente ambientado— 2025 en el que el mundo ha dado un paso de gigante pero las principales preocupaciones humanas siguen siendo las mismas. Para estas fechas, durante las que los personajes van y vienen de forma inesperadamente intermitente, la filmación cambia el formato en 1:33 original por los más modernos 1:85 y 2:39, respectivamente, lo que aporta también una textura diferente a cada periodo.

27 marzo 2016

'Nuestra hermana pequeña': la magia cotidiana de Kore-eda

Dice Kore-eda Hirozaku que no se siente particularmente cómodo rodando historias sobre la familia. Sin embargo, más de la mitad de su filmografía tiene en los lazos familiares el eje central, estando estos presentes incluso en los casos en que, sencillamente, no están (Nadie sabe, 2006). Durante los últimos años, el maestro japonés ha perdido a sus dos progenitores y formado una nueva familia en forma de nueva generación, algo latente en sus maravillosas Still Walking (2008), Kiseki (Milagro) (2011) y De tal padre, tal hijo (2013), a las que ahora se suma la encantadora Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015), erróneamente considerada como una obra menor del cineasta pese a —o, mejor dicho, debido a— ser todo un canto a la sutileza. Curiosamente, los espectadores sí la han recibido como merece, otorgándole el Premio del Público del Festival de San Sebastián meses después de ver la luz en el seno de una Sección Oficial de Cannes verdaderamente memorable que también nos ofreció otras joyas como el The Assassin de Hou Hsiao-Hsien o la Carol de Todd Haynes.

Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015)
Nuestra hermana pequeña recibió cinco premios de
la Academia Japonesa: película, dirección, fotografía,
iluminación e intérprete revelación (Suzu Hirose)
A diferencia de la mayoría de las obras de Kore-eda, basadas en sus propias experiencias personales, Nuestra hermana pequeña parte del manga Umimachi Diary, de Akimi Yoshida. Sin embargo, la cinta posee la fuerte esencia del guionista, realizador y montador nipón a raíz del elegante tratamiento del tema del duelo (presente ya en su primera obra: Maborosi, 1995) y la relevancia de las escenas culinarias —clave de la excelente Still Walking— como parte de una sutil narrativa, que, en la línea del cineasta clásico japonés Ozu Yasujiro (gran influencia del cineasta a raíz de obras maestras como Primavera tardía (1949), Cuentos de Tokio (1954) y Buenos días (1959), por mucho que él lo niegue), se basa en transmitir lo máximo a través de lo mínimo. De esta forma, una ingenua reacción ante un plato de comida, una mirada despertada por una frase intrascendente o una conversación aparentemente banal significan a menudo mucho más de lo que aparentan.

18 marzo 2016

'El cuento de la princesa Kaguya' y 'El recuerdo de Marnie': la despedida (temporal) de Ghibli

Tras años de espera (sin exagerar) por fin llegan a la cartelera española las dos últimas joyas del Studio Ghibli, las primeras en hacerlo desde el retiro del maestro Hayao Miyazaki. Se trata de El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari / The Tale of Princess Kaguya, 2013) y El recuerdo de Marnie (Omoide no Mânî / When Marnie Was There, 2014), las únicas cintas del estudio no dirigidas por Miyazaki que han logrado ser candidatas al Óscar a mejor película de animación. Frente a la obra cumbre del veterano Isao Takahata, encontramos uno de los primeros brotes de la principal esperanza actual de Ghibli, el relativamente joven Hiromasa Yonebayashi, quien ya sorprendió en 2010 con Arrietty y el mundo de los diminutos, su ópera prima tras años de dedicación invisible a la querida productora.

El cuento de la princesa Kaguya recibió 3 nominaciones
a los Annie: película, dirección y música original
El estreno conjunto de El cuento de la princesa Kaguya y El recuerdo de Marnie es un perfecto ejemplo de las dos vertientes de Ghibli, personificadas por sus dos fundadores: la vertiente realista liderada por Isao Takahata (La tumba de las luciérnagas, 1988), y la vertiente fantástica representada por Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro, 2001). Sin embargo, ambas corrientes están mucho más entrelazadas de lo que parece, siendo en esta ocasión Takahata el responsable de la fantasiosa El cuento de la princesa Kaguya (que, eso sí, concede más atención a la vida tradicional japonesa que a los propios elementos fantásticos) y Yonebayashi (heredero de Miyazaki), el director de la dramática El recuerdo de Marnie (donde, no obstante, fantasía y realidad nunca dejan de convivir, aunque sea en formato naturalista). Y es que la conexión entre el onirismo fantástico y la sencillez del día a día es la máxima de un estudio no por casualidad representado por Mi vecino Totoro (1988), obra cumbre de Miyazaki conectada a su vez con el drama rural Un verano en casa del abuelo (Hou Hsiao-Hsien, 1984). [Más al respecto en: 'Nostálicos veranos']

12 marzo 2016

'Mustang': 5 hermanas, un destino

Pocas óperas primas brillan tanto como Mustang (2015), una pequeña joyita justísimamente nominada a todos los galardones concernientes a mejor película de habla no inglesa de la temporada. En ella, Deniz Gamze Ergüven (Premio Discovery en los European Film Awards) nos traslada a un pueblecito al norte de Turquía donde cinco hermanas huérfanas pasan el verano contradictoramente situadas entre apetitosos juegos inocentes y ofuscadas obligaciones ancestrales. Criada en Francia (donde estudió cine en La Fémis) pero nacida en Ankara, la escritora y directora de treinta y siete años conoce bien la triste realidad de la que habla, ofreciéndonos una obra tan emotiva y entretenida como fiel a sus potentes hechos.

La puesta en escena de Mustang amplifica la bella
relación entre las cinco hermanas protagonistas
Gran parte del éxito internacional de Mustang corresponde a la fresca labor interpretativa de Güneş Şensoy, Doğa Doğuşlu, Elit İşcan, Tuğba Sunguroğlu y İlayda Akdoğan, absolutamente perfectas como el innegable corazón del film. Carismáticas, hermosas y llenas de vida, ellas dotan a las cinco hermanas de un encanto capaz de conquistar la empatía del espectador prácticamente desde el primer fotograma. Voyerista pero siempre cortés, la cámara de David Chizallet las retrata con cariño y honestidad, dotando de un fuerte lirismo al rítmico guion de la parisina Alice Winocour (quien debutó como realizadora en 2012 con Augustine) y la propia Ergüven. Cierto es que todos ellos parecen tener en mente esa prometedora ópera prima de Sofía Coppola denominada Las vírgenes suicidas (1999) —influida a su vez por el sugerente Picnic en Hanging Rock (1975) de Peter Weir—, pero Mustang supera con creces ambos trabajos al aportar un contexto mucho más real, impactante y doloroso que la acerca más a la comprometida Offside (2005) de Jafar Panahi (sí, la última película que el aclamado realizador iraní pudo dirigir libremente antes de que se le prohibiera hacer cine o abandonar el país).

31 diciembre 2015

Las mejores películas del 2015

Grande ha sido el 2015 para los amantes del séptimo arte en todas sus formas, ofreciendo, no sólo esas habituales perlas de cine de autor que nos acercan a personas, culturas y países maravillosamente distintos, sino también impresionantes superproducciones que, además de triunfar en taquilla, se han ganado el beneplácito de la crítica. Atendiendo tanto al poder social del cine como a su posición de rey del entretenimiento, sin olvidar su estricta vena artística, he seleccionado veinte películas de todos los géneros y nacionalidades sin las que el año que dejamos atrás no habría sido lo mismo.


La casa del tejado rojo (Yôji Yamada, 2014)
La casa del tejado rojo (Yôji Yamada, 2014)
Japón
30. La casa del tejado rojo, de Yôji Yamada. Aunque indudablemente edulcorada por su sensible narradora, la obra número 82 de uno de los realizadores más prolíficos de la historia nos traslada al Japón de los años treinta con apacible serenidad, conformándose como un retrato costumbrista que va mucho más allá del mero melodrama que alberga su trama. Basada en la novela de Kyoko Nakajima, esta minimalista cinta dio a Haru Kuroki el premio interpretativo femenino de la Berlinale, siendo un auténtico regalo para los amantes de la cultura nipona.

02 diciembre 2015

'The Assassin': artes marciales según Hou Hsiao-Hsien

Shu Qi en The Assassin (Hou Hsiao-Hsien, 2015)
The Assassin triunfó en los Golden Horse Awards: film,
director, fotografía, vestuario & maquillaje y sonido
Cuando el taiwanés Hou Hsiao-Hsien anunció que su primera película en ocho años sería un wuxia, resultó imposible no pensar en los tres máximos exponentes del cine contemporáneo de “las tres Chinas”: Wong Kar-Wai, Ang Lee y Zhang Yimou. Y es que todos ellos sucumbieron antes o después a la tentación de lanzarse al género chino por excelencia. El primero lo hizo con las confusas Ashes of time (1994, rehecha en 2008 como versión “redux”) y The grandmaster (2013), el segundo con la taquillera Tigre y dragón (2000, ganadora de 4 Oscars) y el tercero con la colorida trilogía compuesta de Hero (2002, nominada al Óscar a mejor cinta extranjera), La casa de las dagas voladoras (2004) y La maldición de la flor dorada (2006), aportando cada uno su singular estilo a un tipo de cine que los vio crecer, pero manteniéndose todos ellos dentro de los parámetros del mismo. Menos cercano a cualquiera de ellos que a sus intimistas compatriotas Tsai Ming-Liang (Viva el amor, 1993) y Edward Yang (Yi Yi, 2000), Hou ha preferido llevarse las artes marciales a su personal terreno, siendo pocos los puntos de encuentro entre The Assassin (Nie yin niang, 2015), libremente basada en un relato chuanqi, y los filmes mencionados más allá de la elegante realización y la espectacularidad visual.

24 noviembre 2015

'Una pastelería en Tokio': tres almas perdidas entre dorayakis y cerezos

A veces basta una imagen para enamorarse de una película. Ese es el caso del fotograma promocional de Una pastelería en Tokio (An, 2015) que muestra a los tres variopintos protagonistas mirando hacia el futuro con los cerezos en flor de fondo. Y es que basta echar un vistazo a los tiernos rostros de esas tres almas desamparadas para saber que nos encontramos ante un pulcro retrato, no ya de su redención, sino de su necesidad imperante de hacer frente a las dificultades de la vida, sea cual sea la etapa en que se encuentren. Y, claro, no hay mayor símbolo de la vida humana —y de la fugacidad de la misma— que la espectacular flor del cerezo, que brota año tras año sin importar las circunstancias tan sólo para desprenderse con la misma facilidad al cabo de unos pocos días. ¿Puede haber reflejo más hermoso de la existencia? [Más al respecto en: Arrugas, la vejez y la flor del cerezo”.]

Una pastelería en Tokio (Naomi Kawase, 2015)
Los cerezos se suman al peculiar trío protagonista como
personajes clave de Una pastelería en Tokio
Una pastelería en Tokio fue la película inaugural de la sección Un Certain Regard del último Festival de Cannes, sin duda el certamen favorito de Naomi Kawase, quien ha presentado en su Sección Oficial cuatro de sus mejores títulos: Shara (2003), El bosque del luto (2007, Gran Premio del Jurado), Hanezu (2011) y Aguas tranquilas (2014). De hecho, la realizadora se estrenó como nadie al convertirse en la cineasta más joven en alzarse con la Cámara de Oro gracias a Suzaku (1997, basada en su propia novela, pues sí: también es escritora), su debut en la ficción tras unos años dedicados al cine documental. Graduada en la escuela de fotografía de Osaka, Kawase presta gran atención a los detalles visuales de sus films, pero se acerca más al realismo que al preciosismo, influida sin duda por su etapa como documentalista. Siempre melancólica pero rara vez sensiblera, la directora (merecidamente laureada en la última Seminci) tiene en Una pastelería en Tokio su obra más agradable y accesible, sin renunciar por ello a la puesta en escena que la ha convertido en uno de los referentes de la cinematografía japonesa actual.

07 octubre 2015

‘Mi vecino Totoro’ y ‘Un verano en casa del abuelo’: nostálgicos veranos

Mi vecino Totoro (Hayao Miyazaki, 2015)
En 2009, Mi vecino Totoro fue elegida por la revista
Time Out como la mejor película animada de la historia
Una de las películas más queridas por los amantes del cine de animación japonés es Mi vecino Totoro (1988), obra maestra de Hayao Miyazaki. En esta bella cinta, dos hermanas se mudan con su padre al campo mientras la madre permanece enferma en el hospital, abriéndose ante ellas un mundo de fantasía (que incluye, claro está, al icónico personaje del título, diseñado por Kazuo Oga a partir de un boceto del cineasta). Lo que pocos saben es que, cuatro años antes, el taiwanés Hou Hsiao-Hsien había dirigido una película denominada Un verano en casa del abuelo (1984), cuya trama es prácticamente la misma (dejando de lado los elementos fantásticos). Mi fascinación por ambas películas me ha llevado a dedicarles una comparativa, tal y como he hecho con anterioridad con Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000) & Los juegos del hambre (Gary Ross, 2012) [aquí] y Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) & Nuestro último verano en Escocia (Andy Hamilton y Guy Jenkin, 2007) [aquí]. Lejos de enfrentar la una contra la otra, espero que este artículo sirva para apreciar mejor la magia de estos pequeños grandes clásicos de la cinematografía asiática.

28 septiembre 2015

Festival de San Sebastián 2015: mejores y peores películas

La 63ª edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián ha concluido con una de las secciones oficiales más flojas que se recuerdan, lo que se ha tornado en un palmarés más que cuestionable. Sin embargo, las secciones paralelas (a destacar Nuev@s Director@s, Horizontes Latinos y Perlas) sí han dejado un buen puñado de títulos dignos de ser recordados. Por segundo año consecutivo, me he trasladado a tierras donostiarras para vivir en primera persona el evento cinematográfico más importante de nuestro país, viendo un total de 43 películas que procedo a ordenar de la más floja a la más destacable:

Un día perfecto para volar (Marc Recha, España, Sección Oficial)
La nostalgia se apodera de Un día perfecto para volar,
uno de los muchos desconciertos de la Sección Oficial
43. Paula (Eugenio Canevari, Argentina / España, Nuev@s Director@s): triste historia sobre una joven pobre necesitada de abortar y un mundo que le da la espalda repleta de planos largos y escasísimos diálogos. Aunque nada es baladí en su realización, el resultado es soporífero y pretencioso; por ello, fue la película peor puntuada por el Jurado de la Juventud.

42. La obra del siglo (Carlos M. Quintela, Cuba / Argentina / Alemania / Suiza, Horizontes Latinos): confusa combinación de ficción y documental que resulta tremendamente pesada para quienes no se adentran en su oscuro universo con rapidez (o sea, casi todos).

30 mayo 2015

'Mandarinas' y el cine bélico como canto antibelicista

Mandarinas (Mandariinid) (Zaza Urushadze, 2013)
 Mandarinas dio a  Zaza Urushadze el Premio del
Público y la Mejor Dirección del Festival de Varsovia
Nada hay más terrible que la guerra. Y así lo ha demostrado el séptimo arte desde sus orígenes. Sin embargo, tanto hemos oído el «no a la guerra» desde la magnífica Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930) —la primera gran película receptora del Óscar—, que la frase parece haber perdido su valor. Conocemos los estragos de los enfrentamientos bélicos y el absurdo hacia el que derivan. Sabemos que enfrentan a las culturas entre sí y convierten en monstruos a hombres corrientes. Recordamos que pocas confrontaciones tienen conclusiones felices y que la mayoría concluyen por la desesperación de ambos bandos y no por triunfo alguno: en la guerra, no hay victorias verdaderas. Quizá por lo bien que nos sabemos la teoría, el cine bélico lo tiene complicado a la hora de impactar al espectador y, lo que es más importante, de captar su atención. A menudo, los manifiestos anti-belicistas más efectivos no se encuentran en obras puramente bélicas, sino en aquellas que limitan las metralletas y explosiones y se centran en los auténticos protagonistas de toda confrontación: las personas atrapadas en ella. Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979), Cuando el viento sopla (Jimmy T. Murakami, 1986), La tumba de las luciérnagas (Isao Takahata, 1988), La delgada línea roja (Terrence Malick, 1998) o Las flores de la guerra (Zhang Yimou, 2011) son cinco excelentes ejemplos de ello.

11 abril 2015

'Gett: el divorcio de Viviane Amsalem': ser mujer en Israel

Gett: el divorcio de Viviane Amsalem (Ronit Elkabetz y Shlomi Elkabetz, 2014)
Durante dos horas, el frío cuarto del juzgado judío
alberga todo tipo de emociones en Gett
Algunas películas son interesantes, representativas y necesarias. Otras son entretenidas, vibrantes y sorprendentes. Pero sólo algunas —muy, muy pocas— logran conjugar ambas facetas y convertirse en auténticas obras maestras. Y sí, Gett: el divorcio de Viviane Amsalem (2014), el intenso retrato del largo proceso judicial atravesado por una mujer israelí por lograr el ansiado divorcio, es una de ellas. Hace unos días hablé de las escasas películas protagonizadas por mujeres ganadoras del Óscar a lo largo de la historia. Pues bien, hoy hablo de una cinta protagonizada por una mujer enfrentada a un mundo de hombres tan machista como ridículo, una obra clave para el movimiento de liberación de la mujer en Oriente Medio. Porque sí, en muchos aspectos Israel se acerca más a los arcaicos países árabes que lo rodean que a los europeos a los que pretende emular.

07 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 2: amor, vampiros y zombis

Lo que hacemos en las sombras (Taika Waititi y Jemaine Clement, 2014)
La vampírica Lo que hacemos en las sombras
fue, de lejos, la mejor película de la jornada
Tras el fiasco de Chappie, miedo me daba la selección del segundo día del Syfy, pero, por suerte, mis temores eran infundados. Así, las cinco películas proyectadas ayer (además del cortometraje Safari) lograron, pese a la general falta de medios, resultados mucho más satisfactorios que el bochornoso film inaugural. Curiosamente, la selección incluyó dos cintas neozelandesas (Housebound y Lo que hacemos en las sombras) y dos japonesas (Tokyo Tribe y Hunger Z), además de la estadounidense Burying the ex (de lejos, la más convencional de todas). Pese al ritmo de algunas de las producciones y el retraso de la programación, el día transcurrió con alegría gracias, una vez más, al salero de la maestra de ceremonias, Leticia Dolera.

22 septiembre 2014

10 directores muy especiales (Aniversario del Blog II)

Ya han pasado dos años desde mi creación de este espacio de cine el 23 de septiembre de 2012. Dos años que he vivido por y para el cine. Dos años para conocer gente cinéfila y profundizar en el séptimo arte. El aniversario pasado, conté con algunos blogueros amigos para el artículo especial ‘Películas favoritas de blogueros’, pero este año he optado por algo diferente. Ya que, en la medida de lo posible, siempre busco escribir con objetividad, hoy voy a centrarme en mis preferencias personales y, puesto que la dirección es mi área preferida, voy a hablaros de los 10 cineastas más especiales para mí (además de instaros a profundizar en su obra).

¿Dónde está la casa de mi amigo? (Abbas Kiarostami, 1987)
Mi película favorita de Abbas Kiarostami:
¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987)
10. Abbas Kiarostami (Irán, 1940). Si hay una cinematografía que ha sorprendido al mundo durante los últimos años, ésa es la iraní. Y Kiarostami es un perfecto ejemplo de este tipo de cine: apacible pero crítico con la realidad social y, curiosamente, muy feminista. ¿Dónde está la casa de mi amigo? (1987), Y la vida continúa (1991) y A través de los olivos (1994) componen una curiosa trilogía donde la realidad y la ficción se entrelazan sin cesar, mientras que Primer plano (1990) y El viento nos llevará (1999) juegan con el cine dentro del cine y la hermosa El sabor de las cerezas (1997), Palma de Oro de Cannes, sigue a un hombre decidido a morir por las tortuosas carreteras iranís, símbolo de las dificultades de la vida y los innumerables caminos de ésta.
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