14 mayo 2013

Adolescencia infinita: nostalgia por películas de adolescentes

Una de las películas más queridas por el público del año pasado fue la deliciosa Las ventajas de ser un marginado (2012), adaptación de Stephen Chbosky de su propia novela. Se trata de una obra sencilla que llega al corazón de los espectadores por su cuidadoso tratamiento de una etapa que todos recordamos con nostalgia: la adolescencia, o, mejor, dicho, el final de ésta.

Las ventajas de ser un marginado cuenta con un
maravilloso reparto de estrellas juveniles
Los años de adolescencia a menudo no son ni los más felices ni los más importantes, pero sí constituyen una época única en la vida en la que todo es posible y el futuro es incierto. Las ventajas de ser un marginado cuenta la historia de tres jóvenes que se enfrentan a las dudas vitales de encontrarse en el limbo entre la infancia y la edad adulta, entre la despreocupación y la responsabilidad.

El adorable y maravillosamente contenido Logan Lerman encarna a Charlie, un chico temeroso de enfrentarse al al instituto a raíz del duro bagaje que le acompaña. Siempre ha sido un marginado y teme volver a serlo. Pero esta vez conoce a los hermanastros Sam (bella y vital Emma Watson) y Patrick (genialmente peculiar Ezra Miller), quienes, pese a contar con sus propios problemas (ella no confía en sí misma tras una mala racha de alcohol y sexo fácil y él debe afrontar la homofobia del instituto incluso cuando menos se lo espera), son capaces de disfrutar de cada momento con gran intensidad. Al ritmo de The Smiths, The Samples, David Bowie y, por supuesto, The Rocky Horror Picture Show, los tres encuentran apoyo los unos en los otros y aprenden a lidiar con la eterna nostalgia de la vida.

Cuenta conmigo adapta una de las novelas más
tiernas de Stephen King con gran acierto
Y es que la amistad es la base de la adolescencia. Son las amistades lo que más recordamos de esta etapa y lo que más nos marca, pese a que la mayoría se pierden con el paso de los años. Un bello ejemplo de esto es Cuenta conmigo (Rob Reiner, 1986), en la que cuatro chicos deciden jugar a ser héroes y se adentran en el bosque en busca de un cadáver siguiendo las vías del tren. Lo que debía ser una mera excursión infantil, se convierte en toda una aventura en la que los cuatro amigos aprenden a valerse por sí mismos y descubren que, bajo sus habituales insultos, hay un gran cariño que nunca desaparecerá, como muestra la última frase de la película: "Nunca volví a tener amigos como los que tuve a los doce años. Cielos, ¿acaso alguien sí?”

Los protagonistas de Adventureland nunca imaginaron
que un verano trabajando sería tan especial
Igual de nostálgica es Adventureland (Greg Mottola, 2009), en la que Jesse Eisenberg y una sorprendentemente potable Kristen Stewart se ven obligados a pasar el último verano de sus vidas adolescentes trabajando en un parque de atracciones. Ambos arrastran problemas familiares y una fuerte crisis de identidad, pero encuentran apoyo y amor el uno en el otro. Eisenberg ha participado en muestras de la adolescencia muy diferentes, desde el multipremiado drama La red social (David Fincher, 2009) sobre las complicaciones legales y personales que vivieron los jóvenes creadores de Faceboook, hasta la comedia de terror Bienvenidos a Zombieland (Ruben Fleischer, 2009), una divertida aventura de lucha contra zombies con un corazón de autodescubrimiento por parte de sus protagonistas.

En esta última actúa también la genial Emma Stone, quien saltaría a la fama al año siguiente con Rumores y mentiras (Will Gluck, 2010), que, disfrazada de comedia estúpida sobre una adolescente que se hace pasar por promiscua, ofrece una mordaz crítica a la sociedad actual, en la que todos sabemos que el mundo está plagado de mentiras y, aun así, nos creemos lo primero que escuchamos. Stone forma también parte del encantador reparto de la sorprendente Supersalidos (Greg Mottola, 2007), donde tres jóvenes (Jonah Hill, Michael Cera y Christopher Mintz-Plasse) intentan afrontar el final de la adolescencia con dignidad.

Los protagonistas de High School Musical deben
pensar en el futuro sin olvidar disfrutar del presente
Mucho más suave en tono es la infravalorada trilogía High School Musical (Kenny Ortega, 2006-2008), en la que varios jóvenes aprenden a sobrellevar los tópicos del instituto gracias a la música. Entre maravillosas canciones como “Stick to the status quo”, "You are the music in me” y “Just wanna be with you” encontramos un bello autodescubrimiento por parte de los protagonistas de que la vida, tal y como la conocen, está a punto de cambiar. Y, desde luego, Zac Efron y Vanessa Hudgens resultan mucho más creíbles por los pasillos del instituto que John Travolta y Olivia Newton-John en la famosa Grease (Randal Kleiser, 1979), que también se refugia en la genial banda sonora de canciones.

Las historias de adolescentes son cada vez más frecuentes, pero el cine no siempre las tuvo en cuenta. Fue en los años 50 cuando, pasada la II Guerra Mundial y aumentado el nivel de vida de las clases medias, los adolescentes empezaron a tener su propio dinero y Hollywood descubrió un nuevo público. Hasta entonces, los adolescentes eran normalmente ridiculizados en el cine y rara vez tenían protagonismo, con lo que era necesario crear modelos a los que admirar. Y lo mejor fue recurrir a los nuevos actores del Método, que rechazaban la artificiosidad y parecían encarnar a sus personajes más que interpretarlos.

Rebelde sin causa fue pionera en mostrar una juventud
independiente de los padres y crítica con éstos
Esto era lo que los jóvenes necesitaban para identificarse y Marlon Brando y James Dean se convirtieron con rapidez en auténticas estrellas. El primero protagonizó la impactante Salvaje (László Benedek, 1953), que contaba con todo lo que la sociedad americana había luchado por censurar: jóvenes motoristas alborotadores y rebeldes, mientras que el segundo constituyó un modelo más sensible en Al este del edén (Eliza Kazan, 1955) y se convirtió en todo un icono de la “juventud eterna” a causa de su trágica y prematura muerte en un accidente de moto que tuvo lugar antes incluso del estreno de la mítica Rebelde sin causa (Nicholas Ray, 1955). En esta película, Natalie Wood, Sal Mineo y él encarnan a tres adolescentes hartos del control de los adultos sobre sus vidas y necesitados de forjarse sus propios destinos.

Fruta prohibida refleja la crisis de la juventud por
la situación de Japón tras la II Guerra Mundial
Las consecuencias de la intromisión de los padres fueron llevadas hasta las últimas consecuencias en Resplandor en la hierba (Elia Kazan, 1961), donde dos jóvenes (Warren Beatty y Natalie Wood) son obligados a poner las convenciones sociales por encima de su amor. Desde entonces, el cine no ha dejado de condenar la forma en que algunos padres se empeñan en dirigir las vidas de sus hijos sin darse cuenta de que solo dejándoles volar por sí solos podrán éstos encontrar su propio camino. Este auge del cine adolescente llegó a todos los rincones del mundo, desde la japonesa Fruta prohibida (Kô Nakahira, 1956), donde dos hermanos pelean por una chica menos inocente de lo que aparenta, hasta la francesa Los 400 golpes (François Truffaut, 1959), donde un adolescente debe hacer frente a la falta de cariño recibido de sus progenitores.

American Graffiti optó a los Oscars a mejor película y
director y puso a George Lucas en el punto de mira
Con el paso de los años, las películas sobre adolescentes fueron cada vez más comunes y despreocupadas, pero en general conservaron ese aire trágico que caracteriza a esta aparentemente banal etapa. Clave a este respecto fue American Graffiti (George Lucas, 1973), en la que varios jóvenes quieren disfrutar su última noche de libertad antes de afrontar las obligaciones de la vida adulta. La película incluía unas frases finales con los destinos de los protagonistas, un claro modo de recordarnos que, para bien o para mal, las decisiones de la adolescencia marcarán el resto de nuestra vida.

Los protagonistas de El club de los cinco encuentran
un inesperado consuelo los unos en los otros
Una nueva generación de actores jóvenes fue etiquetada como los “Brat Pack”, especialmente a causa de dos memorables películas: St. Elmo, punto de encuentro (Joel Schumacher, 1985) y la maravillosa El club de los cinco (John Hughes, 1985), en la que cinco desconocidos de distintas clases y gustos son castigados a pasar un sábado en el instituto y, poco a poco, aprenden a comprender al resto. Entre los actores “Brat Pack” (denominación de la que ellos mismo renegaron) destacan Emilio Estévez, Rob Lowe, Demi Moore o Judd Nelson, quienes encarnaron a una generación más trágica y a menudo abocada a las drogas y el cinismo, tanto en pantalla como en la vida real.

La noche de Halloween supuso el debut de
Jamie Lee Curtis como la virginal protagonista
Sin embargo, los jóvenes de finales de siglo demostraron menos interés en estas historias de lo esperado y los grandes éxitos juveniles fueron, en realidad, las películas de terror. La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) o Scream (Wes Craven, 1996) atrajeron a las salas a millones de jóvenes que, entre los gritos y la sangre, no se daban cuenta de que tenían ante sí un cine verdaderamente reaccionario. La moraleja de todas estas películas era la misma: cuanto más estudioso, educado y virginal seas, más probabilidades tendrás de seguir vivo.

Enormemente conservadora es también la bochornosa saga Crepúsculo (2008-2012), no en vano basada en la obra de la escritora mormona Stephenie Meyer. Ésta no desaprovechó ninguna ocasión para transmitir abstinencia sexual y pureza de espíritu y la exigencia de su vampírico protagonista (Robert Pattinson) de esperar a la boda para tener sexo fue fielmente mantenida en las películas. Eso sí, entre los diálogos irrisorios y las interpretaciones mediocres, reside un dilema importante: ¿vivir eternamente en la adolescencia o afrontar la naturaleza caduca de la existencia humana?

El club de los poetas muertos es todo un canto a favor
de la democracia, la igualdad y la libertad
Claro, que esta crisis de identidad se puede transmitir sin necesidad de recurrir a hombres lobo sin camiseta. El club de los poetas muertos (Peter Weir, 1989) muestra a un grupo de alumnos de un estricto colegio inglés aprendiendo a disfrutar del momento gracias (“carpe diem”) al excéntrico profesor encarnado por Robin Williams. Entre bellos poemas y profundos discursos, estos jóvenes aprenderán que los sueños están para luchar por ellos antes de que sea tarde. En un ambiente mucho menos elitista, los protagonistas de Arena en los bolsillos (César Martínez-Herrada, 2006) huirán de sus míseros hogares en un bello viaje de autodescubrimiento con una única meta: el mar, esa infinita masa azul que la vida en Madrid sólo les permite imaginar. Especialmente trágica es El fin de la inocencia (Michael Cuesta, 2006), en la que varios niños ya no tan niños pagan las consecuencias de unos padres que no les dan la atención que necesitan en un momento de crisis de identidad.

Las protagonistas de Linda Linda Linda son conscientes
de que una etapa llega a su fin... y quieren aprovecharla
Mientras en EE.UU. Lizzie Superstar (Jim Fall, 2003) convierte en realidad su sueño musical y Juno (Jason Reitman (2007) se queda embarazada a los 16 y debe tomar una difícil decisión al respecto, las protagonistas de la japonesa Linda Linda Linda (Nobuhiro Yamashita, 2005) afrontan sus últimos días de instituto refugiadas en una banda musical que les ayuda a ignorar el cambio vital al que se acercan. Japón es especialmente hábil a la hora de transmitir el bello sentimiento de fin de la infancia, desde el thriller Battle Royale (Kinji Fukasaku, 2000), donde varios adolescentes son obligados a matarse entre ellos antes siquiera de haber comprendido la vida, hasta la cinta animada Colorful (Keiichi Hara, 2010), donde una persona fallecida tiene la oportunidad de regresar al mundo de los vivos en el cuerpo de un adolescente.

Los juncos salvajes obtuvo 4 premios César:
película director, guión y actriz revelación
Parte imprescindible de casi cualquier cinta de adolescentes es el despertar sexual. Pero no hablo de bochornos como American Pie (Paul Weitz, 1999), sino del tratamiento tierno y sincero de cómo los niños ya no son tan niños y empiezan a descubrir su propio cuerpo y a sentir lo que nunca imaginaron. La maravillosa Los juncos salvajes (André Téchiné, 1994) trata las relaciones entre un grupo de jóvenes de un internado francés con la guerra de independencia de Argelia de fondo. François descubre que es gay y se enamora de Serge, quien al principio le corresponde pero termina interesándose por una chica bastante desarrollada. La crisis de identidad y el conflicto político se entrelazan a la perfección mientras los tres jóvenes descubren el significado de la vida (o, mejor dicho, se acercan a hacerlo). 

La película también fue de las primeras en contar con un protagonista adolescente homosexual, algo que hasta entonces había sido prácticamente tabú. Pero la homosexualidad es parte de uno mismo desde que se nace, y la adolescencia es sin duda la época en que irremediablemente sale a relucir. La sueca Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998) y la española Krámpack (Cesc Gay, 2000) son algunas de las cintas más tiernas y arriesgadas a este respecto, al centrarse en la crisis interior que viven los adolescentes homosexuales, para quienes la vida es casi una tortura diaria hasta que aprenden a aceptarse a sí mismos.

Krámpack muestra el despertar sexual de dos amigos:
uno heterosexual y uno homosexual
Y es que la adolescencia es una etapa hermosa pero también muy dura, en la que necesitamos sentirnos queridos y apoyados más que nunca. A menudo, es difícil distinguir un drama como Beautiful thing (Hettie MacDonald, 1996) de una comedia como Bienvenido al mundo de LOL (Lisa Azuelos, 2008), porque la adolescencia es una etapa de blancos y negros, donde los acontecimientos felices nunca dejan de alternarse con los tristes, la vida pierde y retoma el sentido a cada instante y es posible reír y llorar al mismo tiempo.

La adolescencia nunca deja de ser una etapa de nostalgia y eterno recuerdo en la que la letra de la canción “Forever Young”, de Alphaville, cobra más sentido que nunca. Unos años de cambio y sorpresas, en los que todo parece, o demasiado banal, o demasiado importante. Un tiempo en el que la vida se presenta ante ti, con todos sus caminos y todas sus opciones, y te invita a elegir la persona que querrás ser el resto de tu vida. Por unos instantes, somos infinitos.

Y, sobre todo, una etapa que siempre seguirá ahí. Para recordarla en esas lluviosas tardes de nostalgia.

Si os ha gustado el artículo y os interesa el cine, podéis seguir a 
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© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

25 comentarios:

  1. No recordaba esta frase "Nunca volví a tener amigos como los que tuve a los doce años. Cielos, ¿acaso alguien sí?”. Me han dado escalofríos al leerla. ¡Qué tiempos aquellos, cuando ser adolescente era pensarte como un super hérore que podía con todo.

    Muy interesante la película Rumores y mentiras, que tiene pinta de ser una chorrada tipo "Scream" y tiene un buen trasfondo crítico sobre la psicopatía humana.

    Por cierto, American Graffitti es una película muy gay en su estética, algo no suficientente reconocido, idónea para www.cinegay.org .

    Blancos y negros caracterizan la adolescencia, pero también rosas, azules, verdes, amarillos... Yo creo que la adolescencia es multicolor.

    Y un último apunte. Ya sé que el artículo era de cine, pero si hubiera que citar una serie, sin duda VERANO AZUL. Marcó una época.

    Un artículo muy bueno, como siempre, para guardar en la hemeroteca.

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    1. Me alegro de que te haya gustado, Félix. Para mi es un artículo muy especial, porque muchas de las películas que menciono lo son. No siempre son obras maestras, pero sí que tienen algo que las hace únicas.

      Tienes razón en que la adolescencia es multicolor y está llena de subidas y bajadas. "Verano azul" es ya mítica, aunque reconozco que nunca me he sentado a verla con calma.

      ¡Un abrazo!

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  2. Muy buen artículo Juan, un genial repaso por los filmes sobre adolescentes. Otra película en donde se hace un bello pero brutal retrato de la adolescencia es Las vírgenes suicidas de S. Coppola, además ahora me acabo de leer el libro en que se basa la película y me ha encantado, con muchas similitudes al Guardián en el centeno.
    Saludos.

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    1. ¡Muchas gracias! "Las vírgenes suicidades" es una película muy interesante, de las más curiosas de Sofía Coppola. Muy existencial. Y si comparas el libro con el gran "El guardián entre el centeno" ¡creo que tengo que leerlo! Un saludo.

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  3. Oh oh oooooh!!

    "Cuanto más estudioso, educado y virginal seas, más probabilidades tendrás de seguir vivir..." Me encanta

    Y el guiño al Forever Young, muy acertado :')

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    1. Me alegro. Esa afirmación es cierta además de graciosa ;) ¡Tú fíjate bien!

      Y la canción de Alphaville no podía faltar. Yo me he emocionado escuchándola mientras escribía el artículo...

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  4. Un artículo sensacional, estas películas siempre juegan con hacernos rememorar los buenos y malos momentos de la adolescencia, pero al final siempre se recuerdan con encanto.

    Mucho más seria es la película The Klass (2007) que muestra el lado más duro de la vida en el instituto.

    Lo que dices de las películas de miedo acaba siendo cierto, salvo en las actuales que ya no queda nadie virginal (pero se salva la que va más tapada). ;-)

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    1. Gracias :) esa película estona tiene muy buena pinta, a ver si la encuentro y puedo verla.
      ¿Seguro que ahora no hay nadie virginal? Piensa que EE.UU. sigue siendo muy conservadora para esas cosas... Sólo hay que ver la serie "Glee".

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  5. Qué recuerdos!!, genial artículo que te hace volver a aquellos años y recordar el descubrimiento de tantas coas y sobre todo el valor de la amistad. Tengo especial cariño a Cuenta conmigo y El club de los cinco. Gracias, por traerme a la memoria buenos recuerdos!!
    Saludos!!

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    1. Muchas gracias. Me alegro mucho de que te haya traído tantos recuerdos como a mí al escribirlo. Saludos.

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  6. Ooooh, tantos buenos recuerdos de películas que me han encantado ('El club de los poetas muertos', 'Las ventajas de ser un marginado', 'Rumore y mentiras'...) y tantos recordatorios de esas otras tantas pelis que aún tengo por ver! Muy bueno el resumen, como siempre :)

    Y así como María José hablaba de S. Coppola, yo hablo de su padre y de 'Rebeldes', con unos jovencísimos Tom Cruise, Matt Dillon y Patrick Swayze, entre otros!

    ¡Saludos! :D

    P.D. Graaan "Forever Young", y le sumo "Don't Forget" :P

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    1. Maravillosa "Rebeldes"; la verdad es que la tenía en mente al escribir el artículo, pero por algún motivo al final no entró. Eso sí, en ese caso prefiero a la novela.
      Me alegro de que te gusten esas películas, a mí también me encantan.
      P.D. No conozco la canción "Don´t forget", ¿es la de Demi Lovato?

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    2. hehe, pequeño deliz con el título :P Era "Don't you (forget about me)", de 'El club de los cinco'. Muy fan de la canción y del montaje que Anna Kendrick hace en 'Pitch Perfect' :D http://www.youtube.com/watch?v=cNSx1RdPl04

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    3. jeje, ya decía yo! esa me suena más (qué gran película "El club de los cinco", me sorprendió muchísimo). Saludos!

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  7. Enhorabuena, no sólo por el escrito sino por la necesidad de esfuerzos como éste que has realizado. Un saludo.

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    1. Muchísimas gracias :) Esta clase de comentarios es lo que me anima a seguir a tope con el blog.

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  8. Yo siempre he sido muy de la visión algo más ácida y rompedora de "Todo en un día", un rebelde sin causa con cierta guasa y tendencia al hedonismo.

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    1. Desde luego John Hughes es uno de los grandes del cine de adolescentes. La visión de los 80 de films como "Todo en un día" es desde luego más ácida que la de los 60 o 70, aunque a la vez se lo toma todo con más humor. ¡Saludos!

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  11. Respuestas
    1. Gracias! :) Es un artículo especial para mí, saludos!

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  12. Sin duda mis películas preferidas son por orden: Cuenta conmigo, las ventajas de ser un marginado, el club de los cinco y el club de los poetas muertos. Soy un adolescente y me gusta como hablas sobre la adolescencia en el artículo, totalmente de acuerdo. En esta etapa de la vida te haces como persona. Y forever young también es de mi canciones favoritas. Muy nostálgica.

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