06 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 1: el fiasco de 'Chappie'

Entre el 5 y el 8 de marzo, el Cine Callao de Madrid acoge la duodécima edición de la Muestra Syfy, todo un evento para los fans del cine de fantasía, terror y ciencia ficción. Este año, tengo la suerte de contar con un pase de prensa, así que he decidido contaros día a día cómo se vive este alocado evento. Y es que, si el Sitges catalán supone la institución sensata del género, el Syfy madrileño siempre está marcado por el humor, el frikismo y el esperpento (a ambos lados de la pantalla). Puesto que las películas se proyectan por las tardes (y las noches), aprovecharé las mañanas para informaros de lo que se cuece en este divertido encuentro cinematográfico, cita obligada para los amantes del género de la capital española.

Cartel de la 12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico
Curiosamente, el cartel de la 12ª Muestra Syfy recuerda
a la recién estrenada Ex_Machina, gran ópera prima
Como siempre, la Muestra dio comienzo con una interminable cola que llamó la atención de todos los viandantes ajenos al certamen. ¿El motivo? El preestreno de la esperada Chappie, tercer trabajo del sudafricano Neill Blomkamp, cuya ópera prima (District 9, 2009) fue nominada al Óscar a mejor película, no siendo su segunda obra (Elysium, 2013) tan bien recibida. Algunos espectadores llegaron a esperar hasta dos horas para verla, con lo que la decepción debió ser mayúscula. Y es que esta historia de un robot prodigio (molesta voz de Sharlto Copley) atrapado entre su deseo de amar (sí, tan cursi como suena) y su carácter destructivo (sí, excusa perfecta para la violencia gratuita) es uno de los mayores despropósitos de ciencia ficción de los últimos años. Nada se salva: ni las espantosas interpretaciones (pretender que los chillones músicos Ninja y Yolandi Visser son actores es de por sí vergonzoso, pero un pánfilo Dev Patel, un ‘malo-malísimo’ Hugh Jackman y una aburrida Sigourney Weaver tampoco ponen de su parte), el montaje (prestad atención a cualquier escena y veréis fallos de raccord sencillamente atroces) y el guion (si alguien encuentra un solo instante lógico en la narración, que avise). Gran parte de la culpa es, por supuesto, de un Blomkamp cuyo talento directivo es más que cuestionable.

Póster de Chappie, de Neill Blomkamp (2015)
El póster revela el (molesto)
carácter inocente del protagonista
El público no sabía si reír o llorar. Pero, claro, nos encontramos en el Syfy, así que se optó por lo segundo. Y, sin duda animados por el desenfadado ambiente, los espectadores parecieron pasar un buen rato entre los vergonzosos diálogos y las ridículas explosiones. Nos encontramos, sin duda, ante una de las peores películas del año, puesto que comparte por ahora con El destino de Júpiter, de los hermanos Wachowsky, y Samba, de Eric Toledano y  Olivier Nakache, ambas espeluznantemente fallidas. De todos modos, como obra inaugural de la Muestra cumplió su cometido. Y es que no hay nada como dar comienzo a un evento repleto de pequeños títulos bizarros con una superproducción cargada de patetismo que nos recuerda que el presupuesto no va ligado a la calidad. Quizá ahora los espectadores estén más receptivos a títulos como Tokyo Tribe, L.F.O. o Jamie Marks is dead. O quizá no, quién sabe.

Quien, como siempre, bordó su papel fue la maestra de ceremonias Leticia Dolera, cuya simpatía y espontaneidad siempre sacan una sonrisa al aparentemente cínico pero indudablemente cariñoso público. “La Muestra Syfy acoge cada año lo mejor del género”, señaló la presentadora, despertando fuertes carcajadas. Y es que la calidad no suele ser la prioridad de este certamen. Para colmo, cuando surge un film aclamado por la crítica, como el extraño Canino (2009) de Giorgos Lanthimos, se convierte en un chiste recurrente edición tras edición. Sin duda, el público de la Syfy (repleto de fanáticos de videojuegos y films fantasmagóricos de serie B) es más acorde a cintas como Hunger Z y Crazy Bitches (esperadas sesiones golfas del fin de semana) que al típico producto intelectual de los principales festivales, lo que no es ni bueno ni malo ni todo lo contrario, sino una genial muestra de identidad.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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