30 enero 2016

¿Ganará Leonardo DiCaprio el Óscar a mejor actor por ‘El renacido’?

Hace unos meses, escribí un artículo explicando por qué Leonardo DiCaprio no tiene ningún Óscar [podéis leerlo aquí]. Mucho ha llovido desde entonces: los premios de la Academia se acercan y lo que ahora verdaderamente quiere saber todo el mundo es: ¿será este por fin el año de DiCaprio? Si sois fans del actor californiano, tengo una buena noticia para vosotros: indudablemente, Leonardo DiCaprio ganará el Óscar por El renacido, la impresionante (aunque pretenciosa) sexta película de Alejandro G. Iñárritu [crítica aquí], aun cuando la mayoría de las exageradas doce nominaciones del film no deberían pasar de ahí [todo sobre las nominaciones aquí].

Leonardo DiCaprio en El renacido (Alejandro. G. Iñárritu, 2015)
El renacido es la película que Leonardo DiCaprio
necesitaba para hacerse por fin con el Óscar
En el anterior mencionado, defendí a capa y espada que, si DiCaprio nunca gana el Óscar, no es porque la Academia le tenga manía ni porque sus trabajos no estén a la altura del galardón, sino por la alta competencia a la que se ha enfrentado las cuatro veces que ha estado nominado. En general, le han arrebatado la estatuilla intérpretes que, sin ser superiores a él, sí ofrecían interpretaciones superiores (o al menos más llamativas) en los años en que él estaba nominado: Tommy Lee Jones por El fugitivo (Andrew Davis, 1993), Jamie Foxx por Ray (Taylor Hackford, 2004), Forest Whitaker por El último rey de Escocia (Kevin MacDonald, 2006) y finalmente Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club (2013). Este última causó especial indignación: ¿merece antes el Óscar una interpretación excelente aislada que un actor siempre excelente? Aunque parezca mentira, la respuesta es afirmativa: los Oscars no premian intérpretes, sino interpretaciones, con lo que para hacerse con uno de ellos hay que ser un gran intérprete y, a la vez, ofrecer la mejor interpretación del año (o al menos la más llamativa). Y eso no es precisamente fácil. Ni necesariamente difícil: depende del contexto.

Nominados al Óscar a mejor actor: Michael Fassbender, Matt Damon, Bryan Cranston,  Eddie Redmayne y Leonardo DiCaprio
Michael Fassbender, Matt Damon, Bryan Cranston,
Eddie Redmayne y Leonardo DiCaprio buscan el Óscar
Por suerte para DiCaprio (y sus innumerables fans), este año el Óscar a mejor actor es uno de los menos competitivos, careciendo en principio de opción alguna cualquiera de sus contrincantes: Bryan Cranston por Trumbo, de Jay Roach; Matt Damopor Marte, de Ridley Scott, Michael Fassbender por Steve Jobs, de Danny Boyle, y Eddie Redmayne por La chica danesa, de Tom Hooper. Aparentemente, todos podrían ganar, pero veamos por qué verdaderamente no. Para comenzar, los cuatro se encuentran en películas relativamente ignoradas por la Academia: pese a sus siete candidaturas, Marte sufrió un duro golpe a causa de la omisión en la categoría de dirección, mientras que las otras tres se han desinflado enormemente desde el comienzo de la temporada. Como único candidato de Trumbo, Bryan Cranston se conformará con colarse en los Oscars por su primer papel importante en la gran pantalla tras su triunfo en la serie Breaking Bad, mientras que Matt Damon puede darse con un canto en los dientes por lograr la nominación gracias a una cinta de las características de Marte (rara vez da una comedia o una cinta espacial el Óscar a intérprete alguno). Por tanto, las opciones de ambos son prácticamente nulas pese a la innegable excelencia de sus trabajos.

Leonardo DiCaprio con el Globo de Oro por El renacido (Alejandro. G. Iñárritu, 2015)
Leonardo DiCaprio ganó su tercer
Globo de Oro por El renacido
¿Y qué hay de Fassbender y Redmayne? Pues bien, el único en hacerse con el galardón concerniente a mejor actor protagonista en la historia de estos galardones fue Tom Hanks —Philadelphia (Jonathan Demme, 1993) y Forrest Gump (Robert Zemeckis, 1994)—, algo que sucedió porque el segundo rol, además de ser mucho más memorable, constituía el elemento principal de grandeza de una de las películas más queridas por el pueblo estadounidense. Empero, Eddie Redmayne no es Tom Hanks, con lo que sería verdaderamente desconcertante que el joven intérprete británico subiera nuevamente al escenario tras la estatuilla recogida gracias a La teoría del todo (James Marsh, 2014), especialmente considerando que hace nada era un completo desconocido. Para colmo, pese a que su transformación en La chica danesa es fascinante, este año también está nominado al Razzie a peor actor secundario con pleno merecimiento por su espantosa labor en El destino de Júpiter, capaz de destacar incluso dentro de tan absurda cinta, nuevo tropezón de los hermanos Wachowski. En cuanto a Michael Fassbender, la parca acogida de Steve Jobs juega en su contra, siendo además su labor en la tristemente ignorada Macbeth, de Justin Kurzel, bastante superior a su transformación en el famoso programador informático. Por otra parte, se trata tan sólo de la segunda candidatura al Óscar de este aplaudido intérprete germano-irlandés, así como la primera protagónica (fue candidato como intérprete secundario por 12 años de esclavitud, de Steve McQueen, 2013), con lo que sería verdaderamente insultante que se transformase en estatuilla antes de que DiCaprio se haga con la suya. Eso sí: de seguir en la misma línea, la Academia no tardará en premiarlo.

Como veis, nada se interpone esta vez entre Leonardo DiCaprio y el Óscar a mejor actor protagonista por su visceral trabajo en El renacido, que ya le ha dado el Globo de Oro y el Critics Choice Award entre otros múltiples reconocimientos. Por tanto, toca ir escogiendo sucesor… ¿Qué tal Brad Pitt, Jake Gyllenhaal o los mencionados Damon y Fassbender? Sin duda el mundo empezará a pedir la estatuilla para ellos, si bien yo soy más de Amy Adams; y es que la misma noche que DiCaprio perdió por cuarta vez, ella lo hizo por quinta. Pero, claro, mucho falta a esta excelente actriz para forjarse el nombre de DiCaprio, quien, paso a paso, se ha convertido en uno de los mejores (y más populares) intérpretes de su generación. Este año, por fin, lo veremos recoger el Óscar, os lo aseguro. Sólo nos queda un fruto de intriga: ¿cómo será su discurso? Se aceptan apuestas.

© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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