22 enero 2016

'La juventud': la melancólica constancia del paso del tiempo

La combinación de deleite y desesperación que supone estar vivo es difícil de captar con la cámara, pero Paolo Sorrentino, ganador del Óscar por La gran belleza (2013), lo ha conseguido con La juventud (Youth/La giovinezza, 2015), su segunda película en inglés tras Un lugar donde quedarse (2011) y su sexta participación en la Sección Oficial del prestigioso festival de Cannes. Y es que la nueva creación del aclamado realizador napolitano rezuma vitalidad por los cuatro costados, granjeando una experiencia evocadora de un modo más sencillo y asequible que sus anteriores obras mas no por ello menos elaborado o trascendente.

Michael Caine y Harvey Keitel en La juventud (Paolo Sorrentino, 2015)
La curiosa relación entre los personajes de Michael
Caine y Harvey Keitel es la clave de La juventud
En La juventud, un gran director de orquesta (Michael Caine) pasa unas vacaciones en un hotel de los Alpes por el que también pasan una mujer deprimida tras una ruptura (Rachel Weisz) —su hija, a la que debe más de una explicación—, un director de cine al que cuesta acabar su última película (Harvey Keitel) —su mejor amigo, al que une una relación peculiar—, una estrella aparentemente enfadada con un mundo al que siempre pide más (Paul Dano), una hermosa modelo en la flor de la vida (Madalina Ghenea) y una actriz madura aferrada a los últimos instantes de grandeza que puede granjearle la existencia (Jane Fonda). Todos ellos, maravillosamente encarnados por un reparto internacional de auténtico lujo, son humanos exitosos en horas bajas a los que la constancia del paso del tiempo y la fugacidad de la vida ha sumido en una perenne melancolía. De este modo, no es tanto la devastadora melancolía, como la propia consciencia de ella, lo que marca el desarrollo del film (y el impacto del mismo). [Más al respecto en 'Arrugas, la vejez y la flor del cerezo']

Jane Fonda en La juventud (Paolo Sorrentino, 2015)
Divina a sus 78 años, Jane Fonda tenía que aparecer en
Youth (que le dio su 12ª nominación al Globo de Oro)
Cuidadosamente escrito por el propio Sorrentino, el guion de La juventud logra hacer partícipe al espectador de las sutiles sensaciones que atraviesan los complejos protagonistas, algunas tan descorazonadoras como la pérdida irremediable del ser amado y otras tan reconfortantes como el goce que supone contemplar la gran belleza —nunca mejor dicho— del universo al menos una vez más antes de iniciar el último viaje. A veces hilarante, a veces devastadora (sí, como la vida misma), la cinta nos sume en un sueño poético del que, verdaderamente, no queremos despertar, conformándose como una de las experiencias cinematográficas más poderosas y memorables del año. De ahí que los siempre sensibles Premios de Cine Europeo [comentario] le otorgaran hasta tres importantes menciones: mejor película, mejor dirección y mejor actor.

Cartel de La juventud (Paolo Sorrentino, 2015)
El cartel refleja con poesía el vértigo
de la vejez y la belleza de la juventud
De vital importancia para la confección de magia poética es la inconfundible luz suiza, bellamente captada por la fotografía del versado Luca Bigazzi, poseedor de siete premios David di Donatello y colaborador habitual del cineasta. Y es que los maravillosos paisajes verdeazulados se comportan verdaderamente como un personaje más de la cinta. Empero, el elemento de la puesta en escena que destaca por encima de todos los demás es indudablemente la música, tanto por las excelentes piezas escogidas para glorificar los pequeños momentos presentados, como por las mimadas melodías compuestas por David Lang, a quien pertenece también la única candidatura del film al Óscar: esa maravillosa “Simple Song #3” que, más allá de sus méritos técnicos, debería alzarse con la estatuilla en reconocimiento a lo mucho que significa para la cinta [más al respecto en 'Nominaciones a los Oscars 2016']. La potencia musical de La juventud es, por supuesto, consecuencia lógica de la profesión del protagonista, a quien el doblemente oscarizado Michael Caine dota de una textura fascinante sin abandonar nunca la sutiliza que caracteriza sus mejores trabajos.

El equipo de La juventud (Paolo Sorrentino, 2015) en el Festival de Cannes
La juventud supone la sexta participación de
Paolo Sorrentino en la Sección Oficial de Cannes
De todos modos, hablar de La juventud es como intentar definir el poder de una canción. Porque, más allá de la sugestiva trama, las poderosas interpretaciones y la hermosa ambientación, la película llega al corazón del espectador de un mágico modo que resulta difícil de exponer con palabras. La única forma de asimilar el poder de la película es, por supuesto, degustándola en silencio, prestando atención, deteniéndose calmadamente ante ella; sólo así podréis dejaros embriagar por todo lo que está dispuesta a daros.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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