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15 abril 2026

10 canciones famosas por películas para las que no fueron compuestas

Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)
Canción: "Singing in the rain" (1929)
Película: Cantando bajo la lluvia (1952)
El cine y la música han estado relacionados desde el nacimiento del séptimo arte. Y muchas son las canciones originales que han nacido gracias a él [tema sobre el que podéis leer aquí]. Sin embargo, hay productores y directores que prefieren recurrir a canciones ya conocidas, bien para aprovechar su éxito entre el público, bien para darles el momento de gloria que merecen. Para bien o para mal, a menudo estas melodías quedan para siempre conectadas a las películas que las incluyeron, pese a haber sido compuestas tiempo atrás en un contexto completamente distinto. El artículo de hoy es un homenaje a diez de ellas, dedicado a conocer mejor su historia, así como su aportación a las películas que las volvieron imperecederas.

“Singing in the rain” fue compuesta a finales de los años 20 por Nacio Herb Brown (música) y Arthur Freed (letra). Este último es el letrista y productor de musicales más importante de la historia y clave del éxito de los musicales clásicos de la MGM, incluyendo, por supuesto Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), que hizo uso de la canción que le da título después de que otras tantas producciones lo hicieran. Sin embargo, la alegre versión de Gene Kelly bailando enamorado bajo el insistente aguacero logró que todas las demás quedaran olvidadas. De hecho, gracias a eso, la cinta está incluida en dos Top 10 de este blog: “Las películas más famosas de la historia” y, claro está, “Las escenas más famosas de la historia del cine”.

04 febrero 2026

Los 15 directores cuyas películas han ganado más Oscars

[Artículo actualizado cada año] La mayoría de expertos en los Oscar sabe que John Ford es, con 4 galardones, el director más oscarizado, seguido de William Wyler y Frank Capra, poseedores de 3 premios cada uno. Sin embargo, recientemente me pregunté cuáles serían los directores cuyas películas han acumulado más premios. Al comprobar que no existe tal información, decidí investigar yo mismo, así que aquí tenéis la lista inédita hasta el momento de los cineastas que más Oscars han granjeado a sus productoras (lo que, sin duda, les habrá ganado el amor de éstas). Por cierto, he añadido asteriscos (*) a las producciones que ganaron el Oscar a mejor director.

Un lugar en el sol (1951)
Película de George Stevens con más Oscars:
Un lugar en el sol (1951), con 6 premios
15. George Stevens: 16 Oscars por En alas de la danza (1936) [1], Señorita en desgracia (1937) [1], La mujer del año (1942) [2], El amor llamó dos veces (1943) [1], Un lugar en el sol (1951) [6]*, Raíces profundas (1953) [1], Gigante (1956) [1]* y El diario de Anna Frank (1959) [3]. Aunque ninguna de sus obras consiguió el Oscar a mejor película, Stevens sí obtuvo dos premios para él (por la notable Un lugar en el sol y la irregular Gigante, ambas inferiores a su Raíces profundas) y otros tantos para sus colaboradores, comenzando por la canción “The Way You Look Tonigh” de En alas de la danza, uno de los mejores musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers.

09 enero 2026

¿Qué es una estrella de cine?


Naomi Watts, protagonista de King Kong y Lo imposible
Naomi Watts se ha forjado una imagen atractiva pero
seria gracias a unir esfuerzo a su natural belleza
Una estrella es un cuerpo celeste que brilla con luz propia. ¿Y una estrella de cine? Pues lo cierto es que lo mismo. Las estrellas son actores que brillan sin importar la película en que se encuentren, y que arrastran a los espectadores a las salas más que las propias tramas de los films o la calidad de éstos. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un debate con uno de los productores de la película Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012) y una de las primeras preguntas que recibió del público fue: “¿por qué elegisteis estrellas internacionales para interpretar a una familia española?”. Y él fue claro: hoy en día, la única forma de realizar una película de alto presupuesto es contar con un reparto que atraiga a los inversores y garantice el éxito del film, y, a la hora de hacer una película sobre el Tsunami en Tailandia, el alto presupuesto es imprescindible. Yo era el primero en criticar al film por esta decisión, pero creo que ante esta explicación no hay argumento posible.

26 marzo 2021

'Nomadland': reconectar con uno mismo, (vi)viendo la película del año

La mejor película del año rara vez coincide con la más galardonada, pero este año es la excepción que confirma la regla: Nomadland, ganadora del León de Oro de Venecia, el Premio del Público de Toronto, el Gotham, el Globo de Oro, el Satellite, el Critics Choice y, probablemente, el BAFTA, el Spirit y por supuesto el Oscar [ver análisis nominaciones], es una obra descomunal, la más premiada de la historia. Irónicamente, sobre el papel, es una cinta muy pequeñita... y pocos la entenderán del todo.

Frances McDormand en Nomadland

15 mayo 2018

'Lady Bird', para mí, por mí (o cómo ser feminista sin proponérselo)

Que Lady Bird convirtiera a Greta Gerwig en la quinta mujer nominada al Oscar a mejor dirección (así como la primera desde que Kathryn Bigelow lo ganara por fin por la brillante En tierra hostil, 2009) desvió la atención sobre las cualidades de una cinta fácil de infravalor por su  fresco contexto juvenil y su carácter aparentemente liviano. Mas no nos despistemos: si Lady Bird obtuvo cinco nominaciones al Oscar (película, actriz, actriz de reparto, guion original y dirección, estas dos últimas para la polifacética creadora californiana) no fue por beneficiarse del impulso del movimiento #MeToo, sino sencilla y llanamente porque así lo merecía.

Saoirse Ronan y Beanie Feldstein en Lady Bird (2017)
Lady Bird ofrece una mirada cálida pero sincera
la amistad femenina en los tiempos estudiantiles
Es difícil, no obstante, determinar el impacto que esta fresca comedia dramática habría tenido de brotar en un momento diferente. Pero, a fin de cuentas, siempre lo es: toda obra es hija de su tiempo. Como su valiente creadora, Lady Bird es feminista. Y mucho. Sin molestarse en serlo. Su protagonista, que podría perfectamente haber sido encarnada por la propia Gerwig (actriz, antes que directora, memorable en sus colaboraciones con su pareja, Noah Baumbach: Greenberg (2010), Frances Ha (2012) y Mistress America (2015), las dos últimas escritas mano a mano entre ambos) sueña con la clase de vida excitante que día tras día le niega la gris Sacramento (una de las pocas ciudades de la cool California que las guías turísticas invitan cortésmente a no visitar jamás). Y, como todo adolescente que se siente fuera de lugar, hace locura tras locura sin pensárselo dos veces, desde tirarse de un coche en movimiento como declaración de intenciones (uno de los grandes memes del año) hasta soltar a una autoridad que, de haber su madre abortado, la vida sería mejor para todos. Ella no es Gerwig, como ya se ha dicho, pero al tiempo lo es y mucho, pues gran parte del libreto parte de su propia vida, empezando por una relación de amor-odio con la infancia que, sin requerir la espectacularidad de Boyhood (Richard Linklater, 2014), la pequeña cinta plasma a la perfección en lo que supone otro bellísimo tributo al proceso de crecer.

15 marzo 2017

Los filmes con más estatuillas que perdieron el Óscar a mejor película

Que La La Land perdiera el Óscar a mejor película fue un verdadero shock atendiendo, tanto al desarrollo de la temporada de premios, como al modo en que se anunció el resultado, sin olvidarse de las seis candidaturas que sí convirtió en oro. Sin embargo, no es el único filme acumulador de estatuillas que perdió la principal. Hoy os hablo de las quince películas más oscarizadas exentas del máximo entorchado.

Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952)
Distinciones a mejor película que sí
recibió Cautivos del mal: ninguna
15. Cautivos del mal (Vincente Minnelli, 1952). 5 Oscars (actriz de reparto, fotografía (blanco y negro), dirección artística (blanco y negro), vestuario (blanco y negro) y guion) y 1 nominación (actor). Y el Óscar es para… El mayor espectáculo del mundo, de Cecil B. DeMille. Que El mayor espectáculo del mundo sea una de las peores ganadoras del Óscar de la historia quizá podría haberse evitado si Cautivos del mal no hubiera sido olvidada en el momento de las nominaciones, ya que todo indica que la arrepentida Academia hizo lo posible por enmendar su error durante la entrega de estatuillas (pero, claro, donde no la había nominado, no la podía premiar).

12 febrero 2017

'Moonlight': homosexualidad herida

Pese a la supuesta aceptación generalizada de la homosexualidad en occidente, las películas importantes centradas en esta temática que se estrenan cada año siguen contándose con los dedos de la mano. Películas interesantes sobra la realidad LGTB hay muchas, sí; y también son varias las cintas visualmente extraordinarias y narrativamente innovadoras donde la temática se aborda de pasada. Pero las obras que combinan ambas facetas, o sea, aquellas que plasman una realidad todavía harto desconocida con respeto y sutileza a través de una puesta en escena lo suficientemente rica para cautivar a espectadores no necesariamente atraídos por esta temática de antemano, son verdaderamente escasas. Por eso, la llegada de Moonlight (2016), extraordinario segundo trabajo del realizador afroamericano Barry Jenkins, merece un sonoro aplauso.

Ashton Sanders en Moonlight
Ashton Sanders encarna con fuerza al "Chiron
adolescente", un personaje enjaulado por el mundo
Pese a encontrarse entre las favoritas de la temporada de premios (se alzó con el Globo de Oro a mejor drama y cuenta con 8 nominaciones a los Oscars: película, director, guion adaptado, actor de reparto, actriz de reparto, fotografía y montaje), Moonlight nació como un proyecto muy pequeño al que costó lo suyo desarrollarse. En el año 2003 Tarell Alvin McCraney escribió la obra teatral semiautobiográfica Moonlight Black Boys Look Blue como respuesta a la muerte de su madre a manos del SIDA. La obra permaneció en un cajón durante una década hasta servir de base a Moonlight, lo que explica que esta cinta opte al Óscar a mejor adaptación pese a tratarse de una historia que ve la luz por primera vez. Tras su ópera prima, Medicine for Melancholy (2008) —que curiosamente recordaba a Antes del amanecer (1995) cuando Moonlight recuerda a Boyhood (2014), ambas de Richard Linklater, Jenkins escribió varios guiones que no llegaron a producirse, con lo que, cuando en 2013 la productora Adele Romanski le instó a dirigir su segundo largometraje, el joven recibió la oportunidad de partir de la obra de McCraney con los brazos abiertos. Juntos pasaron del formato teatral al cinematográfico, añadiendo el importante detalle de dividir la obra original en tres capítulos en función de la edad y los apodos del protagonista: niñez (i. Little), adolescencia (ii. Chiron) y madurez (iii. Black).

27 noviembre 2016

'The Neon Demon': la polémica oda a la belleza de Nicolas Winding Refn

La última película del siempre polémico Nicolas Winding Refn (de pronto también conocido como NWR), The Neon Demon (2016), es tan difícil de ver como de comentar, lo que explica la mezcla de abucheos y aplausos que recibió a su paso por el Festival de Cannes, emulando así el recibimiento de su previa Solo Dios perdona (2013). Curiosamente, un par de años antes el realizador danés dejó el prestigioso certamen con el galardón concerniente a mejor dirección bajo el brazo gracias a Drive (2011), cinta que constituyó, no sólo su salida —por el momento definitiva— de su Dinamarca natal —donde había destacado con cintas como Pusher (1995) o Valhalla Rising (2009)—, sino también su producción más aclamada hasta la fecha, la clase de éxito que prácticamente da carta blanca a su creador para hacer lo que le venga en gana a partir de él.

Recién cumplidos los 18 años, Fanning ha alcanzado
con The Neon Demon la madurez en todos los sentidos
Inspirados por la asesina en serie Elizabeth Báthory (1560-1614), las debutantes Mary Laws (autora estadounidense) y Polly Stenham (dramaturga británica) y el propio realizador confeccionaron un guion que parte de la clásica premisa de la joven inocente que trata de abrirse un camino en Hollywood para desembocar poco a poco en una auténtica locura audiovisual capaz de dejar patidifuso al  crítico más versado. Así describe el realizador el casi azaroso proceso creativo: “decidí que ya había hecho suficientes películas sobre hombres violentos y quería hacer una sólo con mujeres, con lo que escribí esta historia porque mi mujer estaba harta de Asia y, de dejar Copenhague, sólo aceptaría Los Ángeles. Fui allí y di con esta absolutamente fantástica mujer llamada Elle Fanning para encarnar a la protagonista”. Acostumbrada a cándidos personajes en cintas comerciales como Super 8 (J. J. Abrams, 2011) o Maléfica (Robert Stromberg, 2014), la hermana de Dakota Fanning ha dado con su  papel de madurez de forma tan brusca como satisfactoria, apoderándose del film desde esa primera escena donde vemos su rostro y sus hombros inquietantemente maquillados, a modo de premonición de los espantos que su bello cuerpo soportará durante el resto del film. Decir que la joven está absolutamente radiante es poco, ya que devora la pantalla tanto en su vertiente más frágil y hermosa como en los momentos donde el relato le exige un carisma más turbador.

28 octubre 2016

'Maggie's Plan': controlar el destino

Maggie tiene un plan tras otro. Algunos, como la decisión de ser madre soltera, la implican sólo a ella (o, ¡ay la ingenuidad!, eso se cree). Otros van más allá, involucrándose intrusivamente en la vida de los demás hasta rozar el absurdo. Todo ello, desde las mejores intenciones. A simple vista, Maggie puede parecer una psicópata manipuladora, pero basta conocerla para comprobar que su afán por controlarlo todo tan sólo esconde una encantadora inocencia bañada de inseguridad. Y es que, en realidad, Maggie es la mejor amiga que se puede tener, alguien dispuesto a poner la satisfacción ajena por delante de la suya, así como a hacer las mayores locuras por el bien de los demás (al margen de que sea ella a quien debemos el “mal” previo). ¿Pero quién es Maggie? Pues nada más y nada menos que la maravillosa Greta Gerwig, la única intérprete que podría dar al personaje tan perfecta mezcla de candor y chifladura, tal y como ya probó en las maravillosas Frances Ha (2012) y Mistress America (2015), ambas dirigidas por Noah Baumbach y ambientadas, al igual que la película que nos ocupa, en un flamante Nueva York que, invadido por tan apacible música y tan frescos diálogos, vuelve inevitable pensar en el gran Woody Allen.

Maggie's Plan nos recuerda cuán frágiles y peculiares
son en última instancia las relaciones humanas
Maggie’s Plan (2016) es el último largometraje de Rebecca Miller, cuyas Angela (1995), Intimidades (2002), La balada de Jack y Rose (2005) y La vida privada de Pippa Lee (2009) también contaban con carismáticas mujeres como protagonistas. Y probablemente sea el mejor de los cinco. Parece por tanto que a la guionista y realizadora de Connecticut le ha sentado bien el salto a la comedia, si bien sus andaduras en el drama son latentes en la melancolía que inunda su quinto trabajo. Así, como sucede en las mejores creaciones de los mencionados Allen y Baumbach, el dramático contexto se aborda desde un humor tan simpático como punzante que, lejos de evitar tomarse en serio a los personajes, fomenta la empatía hacia ellos. Que casi todos los diálogos sean dignos de enmarcar para el recuerdo quizá sea irreal, pero es una licencia que, no sólo debe aceptarse como es, sino que curiosamente no rompe con la perenne naturalidad pretendida. A ello beneficia un excelente reparto donde encontramos, junto a la genial Gerwig, a la versada Julianne Moore, los siempre frescos Bill Hader y Maya Rudolph, el rudo vikingo Travis Fimmel y un Ethan Hawke habituado al tono de la propuesta gracias a sus colaboraciones con Richard Linklater.

El cartel de Maggie's Plan resalta
la relación entre Gerwig y Hawke
Borrosa como la vida misma, la película tiene en el destino su tema principal: ¿podemos jugar con él o somos sus prisioneros? Que todos somos esclavos de nuestros hijos nonatos es sólo una de las curiosas ideas nacidas de un guion siempre dispuesto a sorprender y enamorar. Tal y como hacía Mia Hansen-Løve en la magnífica El porvenir (2016), la reflexión vital se entremezcla con la cotidianidad para cobrar una dimensión tan cercana como filosófica. Entretanto, el amor se presenta frágil e inestable, pero también como una red de salvamento. Al final, nos hallamos ante la historia de varias almas perdidas entre sentimientos no siempre fáciles de comprender, lo que los sitúa en un complejo juego donde nadie tiene claro qué hacer para ganar. Todos se encuentran a años luz de la perfección, no temiendo el desprejuiciado guion adentrarse en el patetismo a sabiendas de que los ha dotado de suficiente humanidad para que los aceptemos tal y como son. Tan profunda como sencilla, Maggie’s Plan es una joyita sobre el desamor, la frustración, la soledad, el fracaso, las meteduras de pata y otros pequeños problemas que el día a día contemporáneo nos ha enseñado a afrontar y, a ser posible, superar con una sonrisa.

21 octubre 2016

Madurar un ‘Verano en Brooklyn’

La sensibilidad de Ira Sachs a la hora de abordar las relaciones homosexuales en las pequeñas grandes cintas The Delta (1996), Keep The Lights On (2012) y El amor es extraño (2014) es clave de la que quizá sea su mejor creación hasta el momento: Verano en Brooklyn (Little Men, 2016), presentada en Sundance, galardonada en Deauville y acogida entre las “Perlas” de San Sebastián. Como sucede en los tres títulos mencionados, los protagonistas son dos varones, pero en esta ocasión el realizador ha optado por la ambigüedad a la hora de retratar su relación, ya que la sexualidad no constituye en absoluto el corazón de una cinta plagada de verdades sobre la existencia contemporánea.

Verano en Brooklyn (Little Men, 2016)
Verano en Brooklyn debe mucho a la ambigua química
entre los jóvenes Theo Taplitz y Michael Barbieri
La trama de Verano en Brooklyn (ideada por Sachs en compañía de Mauricio Zacharias, con quien también escribió sus dos últimos filmes) se resume en dos pinceladas: Jake y Tony, dos adolescentes, se hacen amigos en un edificio de Brooklyn pese a que sus familias (de procedencias muy distintas) estén enfrentadas por el arrendamiento de una tienda desde la muerte del abuelo de Jake, amigo de la madre de Tony (acontecimiento que, de hecho, da lugar a todo el film). Así, mientras el mundo de los adultos gira en torno a agobiantes responsabilidades que sólo parece poder solventar el dinero (siendo todas las posturas tan contradictorias como comprensibles), los dos jóvenes desarrollan sus pasiones respectivas por la pintura (en el caso del más introspectivo Jake, con quien el realizador afirma identificarse especialmente) y la interpretación (perfecta forma de expresión para el más sociable Tony, quien, a voz en grito, protagoniza junto a su profesor una de las escenas más sugerentes del año). Mas todo ello forma parte del futuro: en el presente, nada hay más importante que su relación, una amistad tan pura como enriquecedora por la que, cuan Romeo y Julieta, ambos se enfrentarán a sus propios progenitores haciendo uso de la única arma que poseen a tan tierna edad: el silencio. ¿Hay más que simpatía entre los jóvenes protagonistas? Ira Sachs no lo deja claro, si bien determinadas situaciones y miradas siembran claras pistas al respecto. No en vano se dice que “los labios mienten, los ojos no”.

Cartel de Verano en Brooklyn (Little Men, 2016)
El cartel de Verano en Brooklyn
contrasta sus dos mundos:
la madurez y la adolescencia
Tanto Theo Taplitz como Michael Barbieri están perfectos en sus respectivos debuts, colmando de matices a sus personajes y de fuerza a sus diálogos. De hecho, ni siquiera cuatro intérpretes de la talla de Greg KinnearPequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006)—, Jennifer EhleHistoria de una pasión (Terence Davies, 2016)—, Paulina GarcíaGloria (Sebastián Lelio, 2013)— y Alfred Molina (quien repite a las órdenes de Sachs tras optar al Spirit Award por El amor es extraño) logran hacerles sombra. Conviene por tanto aplaudir la labor de casting a la hora de dar con tan carismáticos jóvenes, a los que cabe augurar un fantástico futuro (de hecho, el genial Barbieri, que curiosamente se postuló para el papel de Jake, estará en el Spider-Man: Homecoming de Jon Watts, previsto para 2017). Así lo explica Sachs: “Sabía que tenía que elegir chicos que fueran memorables y encontré eso en Theo y Michael, de caracteres opuestos: Theo parecía salido de las películas de Robert Bresson y Michael, de las de Scorsese, con lo que trabajé con ellos como si así fuera”. A fin de cuentas, pese a las distracciones del título en castellano, nada hay más importante en el filme que sus “little men”: tan jóvenes para involucrarse en los problemas de los adultos como mayores para permanecer al margen de ellos; tan inocentes para labrarse un futuro como maduros para evitar pensar en él. Encantadoramente filmada por Óscar Durán y musicalizada por Dickon Hinchliffe, Un verano en Brooklyn es una pequeña joya dispuesta a dejar huella en el espectador en forma de melancólica sonrisa.

17 octubre 2016

'Captain Fantastic': ¿qué educación necesitamos?

Que todos los niños necesitan una educación es algo harto repetido y aceptado por la mayoría de los mortales, pero todavía no está claro qué educación es exactamente la que necesitan. ¿Se halla en las clásicas normas y asignaturas la clave de un desarrollo personal satisfactorio o sería acaso mejor recurrir a una formación más práctica, libre y desprejuiciada? ¿Cumplen las escuelas con las necesidades del ser humano tal y como están planteadas o residen estas en terrenos más salvajes y osados? Y, en cualquier caso, ¿qué constituye verdaderamente una instrucción completa? El segundo trabajo del estadounidense Matt Ross (que no terminó de convencer con 28 Hotel Rooms, 2012) aborda estas cuestiones mediante una combinación de riesgo y convención ideal de cara a llegar a la audiencia más amplia posible, lo que explica que posea dos galardones tan diferentes como la mejor dirección de la sección “Un Certain Regard” de Cannes y el Premio del Público de Karlovy Vary, habiendo conquistado así a crítica y público por igual. Y es que, pese a partir de técnicas narrativas formularias, el original guion del propio Ross logra adentrarnos en un universo audiovisual tan atractivo como inquietante.

Captain Fantastic (2016)
Aunque cínica y alocada, Captain Fantastic
es una tierna mirada a la entidad familiar
En Captain Fantastic (2016) el siempre arriesgado Viggo Mortensen encarna a un hombre que lleva diez años viviendo en los aislados bosques del noroeste del Pacífico en compañía de sus seis hijos, quienes han crecido (y siguen creciendo) sin conocer otro modo de vida, pero no por ello descuidando el ejercicio de cuerpo y mente. Así, duros entrenamientos físicos y vivos debates filosóficos forman parte de una rutina ajena a la contaminación  —tanto literal como metafóricamente hablando— del mundo contemporáneo. La red, la telefonía móvil o la televisión prueban ser prescindibles en lo que a la felicidad de los infantes se refiere, mas no así el contacto con otros seres humanos. Muchos son, de hecho, los sentimientos que no pueden explorarse en la sola compañía de la familia y la naturaleza, como descubre antes que nadie (como es natural) el mayor de los hermanos —el rudo pero encantador George MacKay de Mi vida ahora (Kevin Macdonald, 2013) y Pride (Matthew Warchus, 2014)—, para quien todos los conocimientos teóricos adquiridos en el campo revelan ser fútiles a la hora de conquistar el corazón femenino. Y es que, como no podía ser de otra manera, la familia es arrastrada a la sociedad a causa de un acontecimiento relacionado con la bipolar progenitora, cuya ausencia actúa durante la primera parte de la cinta como único obstáculo al perenne bienestar de los personajes. De la noche a la mañana, los siete protagonistas habrán de verse las caras con el orden establecido, lo que dará lugar a algunos de los momentos más hilarantes de una obra que sabe moverse con solvencia entre el drama y la comedia durante todo el metraje.

Cartel de Captain Fantastic (2016)
La extravagancia domina el colorido
cartel original de Captain Fantatic
Así, las espectaculares secuencias iniciales del filme, durante las que el preciosista director de fotografía Stéphane Fontaine y el espiritual compositor Alex Sommers captan con garbo la existencia humana más salvaje, ceden paso a otras más convencionales en las que, evocando Pequeña Miss Sunshine (Jonathan Dayton y Valerie Faris, 2006) —empezando, claro está, por sendos hogares móviles en forma de furgonetas—, los personajes exploran las relaciones surgidas, tanto entre ellos mismos, como con otros miembros de la sociedad en la que acaban de aterrizar. La simpatía permanece, pero la crítica social se acentúa, revelándose el mundo contemporáneo como un lugar hipócrita cuyos delineados hábitos luchan en vano por tapar agujeros ideológicos insalvables. Que la más pequeña de la familia sea capaz, no sólo de memorizar el código legislativo estadounidense, sino también de reflexionar al respecto, mientras sus supuestamente civilizados primos —receptores de la educación que sus padres echan en cara al protagonista haber arrebatado a sus hijos— se limitan a poner cara de circunstancia resulta tan desternillante como mordaz (y, lo que es peor, verídico). A fin de cuentas, así funciona el sistema educativo: mucho ruido y pocas nueces, o, lo que es lo mismo, apariencia grandilocuente que, a la hora de la verdad, revela una insuficiencia plena. Sin embargo, para bien o para mal, Matt Ross no se atreve a cuestionar por completo el orden establecido, admitiendo que la idealizada existencia presentada posee, no ya peligros, sino directamente sus propias carencias. “La virtud está en el término medio”, parece decir Captain Fantastic después de todo. Quizá esta no sea la conclusión más arriesgada posible, pero sí es la más objetiva, así como la única viable para un producto decidido a auspiciar la reflexión complaciendo al mayor número de espectadores. Y es que para eso hace falta esperanza.

10 octubre 2016

'Historia de una pasión': poesía frente a la hipocresía

El 10 de septiembre de 2012 se anunció que Terence Davies, creador de Voces distantes (1988), La casa de la alegría (2000) o Sunset Song (2015), convertiría a Cynthia Nixon en la gran poeta americana Emily Dickinson (1830-1886). Mas hemos tenido que esperar cuatro años para disfrutar de Historia de una pasión (A Quiet Passion, 2016), un filme donde las extraordinarias sensibilidades tanto del sujeto abordado como de quien lo aborda se funden para ofrecer una poesía audiovisual inolvidable. La relativamente olvidada estrella de Sexo en Nueva York (cuya fotogenia llamó la atención del realizador británico, quien por lo visto veía dicha serie sin volumen) no podría haber tenido mejor retorno.

Cynthia Nixon y Keith Carradine en Historia de una pasión
Cynthia Nixon y Keith Carradine encabezan el
magnífico reparto de Historia de una pasión
Pese a nacer en el seno de una familia de renombre (en Amherst, Massachusetts, el 10 de diciembre de 1830), Emily Dickinson mostró siempre reticencia a recibir visitas, negándose incluso durante el final de su vida a dejar su propio cuarto. De hecho, la mayoría de sus relaciones tenía lugar por correspondencia, revelando sus cartas una preocupación por la muerte y la inmortalidad que era latente en sus poemas. En un mundo dominado por los hombres y la falsedad, estos fueron a menudo alterados por los editores para encajar con las convenciones de la época, algo que trastornaba a la introvertida escritora. De hecho, su obra tal y como la conocemos no vio la luz hasta 1955, cuando Thomas H. Johnson publicó The Poems of Emily Dickinson, décadas después de que Lavinia Dickinson (hermana pequeña de la autora) la encontrara a raíz de su fallecimiento el 15 de mayo de 1886). Tachada de excéntrica por quienes la rodeaban a causa de su carácter retraído y su desprecio por las ridículas costumbres de la época, Emily Dickinson nunca se casó, situación que vino determinada, tanto por su propia personalidad, como por su falta de atractivo físico, algo que torturaba a la autora más aún que la idea de dejar el mundo. Todo esto, fruto de una personalidad avanzada a su tiempo, está presente en el biopic que le ha dedicado Terence Davies, uno de los pocos cineastas que podría honrar a tan extraordinaria figura.

12 agosto 2016

Nerve: ¿eres jugador u observador?

Desde que debutaran extraordinariamente con Catfish (2010), un falso —¿o no?— documental casero sobre un joven neoyorkino que viaja a Michigan a ver a una chica que ha conocido por Facebook que fue vendido como “historia real”, Henry Joost y Ariel Schulman han estado ocupados con una de las sagas de terror más populares de los últimos años, para la que han confeccionado las irregulares Paranormal Activity 3 (2011) y Paranormal Activity 4 (2012). Seis años más tarde, han regresado por fin al terreno que mejor controlan: la reflexión sobre la era de internet. Lo han hecho con Nerve (2016), un thriller bastante más comercial que su ópera prima dispuesto a conquistar los corazones adolescentes con su trepidante ritmo, posmoderna estética y encantador reparto. 

Dave Franco y Emma Roberts en Nerve (2016)
Dave Franco y Emma Roberts ofrecen romanticismo
entre el ritmo trepidante y la crítica social
El corazón de Nerve, basada en la novela homónima de Jeanne Ryan, no es otro que el ficticio juego online homónimo en el que los “jugadores” deben atreverse constantemente a realizar las pruebas exigidas por la comunidad anónima de “observadores”. Por tanto, el juego exige a cada uno tomar la decisión de lanzarse a la acción o limitarse a mirar. Y, claro, siendo un adolescente inseguro, como es el caso de la protagonista, lanzarse a la piscina puede ser la forma de dar un giro radical a una vida con la que no está conforme. ¿Acaso no es la adolescencia el momento de dejarse llevar y hacer locuras? Quizá sí, quizá no; y es que la cinta no termina de posicionarse entre la celebración y la crítica: ¿dónde está la línea entre el riesgo cargado de adrenalina y la mera temeridad?, ¿entre aprovechar las delicias de estar vivo y exponerse tontamente a dejar de estarlo? Bueno, siendo justos, no siempre está claro.

15 julio 2016

Entre el realismo y el impacto: 'Monstruoso' y 'Calle Cloverfield 10'

Popular donde los haya, el cine de terror y ciencia-ficción (para cuya fusión debería crearse un subgénero propio) busca cada año formas de reinventarse para seguir sorprendiendo al espectador. En 2008, el guionista Drew Goddard, el director Matt Reeves y el productor J. J. Abrams lo lograron con la excepcional Monstruoso, cinta para la que ocho años después ha surgido una secuela igual de lograda, repitiendo el todopoderoso Abrams al mando de la producción pero encargándose esta vez Damien ChazelleJosh CampbellMatthew Stuecken del guion y el debutante Dan Trachtenberg de la dirección. Hablamos de Calle Cloverfield 10, una de las mejores cintas del año.

Monstruoso (Cloverfield, 2008)
La cámara de vídeo es el alma de Monstruoso,
a la que otorga un personal estilo cinéma verité
Monstruoso (Cloverfield, 2008) sigue a varios jóvenes que cambian en cuestión de minutos una alocada fiesta por una espeluznante huida por las calles de un Nueva York infestado de peligros a raíz de la inexplicable llegada de una gigantesca criatura. Filmada (o pretendiendo estarlo) enteramente por una videocámara casera que rara vez deja de grabar (licencia narrativa que debemos aceptar para entrar en el hipnótico juego), la cinta es verdaderamente singular por su manera de atrapar en sus redes a un espectador rápidamente identificado con los aterrados protagonistas. Y es que desde que la cámara empieza a filmar, la escalofriante necesidad de conocer más y más se apodera de nosotros, algo a lo que había contribuido también una inteligente campaña viral que buscaba emular los efectos de El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), obra clave del cine de metraje encontrado. De hecho, toda la confección de Monstruoso estuvo envuelta en el máximo misterio, realizándose los castings (de los que salió un reparto eminentemente desconocido) con guiones falsos y cambiándose constantemente el nombre de la producción para despistar a los curiosos. Así, las dos metas principales de la cinta eran el realismo (rodando y editando al más puro estilo cinéma verité) y el impacto (manteniendo la intriga hasta el último momento), elementos ambos que, combinados, conforman una experiencia única en su especie.

07 mayo 2016

Las 80 películas mejor dirigidas según el Sindicato de Directores

El Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA, Directors Guild of America) ha celebrado su 80 aniversario escogiendo las 80 películas mejor dirigidas de la historia a partir de las votaciones de 2189 miembros del gremio. Os dejo el listado completo; he añadido asteriscos [*] a las 24 producciones que ganaron el DGA a mejor dirección en sus respectivos años (estos premios comenzaron a entregarse en 1948). Curiosamente, muchos de los títulos de la lista fueron en su día derrotados por otros que en esta ocasión han sido completamente olvidados. La primera posición la ocupa la misma cinta que hace dos años encabezó el listado de 'las 100 películas favoritas de Hollywood', el cual guarda enormes similitudes con este.

#1 El padrino
La película más votada
1. El padrino 
(Francis Ford Coppola, 1972)*
2. Ciudadano Kane 

(Orson Welles, 1941)
3. Lawrence de Arabia 

(David Lean, 1962)*
4. 2001: Una odisea en el espacio 

(Stanley Kubrick, 1968)
5. Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
6. El padrino: parte II 

(Francis Ford Coppola, 1974)*
7. Apocalypse Now 

(Francis Ford Coppola, 1979)
8. La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993)*
9. Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939)
10. Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990)

04 marzo 2016

'Spotlight': el triunfo del cine (y el periodismo) con valor social

Ni Mad Max: Furia en la carretera, de George Miller, ni La gran apuesta, de Adam McKay, ni siquiera El renacido, de Alejandro G. Iñárritu. Al final la mejor película del 2015 es Spotlight; al menos para una Academia que, eso sí, la ha convertido en la vencedora con menos entorchados desde la olvidada El mayor espectáculo del mundo (Cecil B. DeMille, 1952) al entregarle sólo una mención más: mejor guion original para Josh Singer y el propio director Tom McCarthy. [Todo sobre los Oscars 2016 aquíPero, ¿merece la película tal honor o simplemente se ha beneficiado del hecho de que nadie sabía a quién premiar? Veamos… 

Spotlight (Tom McCarthy, 2015)
Spotlight obtuvo 6 nominaciones al Óscar: película,
dirección, guion, actor secundario (Mark Ruffalo),
actriz secundaria (Rachel McAdams) y montaje
Aún poco conocido, Thomas McCarthy tiene a sus espaldas tres largometrajes muy estimables de factura independiente —Vías cruzadas (2003, un debut por todo lo alto galardonado en Sundance y  San Sebastián), The Visitor (2007) y Win Win (2011)—, además de un bodrio de la talla de Con la magia en los zapatos (2014) por el que Adam Sandler y “cualquier par de zapatos” fueron candidatos al último Razzie a peor pareja en pantalla. Aunque cumple como realizador, McCarthy brilla especialmente como guionista (de hecho en 2009 optó al Óscar por la emotiva historia original de Up, de Pete Docter), si bien curiosamente empezó su carrera como actor de cine y televisión. Todo esto explica el reducido pero importante palmarés de su Spotlight, una obra impulsada por un libreto excepcional pero relativamente contenida por una puesta en escena tan efectiva como sobriamente impersonal.

18 febrero 2016

Animación sin fronteras: ‘Anomalisa’ y ‘El niño y el mundo’

Mañana aterrizan en la cartelera española Anomalisa y El niño y el mundo, dos milagros del cine de animación que nos recuerdan que esta categoría cinematográfica, lejos de ser un mero artilugio infantil, es una de las armas más expresivas del séptimo arte. Ambas se han impuesto a superproducciones más convencionales en la lucha por el próximo Óscar a mejor película de animación y, aunque no ganarán (el genial Del revés de Pete Docter tiene el triunfo asegurado), suponen dos de las propuestas más peculiares que consiguen la nominación en los quince años de vida del galardón. [Más sobre las nominaciones aquí]

El niño y el mundo (O Menino e o Mundo, Alê Abreu, 2013)
El niño y el mundo optó a 3 Premios Annie:
película independiente, música y diseño de producción
El niño y el mundo (O Menino e o Mundo, 2013) es el segundo largometraje del brasileño Alê Abreu (Garoto Cósmico, 2007), pero la primera obra de este que obtiene distribución internacional. Íntima, sensible e imaginativa, esta pequeña cinta nos hace partícipes del viaje de un niño en busca de su padre a través de un mundo industrializado repleto de seres extraños. Bellísimamente animada con variadas técnicas de animación y toda la paleta del arcoíris, la película funciona como vistoso caramelo para los más pequeños y como fuente de reflexión para los mayores, que encontrarán sutiles referencias a los problemas de la sociedad moderna en sus fantasiosos elementos. De hecho, nos encontramos ante un auténtico despliegue de imaginación tanto a nivel visual como en el plano del subtexto que demuestra que no es necesario un presupuesto astronómico para sorprender a través de la animación. La música de Ruben Keffer y Gustavo Kurlat pone la guinda al pastel. Suyo es el primer premio a mejor película independiente de la historia de los Annie. [Más sobre los Annie aquí.]

11 febrero 2016

El renacido: oda a la pretenciosidad

Hay películas que se antojan pretenciosas antes de verlas… y no decepcionan. La sexta película del mexicano Alejandro G. Iñárritu, último receptor del Óscar por Birdman (2014), es un claro ejemplo de ello, lo que explica las opiniones diametralmente opuestas que ha despertado, desde aquellas que la definen como un prodigio milagroso hasta las que la tachan de vaporosa petulancia. Como suele suceder, el extremismo arroja poca luz sobre la realidad, con lo que evitaré dejarme llevar por la pasión subjetiva que la favorita de la Academia (que la ha nominado en doce categorías) suele despertar. [Más sobre las nominaciones al Óscar aquí].

El renacido (Alejandro G. Iñárritu, 2015)
Ante el retraso del rodaje, la producción de El renacido
se trasladó de Canadá a Argentina, en busca de la nieve
Basada en la aventura real del explorador Hugh Glass, abandonado a su suerte por sus propios compañeros en 1820 en las tierras salvajes americanas tras ser herido por una osa sobreprotectora, El renacido (The revenant, 2015) es innegablemente una de las películas más destacables del año por su impresionante producción y su mística aura. Leonardo DiCaprio se hará por fin con el Óscar por su visceral interpretación de un personaje al que el sufrimiento acompaña cansinamente de principio a fin, un hombre que se sumerge en la muerte pero logra renacer de sus cenizas con la venganza (y la propia vida) como motivadora meta. No es esta la interpretación más sutil y estimable de la versada estrella de Revolutionary Road (Sam Mendes, 2008) y Django desencadenado (Quentin Tarantino, 2012), pero sí de una de las más arduas y llamativas, marcando un nuevo acierto en la carrera de uno de los mejores actores del momento. [Más al respecto en: ‘¿Ganará Leonardo DiCaprio el Óscar por El renacido?’]

09 febrero 2016

'La verdad duele': cine de denuncia para lucimiento de Will Smith

Entre el 2002 y el 2012 el doctor Bennett Omalu, un neuropatólogo forense, trató de hacer ver a la liga de fútbol norteamericana que las concusiones derivadas de practicar tal deporte a nivel profesional tenían consecuencias terribles en los jugadores. Pero, claro, admitir la existencia del síndrome post conmoción cerebral atentaba contra una de las tradiciones más importantes de EE.UU., surgiendo una problemática disyuntiva: ¿queremos realmente siempre conocer la verdad? ¿O es mejor vivir en una relajada indiferencia y esperar a que pase lo que tenga que pasar? A fin de cuentas, sólo se vive una vez, ¿debemos negarnos algo que nos hace felices tan sólo por los riesgos que reporta? Y, por el mismo motivo, ¿debemos poner en peligro nuestra vida entera por un solo detalle del que probablemente podríamos prescindir? (Sí: de pronto parece que hablo del tabaco, pero es que el tema puede extrapolarse a muchos ámbitos.)

Will Smith tiene 2 nominaciones al Óscar y 5 al Globo
de Oro, pero nunca ha ganado un premio importante
Escrita y dirigida por Peter Landesman (Parkland, 2013) a partir de un artículo de Jeanne Marie Laskas, La verdad duele (Concussion, 2015) es un intenso drama sobre esta increíble historia real que insta a replantearse el fútbol americano y, por ende, las propias bases de la sociedad norteamericana. Nominado al Globo de Oro a mejor actor dramático (mas no al Óscar, uno de los argumentos de la campaña “Oscars Still So White” [más al respecto aquí]), Will Smith ofrece una de las mejores interpretaciones de su carrera (peliagudo acento nigeriano incluido). Así habla él de tan importante experiencia: “Ha sido un papel muy difícil de interpretar. El rodaje lo realizamos en Pittsburg y cada día venían a saludarnos familiares de jugadores fallecidos (…) No hubo un instante en que no sintiera el peso emocional de la repercusión de esta película (…) A mí me costó un tiempo asimilar y entender lo que significaba el estudio de Omalu. Mi hijo fue jugador de futbol americano y como padre no tenía ni idea de que podría acabar con lesiones cerebrales; él jugó durante cuatro años y nunca lo pusimos en duda. Después averigüé la realidad y el miedo se me metió en el cuerpo (…) Este filme, como ningún otro que he interpretado, me ha demostrado la barrera constante que existe en la real fragilidad de la humanidad, y ese es un precio que he tenido que pagar porque me costó entre tres y cuatro meses desprenderme completamente del personaje”.

08 febrero 2016

'Del revés' arrasa en los Premios Annie 2016 al mejor cine animado

Del revés ya está entre las seis películas con
mayor número de Premios Annie: diez
Matrícula de Honor para Del revés (Inside Out) de parte de la Asociación Internacional de Películas Animadas, que ha otorgado diez galardones a la última maravilla de Pixar: película, dirección (Pete Docter, que ya lo tenía gracias a la maravillosa Up, 2009), guion (Docter, Meg LeFauve y Josh Cooley), música, montaje, diseño de producción, doblaje, diseño de personajes, animación de personajes y storyboard. A destacar el cuarto galardón para el maravilloso compositor musical Michael Giacchino y la victoria de Phyllis Smith (voz de Tristeza) por encima de su más popular compañera de reparto Amy Poehler (voz de Alegría), protagonista de la genial serie televisiva Parks and Recreation. Considerando que este imaginativo retrato de las emociones ha conquistado el corazón del mundo entero, su triunfo en casa no es precisamente sorprendente.
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