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19 mayo 2021

¿Es 'El señor de los anillos' la mejor película de la historia?: 10 razones

Antes de nada, hay que aclarar dos cosas. Para empezar, no existe la mejor película de la historia porque no tiene sentido comparar según qué títulos entre sí, con lo que este artículo se adentra inevitablemente en el terreno de la subjetividad. Para seguir, sí: trato El señor de los anillos (The Lord of the Rings) como una única obra de 10 horas, ya que los tres capítulos (La comunidad del anillo, 2001; Las dos torres, 2002, y El retorno del rey, 2003) se filmaron a la vez, son inseparables y comparten trama, estilo y calidad. Sin más dilación, aquí van mis 10 razones por las que El señor de los anillos es la mejor película de la historia. Sí, la mejor película. Sí, de la historia.

Galadriel y Frodo

Una adaptación ¿imposible? Partir de un libro tan complejo como El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien, puede ser un triunfo seguro o una maldición. A fin de cuentas, durante décadas se consideró "inadaptable". Pero entonces llegaron Fran Walsh, Philippa Boyens y Peter Jackson y, con sumo mimo, revisaron cada párrafo para decidir qué incluir y qué, inevitablemente, dejar fuera, realizando un trabajo de adaptación impresionante que rara vez se valora como merece (no suele hablarse del guion a la hora de alabar esta trilogía cinematográfica). Los diálogos están llenos de fuerza, las decisiones de los personajes siempre están justificadas, las dispares escenas se suceden de forma muy orgánica y toda la mitología está bien hilada, instándose a leer a Tolkien para saber más pero funcionando perfectamente la obra por sí sola.

03 julio 2020

Los personajes de 'El Señor de los Anillos': comparativa libro / película

En lo que al género fantástico respecta, tanto los libros de El señor de los anillos, escritos por J. R. R. Tolkien, como las adaptaciones cinematográficas de Peter Jackson se antojan imposibles de superar. Considerando que durante medio siglo se creyó que el salto al cine era imposible, las películas son más que fieles, pero algún que otro cambio resulta inevitable. Veamos cómo afecta esto a sus héroes y villanos.

Frodo (Elijah Wood)

● Frodo (Elijah Wood). El protagonista de la trilogía es, pese a su aparente sencillez, uno de sus personajes más complejos y, por consiguiente, difíciles de adaptar. Frodo Bolsón es un pequeño hobbit, claro, pero también mucho más que eso: por un lado, es tremendamente reflexivo y autoconsciente; por otro, se deja inevitablemente llevar poco a poco por la oscuridad del anillo. Esto último puede llevarnos a pensar que es débil y ambiguo, cuando realmente es gracias a su fuerza y su bondad que la misión resulta exitosa. Elijah Wood tenía poca experiencia cuando recibió el papel de su vida y cumplió su cometido, si bien parte de la sabiduría que el personaje desprende en el libro se perdió en la adaptación, que concede mayor importancia a los momentos más dramáticos y desesperanzados, incluso llevándolo en un momento a renegar de Sam en una escena muy dolorosa que Tolkien nunca escribió.

19 septiembre 2019

30 bandas sonoras muy especiales (Aniversario del blog VI)

Este año tiene lugar el séptimo aniversario de este espacio y para celebrarlo he decidido seleccionar 30 películas cuya música es, por un motivo u otro, especial para mí. Como sucedía con mis listados de películas, directores, actores, actrices y canciones, este no debe verse como una selección de las mejores bandas sonoras de la historia del cine, sino que se limita a albergar mis favoritas desde la pura subjetividad.

Expiación (2007)
Expiación (2007)
30. Carol (Todd Haynes, 2016). Música de Carter Burwell. Elegante y envolvente, la música de este melodrama de época habla por sí sola, sirviendo de perfecto acompañamiento para las miradas de las enamoradas, y no siempre sinceras, protagonistas.

29. La teoría del todo (James Marsh, 2014). Música de Jóhann Jóhansson. Este académico biopic conjuga los misterios del universo con los del amor, creando un paralelismo hermoso que debe mucho a la maravillosa música que lo acompaña.

05 marzo 2018

Premios Oscar 2018: 'La forma del agua' y la victoria de los favoritos

Premios Óscar 2018: Sam Rockwell, Frances McDormand, Allison Janney y Gary Oldman
Sam Rockwell, Frances McDormand, Allison Janney
y Gary Oldman dominaron la Oscar Race
«Que todas las mujeres nominadas se pongan de pie; miraos, porque todas tenemos historias que contar y necesitamos que se financien nuestros proyectos; señoras y señores: inclusión». El poderoso discurso de Frances McDormand al ganar el Óscar a mejor actriz en el año del Time’s Up fue, de lejos, el momento más poderoso de la noche. Y es que tan sencillo gesto resonó especialmente por venir de alguien que rara vez se ha posicionado sobre tema político alguno, prefiriendo en su lugar toques de humor punzante como los que dedicó al público de los Spirit Awards la noche anterior, en la que no dudó en quejarse de lo fatigante que puede resultar la Oscar Race para un front-runner. Ciertamente la intérprete, que ya obtuvo la estatuilla con el Fargo (1996) de los hermanos Coen, lo había ganado todo esta temporada, al igual que había hecho su brillante compañero de cartel en Tres anuncios en las afueras (la gran derrotada de la noche), Sam Rockwell (digno mejor actor de reparto), así como la hasta ahora infravalorada Allison Janney (mejor actriz de reparto, en este caso por Yo, Tonya) y el ya icónico Gary Oldman (mejor actor, por fin, por El instante más oscuro, donde está irreconocible), dejando respectivamente de lado a los también maravillosos Saoirse Ronan, Willem Dafoe, Laurie Metcalf y Timothée Chalamet; otra vez será.

22 agosto 2017

La belleza poética de Liv Tyler

A la hora de seleccionar una actriz para el papel de la princesa elfa Arwen para la trilogía de El Señor de los Anillos (2001-2003), los productores pensaron rápidamente en la bellísima Liv Tyler, hija del vocalista de Aerosmith Steven Tyler y la modelo Bebe Buell (quien, por cierto, hizo creer a la chica que su padre era el músico  Todd Rundgren). Por aquel entonces, la actriz había protagonizado una docena de interesantes films que, por unos motivos u otros, no le habían permitido brillar como ella podía.

Liv Tyler en El retorno del rey
El Señor de los Anillos. El retorno del rey obtuvo
el premio a mejor reparto del Sindicato de Actores
El personaje de Arwen, la más hermosa de los habitantes de la Tierra Media, le venía como anillo al dedo. Sin embargo, era un papel arriesgado: la belleza debía ser acompañada de estilo y una gracia casi etérea que pocas actrices podrían emular. Tyler encarnó al personaje con tal poderío que los productores decidieron aumentar la importancia de su personaje en la saga y presentarla en los pósteres promocionales de los tres filmes pese a que su relevancia en la novela original era bastante escasa. Ciertamente, sus poéticas escenas se encuentran entre los mejores momentos de tan maravillosa saga.

10 agosto 2017

Historia de 'El planeta de los simios': entre secuelas, remakes y reboots

El estreno de El planeta de los simios en 1968 dio lugar a una de las franquicias más exitosas de todos los tiempos. El último ejemplo de ello ha sido La guerra del planeta de los simios, uno de los grandes estrenos del 2017 y una buena muestra de blockbuster inteligente. Mi admiración por estas dos películas me ha llevado a repasar la historia cinematográfica de una saga tan interesante como irregular.

El planeta de los simios (1968)
El icónico final de El planeta de los simios (1968)
nació con la versión cinematográfica
Todo comenzó en 1963 con la publicación de la novela distópica El planeta de los simios (La planète des singes), de Pierre Boulle, quien ideó un mundo dominado por los primates tras observar el comportamiento tremendamente humano de los gorilas del zoológico. Pese a que su propio autor la consideraba una obra menor, la novela llamó la atención del productor Arthur P. Jacobs, quien, lamentando no poder producir King Kong  (“ojalá no estuviera ya hecha para poder hacerla”, expresó), se hizo rápidamente con los derechos.

19 mayo 2017

'Personal Shopper': los fantasmas de una generación en busca de sentido

Entre las películas más diferentes y arriesgadas de la temporada se encuentra Personal Shopper (2016), con la que el realizador Olivier Assayas y la actriz Kristen Stewart vuelven a colaborar tras la reflexiva Viaje a Sils Maria (2014), por la que la segunda se convirtió en la primera intérprete norteamericana en alzarse con el César de la Academia del Cine Francés (a mejor actriz secundaria), dejando atrás definitivamente su espantosa "etapa Crepúsculo". Pese a dividir a la prensa a su paso por Cannes, Olivier Assayas dejó el certamen con el premio a mejor dirección, al cual había optado sin éxito en cinco ocasiones previas. Y es que, aunque el deliberadamente extraño guion del propio cineasta puede resultar frustrante, la dirección es tan inquietante como elegante, desembocando en una de una propuesta inolvidable.

Kristen Stewart en Personal Shopper
De la noche a la mañana, Stewart se ha convertido en
una de las estrellas más interesantes del momento
La trama de Personal Shopper no podría ser más peculiar: Maureen, una joven estadounidense hipnóticamente encarnada por Stewart, empieza a recibir extraños mensajes anónimos mientras trabaja en París a cargo del guardarropa de una celebridad, única forma que ha encontrado de pagar su estancia mientras espera una manifestación del espíritu de Lewis, su hermano gemelo (con quien pactó que el primero que muriera contactaría con el otro desde el más allá). La joven se encuentra en la ciudad más bella del mundo, pero es incapaz de disfrutarla al haber de rendir cuentas en todo momento a una jefa caprichosa: "me paso el día haciendo cosas que, no sólo no quiero hacer, sino que me impiden hacer aquellas que realmente quiero hacer", exclama la chica, en un grito de socorro que podría perfectamente proferir la Generación del Milenio en su conjunto. Para colmo, la única parte interesante de su trabajo (probarse las prendas de ropa a la hora de decidir cuáles adquirir) está prohibida, lo cual la vuelve aún más llamativa; que Maureen prefiera saltarse las normas no es baladí: harta de que le digan qué (no) puede hacer, la juventud contemporánea está decidida a sacar el máximo partido a la existencia, luchando por dejar atrás el inevitable carácter conformista de los relativamente más duros tiempos de sus progenitores. En el pasado, se instaba a la población a mantener los pies en la tierra; ahora, se nos insta a soñar despiertos, aun cuando no siempre haya recompensa para los valientes soñadores. Maureen fantasea con otra vida, incluso con ser otra persona, lo que dota las escenas en que opta por probarse sugerentes vestidos ajenos de enorme poder: de pronto, es otra persona, aunque no necesariamente quien desea ser.

10 mayo 2017

La saga 'Harry Potter': siete libros, ocho películas, infinita magia

Harry Potter y la piedra filosofal (2001)
La llegada a Hogwarts de La piedra filosofal es
uno de los momentos más mágicos de toda la saga
Aunque las apariencias llevan a pensar que Harry Potter es el típico proyecto cinematográfico nacido con el único afán de inflar las arcas de Hollywood, lo cierto es que la historia que hay detrás es bastante más íntima y romántica. De hecho, la planificación de esta saga comenzó antes de que los libros fueran famosos siquiera, o sea, coincidiendo con la publicación de Harry Potter y la piedra filosofal en 1997 (siete años después de ser concebido). En aquella época, David Heyman se encontraba en Hollywood buscando un libro infantil que pudiera ser llevado a la gran pantalla; su primera opción fue The Ogre Downstairs, (Diana Wynne Jones, 1974), pero su equipo de producción, Heyday Films, le hizo llegar una copia de la novela de J. K. Rowling, de la que se enamoró al instante. El productor llevó entonces el proyecto a Warner Bros., estudio con el que tenía un acuerdo de colaboración, y juntos lograron convencer a la que ahora es la escritora más rica del mundo de que cediera sus derechos (recibiendo un millón de libras por los cuatro primeros libros). Las condiciones de la autora fueron estrictas, pero también clave de la calidad de las producciones: el control de la historia quedaría en sus manos, las secuelas se limitarían al material hallado en los libros y el reparto lo constituirían eminentemente intérpretes británicos.

21 abril 2017

Crónica del 35º Festival de Cine Fantástico de Bruselas (BIFFF)

El Brussels International Fantastic Film Festival (BIFFF) fue creado en 1983 como refugio para el cine de género y se ha convertido con el paso de los años en uno de los eventos cinematográficos más disfrutables para los amantes del terror, la fantasía, la ciencia-ficción y el thriller, quienes se enfrentan a películas de todos los rincones del mundo sin prejuicios, dispuestos a pasárselo en grande sea cual sea el producto que tienen delante; eso sí, a veces a costa del mismo. Así, raro es el visionado que no va acompañado de risas constantes (sin necesidad de ser una comedia), comentarios ingeniosos (o no tanto) y gritos ya archiconocidos tales como “¡la puerta!” cada vez que una puerta queda abierta seguido de “¡gracias!” si alguien la cierra, “¡esto sí que es una buena película!” cuando algún personaje se desnuda y el estelar “¿pero por qué es tan malvado?” seguido de un “¡porque sí!” cada vez que algún personaje se pasa de la raya en lo que a maldad se refiere (sea por castigar una madre a su hijo o por asesinar su hijo a toda su clase, poca diferencia hay), así como besos al aire si dos personajes cualesquiera se acercan demasiado, tosidos cuando alguien enciende un cigarro, aullidos cada vez que la luna llena hace su aparición y aplausos tanto durante los créditos iniciales (desde el director hasta el maquillador) como cada vez que la cámara se regodea ante un paisaje. Todo ello, claro está, en francés con algunos retazos de holandés, como es habitual en la capital europea.

Mon Ange, de Harry Cleven
Mon Ange, de Harry Cleven
Esta descripción sonará a los cinéfilos españoles asiduos a certámenes patrios como el Festival de Cine de Sitges o la Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid, pero ciertamente el BIFFF alcanza niveles excesivos de gamberrada, en especial durante sus sesiones nocturnas. Así, el visionado de Autopsia de Jane Doe, de Andre Øvredal, donde padre e hijo analizan un cadáver lleno de sorpresas, contó con una banda sonora extra de gritos y risas a partes iguales hasta el punto de que no siempre fuera sencillo entender los reveladores diálogos. Receptora del Gran Premio del Jurado del pasado Festival de Sitges (donde la extraordinariamente original Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, centrada en la extraña relación homoerótica entre Paul Dano y el cadáver flatulento de un sorprendente Daniel Radcliffe, se alzó con el galardón principal), la cinta posee una primera parte excelente que juega con el terror figurado, pero, conforme pierde la sutileza, tiende hacia la convencionalidad. Tan alocado ambiente resulta idóneo para disfrutar proyectos de acción descerebrada al estilo de la india Psycho Raman, de Anurag Kashyap, o la indonesa Headshot, de Kimo Stamboel y Timo Tjahjanto, pero no tanto de cara a enfrentarse a una obra tan delicadamente sensorial como la belga Mon Ange, de Harry Cleven, un bellísimo romance entre un chico invisible y una chica ciega convertido en un verdadero canto de amor a los sentidos gracias especialmente a la onírica fotografía de Juliette Van Dormael (nominado al pasado Spotlight Award del Sindicato de Directores de Fotografía).

06 marzo 2017

Crónica de la 14ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid

La Muestra Syfy de Cine Fantástico es uno de los eventos cinematográficos más divertidos e icónicos de nuestro país. No tanto por las películas —que también—, sino por el ambiente único que se respira en el Palacio de la Prensa durante sus cuatro días, una singular combinación de amor cinéfilo y ensoñación friki impulsada por el involucrado público —ver una película en la Muestra Syfy es verla en compañía, pues ninguna proyección se libra de comentarios ocurrentes (o no tanto), risas estridentes y bromas internas— y, claro está, la presentadora Leticia Dolera, quien, consciente de que la mayoría de espectadores son hombres heterosexuales, aprovecha cualquier ocasión para reivindicar el feminismo, hasta el punto de bautizar la 14ª Muestra Syfy como “la Muestra feminista”.

Kong: La isla calavera
Kong: La isla calavera es la primera favorita a los
próximos Oscars a montaje de sonido y efectos visuales
Pese a la caída a última hora de la vencedora del último Festival de Sitges (Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, una película maltratada por su propia distribuidora, que extrañamente no es otra que la Disney), la programación de la 14ª Muestra Syfy ha resultado muy interesante. El evento dio comienzo por todo lo alto con la que probablemente sea la mejor película de la saga X-Men hasta la fecha: Logan, de James Mangold. Contagiada por el espíritu distópico-existencial de Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015), esta cinta presenta a un Lobezno desorientado, vulnerable y apesadumbrado al que Hugh Jackman dota de más humanidad que nunca. El resultado es tan visceral como conmovedor: una pausada road movie que sirve de evocador crepúsculo para una saga que ha vivido demasiados altibajos. Por su parte, la obra de clausura, Kong: La isla calavera, de Jordan Vogt-Roberts, constituye el último éxito de la encomiable tendencia de Hollywood de encargar ambiciosas superproducciones a realizadores independientes de cara a que el cine comercial no esté exento de personalidad. Así es como el joven director de la encantadora Los reyes del verano (2013) ha creado lo mejor que ha protagonizado el simio gigante desde su creación en 1933. Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman y John C. Reilly protagonizan una mística aventura al más puro estilo clásico con tintes de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) y Jurassick Park (Steven Spielberg, 1993). El buen ritmo de un guion que fusiona aventura, terror y comedia y la fascinación de unos efectos visuales cuyas prodigiosas criaturas harán las delicias de los amantes de la naturaleza dan como resultado uno de los grandes entretenimientos del año, además de un siempre necesario canto animalista y antibelista.

25 julio 2016

'La bruja': sutil tenebrismo

Desde que se hizo con el premio a la mejor dirección del prestigioso Festival de Sundance, el debutante Robert Eggers ha conquistado el mundo poco a poco con la espeluznante La bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra (The VVitch: A New-England Folktale, 2015), cuyos tres millones de presupuesto se han tornado en cuarenta de recaudación. Sin embargo, pese a pertenecer a un género tan popular, esta extraordinaria coproducción estadounidense-canadiense ha tenido un recibimiento irregular por parte del público, al que los entusiastas argumentos de los críticos no han bastado para convencerse de que se encuentra ante una de las mejores obras de terror de la historia del celuloide.

La tenebrosa estética de La bruja debe mucho al gran
trabajo fotográfico del californiano Jarin Blaschke
La bruja parte de la fascinación por las brujas que envolvió la infancia de Eggers, quien, tras desarrollar ideas tachadas de ser demasiado raras y oscuras, terminó optando por un tratamiento más convencional que le permitiera por fin debutar en el largometraje. “Voy a hacer una película de género, tiene que ser personal y tiene que ser buena”, dijo en su día. Y así es cómo surgió esta sencilla historia ambientada en la Nueva Inglaterra de 1630, donde los miembros de una familia de colonos cristianos empiezan a rebelarse los unos contra los otros a raíz del supuesto mal sobrenatural que puebla el bosque junto al que viven. Eggers quiso rodar la cinta en la propia Nueva Inglaterra, pero la falta de incentivos fiscales lo llevó a Canadá, concretamente a la remota región de Kiost (Ontario). La búsqueda de localizaciones fue tan exhaustiva como el proceso de investigación, trabajando el equipo con museos ingleses y americanos para obtener el máximo realismo en lo que a los detalles históricos se refiere. Todo ello, unido a la bellísima fotografía de Jarin Blaschke —quien, como hiciera el oscarizado Emmanuel Lubezki en El renacido (Alejandro G. Iñárritu, 2015), apostó por una luz natural que sería tenebrosamente editada en consonancia con imágenes pictóricas de referencia, desde el paisajismo de la Escuela de Barbizon hasta el tratamiento de la luz de George de la Tour y Johaness Vermeer, pasando, por supuesto, por el tenebrismo de Caravaggio, Goya o José de Ribera—, el impactante uso del montaje y el sonido (y la ausencia de ambos) y las sugerentes piezas musicales de Mark Korven, conforma una experiencia audiovisual sobrecogedoramente única. 

18 marzo 2016

'El cuento de la princesa Kaguya' y 'El recuerdo de Marnie': la despedida (temporal) de Ghibli

Tras años de espera (sin exagerar) por fin llegan a la cartelera española las dos últimas joyas del Studio Ghibli, las primeras en hacerlo desde el retiro del maestro Hayao Miyazaki. Se trata de El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari / The Tale of Princess Kaguya, 2013) y El recuerdo de Marnie (Omoide no Mânî / When Marnie Was There, 2014), las únicas cintas del estudio no dirigidas por Miyazaki que han logrado ser candidatas al Óscar a mejor película de animación. Frente a la obra cumbre del veterano Isao Takahata, encontramos uno de los primeros brotes de la principal esperanza actual de Ghibli, el relativamente joven Hiromasa Yonebayashi, quien ya sorprendió en 2010 con Arrietty y el mundo de los diminutos, su ópera prima tras años de dedicación invisible a la querida productora.

El cuento de la princesa Kaguya recibió 3 nominaciones
a los Annie: película, dirección y música original
El estreno conjunto de El cuento de la princesa Kaguya y El recuerdo de Marnie es un perfecto ejemplo de las dos vertientes de Ghibli, personificadas por sus dos fundadores: la vertiente realista liderada por Isao Takahata (La tumba de las luciérnagas, 1988), y la vertiente fantástica representada por Hayao Miyazaki (El viaje de Chihiro, 2001). Sin embargo, ambas corrientes están mucho más entrelazadas de lo que parece, siendo en esta ocasión Takahata el responsable de la fantasiosa El cuento de la princesa Kaguya (que, eso sí, concede más atención a la vida tradicional japonesa que a los propios elementos fantásticos) y Yonebayashi (heredero de Miyazaki), el director de la dramática El recuerdo de Marnie (donde, no obstante, fantasía y realidad nunca dejan de convivir, aunque sea en formato naturalista). Y es que la conexión entre el onirismo fantástico y la sencillez del día a día es la máxima de un estudio no por casualidad representado por Mi vecino Totoro (1988), obra cumbre de Miyazaki conectada a su vez con el drama rural Un verano en casa del abuelo (Hou Hsiao-Hsien, 1984). [Más al respecto en: 'Nostálicos veranos']

08 marzo 2016

13ª Muestra Syfy: 'Absolutamente todo', 'High-Rise' y 'Buffy musical'

La 13ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid ha concluido dejándonos un buen puñado de títulos dispuestos a convertirse en obras de culto (al menos, de cara a aderezar divertidas tardes frikis entre amigos). En esta segunda parte de mi crónica del festival, hablo de Absolutamente todo, High-Rise y el capítulo musical de Buffy cazavampiros, completando así la cobertura de seis de las piezas más destacables de este icónico evento cinematográfico.

High-Rise (Ben Wheatley, 2015)
High-Rise optó a 4 British Independente Film Awards:
actor, secundaria (Miller), secundario (Evans) y guion
“¿Os acordáis de Snowpiercer? Pues esto es igual pero en vertical”. Así presentó Leticia Dolera una de esas películas que no dejan indiferente: High-Rise (2015). Y es que, si la coreana Rompenieves (Snowpiercer) (Bong Joon-ho, 2013) ofrecía un metafórico retrato social en forma de un tren forzado a dar vueltas y vueltas a un mundo congelado para evitar enfriarse, la última película de Ben Wheatley (a quien debemos la interesante Turistas, mejor guion y mejor actriz en Sitges, 2012) parte de la novela de J.G. Ballard para ofrecer una reflexión sobre la sociedad moderna a través de un rascacielos convertido en un mundo propio. Tom Hiddleston —el Loki de Marvel— y Luke Evans —el Bardo de El Hobbit— encabezan con carisma un perfecto reparto donde también brillan Elizabeth Moss (recién salida de la serie Mad Men), Jeremy Irons y, sobre todo, una explosiva Sienna Miller. Ellos y la imaginativa puesta en escena (que juega excitantemente con los colores, las texturas, los sonidos, los movimientos y los reflejos), salvan un enrevesado guion que empieza bien pero desemboca poco a poco en desconcertante locura (firmado, por cierto, por Amy Jump, esposa del realizador). Presentada sin pena ni gloria en el pasado Festival de San Sebastián, la obra tiene innegablemente su público, pero podría resultar mucho más satisfactoria de haber medido mejor sus pretensiones.

06 marzo 2016

13ª Muestra Syfy: 'La invitación', 'Bone Tomahawk' y 'The Piper'

La 13ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid, la 10ª conducida por la siempre genial Leticia Dolera, ha vuelto a traer a la capital española lo mejor (y lo peor) del cine de género independiente del año, congregando a los fans con su habitual espíritu desenfadado, políticamente incorrecto y, claro está, hilarantemente friki. Este año no he podido cubrir el evento en su totalidad como hice el año pasado, pero sí estoy intentando degustar algunos de sus platos fuertes, los cuales separaré en dos partes. Comencemos con La invitación, Bone Tomahawk y The Piper.

La invitación (The invitation, Karyn Kusama, 2015)
Tras triunfar en Sitges, La invitación inauguró
la 13ª Muestra Syfy entusiasmando al público
Tras las espantosas Oz: un mundo de fantasía (Sam Raimi, 2013), 300: el origen de un imperio (Noam Murro, 2014) y Chappie (Neill Blomkamp, 2015), la 13ª Muestra Syfy por fin se ha inaugurado por todo lo alto con la vencedora del Festival de Sitges, la obra perfecta para este siempre peculiar evento cinematográfico. La invitación (The invitation, 2015) supone el regreso de Karyn Kusama a su cine más personal, o sea, el que la dio a conocer al mundo a través del drama independiente pugilístico Girlfight (2000, mejor película y mejor dirección en Sundance). Y es que, tras las mediocres Æon Flux (2005) y Jennifer’s Body (2009), la cineasta ha retomado el control creativo, entregando con La invitación su película más madura hasta la fecha. En ella, una pareja que se separó tras la muerte de su hijo (sugerentes Logan Marshall-Green y Tammy Blanchard) se reúne por primera vez junto a varios amigos (a destacar Michiel Huisman, el Daario Naharis de la popular serie Juego de Tronos) en una casa invadida por un halo de inquietante extrañeza. Entretenidos por los ingeniosos diálogos y embaucados por la misteriosa puesta en escena, intuimos lo que va a pasar con rapidez sin dejar por ello de disfrutar del meticuloso desarrollo. Y es que Kusama juega bien sus cartas para entregar un thriller que, si bien peca de artificiosidad por momentos (sobre todo a raíz del inexperto reparto), mantiene el buen ritmo hasta el desconcertante final.

08 febrero 2016

'Del revés' arrasa en los Premios Annie 2016 al mejor cine animado

Del revés ya está entre las seis películas con
mayor número de Premios Annie: diez
Matrícula de Honor para Del revés (Inside Out) de parte de la Asociación Internacional de Películas Animadas, que ha otorgado diez galardones a la última maravilla de Pixar: película, dirección (Pete Docter, que ya lo tenía gracias a la maravillosa Up, 2009), guion (Docter, Meg LeFauve y Josh Cooley), música, montaje, diseño de producción, doblaje, diseño de personajes, animación de personajes y storyboard. A destacar el cuarto galardón para el maravilloso compositor musical Michael Giacchino y la victoria de Phyllis Smith (voz de Tristeza) por encima de su más popular compañera de reparto Amy Poehler (voz de Alegría), protagonista de la genial serie televisiva Parks and Recreation. Considerando que este imaginativo retrato de las emociones ha conquistado el corazón del mundo entero, su triunfo en casa no es precisamente sorprendente.

26 enero 2016

Las 'Pesadillas' de R. L. Stine inspiran una divertida película

Considerado el “Stephen King de la literatura infantil”, R. L. Stine ha vendido cerca de 400 millones de libros, la mayoría gracias a su prolífica serie Pesadillas, con la que adentró a niños de todo el planeta en el mundo del terror durante los años noventa. Tal es la amplitud de ese fenómeno, que sorprende que la adaptación cinematográfica haya tardado tanto en llegar. Ante el resultado, parece que la espera ha merecido la pena, si bien el estreno de Pesadillas (Goosebumps, 2015) ha pillado a los lectores de los libros originales algo mayorcitos para recibirla como se merece.

Jack Black, Dylan Minnette, Ryan Lee y Odeya Rush en Pesadillas (2015)
Jack Black, Dylan Minnette, Ryan Lee y Odeya Rush
protagonizan la adaptación cinematográfica de Pesadillas
Tras las poco imaginativas cintas de animación El espantatiburones (2004) y Monstruos contra alienígenas (2009) y la infame aventura de acción real Los viajes de Gulliver (2010), resulta chocante que Sony haya confiado en Rob Letterman para dirigir una de sus películas más esperadas, si bien es cierto que no era necesariamente la dirección lo peor de estos tres títulos. En este caso, el guion —la parte más importante e infravalorada de este tipo de producciones— lo firman tres hombres acostumbrados al trabajo en equipo: Carl Ellsworth —coguionista de la entretenida Disturbia (D. J. Caruso, 2007)—, Darren Lemke —uno de los creadores de la infravalorada Jack el cazagigantes (Bryan Singer, 2013)— y Larry Karaszewski —coganador del Globo de Oro por el libreto de El escándalo de Larry Flynt (Milos Forman, 1996)—, siendo el resultado imaginativo pero fiel a la esencia de los libros (a destacar la habilidad de enlazar pequeños sustos con sus respectivas explicaciones hasta que estas se agotan y el terror imaginado se vuelve real, quizá el principal elemento identificador de aquellos).

26 diciembre 2015

Las películas más decepcionantes del 2015 (¿las peores?)

La decepción provocada por una película depende, por supuesto, de las expectativas depositadas en ella. Hablar de las peores películas de un año carece de sentido porque, con gran probabilidad, ni siquiera las hayamos visto, pero año tras año surgen cintas que todo el mundo espera con ilusión y terminan siendo absolutos despropósitos. Y no, no hablo de secuelas poco trabajadas (Insurgente, de Robert Schwentke; Terminator Génesis, de Alan Taylor; Ocho apellidos catalanes, de Emilio Martínez-Lázaro), remakes innecesarios (Poltergeist, de Gil Kenan; Cuatro Fantásticos, de Josh Trank) o aventuras que nunca encontraron siquiera el rumbo (El séptimo hijo, de Sergey Bodrov; El destino de Júpiter, de Andy y Lana Wachowski). Seamos sinceros: nadie dio nunca un duro por ellas. No, prefiero dedicar estas líneas a decepciones colosales que llevan a plantearse en qué estaban pensando exactamente los creadores para desaprovechar sus doradas premisas. Aquí están las seis películas más decepcionantes del 2015, todas ellas potencionales éxitos de taquilla.

Pixels, de Chris Columbus
Pixels, de Chris Columbus
Rotten Tomatoes: 17% / 
IMDb: 5,7 / Filmaffinity: 4,9 
6. Pixels. Ciertamente, las películas protagonizadas por Adam Sandler (favorito de los Razzies) son siempre aterradoras (sin pertenecer nunca al género de terror), pero contar con la dirección de Chris Columbus podría haber apaciguado su locura. Por desgracia, el realizador de Solo en casa (1990), Quédate a mi lado (1998), las dos primeras entregas de Harry Potter (2001-2002) y Rent (2005) lleva una década hundido en un foso de difícil salida y Pixels no ha sido la excepción que algunos esperaban. Los efectos visuales y sonoros están a la altura de una superproducción de estas características, pero dada la calidad del histérico guion sería mejor que el estruendo técnico fuera lo único presenciado por los espectadores. Nos conformábamos con un entretenimiento alocado, pero no recibimos ni eso.

18 diciembre 2015

Star Wars. El despertar de la Fuerza: pros y contras del nuevo comienzo

La película más esperada de la historia (sin exagerar) por fin ha llegado a la gran pantalla, rompiendo todos los récords imaginables. Se trata, por supuesto, de Star Wars. El despertar de la Fuerza (Star Wars. Episode VII: The Force Awakens, 2015), el Episodio VII de la saga cinematográfica por excelencia, el primer largometraje producido por Disney y, sobre todo, el primero sin la mano creativa de George Lucas [más al respecto en 'Universo Star Wars en expansión']. El relevo lo ha tomado el popular J. J. Abrams, fan incondicional de la franquicia y creador de la exitosa serie Perdidos (2004-2010), quien ya revitalizó la otra saga galáctica por excelencia: Star Trek (donde también lo acompañó el director de fotografía Daniel Mindel). Altas eran las expectativas y mayores las presiones, capaces de acabar con la carrera del realizador de Misión Imposible III (2006) y Super 8 (2011), pero también de impulsarla al infinito. Y, pese a las innegables pegas, todo indica a la segunda opción.

La joven Daisy Ridley encarna a la primera mujer
protagonista de la saga galáctica: Rey
Ya lo auguraban los tráileres y demás avances: El despertar de la Fuerza marca el regreso a la galaxia muy, muy lejana de 1977 y no a la del 2001, lo que supone más decorados y menos digitalización, conformándose así un universo de corte fantástico y futurista pero también naturalista y tangible. De este modo, los nuevos planetas parecen verdaderamente habitables, resultando sus criaturas curiosamente humanas por nacer de la buena conjugación de vestuario y maquillaje y no meramente de la tecnología digital. Sin embargo, este tratamiento “rústico” de la galaxia también ha puesto de manifiesto una de las principales virtudes de las infravaloradas precuelas: la expansión del rico universo de Star Wars con territorios, seres y equipos verdaderamente sorprendentes. Por desgracia, no es así en el Episodio VII, donde todas las localizaciones recuerdan a otras ya vistas, empleadas además con similares propósitos: Tatooine/Jakku como árida cuna de la esperanza (con sendas cantinas plagadas de curiosos seres), Yavin/Takodana como verde lugar de resolución y, claro está, la Estrella de la Muerte/Base Starkiller como terror personificado.

09 diciembre 2015

'Turbo Kid': nostalgia ochentera

Los ochenta constituyen indudablemente la década de la nostalgia. Películas como Mad Max (George Miller, 1979), En busca del arca perdida (Steven Spielberg, 1981), Terminator (James Cameron, 1984) y Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985) han permanecido desde su estreno en el corazón de miles de espectadores, que aún no han superado los tiempos que los vieron crecer (a fin de cuentas, el grueso de la población adulta actual fue adolescente en los ochenta). A todas ellas homenajea Turbo Kid (2015), una aventura cómica de terror y acción postpocalíptica coproducida entre Canadá y Nueva Zelanda que explota la añoranza provocada por tan carismática época. La escribe y dirigida el entusiasta equipo de cortometrajistas formado por Anouk WhissellFrançois Simard y Yoann-Karl Whissell, que ya explotó algunas de las ideas del film en T Is for Turbo (2011), donde un chico encuentra un casco que le da superpoderes.

Turbo Kid (2015), de Anouk Whissell, François Simard, Yoann-Karl Whissell
La tierna relación entre The Kid y la robot Apple es
una de las bazas de la simpática Turbo Kid
Turbo Kid nos traslada a un futuro post-apocalíptico donde el agua es un bien muy preciado (sí, como en la saga Mad Max) y persiste la ley del más fuerte. “The Kid” (simpático Munro Chambers) es un joven con “estilo Marty McFly” que se ha criado solo gracias a la ayuda de comics retro y otros objetos añejos. Acompañado de una simpática robot de apariencia humana (dulce Laurence Leboeuf) y un héroe a lo Indiana Jones (carismático Aaron Jeffery) deberá enfrentarse a los malvados secuaces del malvado Zeus (Michael Ironside, rostro popular de cine de género), heredero del famoso Terminator, que se ha autoproclamado jefe del territorio. La trama no da mucho más de sí, para qué negarlo, pero destila frescura (y sangre...) por los cuatro costados. De hecho, tal y como sucedía con el fenómeno Kung Fury (David Sandberg, 2015), la película es sólo una excusa para festejar el recuerdo de los ochenta. Al igual que el corto sueco (sorprendentemente nominado a los próximos Premios de Cine Europeo), Turbo Kid bebe de todo lo que hizo memorable el cine ochentero, si bien es menos alocada (aunque también menos original).

31 marzo 2015

Revisión progresista de 'Cenicienta'

Tras el gran éxito de taquilla —que no crítica— de la Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton en 2010, Walt Disney Pictures decidió trasladar otro de sus clásicos animados a la acción real. Y la elegida fue La cenicienta (Clyde Geronimi, Hamilton Luske y Wilfred Jackson, 1950), primer film que realizó el estudio tras los años de silencio que provocó la II Guerra Mundial. En principio, la cinta parecía una idea oportunista con la que aprovechar el inesperado tirón moderno de los cuentos de hadas, pero al final la nueva Cenicienta (2015) se ha convertido, no sólo en la primera sorpresa cinematográfica del estudio, sino en una de las adaptaciones de cuentos más redondas que ha dado el séptimo arte. Gracias a ella, nuestras expectativas de cara a las próximas adaptaciones de acción real de DumboEl libro de la selvaLa bella y la bestiaMulán y Pinocho han experimentado un empujón considerable.

Lilly James y Richard Madden en Cenicienta (Kenneth Brannagh, 2015)
El cuidado visual de Cenicienta permite aislar
múltiples planos como si de cuadros se tratasen
Por supuesto, la clave del éxito del film no radica en la historia como tal, sino en un fantástico equipo donde todo el mundo ha puesto su granito de arena, desde la dirección de Kenneth Branagh hasta el protagonismo de Lilly James. Curiosamente, ninguno de los dos era la primera opción de Disney (ni parecían, a priori, acertadas alternativas). Así, James (lanzada al estrellato por la deliciosa serie Downton Abbey) sólo logró el papel gracias a que Emma Watson, Gabriella Wilde, Saoirse Ronan, Alicia Vikander, Bella Heathcote y Margot Robbie no pudieron encajar el rodaje en sus agendas. En cuanto a la dirección, en un principio el estudio encargó el film a Mark Romanek, quien intentó dar al cuento una visión demasiado oscura y terminó apartándose del proyecto. Me pregunto qué esperaban los ejecutivos de Disney… ¿Acaso no habían visto su Nunca me abandones (2010)?
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