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05 junio 2016

5 películas clave narradas en un único plano secuencia

El plano secuencia, consistente en rodar una escena o conjunto de escenas sin corte de montaje alguno, es uno de los elementos de puesta en escena más representativos, impactantes y arriesgados, pudiendo ser su uso tanto una complicadísima maniobra como sencillamente la forma más rápida de ahorrar dinero en producción. Dada la fascinación que despierta, varios son los cineastas que han optado por narrar (que no necesariamente filmar) sus historias enteramente en plano secuencia, o sea, sin un solo corto desde el primer fotograma hasta el último. Hoy voy a hablaros de las cinco cintas que encuentro más representativas a este respecto, aun cuando no todas sean completamente honestas en lo que al método se refiere...

La soga (Alfred Hitchcock, 1948)
La soga (1948): 80' de plano secuencia falseado
La soga (Alfred Hitchcock, 1948). A nadie debería sorprender que el maestro del suspense fuera pionero en lo que a planos secuencia se refiere a la hora de contar la cínica historia de dos universitarios (John Dall y Farley Granger en personajes claramente homosexuales) que estrangulan a un compañero, esconden el cadáver en un arcón e invitan a su profesor (James Stewart) a cenar justo encima de él. La imposibilidad tecnológica de la época de filmar más de diez minutos seguidos no impidió al cineasta británico confeccionar un intrigante film en una supuesta sola toma. Cierto es que cada diez minutos la cámara se acerca a un fondo oscuro para permitir el corte (y que dos de estos se notan intencionadamente), pero el resultado es continuo en apariencia, lo que supone todo un record para la época. Curiosamente, también se trata de la primera obra en color de Hitchcock, quien partió de la obra de teatro homónima de Patrick Hamilton (escrita en 1929 a partir del asesinato real de Bobby Franks a manos de Nathan Freudenthal Leopold, Jr. y Richard A. Loeb en 1924). El milimetrado rodaje fue posible gracias a que los muros del escenario se movían sobre ruedas y podían desplazarse silenciosamente, encargándose un grupo de operadores de mover los muebles fuera de la trayectoria de la cámara, la cual, al igual que los micrófonos, se mantenía en constante movimiento. Como complemento, el fondo neoyorkino mostrado a través de las ventanas era el diorama más grande jamás utilizado en un escenario sonoro, siendo su propia contemplación, que incluye una señal roja de neón con el perfil de Hitchcock promocionando un producto ficticio para la pérdida de peso —usado previamente durante el cameo en Náufragos (1944)— y nubes hechas de fibra de vidrio que cambian de posición hasta ocho veces, todo un espectáculo en sí mismo.

20 mayo 2016

'Más allá de las montañas': pasado, presente y futuro en eterno cambio

En apenas tres décadas, el gigante asiático ha cambiado la economía socialista por un neocapitalismo que vuelve difícil seguir hablando de comunismo. Todo ha mutado en China desde la muerte de Mao Zedong en 1976 y, a la vez, todo sigue igual. Y nadie ha retratado tan bien este penetrante proceso como Jia Zhangke, a quien debemos cintas tan interesantes como Pickpocket (1997), Platform (2000), El mundo (2004), Naturaleza muerta (2006), Ciudad 24 (2008) y la polémica Un toque de violencia (2013). Su última y maravillosa producción va un paso más allá, sumando a la revisión del pasado y la reflexión sobre el presente una melancólicamente resignada mirada al futuro. Se trata de Más allá de las montañas (Mountains May Depart / Shan he gu ren, 2015), presentada en la Sección Oficial del Festival de Cannes hace exactamente un año y galardonada con el Premio del Público a mejor película europea (sí, es una coproducción entre China, Japón y Francia) del Festival de San Sebastián, en el que tuve la ocasión de disfrutarla por primera vez… y definirla, no sólo como la muestra más destacada del certamen, sino directamente como una de las mejores cintas del año. Hoy, por fin, aterriza en la cartelera.

Jia Zhang Ke y la actriz Tao Zhao trabajan juntos
por séptima vez en Más allá de las montañas
A finales de 1999, la joven Shen Tao es cortejada por dos amigos de la infancia: un trabajador de una mina de carbón y un propietario de una gasolinera. Ellos representan las dos Chinas, la del pasado y la del futuro, la humilde y la ambiciosa, la tradicional y la progresista. Ambos la aman y ambos se complementan en ese amor, con lo que la elección de la protagonista no podría ser más complicada. Pero, como toda decisión importante, esta marcará su futuro, así como el de las personas que la rodean, para siempre. Y es que Más allá de las montañas es una reflexión sobre la inestabilidad de un país en estado de mutación, sí, pero también —y quizá más importante— sobre la aceptación del paso del tiempo y las propias decisiones, así como la necesidad de conocerse a uno mismo de cara a vivir una vida plena. La cinta no se limita en absoluto a mostrarnos los dilemas acontecidos a finales de los noventa, sino que refleja dos momentos más de corte decisivo para la vida de la protagonista, acontecidos a su vez en un moderno 2014 donde la tecnología empieza a apoderarse de las relaciones y un ficticio —sutil pero efectivamente ambientado— 2025 en el que el mundo ha dado un paso de gigante pero las principales preocupaciones humanas siguen siendo las mismas. Para estas fechas, durante las que los personajes van y vienen de forma inesperadamente intermitente, la filmación cambia el formato en 1:33 original por los más modernos 1:85 y 2:39, respectivamente, lo que aporta también una textura diferente a cada periodo.

07 mayo 2016

Las 80 películas mejor dirigidas según el Sindicato de Directores

El Sindicato de Directores de Estados Unidos (DGA, Directors Guild of America) ha celebrado su 80 aniversario escogiendo las 80 películas mejor dirigidas de la historia a partir de las votaciones de 2189 miembros del gremio. Os dejo el listado completo; he añadido asteriscos [*] a las 24 producciones que ganaron el DGA a mejor dirección en sus respectivos años (estos premios comenzaron a entregarse en 1948). Curiosamente, muchos de los títulos de la lista fueron en su día derrotados por otros que en esta ocasión han sido completamente olvidados. La primera posición la ocupa la misma cinta que hace dos años encabezó el listado de 'las 100 películas favoritas de Hollywood', el cual guarda enormes similitudes con este.

#1 El padrino
La película más votada
1. El padrino 
(Francis Ford Coppola, 1972)*
2. Ciudadano Kane 

(Orson Welles, 1941)
3. Lawrence de Arabia 

(David Lean, 1962)*
4. 2001: Una odisea en el espacio 

(Stanley Kubrick, 1968)
5. Casablanca (Michael Curtiz, 1942)
6. El padrino: parte II 

(Francis Ford Coppola, 1974)*
7. Apocalypse Now 

(Francis Ford Coppola, 1979)
8. La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993)*
9. Lo que el viento se llevó (Victor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939)
10. Uno de los nuestros (Martin Scorsese, 1990)

27 marzo 2016

'Nuestra hermana pequeña': la magia cotidiana de Kore-eda

Dice Kore-eda Hirozaku que no se siente particularmente cómodo rodando historias sobre la familia. Sin embargo, más de la mitad de su filmografía tiene en los lazos familiares el eje central, estando estos presentes incluso en los casos en que, sencillamente, no están (Nadie sabe, 2006). Durante los últimos años, el maestro japonés ha perdido a sus dos progenitores y formado una nueva familia en forma de nueva generación, algo latente en sus maravillosas Still Walking (2008), Kiseki (Milagro) (2011) y De tal padre, tal hijo (2013), a las que ahora se suma la encantadora Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015), erróneamente considerada como una obra menor del cineasta pese a —o, mejor dicho, debido a— ser todo un canto a la sutileza. Curiosamente, los espectadores sí la han recibido como merece, otorgándole el Premio del Público del Festival de San Sebastián meses después de ver la luz en el seno de una Sección Oficial de Cannes verdaderamente memorable que también nos ofreció otras joyas como el The Assassin de Hou Hsiao-Hsien o la Carol de Todd Haynes.

Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015)
Nuestra hermana pequeña recibió cinco premios de
la Academia Japonesa: película, dirección, fotografía,
iluminación e intérprete revelación (Suzu Hirose)
A diferencia de la mayoría de las obras de Kore-eda, basadas en sus propias experiencias personales, Nuestra hermana pequeña parte del manga Umimachi Diary, de Akimi Yoshida. Sin embargo, la cinta posee la fuerte esencia del guionista, realizador y montador nipón a raíz del elegante tratamiento del tema del duelo (presente ya en su primera obra: Maborosi, 1995) y la relevancia de las escenas culinarias —clave de la excelente Still Walking— como parte de una sutil narrativa, que, en la línea del cineasta clásico japonés Ozu Yasujiro (gran influencia del cineasta a raíz de obras maestras como Primavera tardía (1949), Cuentos de Tokio (1954) y Buenos días (1959), por mucho que él lo niegue), se basa en transmitir lo máximo a través de lo mínimo. De esta forma, una ingenua reacción ante un plato de comida, una mirada despertada por una frase intrascendente o una conversación aparentemente banal significan a menudo mucho más de lo que aparentan.

12 diciembre 2015

Premios del Cine Europeo 2015: riesgo, reflexión y poesía

Los Premios de Cine Europeo (European Film Awards), sean más o menos justo, siempre revelan títulos interesantes, muchos de los cuales lo tienen difícil para llegar al ámbito comercial pese a su sobresaliente calidad. Austera, carente de números musicales y llena de reivindicación a favor de la unidad de Europa y la libertad de los artistas, la 28ª edición se ha cerrado con una clara ganadora: la cinta anglo-suizo-franco-italiana La juventud, de Paolo Sorrentino, quien ha vuelto a conquistar a la Academia dos años después de vencer con La gran belleza (2013, comentario aquí). Más especial si cabe fue la noche para Michael Caine y Charlotte Rampling, quienes llegaron dispuestos a recoger sendos premios honoríficos y se fueron a casa con los galardones concernientes a mejor actor y actriz, respectivamente. Gran trío de vencedores para una gala que comenzó con la imagen de Charles Chaplin en El gran dictador (1940), a juego con las palabras del presidente de la Academia Wim Wenders —“no queremos ni podemos volver a los tiempos oscuros que ha vivido Europa”—, referidas especialmente a los atentados de París y el encarcelamiento del director ucraniano Oleg Sentsov.

La juventud (Paolo Sorrentino, 2015)
Michael Caine, poseedor de dos Oscars a mejor
actor secundario, sumó anoche dos merecidos EFA
Aunque augurado por la mayoría de los expertos, el triunfo de la extraordinaria La juventud es relativamente sorprendente dado su fugaz paso por Cannes. O quizá no: hace dos años sucedió exactamente lo mismo con la última cinta de Sorrentino, La gran belleza, ignorada en el festival galo —que prefirió a la franco-belga La vida de Adèle, de Abdellatif Kechiche—, pero multigalardonada en estos premios por encima de la misma cinta que le arrebató la Palma de Oro. Curiosamente, Paolo Sorrentino fue en ambos casos reconocido como realizador y no como guionista, perdiendo entonces ante En la casa, de François Ozon, y esta vez frente a la otra gran favorita de las apuestas: Langosta, escrita por Efthimis Filippou y el propio realizador Yorgos Lanthimos (Canino, 2009), ambos griegos, pero coproducida por Reino Unido, Irlanda, Grecia, Francia y Países Bajos (sí, de coproducciones fue la noche). La original cinta suma así este galardón al concerniente a mejor diseño de vestuario, recogido hace unas semanas por Sarah Blenkinsop. Así explicó la cuestionable decisión el jurado en su día: “utilizando el color y la forma de una manera maravillosa para pintar cada plano de la película, el diseño de vestuario ayuda a hacer realidad la visión del director; cada pequeña pieza que los actores visten tiene su propia y reconocible historia”.

17 noviembre 2015

LesGaiCineMad 2015: el cine LGTB da la vuelta al mundo

Durante los últimos 18 días, el Festival de Cine Lésbico, Gay y Transexual de Madrid ha acogido algunas de las mejores películas LGTB del año tal y como lleva dos décadas haciendo. La 20ª edición ha estado a la altura de las circunstancias, ofreciendo una de las mejores selecciones de su historia, con gran variedad de estilos, géneros y nacionalidades. Empero, cuatro films se han repartido el palmarés: Something Must Break (película y actriz), Je suis à toi (director y actor), Appropriate Behavior (guion) y Liz en septiembre (Premio del Público), todos ellos merecidos. Tal y como hice al término de la 19ª edición, os dejo mis impresiones sobre todos los largometrajes de ficción presentados, ordenados del más flojo al más destacable (si bien os insto a descubrirlos todos por vosotros mismos).

Something Must Break (Ester Martin Bergskmark, 2014)
Something Must Break ya triunfó en el
prestigioso Festival de Rotterdam
21. Dyke Hard (Bitte Andersson, 2014). Esperpéntica, ruidosa y excesiva, esta película fue fruto del esfuerzo del festival por celebrar Halloween en condiciones. Desde luego, en ella no faltan  fantasmas, cyborgs, ninjas y todo lo que haga falta, pero las aventuras de esta banda de rock lésbica resultan verdaderamente insoportables (y más próximas a la serie Z que a la serie B que las inspira).

20. Portrait of a Serial Monogamist (John Mitchell y Christine Zeidler, 2013). Al igual que Appropriate behavior, esta cinta narra las andanzas de una joven que acaba de cortar con su novia, pero carece del ingenio y la profundidad psicológica que convierten a la otra cinta en una de las joyas del certamen. En contraposición, esta comedia es tópica y aburrida, nada ayudada por la falta de carisma de su reparto.

14 octubre 2014

83 representantes para el Óscar a mejor película extranjera del 2014

El año pasado, 76 films fueron enviados para competir por el Óscar a mejor película de habla no inglesa (más conocido como ‘mejor película extranjera’), todo un récord de participación que este año ha sido superado con 83 aspirantes, es decir, 83 países luchando por uno de los premios cinematográficos más importantes del año. Cada film ha sido seleccionado por su propio país, atendiendo, no siempre a la calidad, sino sobre todo a las aparentes posibilidades de triunfar en Hollywood.

Mommy, de Xavier Dolan
A la quinta va la vencida: este año a Xavier Dolan
no puede escapársele la nominación con Mommy
Aunque todo intento de quiniela es en vano con una categoría que termina sorprendiendo con pequeñas obras de las que nadie había oído hablar, hay dos films que parecen tener la plaza asegurada. La primera es la polaca Ida, de Pavel Pawlikowski, poético retrato en blanco y negro de una novicia que, durante los años 60, descubre un oscuro secreto de la época de ocupación nazi que le hace replantearse sus ideales. La segunda es la canadiense Mommy, nuevo triunfo del jovencísimo cineasta Xavier Dolan (Premio del Jurado en Cannes), quien vuelve a retratar con cariño, fuerza y originalidad la relación conflictiva entre una madre y su hijo. Ambas cuentan con los principales requisitos de la categoría: originalidad y atractivo internacional.

19 agosto 2014

'The Lunchbox': Glocalización india

Entre superhéroes con efectos visuales y comedias hilarantes, la cartelera apenas deja sitio a pequeñas y bellas películas como la india The Lunchbox, centrada en dos personas que encuentran consuelo la una en la otra sin llegar a mirarse a los ojos. Una historia enormemente local y, a la vez, completamente global que refleja con sencillez y cariño que la vida es una caja de sorpresas.

Nimrat Kaur en 'The lunchbox' (Ritesh Batra, 2013)
The lunchbox nos sumerge en el hogar de una familia
india donde la figura paternal brilla por su ausencia
La trama de la cinta, filmada en Mumbay, surge a partir de la figura del dabbawala (en hindi, “el que lleva una caja”), hombre encargado de llevar cestas de almuerzo desde las residencias de los trabajadores hasta sus oficinas. Este servicio, impensable en Occidente, es sorprendentemente infalible; de hecho, hay quien afirma que la única excepción es la relatada en esta película, cuyo guion fue escrito por Ritesh Batra (quien también firma la cinta) a partir de las historias que escuchó mientras investigaba el sistema de envío para hacer un documental sobre el mismo.

08 marzo 2014

16 películas de mujeres directoras en honor al Día de la Mujer

Aunque algunos se empeñen en negarlo, este mundo siempre ha sido y sigue siendo sexista. Y es que, por mucho que la ley diga lo contrario, los hechos son claros: los hombres y las mujeres no son iguales porque, ni se ven a sí mismos como tales, ni son tratados por la sociedad por igual. La industria del cine no sólo no ha ido nunca por delante a este respecto, sino que incluso ha quedado anclada al pasado. Así, son muy pocas las mujeres que han podido convertirse en directoras, y muy pocas las que se han ganado un lugar entre los grandes realizadores de la historia. ¿Cómo es esto posible, siendo el cine una industria tan supuestamente liberal? Pues porque, aunque los actores, guionistas, fotógrafos, etc. suelen presentan una mentalidad abierta y progresista, quienes mueven el dinero, es decir, los productores y altos ejecutivos de los estudios, ven la realidad de un modo distinto. Y, en esa realidad, la dirección es el campo de los hombres. Por suerte, algunas mujeres se han rebelado contra esto y accedido a la dirección, ofreciendo películas verdaderamente interesantes con una perspectiva diferente. A ellas y a todas las mujeres luchadoras del mundo va dedicado este pequeño análisis de 16 películas de directoras, ordenadas cronológicamente en representación de distintos contextos, culturas y movimientos, con el que celebro el Día Internacional de la Mujer.

El bígamo (Ida Lupino, 1953)
Ida Lupino dirige y protagoniza
con acierto El bígamo
 El bígamo (Ida Lupino, 1953). A menudo olvidamos que la mítica actriz Ida Lupino fue una de las primeras mujeres cineastas. Y es que, por desgracia, su obra es bastante desconocida, pese a ofrecer films tan interesantes como este drama sobre un hombre (Edmund Gwenn) con dos vidas: una mujer en San Francisco con la que espera adoptar un bebé y un segundo matrimonio, bebé incluido, en Los Angeles. Las dos mujeres no son otras que Joan Fontaine y la propia Lupino, quienes realizan un trabajo impecable. Si bien la obra empatiza con el infiel protagonista, hay algo mágico en la visión de Lupino que nos permite perdonarlo sin por ello justificar sus hechos y, a la vez, ser conscientes de la soledad que experimentan las dos mujeres, una temática prácticamente tabú en aquella época.

23 enero 2014

26 películas extranjeras que triunfaron en los premios Oscar

El Oscar a mejor película extranjera suele ser uno de los más polémicos a causa de las películas incluidas y olvidadas. No es para menos: los Oscar son los galardones más reconocidos a nivel internacional y a menudo esta categoría es la única oportunidad de brillantes films en lengua no inglesa de asomar la cabeza en el evento cinematográfico del año. No obstante, en ocasiones que no necesariamente están ligadas a la calidad, algunas cintas logran colarse en los premios como iguales e incluso llevarse a casa alguna estatuilla. Tras un interesante proceso de investigación, he confeccionado un top 26 de las películas extranjeras que triunfaron en los premios Oscar, en el que trato de explicar cuáles fueron los motivos por los que lo lograron (y qué lograron exactamente). Espero que lo encontréis de interés.

Diarios de motocicleta (Walter Salles, 2004)
Diarios de motocicleta está protagonizado por el
popular Gael García Bernal, como el "Che"
26. Diarios de motocicleta (Walter Salles, 2004). Argentina / EE.UU. / Chile / Perú. 1 premio (canción) y 1 nominación (guión adaptado). Gracias a los créditos de esta road movie sobre el viaje de descubrimiento del adolescente “Ché” Guevara, la canción “Al otro lado del río”, de Jorge Drexler, se convirtió en la primera canción extranjera en ganar el Oscar. Eso sí, la desacertada Academia decidió que fuera Antonio Banderas quien la cantase en la gala en lugar de su cantautor original, con lo que, al recibir la estatuilla, éste se limitó a cantar unas pocas estrofas. Sobra decir que sonaron mejor que la interpretación de Banderas.

16 diciembre 2013

Premios de Cine Europeo 2013: ganadores, perdedores y críticas

Premios de cine europeo 2013
François Ozon, Catherine Deneuve, Pedro Almodóvar
y Toni Servillo con sus galardones
El pasado 6 de diciembre tuvo lugar la 26ª edición de Premios de Cine Europeo en Berlín. Dichos premios (que analicé con motivo de su 25ª edición en Premios de cine europeo) no poseen demasiado prestigio, pero son los únicos que centran su atención en el cine europeo y, como tales, merecen nuestro interés. Un año más, sus normas de centrarse en un reducido grupo de films han dado lugar a elecciones cuestionables, pero, pese a ello, los galardones entregados son muy interesantes. No pensaba dedicar un artículo a estos premios pero, ante la poca atención que han recibido, me veo obligado a escribir este breve artículo... aunque llegue con retraso.

14 octubre 2013

10 verdades en defensa del cine español (dedicadas a Montoro)

El pasado 8 de octubre, el Ministro de Hacienda Cristóbal Montoro hizo una desafortunada declaración sobre el cine español, afirmando que la crisis de éste no se debe a los impuestos o la falta de ayudas, sino a su calidad; palabras sin duda inapropiadas en contra de nuestra cultura que ningún político debería pronunciar sobre su propio país. De poco sirve que días después cambiase de idea al afirmar que “el cine español está entre los mejores”: el daño ya estaba hecho. Y la pena es que muchos en España piensan lo mismo: que el séptimo arte de nuestro país, además de aburrido y malo, trata siempre de lo mismo. ¿Es esto cierto? Hoy os presento 10 verdades sobre el cine español, dedicadas a Montoro y a todos aquéllos que infravaloran nuestro cine.

Drama español: Cría cuervos (1976)
Drama español: Cría cuervos... (1975)
 El oscuro contexto histórico. Antes de nada, conviene recordar que hace menos de cuarenta años España se encontraba sumida en una de las dictaduras más largas del siglo XX. La Dictadura de Franco (1939-1975) supuso que, mientras en países como EE.UU., Francia, Italia o Japón se creaban obras maestras, en nuestro país sólo se fomentaran películas como Raza (José Luis Sáenz de Heredia, 1942), canto fascista a favor del Generalísimo. Aún así, cineastas como Juan Antonio Bardem (Muerte de un ciclista, 1955), Luis Buñuel (Viridiana, 1961), Luis García Berlanga (El verdugo, 1964), Carlos Saura (La caza, 1965) y Víctor Erice (El espíritu de la colmena, 1973) se las apañaron para hacer grandes películas que, además de atreverse a criticar el franquismo como nadie lo había hecho antes, resultan tan envolventes hoy como lo fueron en su día. Pero, claro, éstos eran unos pocos osados: por lo general, la industria cinematográfica española estaba por completo oprimida (como todo lo demás, a fin de cuentas). El franquismo es al cine español lo que la Nouvelle Vague al cine francés o el Neorrealismo al cine italiano; haced las cuentas.

08 octubre 2013

10 películas para acercarse al cine asiático contemporáneo

Se suele decir que el cine europeo presenta un ritmo muy pausado en relación al cine estadounidense, y que, a su vez, el cine asiático presenta un ritmo muy lento con respecto al europeo. Esto, unido a las diferencias culturales, ha relegado al cine asiático a un segundo plano en la mente de la mayoría de los espectadores, cinéfilos incluidos. Con la excepción del anime japonés, las películas de países asiáticos como China, Israel o la India han sido reducidas al ámbito de los festivales, más allá de la comprensión de la audiencia occidental. Sin embargo, los pocos que se atreven con él, suelen quedar maravillados por su diferente modo de hacer cine, la belleza de las imágenes y, lo que es más importante, la universalidad de historias que, a simple vista, parecen pertenecer a una dimensión distinta.  Como amante del cine asiático, he decidido rendir tributo a este cine presentándoos diez excelentes películas de países tan distintos como Taiwán, Japón o Irán, las cuales he seleccionado por su sencillez y valor universal a la hora de retratar la vida contemporáneo al otro lado del globo.

Caminar sobre las aguas (Eytan Fox, 2004). Israel
Dos hombres muy diferentes aprenden a comprenderse
en la intrigante Caminar sobre las aguas
 Caminar sobre las aguas (Eytan Fox, 2004). Israel. Aunque todos los films del israelí Eytan Fox tocan de un modo u otro los conflictos de identidad relacionados con la cultura y la homosexualidad en un país a menudo convertido en una burbuja opresora, esta película es quizá su mejor obra gracias a transmitir todas esas ideas mientras cuenta una historia intrigante sobre la amistad y el deber. Un liquidador profesional (Lior Ashkenazi) se enfrenta a un gran dilema cuando los hijos del ex oficial nazi que debe asesinar se convierten en sus amigos: ella (Caroline Peters), en la mujer que le atre, y él (Knut Berger) en el hombre que le enseña a ver la homosexualidad y el odio racial con otros ojos. Nuevos horizontes se abren ante este rudo pero profundo protagonista en un thriller digno de las obras más hipnóticas de Hollywood. // Recomendaciones similares: Yossi & Jagger (Fox, 2002), La novia siria (Eran Riklis, 2004), La burbuja (Fox, 2006), El pequeño tallarín (Ayelet Menahemi, 2007), Yossi (Fox, 2012).

15 septiembre 2013

La magia Ghibli de Hayao Miyazaki, maestro de animación japonesa

El pasado 1 de septiembre, el maestro del cine de animación Hayao Miyazaki anunciaba su retirada después de cincuenta años dedicados al mundo del cine. La noticia conmocionó a sus millones de fans de todo el mundo. Y es que, si bien no es la primera vez que Miyazaki da una noticia así, sus 72 años nos instan a creer que se trata de la definitiva.

Dibujo de Hayao Miyazaki
Dibujo de Hayao Miyazaki rodeado de los
protagonistas de todas sus películas
Con el paso de los años, el japonés Hayao Miyazaki se ha convertido en el director más querido de su país y en uno de los más queridos del mundo. Y no sin razón: su visión ha revelado una forma inexplorada de hacer cine, concretamente cine de animación, y su originalidad ha conseguido llegar a millones de personas que, sin ser necesariamente amantes del séptimo arte, se han dejado llevar por su magia. A todos ellos dedico este artículo, elaborado con todo mi cariño como un tributo a la fascinante carrera de este impresionante cineasta.

Miyazaki nació en Akebono-cho, un pueblo de Bunkyō, Tokyo, el 5 de enero de 1941 en plena II Guerra Mundial. Durante el conflicto, su familia fue evacuada a Utsunomiya y, más tarde, a Kanuma City, donde su padre recolocó su negocio (la fábrica de aviones Miyazaki). La infancia de Miyazaki estuvo marcada por el constante cambio de escuela y la enfermedad de su madre, cuya tuberculosis espinal la obligó a pasar años en cama. Pero él supo refugiarse en su mundo y desarrollar una gran pasión por el manga, influido por el dibujante Osamu Tezuka.

28 mayo 2013

La importancia del festival de Cannes (historia y curiosidades)

Tras varios días de emocionantes jornadas del festival de Cannes, son muchos los que se preguntan a qué viene tal admiración hacia una entrega de premios cinematográficos más. La maravillosa cinta francesa La vie d´Adele (Abdel Kechiche, 2012), sobre una tierna aunque abiertamente sexual relación entre dos chicas adolescentes, acaba de unirse a la lista de ochenta películas que pueden presumir de tener en su haber una Palma de Oro de Cannes, quizá el premio más prestigioso de la industria del cine, con perdón del Oscar.

Abdel Kechici sostiene la Palma de Oro por  La vie d´Adele rodeado de sus jóvenes actrices
Abdel Kechici sostiene la Palma de Oro por
La vie d´Adele rodeado de sus jóvenes actrices
Pero, ¿cómo se ha ganado Cannes su prestigio? ¿Qué lleva a millones de cinéfilos a esperar con ansia el palmarés de este festival para abalanzarse sobre las películas premiadas? Cannes se ha ganado la confianza de la comunidad cinéfila poco a poco, gracias a una historia muy interesante que hoy me dispongo a analizar.

14 febrero 2013

San Valentín de películas de amor

"Para mí eres perfecta" (Love Actually)
Llega San Valentín, también conocido como “el día de El Corte Inglés” y, aunque este blog es enemigo del consumismo y las celebraciones impuestas por EE.UU., se trata de la excusa perfecta para ponernos un poco más románticos que de costumbre y repasar los innumerables romances que ha dado el cine desde sus orígenes. Además, todo sea por evitar que algún despistado cometa la imprudencia de celebrar este día con Historias de San Valentín (Garry Marshall, 2010), cuidadosamente descrita por el crítico Mark Kermode como “una tarjeta de felicitación llena de vómito”.

Se dice que todas las canciones hablan de amor. El cine, por suerte, tiene una inmensa variedad de temas, pero lo cierto es que éste es sin duda el más popularizado. Quizá porque, en el fondo, todos somos más románticos de lo que nos gusta reconocer. Ya en los tiempos del cine mudo era la temática preferida por los espectadores, enamorados de grandes estrellas llenas de misticismo como Greta Garbo y Rodolfo Valentino.

"A pesar de ti, de mí y del mundo que se resquebraja,
yo te amo" (Lo que el viento se llevó)
Pero la llegada del sonoro no hizo sino afianzar esto. De hecho, la película más taquillera de todos los tiempos, pese a tratar múltiples temas como la guerra, la familia o el hambre, debe sin duda su éxito al romance central entre la caprichosa Scarlett O´Hara (Vivien Leigh) y el cínico Rhett Buttler (Clark Gable). Ambos son egoístas y egocéntricos y deben aprender a dejar el orgullo a un lado para luchar por el amor antes de que sea demasiado tarde. Se trata por supuesto, de Lo que el viento se llevó (Víctor Fleming, George Cukor y  Sam Wood, 1939), que inauguró el género de romance épico, que nos regalaría historias tan bellas como las Doctor Zhivago (David Lean, 1965) y Braveheart (Mel Gibson, 1995). ¿Os acordáis?

"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos"
(Casablanca)
Pero, si hay un romance cinematográfico más famoso que éstos, ése es el de Casablanca (Michael Curtiz, 1942), que convirtió a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en la pareja más mítica del séptimo arte. La brillante película demostraba que quererse puede no ser suficiente y que la mayor muestra de amor puede ser, precisamente, dejar marchar a la persona que se ama. Bastante más melodramática fue Carta de una desconocida (Max Ophüls, 1948), donde un famoso pianista (Louis Jordan) recibe una carta de una antigua mujer que ya no recuerda. En ella, una joven enamorada (Joan Fontaine) relata la intensidad de una relación que para él nunca significó nada y para ella aún lo es todo.

"Amar es no tener que decir nunca lo siento"
(Love story)
Así, desde sus inicios, el cine nos ha hecho llorar con trágicas historias de amor que nos mantienen pegados a la pantalla deseosos de que los destinos de los protagonistas terminen idílicamente entrelazados. Pero, por suerte para los románticos, no todo acaba en tragedia. De hecho, la comedia romántica fue uno de los géneros más rentables de la época de los estudios de Hollywood. Ante la posibilidad de un rodaje cómodo y bien pagado donde un equipo de vestuario y maquillaje se encargaba de hacerlas resplandecer, pocas estrellas se resistían a protagonizar uno de estos films.

"De repente el mundo parece un lugar perfecto"
(Moulin Rouge)
Uno de los más famosos fue Sucedió una noche (Frank Capra, 1934), que, concebida como una simple comedia de enredo entre una caprichosa heredera (Claudette Colbert) y un reportero en busca de la noticia (Clark Gable) embarcados por azar en una curiosa aventura, terminó convertida en la primera película ganadora de los cinco Oscar principales: película, director, guión, actor y actriz. La propia Colbert ni siquiera acudió a la gala convencida de que acababa de participar en un film terriblemente mediocre.

El argumento recuerda ligeramente a Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), donde una princesa (Audrey Hepburn) de visita en la capital italiana se harta del protocolo y decide escaparse, cruzándose con un periodista (Gregory Peck) al que no vendría nada mal una exclusiva;  pero los encantos de la joven son demasiado fuertes. Se trataba del primer papel protagonista de Hepburn, quien, por unos años, quedaría ligado al género con divertidos films romanticones como Sabrina (Billy Wyler, 1954) y Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961). Este último tenía poco que ver en tono con la novela original, de un enfadadísimo Truman Capote, pero mantenía la esencia nostálgica de aquella.

"Tápate los oídos fuerte fuerte fuerte, muy fuerte...
¿oyes lo mucho que te quiero?" (Quiéreme si te atreves)
De todos modos, las comedias románticas clásicas tienen poco que ver con las que empezaron a ver la luz durante los años 90. El éxito de Cuando Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989) y Pretty Woman (Garry Marshall, 1990) dio lugar a un innumerable grupo de films como Algo para recordar (Nora Ephron, 1993), Cómo perder a un chico en diez días (Donald Petrie, 2003), La cruda realidad (Robert Luketic, 2009) y otros muchos aun más olvidables en los que los tópicos se amontonan y el final se ve venir antes incluso de que empiecen. Esto ha desprestigiado el género por completo y llevado a la comunidad cinéfila a desconfiar de todo film protagonizado por Jennifer Aniston o Sandra Bullock.

"Si tú saltas, yo salto" (Titanic)
Aun así, hay estrellas que han sabido destacar entre la mediocridad y brillar en cualquier producción. El claro ejemplo es Julia Roberts, que, tras enamorar al mundo en la, por lo demás, tópica Pretty Woman, se convirtió en “la novia de América” gracias a agradables comedias como la sorprendente La boda de mi mejor amigo (P. J. Hogan, 1997) o la sofisticada Notting Hill (Roger Mitchell, 1999). Esta última formaba parte de la “nueva comedia británica”, una serie de films románticos de tramas cruzadas con el bello Londres de fondo que dio comienzo con la divertida Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell, 1994), que puede parecer tópica hoy en día pero fue precursora de otros brillantes films como El diario de Bridget Jones (Sharon Maguire, 2001), que acaba con los prejuicios colocando a una joven rellenita (excelente Renée Zellweger) en el punto de mira de dos apuestos hombres (Hugh Grant y Colin Firth, rostros habituales del género), y Love Actually (Richard Curtis, 2003) una maravillosa película coral repleta de todo tipo de historias de amor, tanto tristes como alegres, de mano de los mejores intérpretes (Emma Thompson, Alan Rickman y Keira Knightley, entre otros).

"Cuando se trata del amor, incluso los héroes más
grandes parecen indefensos" (Tigre y dragón)
Algunos han intentado acabar con los tópicos con propuestas más originales como Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967), que alterna cinco viajes de distintas etapas en la vida de un matrimonio (fantásticos Audrey Hepburn y Albert Finney), Mejor… imposible (James L. Brooks, 1997), en la que un obsesivo y desagradable escritor (excelente Jack Nicholson) queda prendido de una camarera (sensual y divertida Helen Hunt) y decide cambiar por ella o (500) Días Juntos (Marc Webb, 2009), que ya en sus inicios explica que es una película de chico conoce chica… pero no es una película de amor… Curiosamente, pocos films reflejan el amor como éste, donde una maravillosa relación nos envuelve y atrapa, nos hace recordar amores perdidos y reflexionar sobre los futuros y nos regala momentos mágicos gracias a las frescas interpretaciones de Josep Gordon-Levitt y Zooey Deschanel y a una nostálgica banda sonora. Sin olvidar El lado bueno de las cosas (David O. Russell, 2012), la comedia romántica revelación del momento, con una relación divertida y loca, pero tierna, entre dos almas perdidas (fantásticos Bradley Cooper y Jennifer Lawrence).

"Me haces querer ser un hombre mejor"
(Mejor... imposible)
Pero no hace falta hacer una comedia romántica para hablar de amor, ni mucho menos. De hecho, todos los géneros recurren al amor para afianzar a los espectadores, desde el western con Pasión de los fuertes (John Ford, 1946) hasta el musical con Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001), pasando por las artes marciales en Tigre y dragón (Ang Lee, 2000) y el thriller en Memento (Christopher Nolan, 2000). A veces, encontramos las historias de amor más emocionantes en los géneros menos esperados, como la relación prohibida entre Padmé Amidala (Natalie Portman) y el Jedi Anakin (Hayden Christensen) de Star Wars. Episodio II: el ataque de los clones (George Lucas, 2002) o el complicado amor entre la Elfa inmortal Arwen (Liv Tyler) y el hombre mortal Aragorn (Viggo Mortensen) de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003).

"Estar enamorada no es fácil... no basta con desearlo,
hay que oírlo" (Los amantes del círculo polar)
Aunque los países no anglosajones prefieren temáticas más arriesgadas y originales que las relaciones amorosas, encontramos romances muy bellos en todas las cinematografías, desde el tierno amor entre dos campesinos chinos de la maravillosa El camino a casa (Zhang Yimou, 1999), hasta el joven musulmán al que el síndrome de Asperger no impide luchar por el amor de una bella hindú en la emocionante Mi nombre es Khan (Karan Johar, 2010). La iraní A través de los olivos (Abbas Kiarostami, 1994) es muy especial, ya que se basa en el rodaje del anterior film del director (Y la vida continúa, 1991) y retrata una historia de amor auténtica que tuvo lugar entre dos trabajadores de ésta.

En general, fuera de EE.UU. el amor se ve con menos optimismo y más dureza, como reflejan la hongkonesa Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000), en la que un hombre (sutil Tony Leung) y una mujer (sinuosa Maggie Cheung) contienen sus deseos mutuos pese a saber que sus propios cónyuges son amantes; la portuguesa Tabú (Miguel Gomes, 2011), sobre un profundo romance en el corazón de África; o la francesa Quiéreme si te atreves (Yann Samuell, 2003), en la que una pareja (Guillaume Canet y Marion Cotillard) lleva un macabro juego de retos hasta las últimas consecuencias. La culminación de esta sensación llega con la austriaca Amor (Michael Haneke, 2012), que muestra con realismo y crudeza el final de una vida en pareja.

"Prefiero vivir una vida contigo que enfrentarme al
resto de las Edades sin ti" (El Señor de los Anillos)
De todos modos, los amores trágicos venden, o si no que se lo digan a Love Story (Arthur Hiller, 1970), que conmocionó a todos los jóvenes de su tiempo con una emotiva relación entre dos jóvenes que ponen amor por encima de las clases sociales y su propio futuro. La película fue tal éxito para la Paramont que, al celebrar su 100º aniversario en 2012, el estudio decidió colocar a sus dos actores (Ryal O´Neal y Ali MacGraw) a la cabeza de una foto especial con todas las estrellas que habían formado parte de él. Muchos de los grandes éxitos del cine son romances trágicos como la sobrevalorada El diario de Noa (Nick Cassavetes, 2004) o las excelentes El paciente inglés (Anthony Minghella, 1996) y Titanic (James Cameron, 1977). Esta última podrá ser muy criticable, pero momentos como aquél en que Rose (Kate Winslet) salta de la balsa para volver al barco en que su querido Jack (Leonardo DiCaprio) sigue luchando por la vida sobrecogen el corazón más duro.

"Nos quiero" ((500) Días Juntos)
Algunos directores han centrado sus cinematografías en el amor y ya han aportado su propia visión sobre él. En las comedias románticas de Woody Allen como Manhattan (1978) o Hanna y sus hermanas (1986) los personajes suelen estar ligados a alguien que no les conviene y terminan encontrando el amor en la persona más inesperada… aunque no siempre lo conserven. Mientras para Zhang Yimou el amor es poderoso, peligroso e incondicional, como reflejan films como Ju Dou (1990) o La casa de las dagas voladoras (2004), para Pedro Almodóvar es arriesgado, pasional y explosivo, como muestran Átame (1990) y Hable con ella (2001).

En La ley del deseo (1987), Almodóvar fue revolucionario al mostrar una historia de amor obsesivo homosexual de forma explícita. Los primeros tratamientos de la homosexualidad en el cine mostraban amores incondicionales pero imposibles, como reflejan La calumnia (Wyler, 1961) o El beso de la mujer araña (Héctor Babenco, 1985), pero, conforme la situación se fue normalizando, encontramos films de todo tipo, que reflejan, desde los primeros amoríos adolescentes, como en Beautiful thing (Hettie MacDonald, 1996) y Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998), tan tiernas como sinceras, hasta la vida en pareja, con la arriesgada Happy together (Wong Kar-Wai, 1997), donde dos hombres (inolvidables Tony Leung y Leslie Cheung) viajan desde Hong Kong hasta Argentina y pierden el amor por el camino.

Si bien el cine gay es cada vez más prolífico, apenas hay todavía films correctos sobre lesbianismo, quizá por la falta de cineastas femeninas interesadas en el tema. En los últimos años, ha crecido la representación del amor transexual, con películas como la divertida Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (Stephan Elliott, 1993) y la profunda Romeos (Sabine Bernardi, 2011). En cualquier caso, si algo demuestran todos los films LGTB es que todos tenemos derecho al mismo tipo de amor, a darlo a quien queramos y recibirlo de quien podamos.

Clave para esto fue Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), un bellísimo film que mostró el problema de poner trabas al amor. Dos vaqueros (perfectos Heath Ledger y Jake Gyllenhaal) se enamoran durante un verano en la montaña, pero deben volver a las vidas que la sociedad ha impuesto para ellos y son condenados a la eterna añoranza.

"Los amores imposibles no pueden desarrollarse,
transformarse o modificarse... por tanto nunca mueren"
(Los puentes de Madison)
Pero no nos pongamos tristes de nuevo, porque hay muchas formas de vivir este San Valentín con una sonrisa. Entre ellas destacan la romántica Todos los días de mi vida (Michael Sucsy, 2012), la simpática The Holiday (Nancy Meyers, 2006) y la nostálgica Flipped (Rob Reiner, 2010), en la que asistimos al enamoramiento de dos niños convertidos en adolescentes  a través de la perspectiva de ambos. La misma estrategia fue utilizada años atrás por la casi mística Los amantes del círculo polar (Julio Medem, 1998).

Las muestras de amor del cine son interminables. Desde el vagabundo (Chaplin) de Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931) tratando de ayudar a uno vendedora de flores ciega (Virginia Cherrill) de la que se ha enamorado, hasta la relación casi prohibida de Los puentes de Madison (Clint Eastwood, 1995), donde un ama de casa (Meryl Streep) redescubre la emoción de la vida de manos de un apuesta fotógrafo (Eastwood)… aunque sólo sea por unos instantes imperecederos.

"Quiero recordarnos como estamos ahora"
(El curioso caso de Benjamin Button)
La magia del cine ha dado luz a historias de amor aparentemente imposibles, como las de La bella y la bestia (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991), La novia cadáver (Tim Burton y Mike Johnson, 2005) o El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008). En esta última, un hombre (Brad Pitt) nace anciano y vive la vida en sentido inverso, lo que no le impide encontrar el amor en una bella bailarina (Cate Blanchett). Ambos son conscientes de que tan sólo durante unos años de sus vidas serán sus edades compatibles, pues en cuanto él alcance la juventud, ella hará lo propio con la vejez…, pero, pese a todo, deciden luchar por sus sentimientos hasta el final.

Y es que el amor todo lo puede, o al menos casi todo. Además, tal y como muestra Manuale d´amore (Giovanni Veronesi, 2005), “el amor no avisa: aparece y punto”. Cuando más nos resistamos o más nos lo impidan, más difícil será no dejarse llevar por él.

De todos modos, no olvidéis que hoy es un día más. El 14 de febrero no debe ser, ni un motivo de tristeza para quienes están solos, ni una excusa para mostrar el romanticismo que se esconde el resto del año. Nunca se sabe lo que puede suceder, así que lo mejor es no esperar a un día en concreto para decir un “te quiero”.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

16 enero 2013

Las vidas de Pi y Ang Lee

Cada nuevo estreno de Ang Lee es todo un evento cinematográfico. Su última película es La vida de Pi, nominada a 11 premios Oscars, con la que el director taiwanés ha dado un nuevo paso en su carrera. El reconocimiento de la crítica sólo es importante para él si va ligado a un respaldo del público, que es al fin y al cabo, quien disfrutará de sus films. Su vida ha sido tan compleja como lo son sus películas y, aunque el final de este artículo está dedicado a la original La vida de Pi, antes me interesa repasar la interesantísima trayectoria cinematográfica de este excepcional director.

El poderío de La vida de Pi está en sus imágenes
Ang Lee nació en 1954 en Pingtung, Taiwan, a donde sus padres se habían trasladado tras abandonar China con la llegada de Mao al poder. La terrible Revolución Cultural china (1966-1976) supuso el asesinato de casi toda su familia y dejó en Lee una sensación de inseguridad que nunca desaparecería y estaría presente en sus films. Él nunca fue un buen estudiante y suspendió dos veces el examen de acceso a la universidad, frustrando el deseo de su padre (director de su propio colegio) de ver a su hijo convertido en profesor. En su lugar, asistió a la escuela de arte de Taiwán y, tras completar el servicio militar obligatorio, se mudó a Illinois, EE.UU., donde estudio cine y teatro, que perfeccionó con un Master en la Tisch School of Arts de Nueva York. Allí coincidió con el famoso director Spike Lee, al que ayudó como asistente de dirección en su película para la tesis en 1983.

El título de Manos que empujan hace referencia a una
técnica de Tai Chi y es una metáfora de la historia
Tras escribir varios guiones, Lee consiguió crear su primera película en 1992. Se trataba de Manos que empujan, un drama sobre un anciano maestro de Tai Chi que viaja a EE.UU. desde Taiwán para vivir con su hijo y nuera americana. La historia gira en torno al choque generacional y a las dificultades de este hombre para adaptarse a una cultura tan distinta, lo que la convierte en claro precedente de varios de sus films. Pocos fueron quienes tuvieron la suerte de verla, pero la película, aunque algo melodramática y exagerada, tuvo buena acogida y permitió a Lee seguir trabajando en un proyecto bastante más arriesgado e interesante.

En El banquete de boda el gay occidental es más 
femenino que el asiático y se juega con las ideas 
de "contagio gay" y "occidentalización gay"
El banquete de boda (1993) contaba la historia de una pareja homosexual de Manhattan. Uno de ellos es estadounidense y lleva la situación con normalidad, pero el otro es taiwanés y cree que sus padres le matarían si supieran qué tipo de vida lleva. Por eso, ante la visita sorpresa de éstos, decide fingir una boda con una mujer en busca de permiso de residencia, lo que da lugar a todo tipo de conflictos divertidos y a otros que no lo son tanto al tocar la diferencia de culturas y generaciones. Lee fue pionero en el tratamiento de la homosexualidad asiática y experimentó serias dificultades, entre ellas, la de encontrar un buen actor que hablase inglés y mandarín y no tuviera problema en interpretar a un personaje gay. En aquella época, la homosexualidad suponía un descenso de clase social en el Taiwán, donde se veía como “una mala influencia de occidente”. La solución fue Winston Chao, un modelo que nunca había actuado en una película y hubo de recibir clases de interpretación del propio Lee, quien volvería a contar con él en su siguiente trabajo. El film supuso la primera colaboración entre Lee y el productor y guionista James Schamus, que se convertiría en su fiel colaborador, y recibió varias distinciones internacionales, destacando un merecidísimo Oso de Oro en el Festival de Berlín y una nominación al Oscar a Mejor Película Extranjera.

Lee concluyó lo que sería percibido como una trilogía del cruce generacional y cultural con Comer, beber, amar (1994), uno de sus mejores films y el único del director grabado en su país natal, por el que fue de nuevo candidato al Oscar. En esta ocasión la historia no salía de Taiwán, donde un viudo convivía con sus tres hijas, pero la relación de éstas con la cultura occidental hacía el choque más fuerte que nunca. Cada una de las hijas estaba ligada a un símbolo del cambio cultural y la influencia de occidente: la mayor es una devota cristiana (frente al clásico confucionismo y la idea de respeto por los mayores), la segunda es una azafata de vuelos (en relación a un mundo cada vez más global) y la tercera trabaja en un restaurante de comida rápida (en contraposición a la tranquilidad oriental). Esta última contraposición es además irónica porque el padre es un cocinero experimentado de comida tradicional china que está perdiendo el sentido del gusto y ve cómo las nuevas generaciones desprecian su trabajo.

Comer, beber, amar juega con la comida 
y abre el apetito
Las tres primeras películas de Ang Lee tienen mucho en común. Todas ellas cuentan con un padre autoritario (siempre interpretado por Sihung Lung) que prefiere observar a hablar y es símbolo de sabiduría pero también de reticencia al cambio y unos hijos poco comprensivos menos preocupados por la tradición y la felicidad de sus padres que por sí mismos. Se trata de la crisis del patriarcado y el sistema de valores impuesto tradicionalmente por el Confucionismo: “La gente necesita aferrarse a algo, pero todo cambia”, afirma Lee. Sin embargo, al contrario que otras obras asiáticas como Cuentos de Tokio (Ozu, 1953), los films de Ang Lee son objetivos y empáticos hacia todos sus personajes, contemplando los cambios y las ansias de vivir sus propias vidas de los hijos con triste nostalgia pero aceptación. Es una trilogía de dualidades: viejo y nuevo, masculino y femenino, oriente y occidente…, pero que busca el equilibrio entre ellas y mantiene un mensaje realista pero esperanzador. El propio Lee era un mal estudiante que decepcionó a su padre al no convertirse en profesor, con lo que este tema sin duda le toca de cerca.

Del mismo modo, Lee se siente especialmente identificado con el sentimiento de diáspora, de estar fuera de lugar y de choque de culturas debido a su experiencia personal: “No sé donde estoy, pero nunca lo sé. Mis padres se mudaron a Taiwán, donde éramos extraños, luego a EE.UU., luego a China, luego a Taiwán de nuevo. Creo en el mundo de las películas más que en ninguna otra cosa. Vivo al otro lado de la pantalla”.

Lee dirige a Thompson en Sentido y Sensibilidad;
la actriz obtuvo el Oscar por el guión del film
Sin embargo, nadie esperaba que el siguiente trabajo Lee fuera la primera adaptación cinematográfica de una obra de Jane Austen en cincuenta años. De hecho, cuando Lee recibió el guión de Sentido y Sensibilidad (1995) escrito por la actriz Emma Thompson, ni siquiera había leído la obra original. “¿Qué sé yo de la Inglaterra del siglo XIX?”, se preguntó extrañado. Sin embargo, pronto comprendió lo que los productores habían visto en él: la mezcla de sátira social y drama familiar de su trilogía era muy apropiada para Austen. Y no se equivocaron: la película fue un éxito y obtuvo el Oso de Oro de Berlín y siete nominaciones a los Oscar. Y, aunque Lee se quedó sin la suya, fue su aportación lo que lanzó a Jane Austen a la fama cinematográfica, que se transformaría en multitud de adaptaciones de todas sus obras. Para sorpresa de muchos, Lee había sido la mejor opción porque, a fin de cuentas, Comer, beber, amar y Sentido y sensibilidad tienen una base común: un padre exigente, preocupación por las convenciones sociales e hijas dudosas entre hacer caso a la tradición o seguir sus propios instintos pasionales. Lee sí obtuvo los galardones de mejor dirección del año de la National Board of Review y el Círculo de Críticos de Nueva York, algo insólito en un cineasta asiático.

La tormenta de hielo muestra la crisis de la familia
moderna y tiene, de nuevo, un título metafórico
Hollywood había puesto el ojo en Ang Lee, quien, para bien o para mal, no volvería a ser el mismo. Su habilidad para mostrar las relaciones humanas le valió la oferta de dirigir La tormenta de hielo (1997), un crudo drama sobre la liberalización sexual de los setenta en los barrios residenciales. Una vez más, Lee reflejaba la crisis del modelo tradicional, aunque en esta ocasión se trataba de la cultura estadounidense que tan bien le había acogido. Un reparto de ensueño que incluía a Kevin Kline, Sigourney Weaver, Tobey Maguire, Elijah Wood, Christina Ricci y Joan Allen dio lo mejor de sí gracias a la ganada experiencia de este cada vez más aclamado director.

Su siguiente trabajo, el western Cabalgata con el diablo (1999), resultó demasiado largo para los pocos que lo vieron, pero el gran éxito de Ang Lee no tardó en llegar. Lee se propuso realizar la mejor película de artes marciales posible y sorprendió a occidente con un tipo de cine que llevaba décadas triunfando en el este asiático. Aunque Tigre y dragón (2000) era un film de acción, la estética se ponía por delante: las luchas estabas coreografiadas como danzas por el brillante Lee Wu-ping, que acababa de trabajar para Matrix (Andy y Lana Wachowski, 1999), y resultaban especialmente bellas en los majestuosos parajes de China, donde Lee (amante del rodaje en exteriores) obtuvo derechos para rodar. La planificación es tan perfecta que resulta sorprendente descubrir que Lee no realizó storyboard alguno.

Tigre y dragón recaudó más de 100 millones sólo 
en EE.UU., todo un récord para un film extranjero 
Pero la clave del film fue no dejar de lado la fuerza interior de los personajes, que había sido el punto débil de este tipo de producciones hasta el momento. El reparto incluía a Chow Yun-Fat, Michelle Yeoh y Zhang Ziyi, quienes dotaron de gran profundidad psicológica a sus personajes. Además, los clásicos temas de Lee están presentes: el choque generacional se refleja en el enfrentamiento entre una pareja experimentada y una joven y el feminismo está presente en mujeres fuertes que luchan por hacerse un lugar en un mundo de hombres. Ellas siguen el consejo de la cita de la mitología china “Crouching tiger, hidden dragon”, sobre la habilidad de esconder las fortalezas al enemigo, que da el título original al film.

Tigre y dragón se convirtió en el film extranjero más exitoso de todos los tiempos y obtuvo diez nominaciones a los Oscar, incluida la imprescindible para Lee, y cuatro merecidas estatuillas, las máximas otorgadas a un film extranjero desde Fanny y Alexander (Ingmar Bergman, 1982). Además, las asociaciones de críticos se rindieron ante Lee, quien obtuvo el Globo de Oro, el Bafta y otros muchos galardones por su magnífico trabajo. A él se debe también el renacimiento del género de artes marciales en occidente, con brillantes films como Kill Bill (Quentin Tarantino, 2001) y Hero (Zhang Yimou, 2002). De hecho, el agradecimiento por estas obras hacia él fue tal que incluso le perdonamos su espantoso encuentro con el cine de superhéroes en Hulk (2003), que desde luego no parecía la película ideal para él. Los productores de Terminator 3 (2003) no debían de pensar lo mismo y le ofrecieron su dirección, pero, por suerte, Lee la rechazó.

Bellos acordes de guitarra del argentino Gustavo
Santaolalla acompañan a Brokeback Mountain
A todos sus previos films debe Lee su mejor película hasta la fecha y una de las grandes maravillas del séptimo arte. Brokeback Mountain (2005) mezcló la aceptación de la homosexualidad de El banquete de boda, la profundidad psicológica de La tormenta de hielo y la fuerza visual de Tigre y dragón y revolucionó al mundo. Al principio, en un mundo todavía homófobo, fue el sexo gay lo que más llamó la atención, escandalizando a muchos pese a que imágenes mucho más explícitas (aunque de sexo heterosexual, claro) habían tenido lugar en multitud de películas comerciales años atrás (Monster´s ball (Forster, 2001), por poner un ejemplo). Sin embargo, público y crítica de todo el mundo terminaron descubriendo un film profundo y hermoso sobre el amor, la pérdida y la identidad. Sus protagonistas (maravillosos Heath Ledger y Jake Gyllenhaal) son dos vaqueros aislados del mundo con su ganado en la montaña de Brokeback en el verano de 1963. Sólo se tienen el uno al otro, y poco a poco descubren cómo su amistad inicial se transforma en amor. Pero ese bello sentimiento no tiene cabida en la sociedad de la América profunda y ambos deben reprimir sus impulsos e iniciar vidas separadas casados con dos bellas mujeres (también maravillosas Michelle Williams y Anne Hathaway, a la que Lee instó a tomar el papel principal de La joven Jane Austen (Julian Jarrold, 2007) por su experiencia en el tema) que nunca podrán ocupar un lugar que ya ha sido ocupado.

Al mezclar la homosexualidad y el western, género clásico por excelencia, Lee ataca de lleno a la sociedad estadounidense y al mundo entero, incapaz de darse cuenta de sus propios prejuicios. El efecto que este bello film tuvo en la normalización de la homosexualidad es incalculable y, aunque finalmente perdió el Oscar principal frente a Crash (Paul Haggis, 2005), su influencia no tiene límites. El maravilloso trabajo de Ang Lee fue reconocido por la práctica totalidad de entidades cinematográficas, incluyendo el primer Oscar a mejor director entregado a alguien no caucásico. Pero lo más importante es que el film llegó al corazón de los espectadores; hay una bella cita del director que explica porqué: “Creo que todo el mundo tiene un Brokeback Mountain dentro. Alguien cuyo regreso esperas. Y, claro, hay personas que nunca regresan”.

Deseo, peligro es el segundo y último film de
Lee ambientado en el este asiático
La sexualidad fue más explícita aún en Deseo, peligro (2007), donde además se combinaba con violencia. Era una larga historia sobre la traición y el deseo en el Shanghai de los años 40, explorada a través de la relación entre una joven patriota y un colaborador de los japoneses al que la primera busca seducir para después asesinar. Lee transmite con fuerza y sutileza cómo, conforme la relación entre ambos se desarrolla, la ideología de la joven pierde valor frente a la atracción que va desarrollando por el villano. Tan envolvente como impactante, el film unía a Lee con Tony Leung, toda una entidad en China, y obtuvo el León de Oro del festival de Venecia.

El siguiente trabajo del director tenía poco que ver con su predecesora. Era una simpática versión libre sobre el nacimiento del famoso festival de Woodstock. Con mucho aroma sesentero pero poca “esencia Lee”, Destino: Woodstcok (2009) fue nominada a la Palma de Oro en Cannes, pero pasó bastante desapercibida. Pese a que Lee es heterosexual y es un padre de familia felizmente casado con Jane Lin desde 1983, éste su tercer film protagonizado por personajes homosexuales, lo que muestra su bella apertura de mente.

Destino: Woodstock es su trabajo más desenfrenado
Y así es cómo llegamos a La vida de Pi (2012), su trabajo más comercial hasta el momento. Esta película cuenta la historia de un joven hindú (referente a que vive en la India, no a que practique el hinduismo… solamente) que se convierte en el único superviviente de un naufragio y debe pasar meses en un bote salvavidas que deberá compartir con un intrigante pero peligroso tigre. Se trata de una aventura muy espiritual, pues su protagonista decidió abrazar tres religiones (cristianismo, hinduismo e islam), lo que, según su padre, es sinónimo de no creer en ninguna. Atraído por el hipnótico poder del tigre, el joven deberá idear modos de supervivencia que a menudo choquen con su propia forma de pensar y, a la vez, tratará de conectar con el tigre, consciente de que sólo se tienen el uno al otro. Poco a poco nos adentramos en mundo de fantasía y empezamos a dudar sobre los propios conceptos de realidad y ficción: ¿es realmente tan importante la diferencia?

Ang Lee es el primer director no caucásico (ni europeo,
ni norteamericano) premiado con el Oscar
Como espectador, es fácil entusiasmarse ante esta emocionante película, bellamente grabada y envolventemente sonorizada, pero como incondicional de Lee es más complicado. La profundidad de personajes que ha caracterizado siempre al director no está presente aquí con la misma fuerza: pese a que pasamos casi dos horas con el mismo protagonista, no llegamos a adentrarnos en su alma como la hicimos con los protagonistas de Comer, beber, amar o Brokeback Mountain. En parte se debe a que Suraj Sharma no es Sihung Lung ni Heath Ledger (al margen del talento, es su primer trabajo cinematográfico), pero lo cierto es que Lee, maravillado por la fuerza de la historia y las imágenes, no ha dedicado tanto tiempo a sus personajes. Pese a todo, es un film original, envolvente, emocionante y divertido, con algunos momentos de puro misticismo gracias a unos impresionantes efectos visuales; toda una experiencia cinematográfica. 

La influencia de Ang Lee en el cine contemporáneo es incalculable. Sus films estadounidenses han revolucionado la idea de “autor minimalista” y acercado el cine asiático a occidente, mientras que sus obras taiwanesas han ayudado a comprender mejor la cultura asiática, a la par que reflejaban una situación que nos afecta a todos: un mundo cada vez más pequeño en el que, pese a todo, aun nos sentimos extraños al salir de casa. Además, sus películas han ayudado a normalizar la homosexualidad, y a defender importantes valores como el feminismo, la honestidad o el amor incondicional, sin olvidarnos de la influencia de Tigre y dragón en el cine de artes marciales. Lee afirma que el cine le sirve para mostrar lo que oculta en su vida real y que cree en el mundo de las películas más que en cualquier otra cosa porque es lo que le hace feliz. Quizá por ello lo que caracteriza al cine de este director imprescindible es la más pura honestidad, lo que convierte a cada visionado de sus obras en un viaje al corazón de uno mismo.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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