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23 diciembre 2016

'Rogue One': lo mejor de Star Wars desde 'El imperio contraataca'

Como el primer spin-off de la saga galáctica por excelencia, Rogue One: Una historia de Star Wars (Rogue One: A Star Wars Story, 2016) tenía una gran responsabilidad. A fin de cuentas, que la proliferación de películas planeadas por Disney al margen de la tercera trilogía fuera tomada en serio por la crítica y el público dependía plenamente de ella. Afortunadamente, el estudio líder del entretenimiento ha cuidado su gallina de los huevos de oro (tal y como viene haciendo sabiamente durante el último quinquenio en todos sus departamentos): Rogue One es todo lo que podíamos desear del primer film de la saga no centrado en la familia Skywalker (con perdón de determinadas aventuras boscosas protagonizadas por Ewoks a las que, por motivo obvios, nadie ha hecho nunca demasiado caso). De hecho, gracias al riesgo formal y narrativo asumido, ha superado la aceptación de El despertar de la Fuerza (J. J. Abrams, 2015), una cinta generalmente aclamada pero lastrada por su excesivas similitudes con La guerra de las galaxias (George Lucas, 1977).

El regreso de Darth Vader no ha decepcionado
De hecho, pese a llevar la desprestigiada etiqueta de “spin-off”, Rogue One ha resultado ser mucho más necesaria e innovadora que su predecesora, a lo que ha ayudado contar con dos guionistas de primera: Chris Weitz —que optó al Óscar por Un niño grande (2002, dirigida junto a su hermano Paul) y ya hizo un gran trabajo para Disney en Cenicienta (2015)— y Tony Gilroy —candidato a sendos Oscars como guionista y realizador por su debut en la dirección, Michael Clayton (2007), y colaborador habitual de la saga del agente Jason Bourne—, quienes partieron de una idea de Gary Whitta (autor del guion de El libro de Eli, de Albert Hughes y Allen Hughes, 2010) y John Knoll (Supervisor General de Efectos Visuales de Industrial Light & Magic). Por su parte, el británico Gareth Edwards ha dirigido la mejor película de su carrera tras ofrecernos Monsters (2010) y Godzilla (2014), dos controvertidas aventuras que le permitieron experimentar en el resbaladizo terreno de la ciencia-ficción. Todos son seguidores de la saga, pero han sabido dejar de lado la mera fascinación para traspasar nuevos horizontes sin dejar por ello de satisfacer la nostalgia. Que John Williams haya dado paso al gran Michael Giacchino, habitual colaborador de Disney que optó al Óscar por Ratatouille (Brad Bird, 2007) y lo ganó por Up (Bob Peterson y Pete Docter, 2009), es otro ejemplo del deseo de apartar a la saga de su zona de confort (aunque la evocación de melodías clásicas no podía faltar).

01 diciembre 2016

Por qué el gallo de la película 'Vaiana' es ofensivo

Sin John Musker y Ron Clements, directores de Basil, el ratón superdetective (1986), La sirenita (1989), Aladdin (1992), Hércules (1997), El planeta del tesoro (2002) y Tiana y el sapo (2009), las infancias de mi generación no habrían sido ni la mitad de mágicas. Es por ello una verdadera lástima que su última creación para Disney, escrita por ellos mismos junto a Jared BushPamela RibonTaika Waititi, constituya tal decepción. Hablo, por supuesto, de Vaiana (Moana, 2016), cinta antaño favorita para el próximo Óscar a mejor film animado que al final las pasará canutas incluso para alcanzar la candidatura, tal y como han probado las nominaciones a los Premios Annie, donde se ha impuesto su compañera de estudio: la genial Zootrópolis, de Byron Howard, Rich Moore y (nuevamente) Jared Bush. ¿Qué distingue ambas producciones? Pues, básicamente, que una está decidida a sorprender y divertir al espectador a cada minuto y la otra parece partir de un cuadriculado manual sin imaginación alguna. Bueno, eso y que Zootrópolis es un canto de amor animalista y Vaiana… todo lo contrario.

El gallo de Vaiana es el peor personaje
secundario de la historia del estudio
Desde Blancanieves y los siete enanitos (David Hand, 1937) hasta la recién mencionada Zootrópolis, creada ochenta años después de la primera, el Estudio Disney siempre ha destacado por su amor a los animales, el cual caracterizaba también a un Walt Disney que siempre reivindicó Bambi (David Hand, 1942) como su creación favorita. Dumbo (Ben Sharpsteen, 1941), Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970) y Tod y Toby (Art Stevens, Ted Berman y Richard Rich, 1981) son algunos claros ejemplos de esta tendencia. ¿Qué ha pasado entonces en Vaiana con el personaje del gallo? Pues probablemente, tal y como explicaron Musker y Clements en el coloquio posterior al preestreno español, que el proceso de guion terminó llevándolo a un lugar que ni se esperaba ni se imaginaba en un primer momento, dejándose los guionistas arrastrar por la necesidad de aportar toques de humor facilones a un guion por completo exento de carisma. Al final, el gallo se ha convertido, no ya en un bufón, sino directamente en el blanco de todo tipo de ataques físicos y verbales que vuelven el visionado de la película verdaderamente desagradable para cualquier persona que sienta la menor empatía por los animales. ¿De verdad es tan divertido ver a un pobre gallo debilucho ser insultado, golpeado e incluso utilizado como lapicero? La situación se agrava al pensar en todas esas aves de corral cuya salud es lamentable a raíz de la mezcla de los antibióticos con los que se las atiborra y los minúsculos recintos donde se las amontona...

21 abril 2016

'El libro de la selva': encanto clásico y espectacularidad animal

¡Qué bien se lo está montando Disney! Entre el universo Star Wars y la revisión de los clásicos animados, el estudio cinematográfico más famoso del mundo tiene varios años por delante de jugosa taquilla. Y sus creativos y directivos son conscientes de ello. Lejos han quedado los tiempos de secuelas Disney dirigidas directamente al mercado del DVD para los espectadores menos exigentes: consciente de la necesidad imperante de cuidar los detalles incluso en producciones de triunfo asegurado, la productora ha recuperado poco a poco la posición de líder del entretenimiento que perdió durante la primera década del siglo XXI. El éxito rotundo de crítica y público de El libro de la selva (The Jungle Book, 2016), esperada-y-temida revisión del clásico animado de 1967, es otro ejemplo de ello. Y es que, para sorpresa de muchos, nos encontramos ante una de las películas más memorables de un año que debería cerrarse con su obligada presencia en la temporada de premios.

El libro de la selva (The Jungle Book, 2016)
La creación de El libro de la selva de acción real
fue anunciada por Disney el 9 de julio de 2013
Jugar con los clásicos es, a priori, un éxito asegurado; pero también un riesgo asegurado. A fin de cuentas, El libro de la selva de Wolfgang Reitherman es una de las películas más queridas, no ya del estudio Disney (para el que es clave al tratarse de la última obra que Walt Disney supervisó personalmente, la primera también en estrenarse tras su traumática muerte), sino directamente de la historia del celuloide. Y es que durante las últimas décadas muchos son aquellos que han degustado una y otra vez su combinación de pícaro humor, hipnótica animación selvática, carismáticos personajes, pegadizas canciones y, sobre todo, refrescante buen rollo. Pues bien, todo ello y mucho más está presente en la cinta de acción real (por decir algo, ya que es digital en su práctica totalidad) de Jon Favreau, quien ha confeccionado la que es de lejos la mejor obra de una carrera que incluye divertimentos menores como la aventura infantil Zathura (2005), la superproducción de superhéroes Iron Man (2008) y la simpática comedia Chef (2014).

31 marzo 2015

Revisión progresista de 'Cenicienta'

Tras el gran éxito de taquilla —que no crítica— de la Alicia en el País de las Maravillas de Tim Burton en 2010, Walt Disney Pictures decidió trasladar otro de sus clásicos animados a la acción real. Y la elegida fue La cenicienta (Clyde Geronimi, Hamilton Luske y Wilfred Jackson, 1950), primer film que realizó el estudio tras los años de silencio que provocó la II Guerra Mundial. En principio, la cinta parecía una idea oportunista con la que aprovechar el inesperado tirón moderno de los cuentos de hadas, pero al final la nueva Cenicienta (2015) se ha convertido, no sólo en la primera sorpresa cinematográfica del estudio, sino en una de las adaptaciones de cuentos más redondas que ha dado el séptimo arte. Gracias a ella, nuestras expectativas de cara a las próximas adaptaciones de acción real de DumboEl libro de la selvaLa bella y la bestiaMulán y Pinocho han experimentado un empujón considerable.

Lilly James y Richard Madden en Cenicienta (Kenneth Brannagh, 2015)
El cuidado visual de Cenicienta permite aislar
múltiples planos como si de cuadros se tratasen
Por supuesto, la clave del éxito del film no radica en la historia como tal, sino en un fantástico equipo donde todo el mundo ha puesto su granito de arena, desde la dirección de Kenneth Branagh hasta el protagonismo de Lilly James. Curiosamente, ninguno de los dos era la primera opción de Disney (ni parecían, a priori, acertadas alternativas). Así, James (lanzada al estrellato por la deliciosa serie Downton Abbey) sólo logró el papel gracias a que Emma Watson, Gabriella Wilde, Saoirse Ronan, Alicia Vikander, Bella Heathcote y Margot Robbie no pudieron encajar el rodaje en sus agendas. En cuanto a la dirección, en un principio el estudio encargó el film a Mark Romanek, quien intentó dar al cuento una visión demasiado oscura y terminó apartándose del proyecto. Me pregunto qué esperaban los ejecutivos de Disney… ¿Acaso no habían visto su Nunca me abandones (2010)?

30 enero 2015

'Into the Woods': un musical de cuento en el corazón del bosque

Regular está siendo el recibimiento de Into the Woods en España. Pero no me sorprende, pues conjuga los tres géneros más tristemente infravalorados: musical, fantasía y comedia. Y, claro, hace falta ser fan de los tres (o, al menos, de los dos primeros) para disfrutar de la nueva película de Rob Marshall, adaptada por James Lapine a partir de su propio musical de Broadway, que le granjeó a él el Tony a mejor guion y a su compañero Stephen Sondheim el concerniente a mejor composición musical. Con éste último se reunió hace doce años Rob Marshall tras el éxito de Chicago (2002) —que obtuvo 13 nominaciones a los Oscars (incluyendo mejor dirección) y ganó 6 (incluyendo mejor película)— con la intención de llevar al cine uno de sus musicales, como Follies o Sweeney Todd. Y ahí empezó todo.

Lilla Crawford en Into the Woods (Rob Marshall, 2014)
Caperucita, Cenicienta, Jack (con sus habichuelas) y
Rapunzel coinciden en el bosque (into the woods)
Convencido de su idoneidad para el cándido Marshall, Sondheim le ofreció Into the Woods. El cineasta estuvo de acuerdo, pero el best-seller de Arthur Golden se puso en su camino, dando lugar a Memorias de una Geisha (2005). Y después llegaron Nine (2009) y Piratas del Caribe 4 (2011). Visto lo visto, Marshall habría hecho bien en centrarse en Into the Woods, pero necesitó tomarse su tiempo para asimilar tan potencial grandeza. Entonces, en 2011, en el décimo aniversario del 11-S, el cineasta escucho a Barack Obama dirigirse a las familias de las víctimas con un “No estáis solos… Nadie está solo” que le recordó inevitablemente a la conmovedora canción “No one is alone” del musical, así como al esperanzador mensaje del mismo. De ese modo, tras una década de auténticos bodrios que jamás debieron ver la luz, Marshall decidió que había llegado la hora de adentrarse en el bosque, un lugar donde buscar sueños, afrontar miedos, perderse… y reencontrarse.

14 julio 2014

La ‘Maléfica’ de Angelina Jolie: el lado oscuro de ‘La bella durmiente’

En 1959 Clyde Geronimi dirigió para Walt Disney la versión animada de La bella durmiente, popularizando a nivel mundial este cuento de la tradición oral europea. Son muchas las versiones de esta historia —entre otras, destacan las versiones del italiano Giambattista Basiel (Sol, Luna y Talía, 1634), Charles Perrault (La bella del bosque durmiente, 1697, versión en la que se basa el clásico Disney) y los alemanes Jacob y Wilhelm Grimm (Rosita de Espino, 1812)—, pero, hasta ahora, ninguna había indagado en uno de los personajes más intrigantes: la malvada Maléfica, a la que situé en sexta posición en mi top de los mejores villanos Disney.

'Maléfica' (Robert Stromberg, 2014)
La escena de la maldición es la más esperada del film
y una de las más poderosas del mismo
Este es precisamente el propósito de la nueva producción de acción real del estudio Disney, Maléfica (2014), la cual, al igual que las recientes Blancanieves y la leyenda del cazador (Rupert Sanders, 2012) y Oz: un mundo de fantasía (Sam Raimi, 2013), crea más devoción por las antagonistas de los cuentos que por sus heroína. Sin embargo, Maléfica es la primera que se atreve a convertir a la villana en la indiscutible protagonista, aunque, tal y como explicaré a continuación, lo hace con trampa (aprovecho para mencionar que, al contrario que la mayoría de mis artículos, éste destapará la trama del film por completo, así que desaconsejo su lectura a quienes todavía no hayan visto la obra).

29 junio 2014

Las 100 películas favoritas de Hollywood (que no las mejores)

Hollywood ha hablado y elegido sus 100 películas favoritas. Más de 2.100 productores, directores, agentes, etc. han seleccionado sus películas preferidas, y, como siempre, los comentarios no han tardado en llenar la red. Puesto que no es una lista de ‘mejores películas’, creo que toda crítica está fuera de lugar, pero sin duda es interesante comentar el resultado, ya que es una buena representación de los intereses actuales del séptimo arte. Veamos primero el listado completo, que he traducido y completado (añadiendo los directores) a partir de la publicación en la revista original ‘Hollywood Reporter’:

#1 El Padrino
La película más querida
1. El Padrino
(Francis Ford Coppola, 1972)
2. El mago de Oz 
(Víctor Fleming, 1939)
3. Ciudadano Kane 
(Orson Welles, 1941)
4. Cadena perpetua 
(Frank Darabont, 1994)
5. Pulp Fiction 
(Quentin Tarantino, 1994)
6. Casablanca 
(Michael Curtiz, 1942)

01 junio 2014

Las 50 mejores canciones Disney (películas de animación)

El gran éxito de “Let it go”, de la película Frozen, ha devuelto a las canciones Disney la magia y popularidad. Desde 1937 con Blancanieves y los siete enanitos, prácticamente no ha habido un film del estudio sin un par de canciones que recordar y éste ha acumulado ocho merecidos premios Óscar a mejor canción. Como fan de todas ellas, hoy he decidido dedicar un artículo a las 50 mejores.

El rey león (Rob Minkoff y Roger Allers, 1994)
El rey león fue el primer film con tres canciones
nominadas al Oscar, todas de Tim Rice y Elton John
50. “Les aristocats”, de Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970). Maurice Chevalier aporta su refinado estilo francés a esta agradable canción que da comienzo al primer film estrenado tras la muerte de Walt Disney.

49. “The unbirthday song”, de Alicia en el País de las Maravillas (Clyde Geronimi, Hamilton Luske y Wilfred Jackson, 1951). Todo un clásico, esta divertida canción tiene la ventaja de poder cantarse (casi) todos los días del año con carácter festivo.

31 enero 2014

Mejores villanos Disney

Las películas Disney no están exentas de críticas, pero pocos pueden rememorar su infancia sin ellas. Entre los muchos méritos de estos clásicos animados está la creación de villanos tan humanos como intrigantes, tan divertidos como aterradores, esenciales para que los héroes den muestra de su generosidad, valentía y buenos valores. Como fan eterno de estas películas de animación (a las que dediqué en su día el artículo “Siempre magia Disney”) y, por supuesto, de sus villanos, he decidido celebrar el estreno de Al encuentro de Mr. Banks, de John Lee Hancock, donde Tom Hanks encarna al mismo Walt Disney, con un alegre y distendido (aunque no carente de interesante simbolismo) ranking de los trece mejores malvados animados de esta factoría de sueños.

John Silver y Jim Hawkins en El planeta del tesoro
John Silver se convierte en una sorprendente
referencia paternal para el héroe Jim Hawkins
13. John Silver, de El planeta del tesoro (Ron Clements y John Musker, 2002). Voz original: Brian Murray. Aunque, al igual que la infravalorada película, John Silver no está entre los personajes más recordados, su importancia radica en ser el villano más humano de la factoría. Y no por su física, ya que es un ciborg (mitad humano, mitad máquina), sino por su profunda identidad. Obsesionado con encontrar un gran tesoro, Silver consigue pasar desapercibido como cocinero del barco dirigido por la capitana Amelie y, junto al adorable Morfo, desarrolla su traicionero y egoísta plan. Sin embargo, al conocer al joven Jim Hawkins, abandonado por su padre cuando era solo un niño, Silver no puede evitar enternecerse y embriagarse de un espíritu paternal muy humano que lo convierte en el villano más contradictorio, sorprendente y empático de todos los del estudio.

16 abril 2013

Grandes canciones de películas

La música y el cine son compañeras inseparables. A veces, recordamos más la melodía de una película que la propia película en sí. Pero no hay que confundir a la banda sonora con las canciones. La primera es compuesta de forma uniforme por un compositor y acompaña al film de principio a fin de forma envolvente pero humilde, mientras que cada canción es creada de forma distinta e introducida en un punto concreto de la trama (o, incluso, en los créditos) para convertirse en protagonista indiscutible del momento. Hoy voy a hablar de las canciones de cine, y, para que podáis disfrutarlas una y otra vez, enlazaré cada título de canción a la canción correspondiente.

Dreamgirls, canciones de películas
Dreamgirls es la perfecta plataforma para el lucimiento
de Jennifer Hudson y Beyoncé Knowles
Hoy en día, las canciones de cine forman parte del imaginario musical colectivo, trascendiendo en múltiples ocasiones a la propia película. ¿Alguien recuerda a la película Por fin ya es viernes (Robert Klane, 1978)? Probablemente no, pero ¿a que os suena la canción “Last dance”? Y ¿qué os suena más, New York New York o la película del mismo título de 1977 de Martin Scorsese? No obstante, no hace falta que la película se pierda en el olvido para que la canción tome vida propia. Tanto el film Armas de mujer (Mike Nichols, 1988) como la canción “Let the river run” son bastante memorables, y, sin embargo, pocos recuerdan que la segunda forma parte de la primera (de hecho, para muchos ahora es la canción de Mapfre).

08 marzo 2013

Defensa de 'Bambi', clásico Disney

En un principio, los 6 conejos iban a ser similares
emulando a los 7 enanitos, pero Tambor ganó fuerza

Demasiado a menudo oigo decir que “Bambi está sobrevalorada”, que “es un rollo” o que “es la peor de las películas Disney de la Era de Oro”. Además, el film sólo tiene un 6,5 de nota media en Filmaffinity, donde son los propios usuarios los que deciden; no miro a nadie, pero Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970) tiene la misma nota... En Rotten Tomatoes, los críticos le dan un 91%, pero los usuarios solo un 72%. Para colmo, es el único film de la Era de Oro de Disney no incluido entre las “1001 películas que hay que ver antes de morir”. ¿Qué tiene todo el mundo contra esta película? Reconozco que Bambi (David Hand, 1942) no es precisamente mi película preferida, pero creo que sólo la infravaloran los que no se han parado a pensar en ello. Por eso, aunque ya dediqué un artículo a Disney en general ("Siempre magia Disney"), hoy dedico mi blog a este clásico de la animación que ha marcado las infancias de muchos de nosotros. Además, es mi cumpleaños y me merezco un artículo especial.


Las bellas escenas de la vida en el bosque envuelven
la historia del cervatillo Bambi con poesía
En 1933, Sidney Franklin, productor y director de la Metro-Goldwyn-Mayer, compró los derechos de la novela Bambi, una vida en el bosque (1923), del austriaco Felix Salten, con la intención de convertirla en una película de acción real. Sin embargo, tras años de experimentación, decidió que esto era imposible y vendió los derechos a Walt Disney en abril de 1937. A fin de cuentas, contar con animales en un rodaje era todavía algo complicado y, de hecho, pasarían más de veinte años hasta que un ciervo fuera protagonista de un rodaje en la fallida Mansiones verdes (Mel Ferrer, 1959).

"¡Esto es oro puro!", exclamó
Disney al ver esta escena
Pero Walt Disney, mago de la animación, tenía un plan distinto y empezó a trabajar en la adaptación en seguida, con la intención de convertir a Bambi en el segundo largometraje del estudio. Sin embargo, la dureza de la historia original no parecía muy apropiada para el estilo de Disney, lo que, unido a las dificultades para animar ciervos de forma realista (ya aparecen algunos en Blancanieves y los siete enanitos (David Hand, 1937), pero su animación es más adorable que creíble…, de hecho, en palabras de Eric Larson, estaban animados como “grandes sacos de flores”), dejó la producción en espera.

La estructura y el movimiento de ciervos reales fueron
estudiados a fondo por el equipo para alcanzar realismo
En 1938, el estudio empezó a trabajar en los storyboards de Bambi, pero la atención requerida por la experimental Fantasía (1940) volvió a retrasar su producción, que dio por fin comienzo el 17 de agosto de 1939. No obstante, los cambios que atravesaba el estudio en los ámbitos de personal, localizaciones y metodología de trabajo hicieron que los progresos fueran bastante lentos.

La elaboración del guión fue bastante costosa, ya que una obra para adultos debía convertirse en una historia para niños que no perdiera el espíritu original de la novela. Una de las aportaciones clave fue la creación del conejo Tambor y la mofeta Flor, los simpáticos amigos del protagonista. Además, se tomó la decisión de no mostrar al hombre en ningún momento, así como de omitir la escena de la muerte de la madre de Bambi. En julio de 1940 el guión estaba terminado y Bambi había pasado de corzo a ciervo de cola blanca, ya que el corzo de la novela original (ambientada en Europa) no habita en Norteamérica.

Esta pintura en óleo refleja el misticismo que envuelve
al padre de Bambi, príncipe del bosque
Ahora llegaba lo más difícil: la animación. Disney quería animales realistas, con lo que pidió al pintor del reino animal Rico LeBrun que diera clases magistrales a sus animadores sobre morfología animal. Los animadores visitaron también el zoo de Los Angeles e incluso un pequeño zoo fue construido en el estudio para que todos los trabajadores de Bambi pudieran observar a los animales de cerca. Aunque la anatomía de los personajes fue exagerada a propósito para darles mayor personalidad, esto no habría dado el mismo resultado de no haber contado con una base creíble. Trabajar en Bambi supuso para todos un enorme aprendizaje que reflejarían los posteriores films del estudio, para los que los animales siempre han sido clave.

Tyrus Wong es el artífice de la acertada
estética impresionista del film
Por otro lado, los decorados del film fueron inspirados por paisajes del este de EE.UU., donde uno de los artistas más conocidos del estudio, Maurice “Jake” Day, pasó varias semanas estudiando y fotografiando la flora y la fauna. No obstante, añadió tanto detalle a los dibujos que comprobó que estos quitaban protagonismo a los personajes. La solución vino del animador chino Tyrus Wong, cuyas pinturas impresionistas convencieron a Day para recomendarle como director de arte del film. La técnica de Wong era transmitir la esencia del bosque sin dibujarlo por completo. Así, mientras Bambi y sus amigos están dibujados con líneas marcadas y tonos bien definidos, los fondos son a menudo una combinación de colores y formas abstractas que, no obstante, nos transmiten la idea del bosque con gran belleza. El bosque es un lugar donde la vida fluye a raudales pero tiene la habilidad de esconderse cuando vamos en su busca y las pinturas al oleo son perfectas para mantener esa sensación de misterio. La escena más difícil de rodar fue el travelling inicial, con el que la cámara nos da la bienvenida a la vida en el bosque, para el que se recurrió a nueve niveles de pintura sobre placas de cristal.

Como público, descubrimos las maravillas del bosque
al mismo tiempo que el joven Bambi
Debido a la II Guerra Mundial, Pinocho (Ben Sharpsteen y Hamilton Luske, 1940) y Fantasía (1940) no tuvieron el éxito de taquilla esperado y acercaron al estudio a la ruina, lo que forzó a Disney a recortar varias escenas de Bambi para reducir costes. La propia Bambi supuso pérdidas en su estreno en 1942 (1,64 millones de dólares a partir de 1,7 millones de presupuesto): sin duda los tiempos de guerra eran bastante inoportunos para reivindicar la vida del bosque. Las críticas fueron regulares e incluso hubo alguna protesta por el negativo tratamiento de la caza en el film. Al igual que Blancanieves, Pinocho y Dumbo (Ben Sharpsteen, 1941), la película alcanzó tres nominaciones a los Oscar en categorías sonoras (no sin razón: apenas 900 palabras de diálogo hacen de Bambi la película con menos diálogo del estudio, lo que convierte al sonido en un elemento clave): mejor banda sonora, mejor canción (Love is a song) y mejor sonido, pero no ganó ninguna de ellas.

Para la escena del hielo se contó con actores humanos
que sirvieran de ejemplo para los movimientos
Está claro que las canciones de Bambi no pueden competir con las pegadizas melodías de sus predecesoras, pero los alegres cantos y dulces tonos de Edward Plumb y Frank Churchill, que combinaron instrumentos musicales con sonidos de la naturaleza, eran muy acordes como banda sonora del bosque. De hecho, la película es sin duda un canto de vida y de amor por los bosques, gracias al agudo diseño de la vida en estos. Desde la mamá perdiz con sus hijos en línea hasta las hojas balanceándose con el viento otoñal, todos los detalles de Bambi transmiten un mensaje defensor de las maravillas naturales que a menudo nos perdemos por no estar atentos. Y, aunque en su momento el papel del hombre como villano fue muy mal visto, hay que reconocer que no hay mayor enemigo de los bosques que nosotros mismos: la caza y la tala de árboles han supuesto y siguen suponiendo un ataque a la vida en muchos rincones del planeta.

Bambi aprende a estar alerta en la desprotegida pradera,
una de las últimas lecciones de su madre
Sin embargo, lo más bello de la historia del cervatillo Bambi es cómo refleja el ciclo de la vida y de cómo ésta siempre sigue su curso. Bambi ve la luz en primavera, con la alegría de los cantos de los pájaros y la emoción por descubrir este mundo; es una época de felicidad y carente de complicaciones en la que el bosque es hermoso y apacible. En verano, el personaje empieza a comprender que la vida tiene sus cambios y nada permanece del mismo modo para siempre; es un tiempo de maduración y descubrimiento de valores como la sabiduría (representada por el viejo Búho), la amistad (el conejo Tambor y la mofeta Flor) y el amor (la cervatilla Falina); además, Bambi ve a otros miembros de su especie y descubre la historia de su emblemático y misterioso padre, príncipe del bosque, y empieza a conocer la idea de “responsabilidad”: él podría ser el príncipe en un futuro. El otoño es una época de descubrir los peligros de la vida en la que Bambi aprende a temer al hombre y que la existencia no es tan sencilla como creía, mientras que el duro y frío invierno supone la confirmación de que sus miedos no eran infundados: su madre cae bajo el fuego del hombre y Bambi se encuentra con que la vida, tal y como la conocía, ha perdido su sentido.

El búho es símbolo de sabiduría, algo que retomaría
Tod y Toby cuarenta años después
Pero lo más hermoso de todo es que el mundo tiene preparada una sorpresa: el invierno no es el final y, tras él, llega de nuevo la primavera. La nieve da paso a las flores y el aparentemente imborrable dolor puede desaparecer. Bambi nunca olvidará a su madre, pero el ciclo de la vida le ha demostrado que la primavera siempre sigue al invierno, que los buenos y los malos momentos siempre están alternándose y que todo puede superarse.

Varias generaciones han llorado la muerte de la madre de Bambi y muchos se han preguntado: “¿Era realmente necesario?”. Después de todo, es una película para niños, y varias de las obras de Disney han cambiado sus finales originales para ser más apropiadas para ellos. Pero, aunque nos cueste aceptarlo, la muerte de la madre de Bambi sí es necesaria. No hay mayor temor en un niño que el perder a su propia madre. Ver al protagonista de su película favorita sobrellevar tal dolor y superarlo es muestra de que la vida, aunque dura y trágica en ocasiones, nos ha dado el valor de subsistir sin importar las circunstancias.

Mientras crece, Bambi descubre que hay otros seres
distintos a él atravesando los mismos cambios vitales
Y, claro, luego está la aventura del crecer, clave del cine de animación y visible más que nunca en Bambi. Al principio, Bambi está desamparado ante la vida y se refugia en su madre ante cualquier novedad. Los propios Tambor y Flor le asustan porque suponen algo nuevo para él. No obstante, con el paso del tiempo aprende a distinguir amigos de enemigos y encuentra apoyo en el pequeño conejo y la tierna mofeta. Algo similar sucede con la cervatilla Falina: la primera vez que se ven, Bambi siente una mezcla de admiración y rechazo y nosotros mismos vemos con malos ojos a un personaje que, aparentemente, busca privar a Bambi de su pureza e inocencia. Pero, cuando el ciclo de la vida vuelve al principio, Bambi y Falina se encuentran de nuevo y la situación es distinta: ambos han crecido y cambiado. Tanto Falina como nosotros somos conscientes de que hay algo diferente en Bambi, una madurez y una sabiduría que el dolor y las necesidades de salir adelante han dejado en él. Al final, es el propio Bambi el que se convierte en un héroe, sobrevive a sus propios miedos de la infancia (el hombre) y se gana el orgullo de su padre. Ya es el príncipe del bosque.

Al conocer a Falina, todo tipo de sentimientos pasan
por la mente de Bambi, quien ve que no está solo
Bambi no fue un éxito en su día, pero desde entonces ha vuelto a los cines en seis ocasiones (1947, 1957, 1966, 1975, 1982 y 1988) y ha sido todo un éxito de ventas desde su estreno en vídeo en 1989 y en DVD remasterizado en 2007. Además dio lugar a una insustancial pero exitosa secuela centrada en la relación de Bambi con su padre: Bambi 2, el príncipe del bosque (Brian Pimental, 2006). En junio de 2008, el American Film Institute colocó a Bambi como la tercera mejor película animada estadounidense de todos los tiempos, solo por detrás de Blancanieves y los siete enanitos y Pinocho. El propio Walt Disney la calificó como su película preferida de todas las de su estudio. Yo confío en que mis hijos rían con Shrek (Andrew Adamson y Vicky Jenson, 2001), se sorprendan con El viaje de Chihiro (Hayao Mitazaki, 2001) y vivan aventuras con Buscando a Nemo (Andrew Stanton y Lee Unkrich, 2005), pero espero que descubran el amor por este mundo y el significado de la vida con ese pequeño clásico que es Bambi. Recordad: el invierno siempre va seguido de la primavera.



© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

14 octubre 2012

Siempre magia Disney


La cómica Enredados supone la adaptación del 
estilo clásico al mundo actual
Estas Navidades llega a las pantallas ¡Rompe Ralph! (Rich Moore, 2012), sobre un villano de videojuego que se escapa porque ansía ser el héroe. Pero los estrenos de películas Disney ya no son lo que eran: muchos han perdido la fe en este querido estudio. No obstante, la reciente Enredados (Nathan Greno y Byron Howard, 2010), con personajes entrañables y canciones pegadizas, nos devolvió la esperanza de que la magia Disney no se ha perdido. Millones de personas, sin importar su edad, han disfrutado de las películas Disney a lo largo de los años y siguen haciéndolo día tras día. Por eso hoy me propongo repasar la trayectoria de los clásicos Disney para soñar con sus personajes e historias una vez más.
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