19 septiembre 2019

30 bandas sonoras muy especiales (Aniversario del blog VI)

Este año tiene lugar el séptimo aniversario de este espacio y para celebrarlo he decidido seleccionar 30 películas cuya música es, por un motivo u otro, especial para mí. Como sucedía con mis listados de películas, directores, actores, actrices y canciones, este no debe verse como una selección de las mejores bandas sonoras de la historia del cine, sino que se limita a albergar mis favoritas desde la pura subjetividad.

Expiación (2007)
Expiación (2007)
30. Carol (Todd Haynes, 2016). Música de Carter Burwell. Elegante y envolvente, la música de este melodrama de época habla por sí sola, sirviendo de perfecto acompañamiento para las miradas de las enamoradas, y no siempre sinceras, protagonistas.

29. La teoría del todo (James Marsh, 2014). Música de Jóhann Jóhansson. Este académico biopic conjuga los misterios del universo con los del amor, creando un paralelismo hermoso que debe mucho a la maravillosa música que lo acompaña.

31 agosto 2019

El poderío del cine chino: Bi Gan, Zhangke Jia, Hu Bo y Zhang Yimou

Este año no hay cinematografía más sorprendente que la china, que nos ha regalado nada más y nada menos que cuatro obras maestras llenas de capas psicológicas y posibles lecturas. Todas ellas pertenecen en realidad al 2018, que fue cuando yo tuve la posibilidad de verlas los festivales de Toronto y San Sebastián, pero no han visto la luz comercialmente a nivel internacional hasta este año, que será por tanto cuando poblarán los clásicos listados de recomendaciones.

Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan
Largo viaje hacia la noche, de Bi Gan
Por sí sólo, el largo plano secuencia en 3D con el que concluye Largo viaje hacia la noche (Di qiu zui hou de ye wan, 2018) es la experiencia cinematográfica del año y una de las más impresionantes de la historia del séptimo arte. Sin duda tiene truco, pero, a diferencia de Birdman (Alejandro G. Iñárritu, 2013), aquí no se nota. No lo suficiente, al menos, para que el espectador sea extraído de tan evocador viaje de sensaciones. De prodigiosos planos secuencia vive también An Elephant Sitting Still, (Da xiang xi di er zuo, 2018) cuyas cuatro horas se hacen cortas gracias al matizado retrato de todos sus personajes, unidos por el deseo de ver con sus propios ojos un elefante que, ajeno a los problemas del mundo, se limita a esperar... Pero, ¿qué? Quién sabe, ¿qué esperan en el fondo los personajes de Sombra (Ying, 2018) más allá de proteger su honor a toda costa? ¿Redención? Quizá sí, al igual que los de las cintas previamente citadas. Quizá lo busquen también los mafiosos protagonistas de La ceniza es el blanco más puro (Jiang hu er nv, 2018), si es que no han renunciado a ella.

17 junio 2019

'Sauvage': animal herido, chapero

Pese a la creciente visibilidad del colectivo gay, la prostitución masculina parece seguir al margen de la sociedad, quizá a raíz de la privacidad que suele exigir la clientela. ¿Pero cómo es realmente la vida de un chapero? Las respuestas varían, pero pocos tienen siquiera alguna en la mente. En su extraordinaria ópera prima, el francés Camille Vidal-Naquet retrata a uno de ellos: el sensual pero desarraigado Léo, cuya vida ficticia no debe tomarse de referencia pero sí sirve para ir más allá de la objetivación del cuerpo y hasta el alma que este modo de vida acarrea. Sin prejuicio alguno, Sauvage (2018) derriba barreras entre la prostitución masculina (o, al menos, quienes la ejercen) y la sociedad contra la que el propio título se rebela. Y lo hace de un modo difícil de olvidar.

Félix Maritaud, Sauvage
El sexo es omnipresente en Sauvage,
pero desde perspectivas opuestas
Léo (Félix Maritaud) ha optado por una vida que dista de lo que la mayoría consideraría vida siquiera, no pretendiendo la película explicar su motivación más allá de una evidente necesidad interna e imperante de seguir viviendo del único modo que parece conocer, o sea, de sobrevivir: cualquier salida se antoja inviable, lo que vuelve el visionado tan frustrante como la existencia misma. El descarnado y naturalista trabajo fotográfico del también primerizo Jacques Girault sigue al introspectivo personaje como si de su propia sombra se tratara, retratándolo como un animal herido que, al igual que cualquier perro callejero, tan sólo desea algo de cariño, pero no necesariamente de quien puede granjeárselo. La generosidad con que ofrece no ya su cuerpo sino incluso su corazón es devastadora. 

31 marzo 2019

'Dolor y gloria': puro Almodóvar

Detestado e idolatrado a partes iguales, Pedro Almodóvar es sin lugar a dudas el creador más emblemático de la cinematografía española, con lo que cada uno de sus hasta ahora veintiún estrenos ha constituido toda una efeméride. Sin embargo, desde aquella vuelta a los orígenes que representó Volver (2006), ninguna de sus producciones había estado a la altura de clásicos como Entre tinieblas (1983), La ley del deseo (1987), ¡Átame! (1989), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), Todo sobre mi madre (1999) o Hable con ella (2002); al menos, desde el punto de vista de quien firma estas líneas. Todas eran interesantes y entretenidas (sí, incluso Los amantes pasajeros, 2013), pero faltaba algo que por fin hemos recuperado con Dolor y gloria (2019), otro retorno al pasado en el que, tal y como ya hizo con La mala educación (2004), el manchego remueve más que nunca sus propios recuerdos.

Antonio Banderas en Dolor y gloria
Antonio Banderas ofrece en Dolor y gloria
la mejor interpretación de su carrera
Dolor y gloria entrelaza dos momentos de la vida de Salvador Mallo, álter ego de Almodóvar al que da vida en su etapa infantil, en unos años 60 de (auto)descubrimiento, el debutante Asier Flores (actor nato, según el realizador) y en su etapa adulta, cuando ya en los 80 es un cineasta atosigado tanto por el dolor físico como por el que acarrea su memoria, un magnífico Antonio Banderas. Que hay mucho de Almodóvar en el personaje es evidente, y no sólo porque los unen época, carácter y hasta estética, sino porque la salud del propio cineasta atravesó hace poco un mal momento tras el que, para bien y para mal, no ha vuelto a ser el mismo. En la que constituye sin duda su mejor interpretación hasta la fecha (el Goya por fin será suyo, no hay duda), Banderas desborda significado con cada gesto, invitándonos a evocar un pasado confeccionado a partes iguales por la remembranza y la imaginación del propio Almodóvar. La escena en que nos mira desde esas aguas donde parece sumergirse en busca de consuelo es sencillamente mágica... y es sólo la primera.

25 febrero 2019

Premios Oscar 2019: mediocridad para el libro de los records

La 91ª edición de los Premios Oscar será recordada como un auténtico horror por partida doble. Para empezar, la gala fue tremendamente cutre, aburrida e impersonal, no logrando la Academia compensar la falta de maestro de ceremonias pese a que las siempre ingeniosas Amy Poehler, Tina Fey y Maya Rudolph nos hicieran olvidarla por un momento con su discurso inicial. Para seguir, el palmarés es tan esperpéntico como populista, exento por completo del prestigio del que luego busca presumir. Tanto el evento como los premios en él repartidos se cuentan, de hecho, entre los peores de la historia de esta mítica entidad... y eso que varios de sus records son dignos de celebración.

Malek, Colman, King y Ali, Premios Oscar 2019
Tres de los cuatro intérpretes premiados
lo fueron por personajes LGTB
Dos películas harto facilonas han triunfado a nivel cualitativo y cuantitativo. Así, Green Book, de Peter Farrelly sí, el codirector de Dos tontos muy tontos (1994) y Algo pasa con Mary (1998) se ha llevado los reconocimientos a mejor película, guion original y actor de reparto (Mahershala Ali, quien ya ganó hace dos años con Moonlight (2016) y es por tanto el segundo intérprete negro con dos estatuillas en su haber, tras Denzel Washington), continuando la tradición reciente de vencedoras con colecta escasa. En número de menciones la supera Bohemian Rhapsody, biopic de Freddy Mercury que dirigió Bryan Singer hasta que fue despedido por su conducta pasota y acosadora en el que han recaído tres premios técnicos ya acostumbrados a ir de la mano (montaje, mezcla de sonido y montaje de sonido), además del esperado reconocimiento a Rami Malek, actor de nombre y ascendencia egipcia que brilla bastante más en la serie Mr. Robot. Ambas películas, además, están envueltas en polémica a propósito tanto de su escasa verosimilitud histórica como del tratamiento reaccionario que, con supuestas buenas intenciones, dan al racismo y la homofobia, algo que quizá pueda perdonarse a Green Book por tratarse de una (divertidísima) comedia pero no a la supuestamente seria Bohemian Rhapsody (la cual, por cierto, terminó Dexter Fletcher, quien estrena pronto otro biopic musical: Rocketman, sobre la vida de Elton John).
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