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14 septiembre 2017

Los horrores de ‘It’ (cómo vencerlos)

«Si ser un niño es aprender a vivir, entonces ser adulto es aprender a morir», reza uno de los mejores pasajes de It (1986), la icónica novela de Stephen King que acaba de ser llevada a la pantalla grande por todo lo alto por el argentino Andrés Muschietti, director de Mama (2013), con la popular serie Stranger Things (2016) como maravilloso referente. Tan potente frase no aparece en la película, pero su ímpetu está presente en ella de principio a fin, sirviendo It (2017; primera mitad de un prometedor díptico que será zanjado en 2019) como una de las mejores representaciones audiovisuales que se recuerdan sobre los miedos infantiles y la pérdida de la inocencia.

Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff y Finn Wolfhard en It (2017)
¡Bravo por el trabajo de casting de It!
Bellamente escrito por Chase PalmerGary Dauberma y Cary Fukunaga, el guion de It muestra a una deliciosa pandilla de amigos enfrentados al aterrador payaso Pennywise (un magníficamente inquietante Bill Skarsgård apoyado en el gran trabajo de los departamentos de maquillaje y efectos visuales), cuya maldad parece remontarse a eones atrás. Empero, tan entretenida como emocionante, esta aventura paranormal es prácticamente un juego comparada a los horrores que estos viven en el día a día. Así, sea por ser negro, por ser gordo, tartamudo o asmático, por llevar gafas o por cargar con falsas acusaciones de lujuria sobre los hombros, todos y cada uno de ellos son presa de un acoso diario dispuesto a mermar su autoestima precisamente en el momento de forja de la misma. Además, lejos de tener el efecto protector que se espera de ellos, sus progenitores no hacen sino amplificar el horror, bien a modo de maltratadores o acosadores sexuales, bien ejerciendo una sobreprotección colmada de prejuicios o directamente no haciendo nada de nada por comprender a quienes tan necesitados están de referentes (que ellos no sean capaces siquiera de ver los estragos del payaso no es en absoluto baladí). Los jovencísimos Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff y Finn Wolfhard (protagonista de la mentada Stranger Things en un rol diametralmente opuesto) conforman el genial septeto principal con la perfecta mezcla de inocencia y ternura, heredando el carácter hipnótico de las estrellas juveniles de los 80 y atrapando al espectador desde el primer momento como individuos perfectamente definidos pero también como piezas imprescindibles de un grupo de supuestos “losers” con el que el espectador se identificará desde el comienzo.

19 mayo 2017

'Personal Shopper': los fantasmas de una generación en busca de sentido

Entre las películas más diferentes y arriesgadas de la temporada se encuentra Personal Shopper (2016), con la que el realizador Olivier Assayas y la actriz Kristen Stewart vuelven a colaborar tras la reflexiva Viaje a Sils Maria (2014), por la que la segunda se convirtió en la primera intérprete norteamericana en alzarse con el César de la Academia del Cine Francés (a mejor actriz secundaria), dejando atrás definitivamente su espantosa "etapa Crepúsculo". Pese a dividir a la prensa a su paso por Cannes, Olivier Assayas dejó el certamen con el premio a mejor dirección, al cual había optado sin éxito en cinco ocasiones previas. Y es que, aunque el deliberadamente extraño guion del propio cineasta puede resultar frustrante, la dirección es tan inquietante como elegante, desembocando en una de una propuesta inolvidable.

Kristen Stewart en Personal Shopper
De la noche a la mañana, Stewart se ha convertido en
una de las estrellas más interesantes del momento
La trama de Personal Shopper no podría ser más peculiar: Maureen, una joven estadounidense hipnóticamente encarnada por Stewart, empieza a recibir extraños mensajes anónimos mientras trabaja en París a cargo del guardarropa de una celebridad, única forma que ha encontrado de pagar su estancia mientras espera una manifestación del espíritu de Lewis, su hermano gemelo (con quien pactó que el primero que muriera contactaría con el otro desde el más allá). La joven se encuentra en la ciudad más bella del mundo, pero es incapaz de disfrutarla al haber de rendir cuentas en todo momento a una jefa caprichosa: "me paso el día haciendo cosas que, no sólo no quiero hacer, sino que me impiden hacer aquellas que realmente quiero hacer", exclama la chica, en un grito de socorro que podría perfectamente proferir la Generación del Milenio en su conjunto. Para colmo, la única parte interesante de su trabajo (probarse las prendas de ropa a la hora de decidir cuáles adquirir) está prohibida, lo cual la vuelve aún más llamativa; que Maureen prefiera saltarse las normas no es baladí: harta de que le digan qué (no) puede hacer, la juventud contemporánea está decidida a sacar el máximo partido a la existencia, luchando por dejar atrás el inevitable carácter conformista de los relativamente más duros tiempos de sus progenitores. En el pasado, se instaba a la población a mantener los pies en la tierra; ahora, se nos insta a soñar despiertos, aun cuando no siempre haya recompensa para los valientes soñadores. Maureen fantasea con otra vida, incluso con ser otra persona, lo que dota las escenas en que opta por probarse sugerentes vestidos ajenos de enorme poder: de pronto, es otra persona, aunque no necesariamente quien desea ser.

21 abril 2017

Crónica del 35º Festival de Cine Fantástico de Bruselas (BIFFF)

El Brussels International Fantastic Film Festival (BIFFF) fue creado en 1983 como refugio para el cine de género y se ha convertido con el paso de los años en uno de los eventos cinematográficos más disfrutables para los amantes del terror, la fantasía, la ciencia-ficción y el thriller, quienes se enfrentan a películas de todos los rincones del mundo sin prejuicios, dispuestos a pasárselo en grande sea cual sea el producto que tienen delante; eso sí, a veces a costa del mismo. Así, raro es el visionado que no va acompañado de risas constantes (sin necesidad de ser una comedia), comentarios ingeniosos (o no tanto) y gritos ya archiconocidos tales como “¡la puerta!” cada vez que una puerta queda abierta seguido de “¡gracias!” si alguien la cierra, “¡esto sí que es una buena película!” cuando algún personaje se desnuda y el estelar “¿pero por qué es tan malvado?” seguido de un “¡porque sí!” cada vez que algún personaje se pasa de la raya en lo que a maldad se refiere (sea por castigar una madre a su hijo o por asesinar su hijo a toda su clase, poca diferencia hay), así como besos al aire si dos personajes cualesquiera se acercan demasiado, tosidos cuando alguien enciende un cigarro, aullidos cada vez que la luna llena hace su aparición y aplausos tanto durante los créditos iniciales (desde el director hasta el maquillador) como cada vez que la cámara se regodea ante un paisaje. Todo ello, claro está, en francés con algunos retazos de holandés, como es habitual en la capital europea.

Mon Ange, de Harry Cleven
Mon Ange, de Harry Cleven
Esta descripción sonará a los cinéfilos españoles asiduos a certámenes patrios como el Festival de Cine de Sitges o la Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid, pero ciertamente el BIFFF alcanza niveles excesivos de gamberrada, en especial durante sus sesiones nocturnas. Así, el visionado de Autopsia de Jane Doe, de Andre Øvredal, donde padre e hijo analizan un cadáver lleno de sorpresas, contó con una banda sonora extra de gritos y risas a partes iguales hasta el punto de que no siempre fuera sencillo entender los reveladores diálogos. Receptora del Gran Premio del Jurado del pasado Festival de Sitges (donde la extraordinariamente original Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, centrada en la extraña relación homoerótica entre Paul Dano y el cadáver flatulento de un sorprendente Daniel Radcliffe, se alzó con el galardón principal), la cinta posee una primera parte excelente que juega con el terror figurado, pero, conforme pierde la sutileza, tiende hacia la convencionalidad. Tan alocado ambiente resulta idóneo para disfrutar proyectos de acción descerebrada al estilo de la india Psycho Raman, de Anurag Kashyap, o la indonesa Headshot, de Kimo Stamboel y Timo Tjahjanto, pero no tanto de cara a enfrentarse a una obra tan delicadamente sensorial como la belga Mon Ange, de Harry Cleven, un bellísimo romance entre un chico invisible y una chica ciega convertido en un verdadero canto de amor a los sentidos gracias especialmente a la onírica fotografía de Juliette Van Dormael (nominado al pasado Spotlight Award del Sindicato de Directores de Fotografía).

06 marzo 2017

Crónica de la 14ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid

La Muestra Syfy de Cine Fantástico es uno de los eventos cinematográficos más divertidos e icónicos de nuestro país. No tanto por las películas —que también—, sino por el ambiente único que se respira en el Palacio de la Prensa durante sus cuatro días, una singular combinación de amor cinéfilo y ensoñación friki impulsada por el involucrado público —ver una película en la Muestra Syfy es verla en compañía, pues ninguna proyección se libra de comentarios ocurrentes (o no tanto), risas estridentes y bromas internas— y, claro está, la presentadora Leticia Dolera, quien, consciente de que la mayoría de espectadores son hombres heterosexuales, aprovecha cualquier ocasión para reivindicar el feminismo, hasta el punto de bautizar la 14ª Muestra Syfy como “la Muestra feminista”.

Kong: La isla calavera
Kong: La isla calavera es la primera favorita a los
próximos Oscars a montaje de sonido y efectos visuales
Pese a la caída a última hora de la vencedora del último Festival de Sitges (Swiss Army Man, de Dan Kwan y Daniel Scheinert, una película maltratada por su propia distribuidora, que extrañamente no es otra que la Disney), la programación de la 14ª Muestra Syfy ha resultado muy interesante. El evento dio comienzo por todo lo alto con la que probablemente sea la mejor película de la saga X-Men hasta la fecha: Logan, de James Mangold. Contagiada por el espíritu distópico-existencial de Mad Max: Furia en la carretera (George Miller, 2015), esta cinta presenta a un Lobezno desorientado, vulnerable y apesadumbrado al que Hugh Jackman dota de más humanidad que nunca. El resultado es tan visceral como conmovedor: una pausada road movie que sirve de evocador crepúsculo para una saga que ha vivido demasiados altibajos. Por su parte, la obra de clausura, Kong: La isla calavera, de Jordan Vogt-Roberts, constituye el último éxito de la encomiable tendencia de Hollywood de encargar ambiciosas superproducciones a realizadores independientes de cara a que el cine comercial no esté exento de personalidad. Así es como el joven director de la encantadora Los reyes del verano (2013) ha creado lo mejor que ha protagonizado el simio gigante desde su creación en 1933. Tom Hiddleston, Brie Larson, Samuel L. Jackson, John Goodman y John C. Reilly protagonizan una mística aventura al más puro estilo clásico con tintes de Apocalypse Now (Francis Ford Coppola, 1979) y Jurassick Park (Steven Spielberg, 1993). El buen ritmo de un guion que fusiona aventura, terror y comedia y la fascinación de unos efectos visuales cuyas prodigiosas criaturas harán las delicias de los amantes de la naturaleza dan como resultado uno de los grandes entretenimientos del año, además de un siempre necesario canto animalista y antibelista.

01 febrero 2017

La fascinación por el cine zombi

Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016)
Train to Busan es una de las revelaciones del año
El último Festival de Sitges acogió dos nuevas joyitas del cine de zombis: la surcoreana Train to Busan (Yeon Sang-ho, 2016) y la británica Melanie. The Girl With All the Gifts (Colm McCarthy, 2016), ambas en cartelera. La primera recurre a un ritmo trepidante para contar algo mil veces visto (la expansión de un virus letal, en este caso por Corea del Sur) como nunca lo hemos visto (centrando gran parte de la acción en un tren KTX que viaja de Seúl a Busan, lo que hace lleva a irremediablemente en Rompenieves (Bong Joon-ho, 2013), el último taquillazo del cine surcoreano), sorprendiendo al espectador en todo momento sin dejar de jugar con los clichés del género, mientras que la segunda apuesta por un tempo más pausado y sosegado que sume al espectador en un sueño posapocalíptico verdaderamente inteligente. Train to Busan se alzó con los premios concernientes a mejor director y mejores efectos visuales; Melanie. The Girl With All the Gifts, con el relativo a mejor actriz para la debutante Sennia Nanua, quien encarna al miembro más especial de una generación nacida mitad “hambrienta”, mitad humana. El éxito internacional de crítica y público de ambas producciones nos recuerda que el cine de zombis todavía tiene mucho que contar.

27 noviembre 2016

'The Neon Demon': la polémica oda a la belleza de Nicolas Winding Refn

La última película del siempre polémico Nicolas Winding Refn (de pronto también conocido como NWR), The Neon Demon (2016), es tan difícil de ver como de comentar, lo que explica la mezcla de abucheos y aplausos que recibió a su paso por el Festival de Cannes, emulando así el recibimiento de su previa Solo Dios perdona (2013). Curiosamente, un par de años antes el realizador danés dejó el prestigioso certamen con el galardón concerniente a mejor dirección bajo el brazo gracias a Drive (2011), cinta que constituyó, no sólo su salida —por el momento definitiva— de su Dinamarca natal —donde había destacado con cintas como Pusher (1995) o Valhalla Rising (2009)—, sino también su producción más aclamada hasta la fecha, la clase de éxito que prácticamente da carta blanca a su creador para hacer lo que le venga en gana a partir de él.

Recién cumplidos los 18 años, Fanning ha alcanzado
con The Neon Demon la madurez en todos los sentidos
Inspirados por la asesina en serie Elizabeth Báthory (1560-1614), las debutantes Mary Laws (autora estadounidense) y Polly Stenham (dramaturga británica) y el propio realizador confeccionaron un guion que parte de la clásica premisa de la joven inocente que trata de abrirse un camino en Hollywood para desembocar poco a poco en una auténtica locura audiovisual capaz de dejar patidifuso al  crítico más versado. Así describe el realizador el casi azaroso proceso creativo: “decidí que ya había hecho suficientes películas sobre hombres violentos y quería hacer una sólo con mujeres, con lo que escribí esta historia porque mi mujer estaba harta de Asia y, de dejar Copenhague, sólo aceptaría Los Ángeles. Fui allí y di con esta absolutamente fantástica mujer llamada Elle Fanning para encarnar a la protagonista”. Acostumbrada a cándidos personajes en cintas comerciales como Super 8 (J. J. Abrams, 2011) o Maléfica (Robert Stromberg, 2014), la hermana de Dakota Fanning ha dado con su  papel de madurez de forma tan brusca como satisfactoria, apoderándose del film desde esa primera escena donde vemos su rostro y sus hombros inquietantemente maquillados, a modo de premonición de los espantos que su bello cuerpo soportará durante el resto del film. Decir que la joven está absolutamente radiante es poco, ya que devora la pantalla tanto en su vertiente más frágil y hermosa como en los momentos donde el relato le exige un carisma más turbador.

02 septiembre 2016

'No respires'... (O no lo harás más.)

Cuenta Federico Álvarez que subió su cortometraje Ataque de pánico (2009), de apenas 300 dólares de presupuesto y 5 minutos de duración, a Youtube un jueves, y al lunes siguiente tenía su correo electrónico lleno de ofertas de Hollywood. A las pocas semanas, Sam Raimi le ofreció un contrato de exclusividad que lo llevaría a dirigir el remake de su propia Posesión Infernal (1981), dando lugar al interesante film homónimo del 2013, así como el thriller No respires (2016), idea que el realizador uruguayo decidió llevar a cabo por encima de otras propuestas más colosales pero menos personales. Siendo objetivos, poco hay en Ataque de pánico más allá de sorprendentes efectos especiales, pero no por ello deja de ser la labor de Fede Alvárez digna de nuestros aplausos considerado los escasísimos medios con los que logró ponerse a la altura de las superproducciones huecas de Michael Bay o Roland Emmerich. Vamos, que el entusiasmo estaba más que justificado.

La ceguera dota al villano de un hándicap
que da a No respires una esencia propia
Es además de agradecer que su segundo largometraje, No respires (Don’t Breathe, 2016), se haya distanciado tanto del primero, decisión que Álvarez tomó en respuesta a las críticas recibidas por su ópera prima a raíz de ser un remake multimillonario lleno de sangre centrado en dejar en shock a la audiencia. En contraposición, este elegante thriller reduce el gore al mínimo y fomenta el suspense a partir de la mitad de presupuesto. En él, tres jóvenes quedan atrapados en la casa de un psicópata al que pretendían robar, pasando de delincuentes a víctimas sin ser conscientes de ello hasta ser demasiado tarde. De esta forma, se da una vuelca de tuerca a films como Funny Games (Michael Haneke, 1997), La habitación del pánico (David Fincher, 2002) o The Purge (James DeMonaco, 2013), en los que era la casa de los propios protagonistas la que se convertía en terrorífico lugar de encierro, cobrando así el film una esencia diametralmente opuesta (quedar atrapado en el propio hogar permite jugar con ventaja, pero también acrecienta la sensación de perenne inseguridad). En No respires, los jóvenes encarnados por Jane Levy —quien ya protagonizó el film previo del realizador—, Dylan Minnette —estrella de Pesadillas (Rob Letterman, 2015)—, y Daniel Zovatto —coprotagonista de la fascinante It Follows (David Robert Mitchell, 2014)— viven una verdadera pesadilla a manos del rudo psicópata al que pretendían robar —el Stephen Lang que ya nos aterró en Avatar (James Cameron, 2009) y volverá para las secuelas—, a quien el guion de Rodo Sayagues y el propio realizador arrebata la visión para dar a los protagonistas alguna posibilidad. De esta forma, se obtiene el efecto opuesto al conseguido por el cásico Sola en la oscuridad (Terence Young, 1967), donde Audrey Hepburn encarnaba a una ciega dramáticamente acorralada en su propio hogar.

25 julio 2016

'La bruja': sutil tenebrismo

Desde que se hizo con el premio a la mejor dirección del prestigioso Festival de Sundance, el debutante Robert Eggers ha conquistado el mundo poco a poco con la espeluznante La bruja: Una leyenda de Nueva Inglaterra (The VVitch: A New-England Folktale, 2015), cuyos tres millones de presupuesto se han tornado en cuarenta de recaudación. Sin embargo, pese a pertenecer a un género tan popular, esta extraordinaria coproducción estadounidense-canadiense ha tenido un recibimiento irregular por parte del público, al que los entusiastas argumentos de los críticos no han bastado para convencerse de que se encuentra ante una de las mejores obras de terror de la historia del celuloide.

La tenebrosa estética de La bruja debe mucho al gran
trabajo fotográfico del californiano Jarin Blaschke
La bruja parte de la fascinación por las brujas que envolvió la infancia de Eggers, quien, tras desarrollar ideas tachadas de ser demasiado raras y oscuras, terminó optando por un tratamiento más convencional que le permitiera por fin debutar en el largometraje. “Voy a hacer una película de género, tiene que ser personal y tiene que ser buena”, dijo en su día. Y así es cómo surgió esta sencilla historia ambientada en la Nueva Inglaterra de 1630, donde los miembros de una familia de colonos cristianos empiezan a rebelarse los unos contra los otros a raíz del supuesto mal sobrenatural que puebla el bosque junto al que viven. Eggers quiso rodar la cinta en la propia Nueva Inglaterra, pero la falta de incentivos fiscales lo llevó a Canadá, concretamente a la remota región de Kiost (Ontario). La búsqueda de localizaciones fue tan exhaustiva como el proceso de investigación, trabajando el equipo con museos ingleses y americanos para obtener el máximo realismo en lo que a los detalles históricos se refiere. Todo ello, unido a la bellísima fotografía de Jarin Blaschke —quien, como hiciera el oscarizado Emmanuel Lubezki en El renacido (Alejandro G. Iñárritu, 2015), apostó por una luz natural que sería tenebrosamente editada en consonancia con imágenes pictóricas de referencia, desde el paisajismo de la Escuela de Barbizon hasta el tratamiento de la luz de George de la Tour y Johaness Vermeer, pasando, por supuesto, por el tenebrismo de Caravaggio, Goya o José de Ribera—, el impactante uso del montaje y el sonido (y la ausencia de ambos) y las sugerentes piezas musicales de Mark Korven, conforma una experiencia audiovisual sobrecogedoramente única. 

15 julio 2016

Entre el realismo y el impacto: 'Monstruoso' y 'Calle Cloverfield 10'

Popular donde los haya, el cine de terror y ciencia-ficción (para cuya fusión debería crearse un subgénero propio) busca cada año formas de reinventarse para seguir sorprendiendo al espectador. En 2008, el guionista Drew Goddard, el director Matt Reeves y el productor J. J. Abrams lo lograron con la excepcional Monstruoso, cinta para la que ocho años después ha surgido una secuela igual de lograda, repitiendo el todopoderoso Abrams al mando de la producción pero encargándose esta vez Damien ChazelleJosh CampbellMatthew Stuecken del guion y el debutante Dan Trachtenberg de la dirección. Hablamos de Calle Cloverfield 10, una de las mejores cintas del año.

Monstruoso (Cloverfield, 2008)
La cámara de vídeo es el alma de Monstruoso,
a la que otorga un personal estilo cinéma verité
Monstruoso (Cloverfield, 2008) sigue a varios jóvenes que cambian en cuestión de minutos una alocada fiesta por una espeluznante huida por las calles de un Nueva York infestado de peligros a raíz de la inexplicable llegada de una gigantesca criatura. Filmada (o pretendiendo estarlo) enteramente por una videocámara casera que rara vez deja de grabar (licencia narrativa que debemos aceptar para entrar en el hipnótico juego), la cinta es verdaderamente singular por su manera de atrapar en sus redes a un espectador rápidamente identificado con los aterrados protagonistas. Y es que desde que la cámara empieza a filmar, la escalofriante necesidad de conocer más y más se apodera de nosotros, algo a lo que había contribuido también una inteligente campaña viral que buscaba emular los efectos de El proyecto de la bruja de Blair (Daniel Myrick y Eduardo Sánchez, 1999), obra clave del cine de metraje encontrado. De hecho, toda la confección de Monstruoso estuvo envuelta en el máximo misterio, realizándose los castings (de los que salió un reparto eminentemente desconocido) con guiones falsos y cambiándose constantemente el nombre de la producción para despistar a los curiosos. Así, las dos metas principales de la cinta eran el realismo (rodando y editando al más puro estilo cinéma verité) y el impacto (manteniendo la intriga hasta el último momento), elementos ambos que, combinados, conforman una experiencia única en su especie.

09 junio 2016

'Green Room': terror y extremismo

“Cuando recibí el guion en mi casa de Inglaterra, lo encontré tan terrorífico que tuve que cerrar con llave, encender el sistema de seguridad y servirme un whisky. Entonces supe que quería interpretar a Darcy Banker porque un personaje tan aterrador sería un reto increíble y daría lugar a una película irresistible”. Así habló Patrick Stewart, veterano de las icónicas sagas Star Trek y X-Men, de Green Room (2016), su fascinante incursión en el thriller de terror, donde conforma junto a Anton Yelchin (presente precisamente en los reboots de Star Trek), Imogen Poots, Alia Shawkat, Mark Webber y Macon Blair un reparto tan prometedor como relativamente desconocido que, precisamente por eso, resulta perfecto para encumbrar una de las sorpresas independientes del año. Y es que si algo logra esta cinta es sumir en oscura inseguridad a un espectador para quien el cuarto verde tendrá el mismo efecto de encierro que padecen los aterrados personajes.

Todo indica que pronto veremos mucho
más de la carismática Imogen Poots
Tras la excesiva Murder Party (2007) y la contenida (vale, hasta la escena final) Blue Ruin (2013) —ambas también con Blair, su actor fetiche—, Jeremy Saulnier parece haber encontrado el equilibrio con este inquietante thriller sobre una banda punk convertida en el blanco de una aterradora pandilla de skinheads tras ser a su pesar testigo de sus violentos actos. La propia película es pura violencia, si bien el buen gusto a la hora de representarla evita que el pánico se torne en desagrado (salvo cuando este es imprescindible, claro). De hecho, como sucede con el aclamado cine de Quentin Tarantino (con el que, por lo demás, Green Room tiene poco que ver más allá del forzado encierro de la decepcionante Los odiosos ocho, 2015), no es tanto la propia violencia, como el buen ritmo y los ingeniosos diálogos, lo que termina conquistando al espectador. Bueno, eso y unos notablemente definidos protagonistas que se ganan con rapidez nuestra identificación, provocando que sintamos el terror en nuestras propias carnes. Terror este provocado, tanto por lo que acontece en pantalla, como por la devastadora consciencia de la gélida maldad a la que los extremismos reducen al ser humano.

22 marzo 2016

'El regalo': cuando el pasado regresa

El regalo (The Gift, 2015)
La química entre Rebecca Hall y Jason Bateman
es clave del éxito de El regalo
No todos los regalos son bienvenidos. Sobre todo cuando los recibes de un antiguo compañero de clase del que no guardas muy buen recuerdo… Joel Edgerton ha aprovechado el gran momento que atraviesa como actor —durante el último lustro ha aparecido en la poderosa Warrior (Gavin O’Connor, 2011), la polémica La noche más oscura (Kathryn Bigelow, 2012), la exuberante El gran Gatsby (Baz Luhrmann, 2013), la espectacular Exodus: dioses y reyes (Ridley Scott, 2014) y la interesante Black Mass (Scott Cooper, 2015)— para dar el salto a la realización de largometraje. Y lo ha hecho por la puerta grande con El regalo (The Gift, 2015), por la que se llevó el premio a mejor actor en Sitges —sin duda como reconocimiento a su completa labor como guionista, director, productor e intérprete— y fue nominado al recién creado galardón del Sindicato de Directores a mejor dirección novel. ¿Quién lo iba a decir cuando le vimos interpretar al joven Owen Lars de la saga Star Wars? [Más curiosidades sobre los quehaceres del reparto de Star Wars aquí]

Un perturbador Joel Edgerton
protagoniza el cartel de El regalo
Protagonizada por unos perfectos Jason BatemanJuno (Jason Reitman, 2007), Desconexión (Henry Alex Rubin, 2012)— y Rebecca HallEl desafío: Frost contra Nixon (Ron Howard, 2008), La promesa (Patrice Leconte, 2013— como el clásico matrimonio de superficie dorada y corazón quebrantable, El regalo es un thriller psicológico cuya ingeniosa ejecución nos hace olvidar que se trata de una ópera prima. Recién entrado en los cuarenta, Joel Edgerton firma un elegante libreto que sumerge al espectador rápidamente en la narración; la clave radica en presentar a los personajes con un par de agudas pinceladas que vuelven particularmente perturbador el destino que les depara. La puesta en escena no se queda atrás, situándose la cámara del catalán Eduard Grau —candidato al Goya por Buried (Rodrigo Cortés, 2010)— siempre en el lugar más adecuado para confeccionar una sofocante atmósfera de perenne tensión.

06 marzo 2016

13ª Muestra Syfy: 'La invitación', 'Bone Tomahawk' y 'The Piper'

La 13ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid, la 10ª conducida por la siempre genial Leticia Dolera, ha vuelto a traer a la capital española lo mejor (y lo peor) del cine de género independiente del año, congregando a los fans con su habitual espíritu desenfadado, políticamente incorrecto y, claro está, hilarantemente friki. Este año no he podido cubrir el evento en su totalidad como hice el año pasado, pero sí estoy intentando degustar algunos de sus platos fuertes, los cuales separaré en dos partes. Comencemos con La invitación, Bone Tomahawk y The Piper.

La invitación (The invitation, Karyn Kusama, 2015)
Tras triunfar en Sitges, La invitación inauguró
la 13ª Muestra Syfy entusiasmando al público
Tras las espantosas Oz: un mundo de fantasía (Sam Raimi, 2013), 300: el origen de un imperio (Noam Murro, 2014) y Chappie (Neill Blomkamp, 2015), la 13ª Muestra Syfy por fin se ha inaugurado por todo lo alto con la vencedora del Festival de Sitges, la obra perfecta para este siempre peculiar evento cinematográfico. La invitación (The invitation, 2015) supone el regreso de Karyn Kusama a su cine más personal, o sea, el que la dio a conocer al mundo a través del drama independiente pugilístico Girlfight (2000, mejor película y mejor dirección en Sundance). Y es que, tras las mediocres Æon Flux (2005) y Jennifer’s Body (2009), la cineasta ha retomado el control creativo, entregando con La invitación su película más madura hasta la fecha. En ella, una pareja que se separó tras la muerte de su hijo (sugerentes Logan Marshall-Green y Tammy Blanchard) se reúne por primera vez junto a varios amigos (a destacar Michiel Huisman, el Daario Naharis de la popular serie Juego de Tronos) en una casa invadida por un halo de inquietante extrañeza. Entretenidos por los ingeniosos diálogos y embaucados por la misteriosa puesta en escena, intuimos lo que va a pasar con rapidez sin dejar por ello de disfrutar del meticuloso desarrollo. Y es que Kusama juega bien sus cartas para entregar un thriller que, si bien peca de artificiosidad por momentos (sobre todo a raíz del inexperto reparto), mantiene el buen ritmo hasta el desconcertante final.

26 enero 2016

Las 'Pesadillas' de R. L. Stine inspiran una divertida película

Considerado el “Stephen King de la literatura infantil”, R. L. Stine ha vendido cerca de 400 millones de libros, la mayoría gracias a su prolífica serie Pesadillas, con la que adentró a niños de todo el planeta en el mundo del terror durante los años noventa. Tal es la amplitud de ese fenómeno, que sorprende que la adaptación cinematográfica haya tardado tanto en llegar. Ante el resultado, parece que la espera ha merecido la pena, si bien el estreno de Pesadillas (Goosebumps, 2015) ha pillado a los lectores de los libros originales algo mayorcitos para recibirla como se merece.

Jack Black, Dylan Minnette, Ryan Lee y Odeya Rush en Pesadillas (2015)
Jack Black, Dylan Minnette, Ryan Lee y Odeya Rush
protagonizan la adaptación cinematográfica de Pesadillas
Tras las poco imaginativas cintas de animación El espantatiburones (2004) y Monstruos contra alienígenas (2009) y la infame aventura de acción real Los viajes de Gulliver (2010), resulta chocante que Sony haya confiado en Rob Letterman para dirigir una de sus películas más esperadas, si bien es cierto que no era necesariamente la dirección lo peor de estos tres títulos. En este caso, el guion —la parte más importante e infravalorada de este tipo de producciones— lo firman tres hombres acostumbrados al trabajo en equipo: Carl Ellsworth —coguionista de la entretenida Disturbia (D. J. Caruso, 2007)—, Darren Lemke —uno de los creadores de la infravalorada Jack el cazagigantes (Bryan Singer, 2013)— y Larry Karaszewski —coganador del Globo de Oro por el libreto de El escándalo de Larry Flynt (Milos Forman, 1996)—, siendo el resultado imaginativo pero fiel a la esencia de los libros (a destacar la habilidad de enlazar pequeños sustos con sus respectivas explicaciones hasta que estas se agotan y el terror imaginado se vuelve real, quizá el principal elemento identificador de aquellos).

31 octubre 2015

'Babadook': el monstruo interior

A priori, el terror no es un género especialmente inteligente. A priori. Y es que lo único más difícil que hacer reír es causar pavor. Por consiguiente, lo único más difícil que hacer una buena comedia es hacer una buena película de terror. Año tras año, múltiples son los estrenos de cine de terror (ahí está Sitges para demostrarlo) y, sin embargo, las películas recopiladas en los especiales de Halloween son siempre las mismas: Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984), Los otros (Alejandro Amenábar, 2001), etc. ¿Por qué? Pues, sencillamente, porque ante un género tan trillado resulta difícil innovar, siendo la mayoría de producciones prescindibles en cuanto se echa la vista atrás. Así, para los seguidores del género, cada filme verdaderamente sorprendente es como una aguja escondida en un pajar… lleno de las agujas equivocadas. Esto vuelve aún más especiales los estrenos de Babadook e It follows que hemos disfrutado durante los últimos meses (si bien la primera producción pertenece al 2014 y la segunda al 2015, lo que apoya las teorías de que el cine de terror sólo destaca una vez al año), dos pequeños triunfos del género, cuyo entusiasmado recibimiento crítico se ha traducido en una acogida relativamente tibia por parte de los espectadores; en celebración del día de Halloween (que ya he festejado en otras ocasiones con artículos como 'Terror para un buen Halloween' o '10 películas de terror para vivir el espíritu de Halloween') voy a hablaros un poco de la primera de ellas, confiando en que explorar su historia y posibles interpretaciones os haga verla con otros ojos.

Essie Davis y Noah Wiseman en Babadook (Jennifer Kent, 2014)
La experimentada Essie Davis y el jovencísimo
Noah Wiseman protagonizan Babadook
Empecemos situándonos. La australiano-canadiense Babadook (The Babadook, 2014), estrenada en el Festival de Sundance, supone el debut en la dirección de largometraje de la actriz australiana Jennifer Kent, que adapta su propio cortometraje: Monster (2005) —apodado ahora como “Baby Babadook”—, en el que una madre y su hija se enfrentan al monstruo del armario. Pese a estudiar en el National Institute of Dramatic Art, Kent terminó hartándose de la interpretación, lo que le llevó a pedir a Lars von Trier que le dejara participar en el rodaje del peculiar film Dogville (2003). Sorprendentemente, el famoso realizador danés aceptó —¿¡tan fácil es trabajar con uno de los genios del momento!?—, granjeándole una experiencia que ella considera como su escuela de cine y que fue clave para la confección de Babadook. En 2009, Kent empezó a trabajar en el guion de la película con la idea de explorar la oscuridad inherente a nosotros mismos y el temor a volverse loco, sumando a ello una nueva perspectiva de la paternidad (“No digo que todos queramos matar a nuestros hijos, pero muchas madres lo pasan mal; hablar de la maternidad sin reducirla a una experiencia perfecta se ha convertido en un tabú”, afirmó sin tapujos). Entre sus influencias, Kent cita obras clave del género como Nosferatu (F. W. Murnau, 1922), Vampyr, la bruja vampiro (Carl Theodor Dreyer, 1932), Los ojos sin rostro (Georges Franju, 1960), El carnaval de las almas (Herk Harvey, 1962), La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974), La noche de Halloween (John Carpenter, 1978), El resplandor (Stanley Kubrick, 1980), La cosa (John Carpenter, 1982) y Déjame entrar (Tomas Alfredson, 2008).

09 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 4: fantasmas y mujeres oscuras

Scarlett Johansson en Under the skin (Jonathan Glazer, 2013)
La 12 Muestra Syfy se cerró con Under the skin,
nominada al BAFTA a mejor film británico
Tras un fin de semana de emociones fantásticas, la duodécima edición de la Muestra Syfy llegó a su fin con una programación que, si bien decepcionó nuevamente a gran parte de los espectadores, hizo las delicias de los críticos. Los cuatro largometrajes proyectados lograban introducir la fantasía en dramas contemporáneos: LFO, Jamie Marks is dead, A girl walks home alone at night y Under the skin. Las dos últimas, protagonizadas por peligrosas mujeres (curiosa forma de honrar al Día de la Mujer) fueron acompañados por los pretenciosos cortometrajes Sprintertime y Ghost train. Como ya he hecho con los tres días anteriores [cuyos artículos podéis consultar aquí: día 1, día 2 y día 3], analizaré la cuarta jornada de un certamen muy interesante que, tristemente, se despidió teñido de homofobia.

08 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 3: lunáticos y joyas animadas

Poco puede hacer la jornada de hoy (con la que se despide la Muestra Syfy) para superar la excelente selección de ayer, marcada por las joyas de animación Mi vecino Totoro y Song of the Sea (además de los sugerentes cortos Sangre de unicornio y 365) y los asesinos con estilo de Goodnight Mommy, Cub y Crazy Bitches. El toque diferente lo puso Spring, una de las grandes sorpresas del certamen. Eso sí, para gustos colores, ya que mientras yo me dejaba maravillar film tras film, otros se quejaban de la “aburrida” programación, que —por suerte para mí y a diferencia del viernes— estaba más pensada para contentar a la crítica que al público.

Song of the Sea (Tomm Moore, 2014)
La propia Muestra Syfy no es consciente de la suerte
que tiene al contar con la maravillosa Song of the Sea
Sin duda, el acontecimiento clave del día y uno de los más esperados de toda la Muestra era el estreno de la cinta de animación irlandesa Song of the Sea, la nueva joya de Tomm Moore, codirector de El secreto del libro de Kells (2009). Ambas cintas le llevaron a las puertas del Óscar y, si éste fuera un premio justo, Song of the Sea se habría llevado la estatuilla a casa hace unas semanas. Y es que esta bellísima historia de dos hermanos envueltos en leyendas es una obra de arte se mire por donde se mire, desde el envolvente diseño animado hasta la poética banda sonora celta. Quizá el guion sufra del clásico defecto del cine familiar (mezcla insoluble de abstracta confusión y elementos infantiles), pero la cinta se gana al espectador gracias a sus maravillosos personajes y la atractiva atmósfera. Imprescindible.

07 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 2: amor, vampiros y zombis

Lo que hacemos en las sombras (Taika Waititi y Jemaine Clement, 2014)
La vampírica Lo que hacemos en las sombras
fue, de lejos, la mejor película de la jornada
Tras el fiasco de Chappie, miedo me daba la selección del segundo día del Syfy, pero, por suerte, mis temores eran infundados. Así, las cinco películas proyectadas ayer (además del cortometraje Safari) lograron, pese a la general falta de medios, resultados mucho más satisfactorios que el bochornoso film inaugural. Curiosamente, la selección incluyó dos cintas neozelandesas (Housebound y Lo que hacemos en las sombras) y dos japonesas (Tokyo Tribe y Hunger Z), además de la estadounidense Burying the ex (de lejos, la más convencional de todas). Pese al ritmo de algunas de las producciones y el retraso de la programación, el día transcurrió con alegría gracias, una vez más, al salero de la maestra de ceremonias, Leticia Dolera.

06 marzo 2015

12 Muestra Syfy de Cine Fantástico. Día 1: el fiasco de 'Chappie'

Entre el 5 y el 8 de marzo, el Cine Callao de Madrid acoge la duodécima edición de la Muestra Syfy, todo un evento para los fans del cine de fantasía, terror y ciencia ficción. Este año, tengo la suerte de contar con un pase de prensa, así que he decidido contaros día a día cómo se vive este alocado evento. Y es que, si el Sitges catalán supone la institución sensata del género, el Syfy madrileño siempre está marcado por el humor, el frikismo y el esperpento (a ambos lados de la pantalla). Puesto que las películas se proyectan por las tardes (y las noches), aprovecharé las mañanas para informaros de lo que se cuece en este divertido encuentro cinematográfico, cita obligada para los amantes del género de la capital española.

Cartel de la 12ª Muestra Syfy de Cine Fantástico
Curiosamente, el cartel de la 12ª Muestra Syfy recuerda
a la recién estrenada Ex_Machina, gran ópera prima
Como siempre, la Muestra dio comienzo con una interminable cola que llamó la atención de todos los viandantes ajenos al certamen. ¿El motivo? El preestreno de la esperada Chappie, tercer trabajo del sudafricano Neill Blomkamp, cuya ópera prima (District 9, 2009) fue nominada al Óscar a mejor película, no siendo su segunda obra (Elysium, 2013) tan bien recibida. Algunos espectadores llegaron a esperar hasta dos horas para verla, con lo que la decepción debió ser mayúscula. Y es que esta historia de un robot prodigio (molesta voz de Sharlto Copley) atrapado entre su deseo de amar (sí, tan cursi como suena) y su carácter destructivo (sí, excusa perfecta para la violencia gratuita) es uno de los mayores despropósitos de ciencia ficción de los últimos años. Nada se salva: ni las espantosas interpretaciones (pretender que los chillones músicos Ninja y Yolandi Visser son actores es de por sí vergonzoso, pero un pánfilo Dev Patel, un ‘malo-malísimo’ Hugh Jackman y una aburrida Sigourney Weaver tampoco ponen de su parte), el montaje (prestad atención a cualquier escena y veréis fallos de raccord sencillamente atroces) y el guion (si alguien encuentra un solo instante lógico en la narración, que avise). Gran parte de la culpa es, por supuesto, de un Blomkamp cuyo talento directivo es más que cuestionable.

27 junio 2014

'Mi otro yo': Isabel Coixet tropieza con el cine de terror

Sophie Turner en 'Mi otro yo' (Isabel Coixet, 2013)
La directora juega con cristales y espejos para
explorar el alma desdoblada de la protagonista
Hace años que Isabel Coixet no nos ofrece una de sus grandes películas. De hecho, la envolvente La vida secreta de las palabras (2005), que obtuvo cuatro premios Goya (película, director, guión original y diseño de producción, yendo los tres primeros a manos de la propia Coixet), es su último gran largometraje. Desde entonces, la directora ha participado en algunos documentales de interés —de hecho, tanto el episódico Invisibles (2007, codirigido con Wim Wenders, Fernando León de Aranoa, Mariano Barroso y Javier Corcuera) como el polémico Escuchando al juez Garzón (2011) le han granjeado merecidos premios Goya—, pero sus producciones de ficción (Elegy, 2008; Mapa de los sonidos de Tokio, 2009; y Ayer no termina nunca, 2013) no han conquistado ni a la crítica ni al público.

31 octubre 2013

10 películas de terror para vivir el espíritu de Halloween

Llegamos a una fiesta tan cuestionada como querida y, aunque todos sabemos que Halloween tiene poco de europeo, es difícil no dejarse llevar estos días por un espíritu envolventemente aterrador. Para ello, nada mejor que disfrutar de unos cuantos títulos de terror y, ya que el año pasado dediqué mi entrada a la historia de este género en “Terror para un buen Halloween”, hoy voy a profundizar en diez títulos muy distintos entre sí que, sin ser necesariamente las mejores películas de terror (algunas ni siquiera dan miedo, dirán algunos), ofrecen diez formas muy distintas de celebrar este día al gusto de cada uno.

La novia cadáver (Tim Burton, 2005)
La novia cadáver fue premiada por la National Board
of Review como la mejor película animada del 2005
 Halloween nostálgico: La novia cadáver (Tim Burton, 2005). Este film de animación es la forma perfecta de celebrar este día sin pasar miedo. La esencia de Edgar Allan Poe se entrelaza con el musical en esta bella versión de un cuento ruso-judío del Siglo XIX sobre un hombre (primer trabajo de doblaje de Johnny Depp) que se promete por error a una mujer muerta (entrañables gestos y voz de Helena Bonham Carter) al colocar un anillo en su dedo. Con la técnica del stop-motion mejorada desde Pesadilla antes de Navidad (Henry Selick, 1993), Tim Burton recrea con encanto un pueblo tristón de la época victoriana. El original cineasta traslada sus habituales preocupaciones (la incomprensión social, la lucha entre la luz y la oscuridad y la fascinación por la muerte) a esta historia sobre dos mundos irreconciliables: un aburrido y agobiante mundo de los vivos frente a un alegre y despreocupado mundo de los muertos. Danny Elfman, colaborador habitual del cineasta, añade una maravillosa banda sonora plagada de envolventes canciones (“According to plan”, “Tears to shed”…) que son perfectamente insertadas en la trama de esta nostálgica historia sobre la relación entre la vida y la muerte y la necesidad de aceptar la conexión entre ambas.

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