Mostrando entradas con la etiqueta orígenes del cine. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta orígenes del cine. Mostrar todas las entradas

09 enero 2026

¿Qué es una estrella de cine?


Naomi Watts, protagonista de King Kong y Lo imposible
Naomi Watts se ha forjado una imagen atractiva pero
seria gracias a unir esfuerzo a su natural belleza
Una estrella es un cuerpo celeste que brilla con luz propia. ¿Y una estrella de cine? Pues lo cierto es que lo mismo. Las estrellas son actores que brillan sin importar la película en que se encuentren, y que arrastran a los espectadores a las salas más que las propias tramas de los films o la calidad de éstos. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un debate con uno de los productores de la película Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012) y una de las primeras preguntas que recibió del público fue: “¿por qué elegisteis estrellas internacionales para interpretar a una familia española?”. Y él fue claro: hoy en día, la única forma de realizar una película de alto presupuesto es contar con un reparto que atraiga a los inversores y garantice el éxito del film, y, a la hora de hacer una película sobre el Tsunami en Tailandia, el alto presupuesto es imprescindible. Yo era el primero en criticar al film por esta decisión, pero creo que ante esta explicación no hay argumento posible.

08 marzo 2013

Defensa de 'Bambi', clásico Disney

En un principio, los 6 conejos iban a ser similares
emulando a los 7 enanitos, pero Tambor ganó fuerza

Demasiado a menudo oigo decir que “Bambi está sobrevalorada”, que “es un rollo” o que “es la peor de las películas Disney de la Era de Oro”. Además, el film sólo tiene un 6,5 de nota media en Filmaffinity, donde son los propios usuarios los que deciden; no miro a nadie, pero Los aristogatos (Wolfgang Reitherman, 1970) tiene la misma nota... En Rotten Tomatoes, los críticos le dan un 91%, pero los usuarios solo un 72%. Para colmo, es el único film de la Era de Oro de Disney no incluido entre las “1001 películas que hay que ver antes de morir”. ¿Qué tiene todo el mundo contra esta película? Reconozco que Bambi (David Hand, 1942) no es precisamente mi película preferida, pero creo que sólo la infravaloran los que no se han parado a pensar en ello. Por eso, aunque ya dediqué un artículo a Disney en general ("Siempre magia Disney"), hoy dedico mi blog a este clásico de la animación que ha marcado las infancias de muchos de nosotros. Además, es mi cumpleaños y me merezco un artículo especial.


Las bellas escenas de la vida en el bosque envuelven
la historia del cervatillo Bambi con poesía
En 1933, Sidney Franklin, productor y director de la Metro-Goldwyn-Mayer, compró los derechos de la novela Bambi, una vida en el bosque (1923), del austriaco Felix Salten, con la intención de convertirla en una película de acción real. Sin embargo, tras años de experimentación, decidió que esto era imposible y vendió los derechos a Walt Disney en abril de 1937. A fin de cuentas, contar con animales en un rodaje era todavía algo complicado y, de hecho, pasarían más de veinte años hasta que un ciervo fuera protagonista de un rodaje en la fallida Mansiones verdes (Mel Ferrer, 1959).

"¡Esto es oro puro!", exclamó
Disney al ver esta escena
Pero Walt Disney, mago de la animación, tenía un plan distinto y empezó a trabajar en la adaptación en seguida, con la intención de convertir a Bambi en el segundo largometraje del estudio. Sin embargo, la dureza de la historia original no parecía muy apropiada para el estilo de Disney, lo que, unido a las dificultades para animar ciervos de forma realista (ya aparecen algunos en Blancanieves y los siete enanitos (David Hand, 1937), pero su animación es más adorable que creíble…, de hecho, en palabras de Eric Larson, estaban animados como “grandes sacos de flores”), dejó la producción en espera.

La estructura y el movimiento de ciervos reales fueron
estudiados a fondo por el equipo para alcanzar realismo
En 1938, el estudio empezó a trabajar en los storyboards de Bambi, pero la atención requerida por la experimental Fantasía (1940) volvió a retrasar su producción, que dio por fin comienzo el 17 de agosto de 1939. No obstante, los cambios que atravesaba el estudio en los ámbitos de personal, localizaciones y metodología de trabajo hicieron que los progresos fueran bastante lentos.

La elaboración del guión fue bastante costosa, ya que una obra para adultos debía convertirse en una historia para niños que no perdiera el espíritu original de la novela. Una de las aportaciones clave fue la creación del conejo Tambor y la mofeta Flor, los simpáticos amigos del protagonista. Además, se tomó la decisión de no mostrar al hombre en ningún momento, así como de omitir la escena de la muerte de la madre de Bambi. En julio de 1940 el guión estaba terminado y Bambi había pasado de corzo a ciervo de cola blanca, ya que el corzo de la novela original (ambientada en Europa) no habita en Norteamérica.

Esta pintura en óleo refleja el misticismo que envuelve
al padre de Bambi, príncipe del bosque
Ahora llegaba lo más difícil: la animación. Disney quería animales realistas, con lo que pidió al pintor del reino animal Rico LeBrun que diera clases magistrales a sus animadores sobre morfología animal. Los animadores visitaron también el zoo de Los Angeles e incluso un pequeño zoo fue construido en el estudio para que todos los trabajadores de Bambi pudieran observar a los animales de cerca. Aunque la anatomía de los personajes fue exagerada a propósito para darles mayor personalidad, esto no habría dado el mismo resultado de no haber contado con una base creíble. Trabajar en Bambi supuso para todos un enorme aprendizaje que reflejarían los posteriores films del estudio, para los que los animales siempre han sido clave.

Tyrus Wong es el artífice de la acertada
estética impresionista del film
Por otro lado, los decorados del film fueron inspirados por paisajes del este de EE.UU., donde uno de los artistas más conocidos del estudio, Maurice “Jake” Day, pasó varias semanas estudiando y fotografiando la flora y la fauna. No obstante, añadió tanto detalle a los dibujos que comprobó que estos quitaban protagonismo a los personajes. La solución vino del animador chino Tyrus Wong, cuyas pinturas impresionistas convencieron a Day para recomendarle como director de arte del film. La técnica de Wong era transmitir la esencia del bosque sin dibujarlo por completo. Así, mientras Bambi y sus amigos están dibujados con líneas marcadas y tonos bien definidos, los fondos son a menudo una combinación de colores y formas abstractas que, no obstante, nos transmiten la idea del bosque con gran belleza. El bosque es un lugar donde la vida fluye a raudales pero tiene la habilidad de esconderse cuando vamos en su busca y las pinturas al oleo son perfectas para mantener esa sensación de misterio. La escena más difícil de rodar fue el travelling inicial, con el que la cámara nos da la bienvenida a la vida en el bosque, para el que se recurrió a nueve niveles de pintura sobre placas de cristal.

Como público, descubrimos las maravillas del bosque
al mismo tiempo que el joven Bambi
Debido a la II Guerra Mundial, Pinocho (Ben Sharpsteen y Hamilton Luske, 1940) y Fantasía (1940) no tuvieron el éxito de taquilla esperado y acercaron al estudio a la ruina, lo que forzó a Disney a recortar varias escenas de Bambi para reducir costes. La propia Bambi supuso pérdidas en su estreno en 1942 (1,64 millones de dólares a partir de 1,7 millones de presupuesto): sin duda los tiempos de guerra eran bastante inoportunos para reivindicar la vida del bosque. Las críticas fueron regulares e incluso hubo alguna protesta por el negativo tratamiento de la caza en el film. Al igual que Blancanieves, Pinocho y Dumbo (Ben Sharpsteen, 1941), la película alcanzó tres nominaciones a los Oscar en categorías sonoras (no sin razón: apenas 900 palabras de diálogo hacen de Bambi la película con menos diálogo del estudio, lo que convierte al sonido en un elemento clave): mejor banda sonora, mejor canción (Love is a song) y mejor sonido, pero no ganó ninguna de ellas.

Para la escena del hielo se contó con actores humanos
que sirvieran de ejemplo para los movimientos
Está claro que las canciones de Bambi no pueden competir con las pegadizas melodías de sus predecesoras, pero los alegres cantos y dulces tonos de Edward Plumb y Frank Churchill, que combinaron instrumentos musicales con sonidos de la naturaleza, eran muy acordes como banda sonora del bosque. De hecho, la película es sin duda un canto de vida y de amor por los bosques, gracias al agudo diseño de la vida en estos. Desde la mamá perdiz con sus hijos en línea hasta las hojas balanceándose con el viento otoñal, todos los detalles de Bambi transmiten un mensaje defensor de las maravillas naturales que a menudo nos perdemos por no estar atentos. Y, aunque en su momento el papel del hombre como villano fue muy mal visto, hay que reconocer que no hay mayor enemigo de los bosques que nosotros mismos: la caza y la tala de árboles han supuesto y siguen suponiendo un ataque a la vida en muchos rincones del planeta.

Bambi aprende a estar alerta en la desprotegida pradera,
una de las últimas lecciones de su madre
Sin embargo, lo más bello de la historia del cervatillo Bambi es cómo refleja el ciclo de la vida y de cómo ésta siempre sigue su curso. Bambi ve la luz en primavera, con la alegría de los cantos de los pájaros y la emoción por descubrir este mundo; es una época de felicidad y carente de complicaciones en la que el bosque es hermoso y apacible. En verano, el personaje empieza a comprender que la vida tiene sus cambios y nada permanece del mismo modo para siempre; es un tiempo de maduración y descubrimiento de valores como la sabiduría (representada por el viejo Búho), la amistad (el conejo Tambor y la mofeta Flor) y el amor (la cervatilla Falina); además, Bambi ve a otros miembros de su especie y descubre la historia de su emblemático y misterioso padre, príncipe del bosque, y empieza a conocer la idea de “responsabilidad”: él podría ser el príncipe en un futuro. El otoño es una época de descubrir los peligros de la vida en la que Bambi aprende a temer al hombre y que la existencia no es tan sencilla como creía, mientras que el duro y frío invierno supone la confirmación de que sus miedos no eran infundados: su madre cae bajo el fuego del hombre y Bambi se encuentra con que la vida, tal y como la conocía, ha perdido su sentido.

El búho es símbolo de sabiduría, algo que retomaría
Tod y Toby cuarenta años después
Pero lo más hermoso de todo es que el mundo tiene preparada una sorpresa: el invierno no es el final y, tras él, llega de nuevo la primavera. La nieve da paso a las flores y el aparentemente imborrable dolor puede desaparecer. Bambi nunca olvidará a su madre, pero el ciclo de la vida le ha demostrado que la primavera siempre sigue al invierno, que los buenos y los malos momentos siempre están alternándose y que todo puede superarse.

Varias generaciones han llorado la muerte de la madre de Bambi y muchos se han preguntado: “¿Era realmente necesario?”. Después de todo, es una película para niños, y varias de las obras de Disney han cambiado sus finales originales para ser más apropiadas para ellos. Pero, aunque nos cueste aceptarlo, la muerte de la madre de Bambi sí es necesaria. No hay mayor temor en un niño que el perder a su propia madre. Ver al protagonista de su película favorita sobrellevar tal dolor y superarlo es muestra de que la vida, aunque dura y trágica en ocasiones, nos ha dado el valor de subsistir sin importar las circunstancias.

Mientras crece, Bambi descubre que hay otros seres
distintos a él atravesando los mismos cambios vitales
Y, claro, luego está la aventura del crecer, clave del cine de animación y visible más que nunca en Bambi. Al principio, Bambi está desamparado ante la vida y se refugia en su madre ante cualquier novedad. Los propios Tambor y Flor le asustan porque suponen algo nuevo para él. No obstante, con el paso del tiempo aprende a distinguir amigos de enemigos y encuentra apoyo en el pequeño conejo y la tierna mofeta. Algo similar sucede con la cervatilla Falina: la primera vez que se ven, Bambi siente una mezcla de admiración y rechazo y nosotros mismos vemos con malos ojos a un personaje que, aparentemente, busca privar a Bambi de su pureza e inocencia. Pero, cuando el ciclo de la vida vuelve al principio, Bambi y Falina se encuentran de nuevo y la situación es distinta: ambos han crecido y cambiado. Tanto Falina como nosotros somos conscientes de que hay algo diferente en Bambi, una madurez y una sabiduría que el dolor y las necesidades de salir adelante han dejado en él. Al final, es el propio Bambi el que se convierte en un héroe, sobrevive a sus propios miedos de la infancia (el hombre) y se gana el orgullo de su padre. Ya es el príncipe del bosque.

Al conocer a Falina, todo tipo de sentimientos pasan
por la mente de Bambi, quien ve que no está solo
Bambi no fue un éxito en su día, pero desde entonces ha vuelto a los cines en seis ocasiones (1947, 1957, 1966, 1975, 1982 y 1988) y ha sido todo un éxito de ventas desde su estreno en vídeo en 1989 y en DVD remasterizado en 2007. Además dio lugar a una insustancial pero exitosa secuela centrada en la relación de Bambi con su padre: Bambi 2, el príncipe del bosque (Brian Pimental, 2006). En junio de 2008, el American Film Institute colocó a Bambi como la tercera mejor película animada estadounidense de todos los tiempos, solo por detrás de Blancanieves y los siete enanitos y Pinocho. El propio Walt Disney la calificó como su película preferida de todas las de su estudio. Yo confío en que mis hijos rían con Shrek (Andrew Adamson y Vicky Jenson, 2001), se sorprendan con El viaje de Chihiro (Hayao Mitazaki, 2001) y vivan aventuras con Buscando a Nemo (Andrew Stanton y Lee Unkrich, 2005), pero espero que descubran el amor por este mundo y el significado de la vida con ese pequeño clásico que es Bambi. Recordad: el invierno siempre va seguido de la primavera.



© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

18 noviembre 2012

El cine es un montaje

De todas las artes cinematográficas, no hay otra más infravalorada que el montaje. Todo el mundo ha oído hablar de él e intuye de qué trata, pero casi nadie entiende realmente su importantísima función. Por eso, tal y como hice con el también infravalorado maquillaje, mi blog está hoy dedicado al maravilloso arte del montaje.

El ultimátum de Bourne es vibrante, emocionante,
y está llena de giros y shocks, igual que su montaje
En los inicios del cine (espero no perder a la mitad de los espectadores por remitirme a tan atrás, pero es imprescindible para entender este laborioso proceso), no había montaje alguno. Los cineastas se limitaban a grabar una porción de realidad y cortar en cuanto la imagen no diera más de sí. Y eso era todo. La primera proyección cinematográfica, organizada en Francia por los famosos hermanos Lumière, incluía films como Salida de los obreros de la fábrica (1895), que se limitaba a mostrar un minuto de lo que su título indica.

28 octubre 2012

Películas de terror para pasar un Halloween de miedo

Halloween se acerca y no hay mejor forma de celebrarlo que disfrazándose (ellos de vampiros, diablos y brujos; ellas de vampiresas sexys, diablesas sexys y brujas sexys), decorando la casa con telas de araña, velas y calabazas diabólicas y, por supuesto, disfrutando de una película lo más terrorífica posible, aunque a menudo su visionado en grupo terminará convirtiéndola en una comedia, especialmente si la escogida es de la talla de Muñeco diabólico (Tom Holland, 1988), cuyo Chucky siempre recordará a los Furbys (o, peor, ellos nos recordarán a él).

Los contrastes crearon una atmósfera gótica
y fantasmagórica en la brillante Nosferatu
No queda claro por qué, pero el cine de terror es uno de los más populares hoy en día, especialmente entre los jóvenes. Lo que lleva a miles de personas a pagar su entrada de cine para ser aterrorizadas es una incógnita (un reciente estudio defiende la utilidad de estos films para adelgazar, pero no creo que el motivo sea ése): quizá sea mero masoquismo, quizá la tranquilidad de ver al prójimo ante auténticos horrores mientras nosotros disfrutamos de palomitas en la cómoda butaca. Sea como sea, mientras la mayoría de películas se conforman con recuperar la inversión, el género de terror permite realizar films baratos con un éxito prácticamente garantizado. Pero, ¿cuándo empezó esta pasión por ser aterrorizados?

07 octubre 2012

La magia del maquillaje de cine


Cuando se piensa en la magia del cine, los efectos especiales son lo primero que viene a la mente: batallas intergalácticas, terroríficos dragones y actores voladores. Pero hay una magia cinematográfica mucho más simple que a menudo pasa desapercibida. Se trata sencillamente del maquillaje, cuya utilización como embellecedor de estrellas es, no sólo el más conocido, sino el menor de sus usos.

Maquillaje de El doctor Frankenstein
Boris Karloff se cubre de maquillaje para
rodar El doctor Frankenstein
Al principio, el maquillaje era imprescindible para que las tiras de película registraran bien los rostros. Este uso no duró demasiado, pero se descubrieron otros nuevos. En sus orígenes, el cine apenas contaba con medios para lograr la espectacularidad y el maquillaje era a menudo la única opción para maravillar a los espectadores.  El primer mago de la caracterización fue el actor Lon Chaney, quien se transformó en los personajes que dan nombre a El jorobado de Notre Dame (Wallace Worsley, 1923) y El fantasma de la ópera (Rupert Julian, 1925). Del mismo modo vieron la luz los protagonistas de El doctor Frankenstein (james Whale, 1931), Dracula (Tod Browning, 1931), El hombre lobo (George Waggner, 1941) y otras muchas películas de monstruos de los estudios Universal. De la manera más sencilla, cobraban vida algunas de las criaturas más míticas del séptimo arte. Así, maquillaje y cine de terror han ido de la mano desde los comienzos y a día de hoy siguen siendo grandes aliadas, como muestra la caracterización del monstruoso Freddy Krueger para la brillante Pesadilla en Elm Street (Wes Craven, 1984) y sus interminables secuelas.

27 septiembre 2012

El cine, el tren y la vida

El tren es la esperanza de cumplir 
los sueños en Kiseki (Milagro)
Desde sus comienzos, el tren y el cine han estado ligados de un modo tan práctico como poético, casi mágico. Los trenes unen personas y lugares, y ¿no es eso lo que hace el cine? ¿No nos une a lugares que nunca imaginamos explorar? ¿No nos adentra en la mente de personas a las que nunca esperamos comprender? Pocos elementos creados por el hombre han resistido el paso del tiempo como lo ha hecho el tren. La silueta de la primera locomotora, datada en 1814 como producto de la revolución industrial, impactó en su momento y sigue haciéndolo 200 años después. De todas las creaciones del hombre, el tren es sin duda la que mejor se integra con la naturaleza, la más bella y poética. Del mismo modo, el cine es, en mi opinión, el arte que mejor se integra con la vida.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...