El Brussels International Fantastic Film Festival (BIFFF) fue creado en
1983 como refugio para el cine de género y se ha convertido con el paso de los
años en uno de los eventos cinematográficos más disfrutables para los amantes
del terror, la fantasía, la ciencia-ficción y el thriller, quienes se enfrentan
a películas de todos los rincones del mundo sin prejuicios, dispuestos a
pasárselo en grande sea cual sea el producto que tienen delante; eso sí, a
veces a costa del mismo. Así, raro es el visionado que no va acompañado de
risas constantes (sin necesidad de ser una comedia), comentarios ingeniosos (o
no tanto) y gritos ya archiconocidos tales como “¡la puerta!” cada vez que una
puerta queda abierta seguido de “¡gracias!” si alguien la cierra, “¡esto sí que
es una buena película!” cuando algún personaje se desnuda y el estelar “¿pero
por qué es tan malvado?” seguido de un “¡porque sí!” cada vez que algún
personaje se pasa de la raya en lo que a maldad se refiere (sea por castigar
una madre a su hijo o por asesinar su hijo a toda su clase, poca diferencia hay),
así como besos al aire si dos personajes cualesquiera se acercan demasiado, tosidos cuando alguien
enciende un cigarro, aullidos cada vez que la luna llena hace su
aparición y aplausos tanto durante los créditos iniciales (desde el director
hasta el maquillador) como cada vez que la cámara
se regodea ante un paisaje. Todo ello, claro está, en francés con
algunos retazos de holandés, como es habitual en la capital europea.
![]() |
| Mon Ange, de Harry Cleven |









