09 noviembre 2015

'El desconocido': crisis sobre ruedas

La crisis ha influido a todos los aspectos del Estado español. Y el cine, por supuesto, no es una excepción. Algunos cineastas, como Juan Miguel del Castillo (Techo y comida) han optado por denunciarla a través del clásico cine social que tan buenos frutos da desde los tiempos del neorrealismo. Otros, como Dani de la Torre, han preferido un tratamiento más comercial pero también menos previsible (que no por ello mejor ni peor: ambos deberían competir por el próximo Goya a mejor dirección novel junto al A cambio de nada de Daniel Guzmán y el Requisitos para ser una persona normal de Leticia Dolera; ¡qué gran año para las óperas primas patrias!). Todos ellos han logrado sumar buenas críticas al clamor de un público cada vez más consciente de que el cine español lleva años sin tener barreras.

Paula del Río y Luis Tosar en El desconocido (Dani de la Torre, 2015)
El desconocido disfrutó de un primer pase especial
en el último Festival de San Sebastián
Así, El desconocido supone el salto al largometraje del realizador del corto Minas (2003) y la miniserie Mar libre (2010). ¡Y vaya debut! Lejos de amedrentarse, el guionista y director gallego ha facturado un emocionante thriller a la altura de obras como El Niño, del experimentado Daniel Monzón, a niveles tanto técnico como narrativo. Y precisamente con dicha cinta comparte, no sólo protagonista (un Luis Tosar tan magnífico como siempre), sino también espectacularidad: rodada en las calles de A Coruña, El desconocido presenta algunas de las escenas de acción más impresionantes de la historia del cine español, dominados por la sorprendente combinación de grúa, steadicam, dron y tecnología digital, fundidos mágicamente en la sala de montaje para confeccionar trepidantes planos secuencia que dejarán sin aire al espectador más calmado.

Cartel de El desconocido (Dani de la Torre, 2015)
El inteligente cartel de El desconocido
muestra un mundo desfragmentado
Tal es la magnificencia técnica del filme (la cual, de una manera u otra, debería ser reconocida por la Academia) que el plano narrativo queda relegado a un segundo plano. Ciertamente el guion de Alberto Marini —autor del libreto de la aclamada Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2007)— sobre un ejecutivo de banca que, al arrancar el coche con sus dos hijos dentro, recibe una llamada que le informa de que tienen una bomba debajo del asiento resulta, a ratos, difícil de creer, pero su desarrollo es lo suficientemente creíble para resultar verosímil. Además, tal es la perfección, no sólo técnica (la fotografía de Josu Inchaustegui, la música de Manuel Riveiro y el montaje de Jorge Coira forman un espectacular tríptico), sino también interpretativa (con tres ganadores del Goya a la cabeza: Tosar, Elvira Mínguez y un bestial Javier Gutiérrez, sin olvidar la notable labor de la siempre efectiva Goya Toledo y los jovencísimos Paula del Río y Marco Sanz como miembros de la sufridora familia del protagonista), que cualquier escepticismo por parte del espectador se esfuma con facilidad.

Rodaje de El desconocido (Dani de la Torre, 2015)
El coche de El desconocido es un personaje más
(múltiples cámaras, cables y utensilios lo acompañan)
Tan trepidante como emotiva, El desconocido es ante todo una película sobre la venganza en el que la víctima y el verdugo intercambian sus papeles, no resultando del todo claro a quién pertenece cada etiqueta (si bien la relativamente artificiosa resolución parece dejar claro, al menos, quién merece vivir y quién no, meramente en base a los deseos de hacerlo de cada uno). La crisis en general y los bancos en particular se convierten así en los principales villanos del filme pese a que, como suele suceder, los verdaderos culpables apenas hacen acto de presencia a través de la voz, siempre al margen de la zona de peligro. No es ese el caso de los espectadores, implicados desde el principio en una narración que nos convierte en un viajero más del coche. De hecho, resulta difícil no emocionarse ante los destinos de los personajes de la cinta, situados entre la espada y la pared por un país que parece haber abandonado a su población a su suerte.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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1 comentario:

  1. Juan Roures,
    no me la pienso perder: Luis Tosar,ya es suficiente reclamo para mí.
    Tras leer tu reseña, está claro que hay que verla sí o sí.
    Saludos

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