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| Naomi Watts se ha forjado una imagen atractiva pero seria gracias a unir esfuerzo a su natural belleza |
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09 enero 2026
¿Qué es una estrella de cine?
16 enero 2017
'La ciudad de las estrellas': cuando los sueños se hacen realidad
“People love what other people are passionate about”.
Esta maravillosa frase de La ciudad de las estrellas
(La La Land, 2016) —que podría traducirse (sin el mismo efecto, como suele
suceder con el doblaje) como “a la gente le encanta lo que apasiona a los demás”—
resume a la perfección la esencia del tercer filme del jovencísimo Damien Chazelle, quien lo ideó nada más
ofrecer Guy and Madeline on a Park Bench (2009) pero sólo encontró
apoyos suficientes para producirlo tras triunfar internacionalmente con la
impactante Whiplash (2014). Y es que,
habiendo transcurrido más de medio siglo desde los tiempos de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y
Stanley Donen, 1952), ¿quién iba a apostar por tan arriesgado regreso al
pasado? Por suerte, la deliciosa nostalgia que ha invadido la segunda década
del siglo XXI no se ha limitado a galaxias lejanas (Rogue One, de Gareth Edward) y cuentos infantiles (El libro de la selva, de Jon
Favreau), sino que ha ido
poco a poco llegando a todos los ámbitos. Y el musical no ha sido la excepción.
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| En La ciudad de las estrellas, Emma Stone y Ryan Gosling forman pareja cinematográfica por tercera vez |
Antes de adentrarse a discutir La ciudad de las estrellas, conviene
recordar que el declive del género musical en los años 60 fue fruto de un
cúmulo de acontecimientos. De pronto, los centros comerciales, la televisión y
la propia evolución del séptimo arte ofrecían a los ciudadanos estadounidenses
(que, a fin de cuentas, siempre han sido los jueces de la cultura de masas) una
oferta de entretenimiento mucho más amplia que terminó reduciendo la capacidad
de las producciones musicales de recuperar sus exageradas inversiones. Quizá el
realismo europeo no contagiara a Hollywood (que, de hecho, se embarcaría pronto
en un viaje sin retorno colmado de efectos especiales), pero sí educó a los
cada vez más modernos espectadores en un tipo de arte donde los repentinos cantos
y bailes parecían invitar más al sonrojo que a la diversión. Todo esto
coincidió con el ocaso del sistema de estudios, el cual, como todo sistema,
tenía sus lacras pero resultaba innegablemente práctico a la hora de crear cine
en serie de calidad. Y así fue como de la noche a la mañana el musical pasó de
constituir el entretenimiento cinematográfico por excelencia a desaparecer
prácticamente de las salas (a las que tan sólo llegaría ya de vez en cuando a
modo de adaptación teatral). En el año 2001, el australiano Baz Luhrmann
reavivó el género con Moulin Rouge,
una obra posmoderna tan fascinante como infiel al espíritu clásico: relato
escabroso, montaje trepidante y partitura a base de remixes frente a la
sencillez narrativa, la apuesta por los planos secuencia y la música original
de clásicos como Un americano en París
(Vincente Minnelli,
1951). Considerada para bien y para mal como “un videoclip de dos horas de
duración”, Moulin Rouge no dejó a
nadie indiferente (enamorando justamente a más de uno), pero por motivos obvios
no atrajo especialmente a los amantes del género y, por consiguiente, tampoco
sentó un nuevo comienzo para este.
09 abril 2016
'Ser o no ser': parodia eternamente (in)oportuna
Cuando Ser o no ser (To Be or Not to Be, 1942) vio la luz por primera vez, Pearl Harbor acababa de ser atacada,
los nazis recorrían Europa a sus anchas y Carole Lombard —señora de Clark Gable
y estrella de la función— había muerto en un accidente de avión. Corría 1942 y
no era el mejor momento para reírse. Siete décadas más tarde, la película más
famosa de Ernst Lubitsch se ve con ojos más reflexivos. Lo que entonces sonó a
burla inapropiada, ahora se recibe como una de las parodias más inteligentes
y atrevidas de la historia del celuloide. Y, curiosamente, no tanto por lo que
es como por lo que fue.
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| La planificación teatral de Ser o no ser es perfecta para esta representación de la representación |
Tiempo después del estreno de El gran dictador (1940), Charles Chaplin
afirmó que habría sido incapaz de filmarla de haber imaginado los verdaderos
horrores que estaban por venir. Lanzada sólo dos años más tarde, Ser o no ser era más consciente de la
realidad que parodiaba, pero eso no impidió que gran parte de la crítica la encontrara
excesiva e inmoral al no terminar de entender el subtexto latente a diálogos ahora
míticos como el «nosotros
estamos haciendo con Polonia lo que él ha hecho con Shakespeare». Ser conocido como el rey de la
comedia probablemente dificultó a Lubitsch ser tomado en serio; a fin de
cuentas, en su reciente Ninotchka
(1939, sátira antisoviética) acababa de hacer reír a la mismísima Greta Garbo.
04 agosto 2015
Las escenas más famosas de la historia del cine
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| Sharon Stone en Instinto básico |
10. El provocador cruce de piernas de Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992). Sharon Stone saltó a la fama gracias a un erótico cara a cara con Michael Douglas en el que tanto él como los espectadores vimos mucho más de lo que esperábamos. Por cierto, la actriz afirma que accedió a rodar la escena sin ropa interior confiando en que la cámara respetaría más su intimidad...
13 agosto 2014
Adiós al divertido Robin Williams y la evocadora Lauren Bacall
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| Robin Williams y Lauren Bacall, dos de los interpretes más míticos de todos los tiempos |
Triste semana para el cine. El
pasado lunes 11 de agosto el cómico Robin Williams fue encontrado muerto por
asfixia en su dormitorio y hoy nos hemos levantado con el fallecimiento de Lauren Bacall, uno de los últimos rostros del Hollywood clásico. Ambos nos dejan de modos distintos, pero la pena
es similar: si con Williams sufrimos un shock ante el suicidio de uno de los
cómicos más famosos, con Bacall decimos adiós a uno de los pocos mitos del cine
clásico que seguían con vida (Doris Day y Olivia de Havilland son el último resquicio vivo de aquella gran época). Este artículo es mi pequeño homenaje a ambos.
Robin Williams nació en Chicago el 21 de julio de 1951 y vivió una
infancia holgada como hijo único de un ejecutivo de la industria del automóvil.
En 1967, su familia se trasladó a California, donde el joven se interesó por
primera vez por el teatro, lo que le llevó a dejar de lado los estudios de
política e ingresar en la prestigiosa academia interpretativa Juilliard School
en Nueva York. Tras tres años de estudios, volvió a California, donde
protagonizó la serie Mork & Mindy (1978), en la que
interpretaba a un extraterrestre, papel que le valió un Globo de Oro a mejor actor cómico de televisión. Por temor a encasillarse, decidió dar el
salto al cine, dándose a conocer con Popeye (Robert Altman, 1980), cuyo
pobre recibimiento no impidió que el actor llamase la atención de los medios. El mundo según Garp (George Roy Hill, 1982) incrementó la popularidad de
un intérprete que tuvo así la suerte de trabajar con dos cineastas míticos nada
más comenzar.
23 junio 2014
'El crepúsculo de los dioses', película clásica con mayúsculas
El crepúsculo de los dioses es una gran película
sobre el mundo de las grandes películas. O, mejor dicho, sobre el triste ocaso
de las mismas. “Yo soy grande; son las películas las que se han hecho pequeñas”, brama la
actriz en decadencia Norma Desmond en uno de los muchos grandes momentos de
esta obra a la que hoy he decidido dedicar el blog tras disfrutar de un segundo
visionado que me ha enamorado de ella.
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| Gloria Swanson era consciente de que el personaje de Norma Desmond tenía mucho en común con ella |
15 agosto 2013
10 grandes directores sin Óscar
Mientras John Ford, Frank Capra y William Wyler coleccionan premios Óscar, varios directores de igual o superior importancia jamás ganaron uno.
Federico Fellini, Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu o Ingmar Bergman son algunos
ejemplos, pero, considerando que estos premios van dirigidos principalmente al
cine estadounidense, dichos cineastas no pueden considerarse auténticos
perdedores en un juego sin igualdad de condiciones. No; los diez directores a
los que dedico hoy el blog son cineastas sin los cuales el cine estadounidense
no habría sido el mismo, pero que, por un motivo u otro, carecen de un Óscar en
su haber. Os dejo con mi top 10 (he señalado en negrita los títulos que, en mi opinión, podrían haber granjeado el Óscar a sus directores):
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| Nicholas Ray convirtió a James Dean en icono de la juventud en Rebelde sin causa |
10. Nicholas Ray
(1911-1979). Maestro del encuadre y el color, Ray logró hacer “cine de
outsider” dentro del propio Hollywood, algo que sin duda influyó en el hecho de
que nunca fuera nominado al Óscar de dirección siquiera. Rebelde sin causa (1955) le granjeó una merecida nominación a mejor
guión, pero ese año la Academia estuvo especialmente ciega y esta obra maestra
pasó desapercibida, al igual que lo habían sido con anterioridad En un lugar solitario (1950) y Johnny Guitar (1953), un thriller y un
western, respectivamente, dos géneros bastante infravalorados por estos
premios. Ni siquiera realizar una de las mejores versiones de la historia de
Jesucristo en Rey de reyes (1961) le
valió mención alguna en unos galardones poco dados a premiar el riesgo.
04 agosto 2013
Breve historia del cine americano estadounidense (EE.UU.)
Tras
más de un mes viajando por EE.UU., no veo mejor forma de regresar al blog que
hacerlo con un artículo sobre el cine estadounidense. Mientras que para muchos
el cine estadounidense constituye todo lo que entienden por “cine”, para otros
esconde lo peor de la industria: tópicos e imagen de superioridad. Pero lo
cierto es que, nos guste o no, los estadounidenses han alcanzado la perfección
en casi todos los géneros y estilos cinematográficos, algo que no debe ser
menospreciado.
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| Los paisajes de westerns como Centauros del desierto se han convertido en un icono del cine estadounidense |
No
obstante, no fue en EE.UU. donde nació el cine, sino en Francia, donde los
hermanos Lumière realizaron la primera proyección cinematográfica de la
historia en 1895, con títulos como Llegada
de un tren a la estación de la Ciotat, que se limitaba a mostrar una
realidad cotidiana, o El regador regado,
la primera comedia. Fue también allí donde George Méliès se convirtió en el
padre del cine fantástico con la sorprendente Viaje a la
luna (1902).
07 junio 2013
Las 10 estrellas del cine musical
Aunque
puede parecer un género banal, muchos consideran al musical como el género
cinematográfico hollywoodiense por excelencia. Hoy en día, apenas se ruedan
musicales, pero a partir del surgimiento del sonido, el musical fue uno de los
géneros más queridos por el público. No voy a hablar de la historia de este
género porque ya dediqué un artículo al respecto (“La alegría del género musical”). Lo que hoy me interesa son los protagonistas de estas películas.
Este artículo va dedicado a diez actores y actrices que sumaron a sus dotes
interpretativas un talento innato para la danza y el canto. Diez intérpretes
–diez artistas– que han convertido al musical en el símbolo de la grandeza del
sistema de estudios y el cine clásico.
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| Ginger Rogers y Fred Astaire revolucionaron el cine musical con sus bailes llenos de química |
10. Ginger Rogers (1911-1995). Aunque esta
fantástica actriz y bailarina actuó en 73 películas, son los nueve musicales de
la RKO que protagonizó junto al gran Fred Astaire los que la convirtieron en
rostro clave del cine clásico. Ginger Rogers se adentró en el mundo del
espectáculo gracias a ganar un concurso de baile de charlestón, lo que la llevó
a realizar una gira con un teatro de variedades con tan solo 14 años. Tras
protagonizar varios cortometrajes fue elegida para actuar en el musical de
Broadway Girl Crazy. Gracias a ello,
conoció a Fred Astaire y fichó para la Paramount. No obstante, pronto se
desvinculó de dicho estudio y, tras saltar a la fama con Calle 42 (Lloyd Bacon,
1933), se convirtió en la pareja artística de Astaire en La alegre divorciada
(Mark Sandrich, 1934). Aunque Rogers ganaría un Oscar por el drama romántico Espejismo de amor (Sam Wood, 1940),
demostrando que también podía destacar por sí sola, siempre la recordaremos
como la irresistible pareja de baile de Fred Astaire. “Él le da clase, ella le
da sexo”, dijo de ellos una vez Katherine Hepburn. Hollywood nunca la olvidó y,
tres años antes de su muerte por angina de pecho, le concedió un Oscar
honorífico.
28 mayo 2013
La importancia del festival de Cannes (historia y curiosidades)
Tras varios días de emocionantes jornadas del
festival de Cannes, son muchos los que se preguntan a qué viene tal admiración
hacia una entrega de premios cinematográficos más. La maravillosa cinta francesa La vie d´Adele (Abdel Kechiche,
2012), sobre una tierna aunque abiertamente sexual relación entre dos chicas
adolescentes, acaba de unirse a la lista de ochenta películas que pueden
presumir de tener en su haber una Palma de Oro de Cannes, quizá el premio más
prestigioso de la industria del cine, con perdón del Oscar.
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| Abdel Kechici sostiene la Palma de Oro por La vie d´Adele rodeado de sus jóvenes actrices |
Pero, ¿cómo se ha ganado Cannes su prestigio?
¿Qué lleva a millones de cinéfilos a esperar con ansia el palmarés de este
festival para abalanzarse sobre las películas premiadas? Cannes se ha ganado la
confianza de la comunidad cinéfila poco a poco, gracias a una historia muy
interesante que hoy me dispongo a analizar.
28 marzo 2013
La Biblia en la historia del cine
Los organizadores de las parrillas televisivas lo tienen muy fácil en Semana Santa: historias religiosas que satisfagan la curiosidad de los ateos y las ansias de los creyentes por celebrar su religiosidad. Mañana y tarde. Este año, la idea ganadora la ha tenido Antena 3, cuyo estreno de la miniserie La Biblia (Crispin Reece, Tony Mitchell y Christopher Spencer, 2013) el pasado lunes fue líder de audiencia. Ésta cuenta con cinco episodios sobre acontecimientos varios del libro sagrado, de los cuales Antena 3 emitió ayer el segundo, de nuevo con gran éxito debido quizá a las personas que hayan oído hablar de ella y quieran averiguar si es en efecto tan mala.
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| Adán y Eva apenas disponen de unos segundos en La Biblia (incluso esta sensual escena es cortada) |
Y no quedarán decepcionados. Admito que sé poco de La Biblia, pero si algo sé es que no
había chinos luchando con espadas ni hechiceros propagando el poder de Dios. Todo
carece de credibilidad, desde el vestuario de tienda de disfraces hasta los
escenarios de cartón piedra, pasando por unos efectos visuales indignos de este
siglo y una representación de personajes míticos como Abraham o Moisés más
propia de un film de aventuras de Ridley Scott que de las sagradas escrituras.
Y encima se quiere contar tanto que al final no se cuenta nada. Y es que hay
demasiado que contar.
15 marzo 2013
Todos contentos con el Oscar
Cada entrega de premios da lugar a más detractores que alabanzas. Y es que es imposible contentar a todo el mundo. Pero no hay premio más codiciado que el Oscar a Mejor Película, tanto por su prestigio como por su influencia en taquilla. Desde sus inicios en 1927, los Oscar han premiado como “mejor película” a 86 títulos y a menudo nos hemos cuestionado si se trataba de la mejor opción. La última ganadora, Argo (Ben Affleck, 2012), era la favorita de la mayoría, pero aún así ha dado lugar a múltiples titulares negativos. Sin embargo, en contadas ocasiones ha conseguido la Academia contentar a (casi) todos. Ya dediqué un artículo a las peores decisiones de esta entidad (“Oscar a peor película”) y hoy os presento los casos en que pocos pueden negar que el premio dio en el clavo. (Los datos de Rotten Tomatoes corresponden al porcentaje de valoraciones positivas recibidas por estos films de parte de los principales críticos de cine.)
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| Sucedió una noche dio prestigio inaugural a la screwball comedy (comedia disparatada) |
3ª
Edición. Sin novedad en el frente
(Lewis Milestone, 1930). Rotten Tomatoes: 97%. Hubo que esperar
tres ceremonias para que la Academia tomara una buena decisión. Este
maravilloso film bélico presentaba un fuerte carácter antibelicista a la par
que un guión muy bien hilado, una buena dirección y acertadas interpretaciones
y era sin duda la mejor película del año.
7ª
Edición. Sucedió una noche (Frank
Capra, 1935). RT: 98%. Esta simpática película demostró que
la comedia romántica puede dar lugar a films excelentes. Sin embargo, durante
el rodaje nadie creía en ella, ni siquiera sus protagonistas, Claudette Colbert
y Clark Gable, quienes obtendrían así los únicos Oscars de sus carreras. Fue el
primer film con más de tres estatuillas: cinco. Y además se trataba de las
cinco principales: película, director, guión adaptado, actriz y actor.
12ª
Edición. Lo que el viento se llevó
(Víctor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939). RT:
96%. Además de mítica, esta película es sencillamente maravillosa. Todo el que
se atreve con sus cuatro horas queda encantado con esta historia de superación
y coraje fantásticamente protagonizada por Clark Gable (sí, otra vez) y Vivien
Leigh. Claro ejemplo de cómo una superproducción puede lucir radiante gracias a
los decorados y el vestuario y aún así ganarse el apoyo de los críticos con su
guión y realización.
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| Rebeca es el único film de Hitchcock con Oscar |
13ª
Edición. Rebeca (Alfred Hitchcock,
1940). RT: 100%. Hitchcock nunca ha ganado el Oscar, pero su
primer film estadounidense sí lo hizo. Y además por encima de Historias de Filadelfia, Las uvas de la ira y El gran dictador y, aunque cualquiera de
ellas habría ganado con pleno derecho, hoy más que nunca nos alegramos de ver
uno de los films del genio británico premiado en representación de todos los
demás. Una joya del cine de suspense.
16ª
Edición. Casablanca (Michael Curtiz,
1943). RT: 97%. Para qué negarlo, esta película ha alcanzado tal
grado de clásico que es difícil juzgarla en términos objetivos. Lo que está
claro es que Humphrey Bogart e Ingrid Bergman son una pareja inolvidable y que
su historia nos atrapa y emociona décadas después con la misma intensidad que
lo hizo en su día.
18ª
Edición. Días sin huella (Billy
Wilder, 1945). RT: 100%. El genial Billy Wilder destacó en
casi todos los géneros, pero una de sus películas más sorprendentes es esta
impactante historia de alcoholismo, tema tabú en Hollywood. Fantásticamente
escrita e interpretada, se trata de una de las apuestas más arriesgadas de la
Academia.
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| Eva al desnudo batió el récord de nominaciones con 14 |
23ª
Edición. Eva al desnudo (Joseph L.
Mankievicz, 1950). RT: 100%. Dos fascinantes películas críticas
con el mundo del espectáculo lucharon por el Oscar este año y, sin menospreciar
a El crepúsculo de los dioses, la
mayoría se alegra por la victoria de este magnífico drama que devolvió la fama
a Bette Davies y alcanzó 14 nominaciones como reconocimiento a un cuidadísimo
trabajo narrativo, técnico, artístico e interpretativo. Para muchos, de las
mejores películas de la historia.
27ª
Edición. La ley del silencio (Elia
Kazan, 1954). RT: 100%. Si bien pocos aplaudieron la victoria
de Elia Kazan, quien acababa de condenar a varios compañeros de profesión
comunistas, nadie discute que este potente drama judicial es una película
excepcional. Todos los elementos del film brillan con luz propia, aunque es la
portentosa interpretación de Marlon Brando el nexo de unión de todos ellos.
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| Con La ley del silencio Eliza Kazan intentó justificar su criticada acción durante "La caza de Brujas" |
28ª Edición. Marty (Delbert Mann, 1955). RT: 100%. En tiempos en que el auge de la
televisión estaba poniendo en peligro el futuro del cine, el realizador
televisivo Delbert Mann realizó su primera película adaptando un telefilm y se
alzó con la primera Palma de Oro de Cannes concedida a un film estadounidense y
los Oscars más importantes: película, director, actor (Ernest Borgnine haciendo
por fin de bueno) y guión. Era una historia de gente corriente de bajo
presupuesto con la que Hollywood demostraba una importante apertura de mente.
30ª
Edición. El puente sobre el río Kwai
(David Lean, 1957). RT: 96%. Música inolvidable, buen reparto,
brillante montaje y una historia emocionante son algunos de los logros de esta
original producción inglesa sobre prisioneros británicos obligados por sus
captores japoneses a construir un puente y violar así sus propios principios.
33ª
Edición. El apartamento (Billy
Wilder, 1960). RT: 93%. Ya que Con faldas y a lo loco
acababa de ser menospreciada frente a Ben-Hur,
es fantástico ver una comedia del gran Billy Wilder premiada al año siguiente.
Jack Lemmon y Shirley McLaine están estupendos y el guión es prácticamente
perfecto. Ninguna película en blanco y negro volvería a ser premiada hasta La lista de Schindler treinta y tres
años después.
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| El puente sobre el río Kwai marcó el inicio de una serie de films épicos y exóticos del británico David Lean |
34ª Edición. West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins, 1961). RT: 93%. Este inolvidable musical es uno de
los más populares del género, pero, al contrario que otros como Sonrisas y lágrimas, tiene también el
beneplácito general de la crítica. Fantásticamente coreografiada y montada, es
irónicamente la adaptación de Shakespeare más aplaudida.
35ª
Edición. Lawrence de Arabia (David
Lean, 1962). RT: 98%. Este impresionante drama histórico lanzó
a la fama a Peter O´Toole y Omar Sharif. Los espectaculares paisajes desérticos
y la envolvente banda sonora actúan de forma casi hipnótica para sumergirnos en
la mente del atormentado protagonista y demuestran que Inglaterra pisa a EE.UU.
los talones.
37ª Edición. My fair lady (George Cukor, 1964). RT: 95%. Aunque Audrey Hepburn se quedó sin
nominación por culpa de ser doblada a traición, este fantástico musical obtuvo
8 Oscars que premiaban sus excelentes cualidades visuales y sonoras. La
delicada imagen de la florista que se hizo dama gracias a un snob es imborrable.
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| George C. Scott rechazó el Oscar por Patton como crítica a la competitividad de los premios |
43ª
Edición. Patton (Franklin J.
Schaffner, 1970).
RT:
98%. Aunque George C. Scott, protagonista de esta cinta biográfica, pidió que
su nombre fuera borrado de la lista de nominados, la Academia hizo caso omiso
de ello y le premió como mejor actor por su brillante interpretación del
general Patton. Una envolvente fotografía y un acertado guión logran que
incluso los enemigos del género disfruten de esta excepcional cinta bélica.
45ª
Edición. El Padrino (Francis Ford
Coppola, 1972). RT: 100%. Aunque Cabaret se llevó aquella noche 8 Oscars, los mafiosos le robaron la
categoría principal para beneplácito de sus innumerables seguidores.
Desmitificar el mundo de la mafia y mostrarlo como una sencilla historia
familiar fue el logro de este brillante drama favorito de muchos cinéfilos.
Marlon Brando dio la nota enviando en su lugar a una actriz para hacerse pasar
por india y rechazar el premio a la par que reivindicar los derechos de su
tribu.
48ª
Edición. Alguien voló sobre el nido del
cuco (Milos Forman, 1975). RT: 96%. Este impactante drama
sobre la locura se alzó con los 5 premios principales por segunda vez en la
historia y supone quizá el mejor papel de la carrera de Jack Nicholson. Toda
una crítica a la disciplina y un canto a la libertad la convierten en uno de
los mejores films premiados por la Academia.
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| Timothy Hutton y Mary Tyler Moore se alzaron ambos con el Oscar por la emotiva Gente corriente |
53ª
Edición. Gente corriente (Robert
Redford, 1980). La Academia nunca había reconocido a Redford
como actor pero curiosamente le dio el Oscar a mejor director por su primer
trabajo como tal. Y no sin razón, pues se trataba de uno de los mejores dramas
familiares de la historia: desgarrador y creíble como la vida misma.
64ª
Edición. El silencio de los corderos
(Jonathan Demme, 1991). Este impresionante thriller psicológico supone
lo más cerca que ha estado la Academia de premiar un film de terror y se alzó
por tercera y última vez con los 5 premios principales tras Sucedió una noche y Alguien voló sobre el nido del cuco. La extravagante locura de
Anthony Hopkins se contrapone a la sutil fortaleza de Jodie Foster, ambos
fantásticamente dirigidos por Demme.
65ª Edición. Sin perdón (Clint Eastwood, 1992). RT: 97%. Décadas después de la época dorada del western, Clint Eastwood logró revitalizar el género con esta desmitificadora película de vaqueros. Irónicamente, ningún western de los 40, 50 ó 60 se había llevado el Oscar a casa y dos lo hicieron durante los 90: la discutida Bailando con lobos (1990) y esta maravilla.
66ª
Edición. La lista de Schindler
(Steven Spielberg, 1993). RT: 97%. Tras el fracaso de El color púrpura, que perdió los 11
Oscars a los que estaba nominada, Spielberg se reconcilió con la Academia y
demostró que efectivamente había crecido. Este magnífico drama sobre el nazismo
cuenta la historia de Schindler con realismo pero optimismo y, gracias la
emotiva música y la cuidada fotografía en blanco y negro, se convierte en un
logro artístico además de narrativo.
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| "Algo va mal en la sociedad americana", nos decía la maravillosa American Beauty |
72ª
Edición. American Beauty (Sam Mendes,
1999). RT: 88%. El debut de Sam Mendes en la dirección era una
potente crítica al sueño americano brillantemente escrita, fotografiada e
interpretada por Kevin Spacey y Annette Bening. Inolvidable fábula de la clase
media americana llena de ironía y mordacidad que nadie debe perderse.
76ª
Edición. El Señor de los Anillos. El retorno
del rey (Peter Jackson, 2003). RT: 96%. Al premiar a la
tercera entrega de El Señor de los
Anillos, la Academia reconocía el impecable trabajo de todos los que habían
hecho realidad la saga entera. Hasta el momento, se trata del único film
fantástico premiado con el Oscar principal, al que sumó otras diez merecidas
estatuillas.
77ª Edición. Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004). RT:
91%. Esta durísima y profunda historia de superación personal llega al corazón
gracias a la cuidada dirección de Eastwood y la inolvidable interpretación de
Hilary Swank y es una de las pocas triunfadoras recientes que nadie discute, en
parte porque todos celebran la derrota de Aviador,
pero sobre todo por su impacto y honestidad.
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| El Señor de los Anillos. El retorno del rey demostró que el género fantástico puede tratar temas universales |
Conforme nos acercamos a la
actualidad las ganadoras por década se reducen, sin duda afectadas por no haber
obtenido aun el estatus de clásicos que convierten a films como Casablanca y Lawrence de Arabia en ganadoras indiscutibles, pero sí parece que
entre 1939 y 1964 la Academia estuvo especialmente acertada mientras que los
años 80 son un auténtico desastre. Algunos títulos podrían estar en esta lista
de no haber ganado por encima de films que, en opinión de muchos, lo merecían
más (Annie Hall frente a Star Wars en 1977, Kramer contra Kramer en vez de Apocalypse
now en 1979 o Crash ante Brokeback Mountain en 2005, por ejemplo)
pero no quiere ello decir que no sean dignas ganadoras. Películas como Memorias de África (1985), El paciente inglés (1996), Titanic (1997), Sllumdog Millionaire (2008) o En
tierra hostil (2009) han quedado fuera por las opiniones enfrentadas que
despiertan, pero no dejan por ello de ser películas muy destacables.
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| Million Dollar Baby es uno de los films más queridos del alabado Clint Eastwood |
Así, todos los films que no
aparecen ni en este ni en el artículo de “Oscar a peor película” –Los mejores años de nuestra vida (1946),
Oliver (1968), Una mente maravillosa (2001)…– son sencillamente buenas películas
que ganaron con dignidad pero no son necesariamente las mejores obras de sus
respectivos años. He intentado ser objetivo con esta lista, valorando los
porcentajes de aceptación de Rotten Tomatoes, las calificaciones de
Filmaffinity e IMDB y mi propia percepción de las películas, pero no pretendo
venderos ninguna verdad absoluta. Lo mejor es que cada uno disfrute de las
ganadoras del Oscar y decida por él mismo si lo merecían o no. Mejores o
peores, todas fueron elegidas en su momento por un motivo u otro y merecen
nuestro respeto. Eso sí, si os falta por ver alguno de los títulos de esta
lista… ¿a qué estáis esperando?
© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras
14 febrero 2013
San Valentín de películas de amor
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| "Para mí eres perfecta" (Love Actually) |
Llega San Valentín, también conocido como “el día de El Corte Inglés” y, aunque este blog es enemigo del consumismo y las celebraciones impuestas por EE.UU., se trata de la excusa perfecta para ponernos un poco más románticos que de costumbre y repasar los innumerables romances que ha dado el cine desde sus orígenes. Además, todo sea por evitar que algún despistado cometa la imprudencia de celebrar este día con Historias de San Valentín (Garry Marshall, 2010), cuidadosamente descrita por el crítico Mark Kermode como “una tarjeta de felicitación llena de vómito”.
Se dice que todas las canciones
hablan de amor. El cine, por suerte, tiene una inmensa variedad de temas, pero
lo cierto es que éste es sin duda el más popularizado. Quizá porque, en el
fondo, todos somos más románticos de lo que nos gusta reconocer. Ya en los
tiempos del cine mudo era la temática preferida por los espectadores,
enamorados de grandes estrellas llenas de misticismo como Greta Garbo y Rodolfo
Valentino.
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| "A pesar de ti, de mí y del mundo que se resquebraja, yo te amo" (Lo que el viento se llevó) |
Pero la llegada del sonoro no hizo
sino afianzar esto. De hecho, la película más taquillera de todos los tiempos,
pese a tratar múltiples temas como la guerra, la familia o el hambre, debe sin
duda su éxito al romance central entre la caprichosa Scarlett O´Hara (Vivien
Leigh) y el cínico Rhett Buttler (Clark Gable). Ambos son egoístas y
egocéntricos y deben aprender a dejar el orgullo a un lado para luchar por el
amor antes de que sea demasiado tarde. Se trata por supuesto, de Lo que el viento se llevó (Víctor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939), que inauguró el
género de romance épico, que nos regalaría historias tan bellas como las Doctor Zhivago (David Lean, 1965) y Braveheart (Mel Gibson, 1995). ¿Os acordáis?
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| "El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos" (Casablanca) |
Pero, si hay un romance
cinematográfico más famoso que éstos, ése es el de Casablanca (Michael Curtiz, 1942), que convirtió a Humphrey Bogart e Ingrid
Bergman en la pareja más mítica del séptimo arte. La brillante película
demostraba que quererse puede no ser suficiente y que la mayor muestra de amor
puede ser, precisamente, dejar marchar a la persona que se ama. Bastante más
melodramática fue Carta de una
desconocida (Max Ophüls, 1948), donde un famoso pianista (Louis Jordan) recibe
una carta de una antigua mujer que ya no recuerda. En ella, una joven enamorada
(Joan Fontaine) relata la intensidad de una relación que para él nunca
significó nada y para ella aún lo es todo.
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| "Amar es no tener que decir nunca lo siento" (Love story) |
Así, desde sus inicios, el cine
nos ha hecho llorar con trágicas historias de amor que nos mantienen pegados a
la pantalla deseosos de que los destinos de los protagonistas terminen
idílicamente entrelazados. Pero, por suerte para los románticos, no todo acaba
en tragedia. De hecho, la comedia romántica fue uno de los géneros más
rentables de la época de los estudios de Hollywood. Ante la posibilidad de un
rodaje cómodo y bien pagado donde un equipo de vestuario y maquillaje se
encargaba de hacerlas resplandecer, pocas estrellas se resistían a protagonizar
uno de estos films.
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| "De repente el mundo parece un lugar perfecto" (Moulin Rouge) |
Uno de los más famosos fue Sucedió una noche (Frank Capra, 1934), que,
concebida como una simple comedia de enredo entre una caprichosa heredera
(Claudette Colbert) y un reportero en busca de la noticia (Clark Gable)
embarcados por azar en una curiosa aventura, terminó convertida en la primera
película ganadora de los cinco Oscar principales: película, director, guión,
actor y actriz. La propia Colbert ni siquiera acudió a la gala convencida de
que acababa de participar en un film terriblemente mediocre.
El argumento recuerda ligeramente
a Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953),
donde una princesa (Audrey Hepburn) de visita en la capital italiana se harta
del protocolo y decide escaparse, cruzándose con un periodista (Gregory Peck)
al que no vendría nada mal una exclusiva;
pero los encantos de la joven son demasiado fuertes. Se trataba del
primer papel protagonista de Hepburn, quien, por unos años, quedaría ligado al
género con divertidos films romanticones como Sabrina (Billy Wyler, 1954) y Desayuno
con diamantes (Blake Edwards, 1961). Este último tenía poco que ver en tono con
la novela original, de un enfadadísimo Truman Capote, pero mantenía la esencia
nostálgica de aquella.
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| "Tápate los oídos fuerte fuerte fuerte, muy fuerte... ¿oyes lo mucho que te quiero?" (Quiéreme si te atreves) |
De todos modos, las comedias
románticas clásicas tienen poco que ver con las que empezaron a ver la luz
durante los años 90. El éxito de Cuando
Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989) y Pretty
Woman (Garry Marshall, 1990) dio lugar a un innumerable grupo de films como Algo para recordar (Nora Ephron, 1993), Cómo perder a un chico en diez días (Donald Petrie,
2003), La cruda realidad (Robert Luketic, 2009)
y otros muchos aun más olvidables en los que los tópicos se amontonan y el
final se ve venir antes incluso de que empiecen. Esto ha desprestigiado el
género por completo y llevado a la comunidad cinéfila a desconfiar de todo film
protagonizado por Jennifer Aniston o Sandra Bullock.
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| "Si tú saltas, yo salto" (Titanic) |
Aun así, hay estrellas que han
sabido destacar entre la mediocridad y brillar en cualquier producción. El
claro ejemplo es Julia Roberts, que, tras enamorar al mundo en la, por lo
demás, tópica Pretty Woman, se
convirtió en “la novia de América” gracias a agradables comedias como la
sorprendente La boda de mi mejor amigo
(P. J. Hogan, 1997) o la sofisticada Notting
Hill (Roger Mitchell, 1999). Esta última formaba parte de la “nueva comedia
británica”, una serie de films románticos de tramas cruzadas con el bello
Londres de fondo que dio comienzo con la divertida Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell, 1994), que puede parecer tópica
hoy en día pero fue precursora de otros brillantes films como El diario de Bridget Jones (Sharon Maguire,
2001), que acaba con los prejuicios colocando a una joven rellenita (excelente
Renée Zellweger) en el punto de mira de dos apuestos hombres (Hugh Grant y
Colin Firth, rostros habituales del género), y Love Actually (Richard Curtis, 2003) una maravillosa película coral repleta de todo tipo
de historias de amor, tanto tristes como alegres, de mano de los mejores
intérpretes (Emma Thompson, Alan Rickman y Keira Knightley, entre otros).
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| "Cuando se trata del amor, incluso los héroes más grandes parecen indefensos" (Tigre y dragón) |
Algunos han intentado acabar con
los tópicos con propuestas más originales como Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967), que alterna cinco viajes de
distintas etapas en la vida de un matrimonio (fantásticos Audrey Hepburn y
Albert Finney), Mejor… imposible
(James L. Brooks, 1997), en la que un obsesivo y desagradable escritor (excelente Jack
Nicholson) queda prendido de una camarera (sensual y divertida Helen Hunt) y
decide cambiar por ella o (500) Días
Juntos (Marc Webb, 2009), que ya en sus inicios explica que es una película de
chico conoce chica… pero no es una película de amor… Curiosamente, pocos films
reflejan el amor como éste, donde una maravillosa relación nos envuelve y
atrapa, nos hace recordar amores perdidos y reflexionar sobre los futuros y nos
regala momentos mágicos gracias a las frescas interpretaciones de Josep Gordon-Levitt
y Zooey Deschanel y a una nostálgica banda sonora. Sin olvidar El lado bueno de las cosas (David O. Russell, 2012), la comedia romántica revelación del momento, con una relación divertida y loca, pero tierna, entre dos almas perdidas (fantásticos Bradley Cooper y Jennifer Lawrence).
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| "Me haces querer ser un hombre mejor" (Mejor... imposible) |
Pero no hace falta hacer una
comedia romántica para hablar de amor, ni mucho menos. De hecho, todos los
géneros recurren al amor para afianzar a los espectadores, desde el western con
Pasión de los fuertes (John Ford, 1946)
hasta el musical con Moulin Rouge
(Baz Luhrmann, 2001), pasando por las artes marciales en Tigre y dragón (Ang Lee, 2000) y el thriller en Memento (Christopher Nolan, 2000). A veces, encontramos las historias de amor
más emocionantes en los géneros menos esperados, como la relación prohibida
entre Padmé Amidala (Natalie Portman) y el Jedi Anakin (Hayden Christensen) de Star Wars. Episodio II: el ataque de los
clones (George Lucas, 2002) o el complicado amor entre la Elfa inmortal Arwen (Liv
Tyler) y el hombre mortal Aragorn (Viggo Mortensen) de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003).
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| "Estar enamorada no es fácil... no basta con desearlo, hay que oírlo" (Los amantes del círculo polar) |
Aunque los países no anglosajones
prefieren temáticas más arriesgadas y originales que las relaciones amorosas,
encontramos romances muy bellos en todas las cinematografías, desde el tierno
amor entre dos campesinos chinos de la maravillosa El camino a casa (Zhang Yimou, 1999), hasta el joven musulmán al que el
síndrome de Asperger no impide luchar por el amor de una bella hindú en la
emocionante Mi nombre es Khan (Karan Johar,
2010). La iraní A través de los olivos
(Abbas Kiarostami, 1994) es muy especial, ya que se basa en el rodaje del anterior
film del director (Y la vida continúa,
1991) y retrata una historia de amor auténtica que tuvo lugar entre dos
trabajadores de ésta.
En general, fuera de EE.UU. el
amor se ve con menos optimismo y más dureza, como reflejan la hongkonesa Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000), en la que un
hombre (sutil Tony Leung) y una mujer (sinuosa Maggie Cheung) contienen sus
deseos mutuos pese a saber que sus propios cónyuges son amantes; la portuguesa Tabú (Miguel Gomes, 2011), sobre un profundo
romance en el corazón de África; o la francesa Quiéreme si te atreves (Yann Samuell, 2003), en la que una pareja
(Guillaume Canet y Marion Cotillard) lleva un macabro juego de retos hasta las
últimas consecuencias. La culminación de esta sensación llega con la austriaca Amor (Michael Haneke, 2012), que muestra con realismo y crudeza el final de una vida en pareja.
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| "Prefiero vivir una vida contigo que enfrentarme al resto de las Edades sin ti" (El Señor de los Anillos) |
De todos modos, los amores
trágicos venden, o si no que se lo digan a Love
Story (Arthur Hiller, 1970), que conmocionó a todos los jóvenes de su tiempo con
una emotiva relación entre dos jóvenes que ponen amor por encima de las clases
sociales y su propio futuro. La película fue tal éxito para la Paramont que, al
celebrar su 100º aniversario en 2012, el estudio decidió colocar a sus dos
actores (Ryal O´Neal y Ali MacGraw) a la cabeza de una foto especial con todas
las estrellas que habían formado parte de él. Muchos de los grandes éxitos del
cine son romances trágicos como la sobrevalorada El diario de Noa (Nick Cassavetes, 2004) o las excelentes El paciente inglés (Anthony Minghella, 1996) y Titanic (James Cameron, 1977). Esta última
podrá ser muy criticable, pero momentos como aquél en que Rose (Kate Winslet)
salta de la balsa para volver al barco en que su querido Jack (Leonardo
DiCaprio) sigue luchando por la vida sobrecogen el corazón más duro.
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| "Nos quiero" ((500) Días Juntos) |
Algunos directores han centrado
sus cinematografías en el amor y ya han aportado su propia visión sobre él. En
las comedias románticas de Woody Allen como Manhattan
(1978) o Hanna y sus hermanas (1986)
los personajes suelen estar ligados a alguien que no les conviene y terminan
encontrando el amor en la persona más inesperada… aunque no siempre lo
conserven. Mientras para Zhang Yimou el amor es poderoso, peligroso e
incondicional, como reflejan films como Ju
Dou (1990) o La casa de las dagas
voladoras (2004), para Pedro Almodóvar es arriesgado, pasional y explosivo,
como muestran Átame (1990) y Hable con ella (2001).
En La ley del deseo (1987), Almodóvar fue revolucionario al mostrar
una historia de amor obsesivo homosexual de forma explícita. Los primeros
tratamientos de la homosexualidad en el cine mostraban amores incondicionales
pero imposibles, como reflejan La
calumnia (Wyler, 1961) o El beso de
la mujer araña (Héctor Babenco, 1985), pero, conforme la situación se fue
normalizando, encontramos films de todo tipo, que reflejan, desde los primeros
amoríos adolescentes, como en Beautiful
thing (Hettie MacDonald, 1996) y Fucking
Amal (Lukas Moodysson, 1998), tan tiernas como sinceras, hasta la vida en pareja,
con la arriesgada Happy together
(Wong Kar-Wai, 1997), donde dos hombres (inolvidables Tony Leung y Leslie Cheung) viajan
desde Hong Kong hasta Argentina y pierden el amor por el camino.
Si bien el cine gay es cada vez
más prolífico, apenas hay todavía films correctos sobre lesbianismo, quizá por
la falta de cineastas femeninas interesadas en el tema. En los últimos años, ha
crecido la representación del amor transexual, con películas como la divertida Las aventuras de Priscilla, reina del
desierto (Stephan Elliott, 1993) y la profunda Romeos
(Sabine Bernardi, 2011). En cualquier caso, si algo demuestran todos los films LGTB es
que todos tenemos derecho al mismo tipo de amor, a darlo a quien queramos y
recibirlo de quien podamos.
Clave para esto fue Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), un bellísimo
film que mostró el problema de poner trabas al amor. Dos vaqueros (perfectos
Heath Ledger y Jake Gyllenhaal) se enamoran durante un verano en la montaña,
pero deben volver a las vidas que la sociedad ha impuesto para ellos y son
condenados a la eterna añoranza.
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| "Los amores imposibles no pueden desarrollarse, transformarse o modificarse... por tanto nunca mueren" (Los puentes de Madison) |
Pero no nos pongamos tristes de
nuevo, porque hay muchas formas de vivir este San Valentín con una sonrisa.
Entre ellas destacan la romántica Todos
los días de mi vida (Michael Sucsy, 2012), la simpática The Holiday (Nancy Meyers, 2006) y la nostálgica Flipped (Rob Reiner, 2010), en la que asistimos al enamoramiento de dos
niños convertidos en adolescentes a través
de la perspectiva de ambos. La misma estrategia fue utilizada
años atrás por la casi mística Los
amantes del círculo polar (Julio Medem, 1998).
Las muestras de amor del cine son
interminables. Desde el vagabundo (Chaplin) de Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931) tratando de ayudar a uno
vendedora de flores ciega (Virginia Cherrill) de la que se ha enamorado, hasta
la relación casi prohibida de Los puentes
de Madison (Clint Eastwood, 1995), donde un ama de casa (Meryl Streep) redescubre
la emoción de la vida de manos de un apuesta fotógrafo (Eastwood)… aunque
sólo sea por unos instantes imperecederos.
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| "Quiero recordarnos como estamos ahora" (El curioso caso de Benjamin Button) |
La magia del cine ha dado luz a
historias de amor aparentemente imposibles, como las de La bella y la bestia (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991), La novia cadáver (Tim Burton y Mike Johnson, 2005) o El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008). En esta última,
un hombre (Brad Pitt) nace anciano y vive la vida en sentido inverso, lo que no
le impide encontrar el amor en una bella bailarina (Cate Blanchett). Ambos son
conscientes de que tan sólo durante unos años de sus vidas serán sus edades
compatibles, pues en cuanto él alcance la juventud, ella hará lo propio con la
vejez…, pero, pese a todo, deciden luchar por sus sentimientos hasta el final.
Y es que el amor todo lo puede, o
al menos casi todo. Además, tal y como muestra Manuale d´amore (Giovanni Veronesi, 2005), “el amor no avisa: aparece y
punto”. Cuando más nos resistamos o más nos lo impidan, más difícil será no
dejarse llevar por él.
De todos modos, no olvidéis que
hoy es un día más. El 14 de febrero no debe ser, ni un motivo de tristeza para
quienes están solos, ni una excusa para mostrar el romanticismo que se esconde
el resto del año. Nunca se sabe lo que puede suceder, así que lo mejor es no
esperar a un día en concreto para decir un “te quiero”.
© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras
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