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09 enero 2026

¿Qué es una estrella de cine?


Naomi Watts, protagonista de King Kong y Lo imposible
Naomi Watts se ha forjado una imagen atractiva pero
seria gracias a unir esfuerzo a su natural belleza
Una estrella es un cuerpo celeste que brilla con luz propia. ¿Y una estrella de cine? Pues lo cierto es que lo mismo. Las estrellas son actores que brillan sin importar la película en que se encuentren, y que arrastran a los espectadores a las salas más que las propias tramas de los films o la calidad de éstos. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un debate con uno de los productores de la película Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012) y una de las primeras preguntas que recibió del público fue: “¿por qué elegisteis estrellas internacionales para interpretar a una familia española?”. Y él fue claro: hoy en día, la única forma de realizar una película de alto presupuesto es contar con un reparto que atraiga a los inversores y garantice el éxito del film, y, a la hora de hacer una película sobre el Tsunami en Tailandia, el alto presupuesto es imprescindible. Yo era el primero en criticar al film por esta decisión, pero creo que ante esta explicación no hay argumento posible.

16 enero 2017

'La ciudad de las estrellas': cuando los sueños se hacen realidad

People love what other people are passionate about”. Esta maravillosa frase de La ciudad de las estrellas (La La Land, 2016) —que podría traducirse (sin el mismo efecto, como suele suceder con el doblaje) como “a la gente le encanta lo que apasiona a los demás”— resume a la perfección la esencia del tercer filme del jovencísimo Damien Chazelle, quien lo ideó nada más ofrecer Guy and Madeline on a Park Bench (2009) pero sólo encontró apoyos suficientes para producirlo tras triunfar internacionalmente con la impactante Whiplash (2014). Y es que, habiendo transcurrido más de medio siglo desde los tiempos de Cantando bajo la lluvia (Gene Kelly y Stanley Donen, 1952), ¿quién iba a apostar por tan arriesgado regreso al pasado? Por suerte, la deliciosa nostalgia que ha invadido la segunda década del siglo XXI no se ha limitado a galaxias lejanas (Rogue One, de Gareth Edward) y cuentos infantiles (El libro de la selva, de Jon Favreau), sino que ha ido poco a poco llegando a todos los ámbitos. Y el musical no ha sido la excepción.

La ciudad de las estrellas (La La Land, 2016)
En La ciudad de las estrellas, Emma Stone y Ryan
Gosling forman pareja cinematográfica por tercera vez
Antes de adentrarse a discutir La ciudad de las estrellas, conviene recordar que el declive del género musical en los años 60 fue fruto de un cúmulo de acontecimientos. De pronto, los centros comerciales, la televisión y la propia evolución del séptimo arte ofrecían a los ciudadanos estadounidenses (que, a fin de cuentas, siempre han sido los jueces de la cultura de masas) una oferta de entretenimiento mucho más amplia que terminó reduciendo la capacidad de las producciones musicales de recuperar sus exageradas inversiones. Quizá el realismo europeo no contagiara a Hollywood (que, de hecho, se embarcaría pronto en un viaje sin retorno colmado de efectos especiales), pero sí educó a los cada vez más modernos espectadores en un tipo de arte donde los repentinos cantos y bailes parecían invitar más al sonrojo que a la diversión. Todo esto coincidió con el ocaso del sistema de estudios, el cual, como todo sistema, tenía sus lacras pero resultaba innegablemente práctico a la hora de crear cine en serie de calidad. Y así fue como de la noche a la mañana el musical pasó de constituir el entretenimiento cinematográfico por excelencia a desaparecer prácticamente de las salas (a las que tan sólo llegaría ya de vez en cuando a modo de adaptación teatral). En el año 2001, el australiano Baz Luhrmann reavivó el género con Moulin Rouge, una obra posmoderna tan fascinante como infiel al espíritu clásico: relato escabroso, montaje trepidante y partitura a base de remixes frente a la sencillez narrativa, la apuesta por los planos secuencia y la música original de clásicos como Un americano en París (Vincente Minnelli, 1951). Considerada para bien y para mal como “un videoclip de dos horas de duración”, Moulin Rouge no dejó a nadie indiferente (enamorando justamente a más de uno), pero por motivos obvios no atrajo especialmente a los amantes del género y, por consiguiente, tampoco sentó un nuevo comienzo para este.

09 abril 2016

'Ser o no ser': parodia eternamente (in)oportuna

Cuando Ser o no ser (To Be or Not to Be, 1942) vio la luz por primera vez, Pearl Harbor acababa de ser atacada, los nazis recorrían Europa a sus anchas y Carole Lombard —señora de Clark Gable y estrella de la función— había muerto en un accidente de avión. Corría 1942 y no era el mejor momento para reírse. Siete décadas más tarde, la película más famosa de Ernst Lubitsch se ve con ojos más reflexivos. Lo que entonces sonó a burla inapropiada, ahora se recibe como una de las parodias más inteligentes y atrevidas de la historia del celuloide. Y, curiosamente, no tanto por lo que es como por lo que fue.

La planificación teatral de Ser o no ser es perfecta
para esta representación de la representación
Tiempo después del estreno de El gran dictador (1940), Charles Chaplin afirmó que habría sido incapaz de filmarla de haber imaginado los verdaderos horrores que estaban por venir. Lanzada sólo dos años más tarde, Ser o no ser era más consciente de la realidad que parodiaba, pero eso no impidió que gran parte de la crítica la encontrara excesiva e inmoral al no terminar de entender el subtexto latente a diálogos ahora míticos como el «nosotros estamos haciendo con Polonia lo que él ha hecho con Shakespeare». Ser conocido como el rey de la comedia probablemente dificultó a Lubitsch ser tomado en serio; a fin de cuentas, en su reciente Ninotchka (1939, sátira antisoviética) acababa de hacer reír a la mismísima Greta Garbo.

04 agosto 2015

Las escenas más famosas de la historia del cine

Sharon Stone en Instinto básico
Hay películas famosas y escenas famosas. Hace años, dediqué un artículo a las películas más famosas de la historia (uno de los más populares de este blog, por cierto) y hoy haré lo propio con las escenas más famosas: diez momentos cinematográficos inolvidables que conocen incluso aquellos que no han visto las obras que los incluyen. Diez fragmentos de cine que ya forman parte del imaginario colectivo.

10. El provocador cruce de piernas de Instinto básico (Paul Verhoeven, 1992). Sharon Stone saltó a la fama gracias a un erótico cara a cara con Michael Douglas en el que tanto él como los espectadores vimos mucho más de lo que esperábamos. Por cierto, la actriz afirma que accedió a rodar la escena sin ropa interior confiando en que la cámara respetaría más su intimidad...

13 agosto 2014

Adiós al divertido Robin Williams y la evocadora Lauren Bacall

Robin Williams y Lauren Bacall, fallecidos en 2014
Robin Williams y Lauren Bacall, dos de los
interpretes más míticos de todos los tiempos
Triste semana para el cine. El pasado lunes 11 de agosto el cómico Robin Williams fue encontrado muerto por asfixia en su dormitorio y hoy nos hemos levantado con el fallecimiento de Lauren Bacall, uno de los últimos rostros del Hollywood clásico. Ambos nos dejan de modos distintos, pero la pena es similar: si con Williams sufrimos un shock ante el suicidio de uno de los cómicos más famosos, con Bacall decimos adiós a uno de los pocos mitos del cine clásico que seguían con vida (Doris Day y Olivia de Havilland son el último resquicio vivo de aquella gran época). Este artículo es mi pequeño homenaje a ambos.

Robin Williams nació en Chicago el 21 de julio de 1951 y vivió una infancia holgada como hijo único de un ejecutivo de la industria del automóvil. En 1967, su familia se trasladó a California, donde el joven se interesó por primera vez por el teatro, lo que le llevó a dejar de lado los estudios de política e ingresar en la prestigiosa academia interpretativa Juilliard School en Nueva York. Tras tres años de estudios, volvió a California, donde protagonizó la serie Mork & Mindy (1978), en la que interpretaba a un extraterrestre, papel que le valió un Globo de Oro a mejor actor cómico de televisión. Por temor a encasillarse, decidió dar el salto al cine, dándose a conocer con Popeye (Robert Altman, 1980), cuyo pobre recibimiento no impidió que el actor llamase la atención de los medios. El mundo según Garp (George Roy Hill, 1982) incrementó la popularidad de un intérprete que tuvo así la suerte de trabajar con dos cineastas míticos nada más comenzar.

23 junio 2014

'El crepúsculo de los dioses', película clásica con mayúsculas

El crepúsculo de los dioses es una gran película sobre el mundo de las grandes películas. O, mejor dicho, sobre el triste ocaso de las mismas. “Yo soy grande; son las películas las que se han hecho pequeñas”, brama la actriz en decadencia Norma Desmond en uno de los muchos grandes momentos de esta obra a la que hoy he decidido dedicar el blog tras disfrutar de un segundo visionado que me ha enamorado de ella.

Gloria Swanson en 'El crepúsculo de los dioses' (Billy Wilder, 1950)
Gloria Swanson era consciente de que el personaje
de Norma Desmond tenía mucho en común con ella
El crepúsculo de los dioses supone la octava película del gran Billy Wilder, quien, allá en 1950 (fecha de estreno de la obra), ya nos había regalado obras maestras como el clásico de cine negro Perdición (1944) y la impactante versión del alcoholismo Días sin huella (1945). Las películas más famosas del cineasta —Sabrina (1954), La tentación vive arriba (1955), Testigo de cargo (1957), Con faldas y a lo loco (1959) y El apartamento (1960)— aún tardarían años en llegar, pero El crepúsculo de los dioses no tiene nada que envidiar a ninguna de ellas.

15 agosto 2013

10 grandes directores sin Óscar

Mientras John Ford, Frank Capra y William Wyler coleccionan premios Óscar, varios directores de igual o superior importancia jamás ganaron uno. Federico Fellini, Akira Kurosawa, Yasujiro Ozu o Ingmar Bergman son algunos ejemplos, pero, considerando que estos premios van dirigidos principalmente al cine estadounidense, dichos cineastas no pueden considerarse auténticos perdedores en un juego sin igualdad de condiciones. No; los diez directores a los que dedico hoy el blog son cineastas sin los cuales el cine estadounidense no habría sido el mismo, pero que, por un motivo u otro, carecen de un Óscar en su haber. Os dejo con mi top 10 (he señalado en negrita los títulos que, en mi opinión, podrían haber granjeado el Óscar a sus directores):

Nicholas Ray (1911-1979) y James Dean
Nicholas Ray convirtió a James Dean en
icono de la juventud en Rebelde sin causa
10. Nicholas Ray (1911-1979). Maestro del encuadre y el color, Ray logró hacer “cine de outsider” dentro del propio Hollywood, algo que sin duda influyó en el hecho de que nunca fuera nominado al Óscar de dirección siquiera. Rebelde sin causa (1955) le granjeó una merecida nominación a mejor guión, pero ese año la Academia estuvo especialmente ciega y esta obra maestra pasó desapercibida, al igual que lo habían sido con anterioridad En un lugar solitario (1950) y Johnny Guitar (1953), un thriller y un western, respectivamente, dos géneros bastante infravalorados por estos premios. Ni siquiera realizar una de las mejores versiones de la historia de Jesucristo en Rey de reyes (1961) le valió mención alguna en unos galardones poco dados a premiar el riesgo.

04 agosto 2013

Breve historia del cine americano estadounidense (EE.UU.)

Tras más de un mes viajando por EE.UU., no veo mejor forma de regresar al blog que hacerlo con un artículo sobre el cine estadounidense. Mientras que para muchos el cine estadounidense constituye todo lo que entienden por “cine”, para otros esconde lo peor de la industria: tópicos e imagen de superioridad. Pero lo cierto es que, nos guste o no, los estadounidenses han alcanzado la perfección en casi todos los géneros y estilos cinematográficos, algo que no debe ser menospreciado. 

Centauros del desierto, de John Ford, 1956
Los paisajes de westerns como Centauros del desierto
se han convertido en un icono del cine estadounidense
No obstante, no fue en EE.UU. donde nació el cine, sino en Francia, donde los hermanos Lumière realizaron la primera proyección cinematográfica de la historia en 1895, con títulos como Llegada de un tren a la estación de la Ciotat, que se limitaba a mostrar una realidad cotidiana, o El regador regado, la primera comedia. Fue también allí donde George Méliès se convirtió en el padre del cine fantástico con la sorprendente Viaje a la luna (1902).

07 junio 2013

Las 10 estrellas del cine musical

Aunque puede parecer un género banal, muchos consideran al musical como el género cinematográfico hollywoodiense por excelencia. Hoy en día, apenas se ruedan musicales, pero a partir del surgimiento del sonido, el musical fue uno de los géneros más queridos por el público. No voy a hablar de la historia de este género porque ya dediqué un artículo al respecto (“La alegría del género musical”). Lo que hoy me interesa son los protagonistas de estas películas. Este artículo va dedicado a diez actores y actrices que sumaron a sus dotes interpretativas un talento innato para la danza y el canto. Diez intérpretes –diez artistas– que han convertido al musical en el símbolo de la grandeza del sistema de estudios y el cine clásico.

Ginger Rogers y Fred Astaire en La alegre divorciada
Ginger Rogers y Fred Astaire revolucionaron
el cine musical con sus bailes llenos de química
10. Ginger Rogers (1911-1995). Aunque esta fantástica actriz y bailarina actuó en 73 películas, son los nueve musicales de la RKO que protagonizó junto al gran Fred Astaire los que la convirtieron en rostro clave del cine clásico. Ginger Rogers se adentró en el mundo del espectáculo gracias a ganar un concurso de baile de charlestón, lo que la llevó a realizar una gira con un teatro de variedades con tan solo 14 años. Tras protagonizar varios cortometrajes fue elegida para actuar en el musical de Broadway Girl Crazy. Gracias a ello, conoció a Fred Astaire y fichó para la Paramount. No obstante, pronto se desvinculó de dicho estudio y, tras saltar a la fama con Calle 42 (Lloyd Bacon, 1933), se convirtió en la pareja artística de Astaire en La alegre divorciada (Mark Sandrich, 1934). Aunque Rogers ganaría un Oscar por el drama romántico Espejismo de amor (Sam Wood, 1940), demostrando que también podía destacar por sí sola, siempre la recordaremos como la irresistible pareja de baile de Fred Astaire. “Él le da clase, ella le da sexo”, dijo de ellos una vez Katherine Hepburn. Hollywood nunca la olvidó y, tres años antes de su muerte por angina de pecho, le concedió un Oscar honorífico.

28 mayo 2013

La importancia del festival de Cannes (historia y curiosidades)

Tras varios días de emocionantes jornadas del festival de Cannes, son muchos los que se preguntan a qué viene tal admiración hacia una entrega de premios cinematográficos más. La maravillosa cinta francesa La vie d´Adele (Abdel Kechiche, 2012), sobre una tierna aunque abiertamente sexual relación entre dos chicas adolescentes, acaba de unirse a la lista de ochenta películas que pueden presumir de tener en su haber una Palma de Oro de Cannes, quizá el premio más prestigioso de la industria del cine, con perdón del Oscar.

Abdel Kechici sostiene la Palma de Oro por  La vie d´Adele rodeado de sus jóvenes actrices
Abdel Kechici sostiene la Palma de Oro por
La vie d´Adele rodeado de sus jóvenes actrices
Pero, ¿cómo se ha ganado Cannes su prestigio? ¿Qué lleva a millones de cinéfilos a esperar con ansia el palmarés de este festival para abalanzarse sobre las películas premiadas? Cannes se ha ganado la confianza de la comunidad cinéfila poco a poco, gracias a una historia muy interesante que hoy me dispongo a analizar.

28 marzo 2013

La Biblia en la historia del cine

Los organizadores de las parrillas televisivas lo tienen muy fácil en Semana Santa: historias religiosas que satisfagan la curiosidad de los ateos y las ansias de los creyentes por celebrar su religiosidad. Mañana y tarde. Este año, la idea ganadora la ha tenido Antena 3, cuyo estreno de la miniserie La Biblia (Crispin Reece, Tony Mitchell y Christopher Spencer, 2013) el pasado lunes fue líder de audiencia. Ésta cuenta con cinco episodios sobre acontecimientos varios del libro sagrado, de los cuales Antena 3 emitió ayer el segundo, de nuevo con gran éxito debido quizá a las personas que hayan oído hablar de ella y quieran averiguar si es en efecto tan mala.

La Biblia, miniserie, Adan y Eva, Antena 3
Adán y Eva apenas disponen de unos segundos en 
La Biblia (incluso esta sensual escena es cortada)
Y no quedarán decepcionados. Admito que sé poco de La Biblia, pero si algo sé es que no había chinos luchando con espadas ni hechiceros propagando el poder de Dios. Todo carece de credibilidad, desde el vestuario de tienda de disfraces hasta los escenarios de cartón piedra, pasando por unos efectos visuales indignos de este siglo y una representación de personajes míticos como Abraham o Moisés más propia de un film de aventuras de Ridley Scott que de las sagradas escrituras. Y encima se quiere contar tanto que al final no se cuenta nada. Y es que hay demasiado que contar.

15 marzo 2013

Todos contentos con el Oscar

Cada entrega de premios da lugar a más detractores que alabanzas. Y es que es imposible contentar a todo el mundo. Pero no hay premio más codiciado que el Oscar a Mejor Película, tanto por su prestigio como por su influencia en taquilla. Desde sus inicios en 1927, los Oscar han premiado como “mejor película” a 86 títulos y a menudo nos hemos cuestionado si se trataba de la mejor opción. La última ganadora, Argo (Ben Affleck, 2012), era la favorita de la mayoría, pero aún así ha dado lugar a múltiples titulares negativos. Sin embargo, en contadas ocasiones ha conseguido la Academia contentar a (casi) todos. Ya dediqué un artículo a las peores decisiones de esta entidad (“Oscar a peor película”) y hoy os presento los casos en que pocos pueden negar que el premio dio en el clavo. (Los datos de Rotten Tomatoes corresponden al porcentaje de valoraciones positivas recibidas por estos films de parte de los principales críticos de cine.)

Sucedió una noche, de Frank Capra, con Claudette Colbert y Clark Gable
Sucedió una noche dio prestigio inaugural a la
screwball comedy (comedia disparatada)
3ª Edición. Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930). Rotten Tomatoes: 97%. Hubo que esperar tres ceremonias para que la Academia tomara una buena decisión. Este maravilloso film bélico presentaba un fuerte carácter antibelicista a la par que un guión muy bien hilado, una buena dirección y acertadas interpretaciones y era sin duda la mejor película del año.

7ª Edición. Sucedió una noche (Frank Capra, 1935). RT: 98%. Esta simpática película demostró que la comedia romántica puede dar lugar a films excelentes. Sin embargo, durante el rodaje nadie creía en ella, ni siquiera sus protagonistas, Claudette Colbert y Clark Gable, quienes obtendrían así los únicos Oscars de sus carreras. Fue el primer film con más de tres estatuillas: cinco. Y además se trataba de las cinco principales: película, director, guión adaptado, actriz y actor.

12ª Edición. Lo que el viento se llevó (Víctor Fleming, George Cukor y Sam Wood, 1939). RT: 96%. Además de mítica, esta película es sencillamente maravillosa. Todo el que se atreve con sus cuatro horas queda encantado con esta historia de superación y coraje fantásticamente protagonizada por Clark Gable (sí, otra vez) y Vivien Leigh. Claro ejemplo de cómo una superproducción puede lucir radiante gracias a los decorados y el vestuario y aún así ganarse el apoyo de los críticos con su guión y realización.

Rebeca, de Alfred Hitchcock
Rebeca es el único film de Hitchcock con Oscar
13ª Edición. Rebeca (Alfred Hitchcock, 1940). RT: 100%. Hitchcock nunca ha ganado el Oscar, pero su primer film estadounidense sí lo hizo. Y además por encima de Historias de Filadelfia, Las uvas de la ira y El gran dictador y, aunque cualquiera de ellas habría ganado con pleno derecho, hoy más que nunca nos alegramos de ver uno de los films del genio británico premiado en representación de todos los demás. Una joya del cine de suspense.

16ª Edición. Casablanca (Michael Curtiz, 1943). RT: 97%. Para qué negarlo, esta película ha alcanzado tal grado de clásico que es difícil juzgarla en términos objetivos. Lo que está claro es que Humphrey Bogart e Ingrid Bergman son una pareja inolvidable y que su historia nos atrapa y emociona décadas después con la misma intensidad que lo hizo en su día.

18ª Edición. Días sin huella (Billy Wilder, 1945). RT: 100%. El genial Billy Wilder destacó en casi todos los géneros, pero una de sus películas más sorprendentes es esta impactante historia de alcoholismo, tema tabú en Hollywood. Fantásticamente escrita e interpretada, se trata de una de las apuestas más arriesgadas de la Academia.

Eva al desnudo
Eva al desnudo batió el récord de nominaciones con 14
23ª Edición. Eva al desnudo (Joseph L. Mankievicz, 1950). RT: 100%. Dos fascinantes películas críticas con el mundo del espectáculo lucharon por el Oscar este año y, sin menospreciar a El crepúsculo de los dioses, la mayoría se alegra por la victoria de este magnífico drama que devolvió la fama a Bette Davies y alcanzó 14 nominaciones como reconocimiento a un cuidadísimo trabajo narrativo, técnico, artístico e interpretativo. Para muchos, de las mejores películas de la historia.

27ª Edición. La ley del silencio (Elia Kazan, 1954). RT: 100%. Si bien pocos aplaudieron la victoria de Elia Kazan, quien acababa de condenar a varios compañeros de profesión comunistas, nadie discute que este potente drama judicial es una película excepcional. Todos los elementos del film brillan con luz propia, aunque es la portentosa interpretación de Marlon Brando el nexo de unión de todos ellos.

Marlon Brando en La ley del silencio
Con La ley del silencio Eliza Kazan intentó justificar
su criticada acción durante "La caza de Brujas"
28ª Edición. Marty (Delbert Mann, 1955). RT: 100%. En tiempos en que el auge de la televisión estaba poniendo en peligro el futuro del cine, el realizador televisivo Delbert Mann realizó su primera película adaptando un telefilm y se alzó con la primera Palma de Oro de Cannes concedida a un film estadounidense y los Oscars más importantes: película, director, actor (Ernest Borgnine haciendo por fin de bueno) y guión. Era una historia de gente corriente de bajo presupuesto con la que Hollywood demostraba una importante apertura de mente.

30ª Edición. El puente sobre el río Kwai (David Lean, 1957). RT: 96%. Música inolvidable, buen reparto, brillante montaje y una historia emocionante son algunos de los logros de esta original producción inglesa sobre prisioneros británicos obligados por sus captores japoneses a construir un puente y violar así sus propios principios.

33ª Edición. El apartamento (Billy Wilder, 1960). RT: 93%. Ya que Con faldas y a lo loco acababa de ser menospreciada frente a Ben-Hur, es fantástico ver una comedia del gran Billy Wilder premiada al año siguiente. Jack Lemmon y Shirley McLaine están estupendos y el guión es prácticamente perfecto. Ninguna película en blanco y negro volvería a ser premiada hasta La lista de Schindler treinta y tres años después.

El puente sobre el río Kwai
El puente sobre el río Kwai marcó el inicio de una serie
de films épicos y exóticos del británico David Lean
34ª Edición. West Side Story (Robert Wise y Jerome Robbins, 1961). RT: 93%. Este inolvidable musical es uno de los más populares del género, pero, al contrario que otros como Sonrisas y lágrimas, tiene también el beneplácito general de la crítica. Fantásticamente coreografiada y montada, es irónicamente la adaptación de Shakespeare más aplaudida.

35ª Edición. Lawrence de Arabia (David Lean, 1962). RT: 98%. Este impresionante drama histórico lanzó a la fama a Peter O´Toole y Omar Sharif. Los espectaculares paisajes desérticos y la envolvente banda sonora actúan de forma casi hipnótica para sumergirnos en la mente del atormentado protagonista y demuestran que Inglaterra pisa a EE.UU. los talones.

37ª Edición. My fair lady (George Cukor, 1964). RT: 95%. Aunque Audrey Hepburn se quedó sin nominación por culpa de ser doblada a traición, este fantástico musical obtuvo 8 Oscars que premiaban sus excelentes cualidades visuales y sonoras. La delicada imagen de la florista que se hizo dama gracias a un snob es imborrable.

Patton
George C. Scott rechazó el Oscar por Patton
como crítica a la competitividad de los premios
43ª Edición. Patton (Franklin J. Schaffner, 1970). RT: 98%. Aunque George C. Scott, protagonista de esta cinta biográfica, pidió que su nombre fuera borrado de la lista de nominados, la Academia hizo caso omiso de ello y le premió como mejor actor por su brillante interpretación del general Patton. Una envolvente fotografía y un acertado guión logran que incluso los enemigos del género disfruten de esta excepcional cinta bélica.

45ª Edición. El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972). RT: 100%. Aunque Cabaret se llevó aquella noche 8 Oscars, los mafiosos le robaron la categoría principal para beneplácito de sus innumerables seguidores. Desmitificar el mundo de la mafia y mostrarlo como una sencilla historia familiar fue el logro de este brillante drama favorito de muchos cinéfilos. Marlon Brando dio la nota enviando en su lugar a una actriz para hacerse pasar por india y rechazar el premio a la par que reivindicar los derechos de su tribu.

48ª Edición. Alguien voló sobre el nido del cuco (Milos Forman, 1975). RT: 96%. Este impactante drama sobre la locura se alzó con los 5 premios principales por segunda vez en la historia y supone quizá el mejor papel de la carrera de Jack Nicholson. Toda una crítica a la disciplina y un canto a la libertad la convierten en uno de los mejores films premiados por la Academia.

Gente corriente
Timothy Hutton y Mary Tyler Moore se alzaron
ambos con el Oscar por la emotiva Gente corriente
53ª Edición. Gente corriente (Robert Redford, 1980). La Academia nunca había reconocido a Redford como actor pero curiosamente le dio el Oscar a mejor director por su primer trabajo como tal. Y no sin razón, pues se trataba de uno de los mejores dramas familiares de la historia: desgarrador y creíble como la vida misma.

64ª Edición. El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991). Este impresionante thriller psicológico supone lo más cerca que ha estado la Academia de premiar un film de terror y se alzó por tercera y última vez con los 5 premios principales tras Sucedió una noche y Alguien voló sobre el nido del cuco. La extravagante locura de Anthony Hopkins se contrapone a la sutil fortaleza de Jodie Foster, ambos fantásticamente dirigidos por Demme.

65ª Edición. Sin perdón (Clint Eastwood, 1992). RT: 97%. Décadas después de la época dorada del western, Clint Eastwood logró revitalizar el género con esta desmitificadora película de vaqueros. Irónicamente, ningún western de los 40, 50 ó 60 se había llevado el Oscar a casa y dos lo hicieron durante los 90: la discutida Bailando con lobos (1990) y esta maravilla.

66ª Edición. La lista de Schindler (Steven Spielberg, 1993). RT: 97%. Tras el fracaso de El color púrpura, que perdió los 11 Oscars a los que estaba nominada, Spielberg se reconcilió con la Academia y demostró que efectivamente había crecido. Este magnífico drama sobre el nazismo cuenta la historia de Schindler con realismo pero optimismo y, gracias la emotiva música y la cuidada fotografía en blanco y negro, se convierte en un logro artístico además de narrativo.

American Beauty, de Sam Mendes. Oscar en 1999.
"Algo va mal en la sociedad americana",
nos decía la maravillosa American Beauty
72ª Edición. American Beauty (Sam Mendes, 1999). RT: 88%. El debut de Sam Mendes en la dirección era una potente crítica al sueño americano brillantemente escrita, fotografiada e interpretada por Kevin Spacey y Annette Bening. Inolvidable fábula de la clase media americana llena de ironía y mordacidad que nadie debe perderse.

76ª Edición. El Señor de los Anillos. El retorno del rey (Peter Jackson, 2003). RT: 96%. Al premiar a la tercera entrega de El Señor de los Anillos, la Academia reconocía el impecable trabajo de todos los que habían hecho realidad la saga entera. Hasta el momento, se trata del único film fantástico premiado con el Oscar principal, al que sumó otras diez merecidas estatuillas.

77ª Edición. Million Dollar Baby (Clint Eastwood, 2004). RT: 91%. Esta durísima y profunda historia de superación personal llega al corazón gracias a la cuidada dirección de Eastwood y la inolvidable interpretación de Hilary Swank y es una de las pocas triunfadoras recientes que nadie discute, en parte porque todos celebran la derrota de Aviador, pero sobre todo por su impacto y honestidad.

Arwen camino de los Puertos Grises, El señor de los anillos. El retorno del rey
El Señor de los Anillos. El retorno del rey demostró
que el género fantástico puede tratar temas universales
Conforme nos acercamos a la actualidad las ganadoras por década se reducen, sin duda afectadas por no haber obtenido aun el estatus de clásicos que convierten a films como Casablanca y Lawrence de Arabia en ganadoras indiscutibles, pero sí parece que entre 1939 y 1964 la Academia estuvo especialmente acertada mientras que los años 80 son un auténtico desastre. Algunos títulos podrían estar en esta lista de no haber ganado por encima de films que, en opinión de muchos, lo merecían más (Annie Hall frente a Star Wars en 1977, Kramer contra Kramer en vez de Apocalypse now en 1979 o Crash ante Brokeback Mountain en 2005, por ejemplo) pero no quiere ello decir que no sean dignas ganadoras. Películas como Memorias de África (1985), El paciente inglés (1996), Titanic (1997), Sllumdog Millionaire (2008) o En tierra hostil (2009) han quedado fuera por las opiniones enfrentadas que despiertan, pero no dejan por ello de ser películas muy destacables.

Million Dollar Baby, de Clint Eastwood, con Hilary Swank
Million Dollar Baby es uno de los films más queridos
del alabado Clint Eastwood
Así, todos los films que no aparecen ni en este ni en el artículo de “Oscar a peor película”Los mejores años de nuestra vida (1946), Oliver (1968), Una mente maravillosa (2001)…– son sencillamente buenas películas que ganaron con dignidad pero no son necesariamente las mejores obras de sus respectivos años. He intentado ser objetivo con esta lista, valorando los porcentajes de aceptación de Rotten Tomatoes, las calificaciones de Filmaffinity e IMDB y mi propia percepción de las películas, pero no pretendo venderos ninguna verdad absoluta. Lo mejor es que cada uno disfrute de las ganadoras del Oscar y decida por él mismo si lo merecían o no. Mejores o peores, todas fueron elegidas en su momento por un motivo u otro y merecen nuestro respeto. Eso sí, si os falta por ver alguno de los títulos de esta lista… ¿a qué estáis esperando?


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
© El copyright de las imágenes pertenece a sus respectivos autores y/o productoras/distribuidoras

14 febrero 2013

San Valentín de películas de amor

"Para mí eres perfecta" (Love Actually)
Llega San Valentín, también conocido como “el día de El Corte Inglés” y, aunque este blog es enemigo del consumismo y las celebraciones impuestas por EE.UU., se trata de la excusa perfecta para ponernos un poco más románticos que de costumbre y repasar los innumerables romances que ha dado el cine desde sus orígenes. Además, todo sea por evitar que algún despistado cometa la imprudencia de celebrar este día con Historias de San Valentín (Garry Marshall, 2010), cuidadosamente descrita por el crítico Mark Kermode como “una tarjeta de felicitación llena de vómito”.

Se dice que todas las canciones hablan de amor. El cine, por suerte, tiene una inmensa variedad de temas, pero lo cierto es que éste es sin duda el más popularizado. Quizá porque, en el fondo, todos somos más románticos de lo que nos gusta reconocer. Ya en los tiempos del cine mudo era la temática preferida por los espectadores, enamorados de grandes estrellas llenas de misticismo como Greta Garbo y Rodolfo Valentino.

"A pesar de ti, de mí y del mundo que se resquebraja,
yo te amo" (Lo que el viento se llevó)
Pero la llegada del sonoro no hizo sino afianzar esto. De hecho, la película más taquillera de todos los tiempos, pese a tratar múltiples temas como la guerra, la familia o el hambre, debe sin duda su éxito al romance central entre la caprichosa Scarlett O´Hara (Vivien Leigh) y el cínico Rhett Buttler (Clark Gable). Ambos son egoístas y egocéntricos y deben aprender a dejar el orgullo a un lado para luchar por el amor antes de que sea demasiado tarde. Se trata por supuesto, de Lo que el viento se llevó (Víctor Fleming, George Cukor y  Sam Wood, 1939), que inauguró el género de romance épico, que nos regalaría historias tan bellas como las Doctor Zhivago (David Lean, 1965) y Braveheart (Mel Gibson, 1995). ¿Os acordáis?

"El mundo se derrumba y nosotros nos enamoramos"
(Casablanca)
Pero, si hay un romance cinematográfico más famoso que éstos, ése es el de Casablanca (Michael Curtiz, 1942), que convirtió a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman en la pareja más mítica del séptimo arte. La brillante película demostraba que quererse puede no ser suficiente y que la mayor muestra de amor puede ser, precisamente, dejar marchar a la persona que se ama. Bastante más melodramática fue Carta de una desconocida (Max Ophüls, 1948), donde un famoso pianista (Louis Jordan) recibe una carta de una antigua mujer que ya no recuerda. En ella, una joven enamorada (Joan Fontaine) relata la intensidad de una relación que para él nunca significó nada y para ella aún lo es todo.

"Amar es no tener que decir nunca lo siento"
(Love story)
Así, desde sus inicios, el cine nos ha hecho llorar con trágicas historias de amor que nos mantienen pegados a la pantalla deseosos de que los destinos de los protagonistas terminen idílicamente entrelazados. Pero, por suerte para los románticos, no todo acaba en tragedia. De hecho, la comedia romántica fue uno de los géneros más rentables de la época de los estudios de Hollywood. Ante la posibilidad de un rodaje cómodo y bien pagado donde un equipo de vestuario y maquillaje se encargaba de hacerlas resplandecer, pocas estrellas se resistían a protagonizar uno de estos films.

"De repente el mundo parece un lugar perfecto"
(Moulin Rouge)
Uno de los más famosos fue Sucedió una noche (Frank Capra, 1934), que, concebida como una simple comedia de enredo entre una caprichosa heredera (Claudette Colbert) y un reportero en busca de la noticia (Clark Gable) embarcados por azar en una curiosa aventura, terminó convertida en la primera película ganadora de los cinco Oscar principales: película, director, guión, actor y actriz. La propia Colbert ni siquiera acudió a la gala convencida de que acababa de participar en un film terriblemente mediocre.

El argumento recuerda ligeramente a Vacaciones en Roma (William Wyler, 1953), donde una princesa (Audrey Hepburn) de visita en la capital italiana se harta del protocolo y decide escaparse, cruzándose con un periodista (Gregory Peck) al que no vendría nada mal una exclusiva;  pero los encantos de la joven son demasiado fuertes. Se trataba del primer papel protagonista de Hepburn, quien, por unos años, quedaría ligado al género con divertidos films romanticones como Sabrina (Billy Wyler, 1954) y Desayuno con diamantes (Blake Edwards, 1961). Este último tenía poco que ver en tono con la novela original, de un enfadadísimo Truman Capote, pero mantenía la esencia nostálgica de aquella.

"Tápate los oídos fuerte fuerte fuerte, muy fuerte...
¿oyes lo mucho que te quiero?" (Quiéreme si te atreves)
De todos modos, las comedias románticas clásicas tienen poco que ver con las que empezaron a ver la luz durante los años 90. El éxito de Cuando Harry encontró a Sally (Rob Reiner, 1989) y Pretty Woman (Garry Marshall, 1990) dio lugar a un innumerable grupo de films como Algo para recordar (Nora Ephron, 1993), Cómo perder a un chico en diez días (Donald Petrie, 2003), La cruda realidad (Robert Luketic, 2009) y otros muchos aun más olvidables en los que los tópicos se amontonan y el final se ve venir antes incluso de que empiecen. Esto ha desprestigiado el género por completo y llevado a la comunidad cinéfila a desconfiar de todo film protagonizado por Jennifer Aniston o Sandra Bullock.

"Si tú saltas, yo salto" (Titanic)
Aun así, hay estrellas que han sabido destacar entre la mediocridad y brillar en cualquier producción. El claro ejemplo es Julia Roberts, que, tras enamorar al mundo en la, por lo demás, tópica Pretty Woman, se convirtió en “la novia de América” gracias a agradables comedias como la sorprendente La boda de mi mejor amigo (P. J. Hogan, 1997) o la sofisticada Notting Hill (Roger Mitchell, 1999). Esta última formaba parte de la “nueva comedia británica”, una serie de films románticos de tramas cruzadas con el bello Londres de fondo que dio comienzo con la divertida Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell, 1994), que puede parecer tópica hoy en día pero fue precursora de otros brillantes films como El diario de Bridget Jones (Sharon Maguire, 2001), que acaba con los prejuicios colocando a una joven rellenita (excelente Renée Zellweger) en el punto de mira de dos apuestos hombres (Hugh Grant y Colin Firth, rostros habituales del género), y Love Actually (Richard Curtis, 2003) una maravillosa película coral repleta de todo tipo de historias de amor, tanto tristes como alegres, de mano de los mejores intérpretes (Emma Thompson, Alan Rickman y Keira Knightley, entre otros).

"Cuando se trata del amor, incluso los héroes más
grandes parecen indefensos" (Tigre y dragón)
Algunos han intentado acabar con los tópicos con propuestas más originales como Dos en la carretera (Stanley Donen, 1967), que alterna cinco viajes de distintas etapas en la vida de un matrimonio (fantásticos Audrey Hepburn y Albert Finney), Mejor… imposible (James L. Brooks, 1997), en la que un obsesivo y desagradable escritor (excelente Jack Nicholson) queda prendido de una camarera (sensual y divertida Helen Hunt) y decide cambiar por ella o (500) Días Juntos (Marc Webb, 2009), que ya en sus inicios explica que es una película de chico conoce chica… pero no es una película de amor… Curiosamente, pocos films reflejan el amor como éste, donde una maravillosa relación nos envuelve y atrapa, nos hace recordar amores perdidos y reflexionar sobre los futuros y nos regala momentos mágicos gracias a las frescas interpretaciones de Josep Gordon-Levitt y Zooey Deschanel y a una nostálgica banda sonora. Sin olvidar El lado bueno de las cosas (David O. Russell, 2012), la comedia romántica revelación del momento, con una relación divertida y loca, pero tierna, entre dos almas perdidas (fantásticos Bradley Cooper y Jennifer Lawrence).

"Me haces querer ser un hombre mejor"
(Mejor... imposible)
Pero no hace falta hacer una comedia romántica para hablar de amor, ni mucho menos. De hecho, todos los géneros recurren al amor para afianzar a los espectadores, desde el western con Pasión de los fuertes (John Ford, 1946) hasta el musical con Moulin Rouge (Baz Luhrmann, 2001), pasando por las artes marciales en Tigre y dragón (Ang Lee, 2000) y el thriller en Memento (Christopher Nolan, 2000). A veces, encontramos las historias de amor más emocionantes en los géneros menos esperados, como la relación prohibida entre Padmé Amidala (Natalie Portman) y el Jedi Anakin (Hayden Christensen) de Star Wars. Episodio II: el ataque de los clones (George Lucas, 2002) o el complicado amor entre la Elfa inmortal Arwen (Liv Tyler) y el hombre mortal Aragorn (Viggo Mortensen) de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001-2003).

"Estar enamorada no es fácil... no basta con desearlo,
hay que oírlo" (Los amantes del círculo polar)
Aunque los países no anglosajones prefieren temáticas más arriesgadas y originales que las relaciones amorosas, encontramos romances muy bellos en todas las cinematografías, desde el tierno amor entre dos campesinos chinos de la maravillosa El camino a casa (Zhang Yimou, 1999), hasta el joven musulmán al que el síndrome de Asperger no impide luchar por el amor de una bella hindú en la emocionante Mi nombre es Khan (Karan Johar, 2010). La iraní A través de los olivos (Abbas Kiarostami, 1994) es muy especial, ya que se basa en el rodaje del anterior film del director (Y la vida continúa, 1991) y retrata una historia de amor auténtica que tuvo lugar entre dos trabajadores de ésta.

En general, fuera de EE.UU. el amor se ve con menos optimismo y más dureza, como reflejan la hongkonesa Deseando amar (Wong Kar-Wai, 2000), en la que un hombre (sutil Tony Leung) y una mujer (sinuosa Maggie Cheung) contienen sus deseos mutuos pese a saber que sus propios cónyuges son amantes; la portuguesa Tabú (Miguel Gomes, 2011), sobre un profundo romance en el corazón de África; o la francesa Quiéreme si te atreves (Yann Samuell, 2003), en la que una pareja (Guillaume Canet y Marion Cotillard) lleva un macabro juego de retos hasta las últimas consecuencias. La culminación de esta sensación llega con la austriaca Amor (Michael Haneke, 2012), que muestra con realismo y crudeza el final de una vida en pareja.

"Prefiero vivir una vida contigo que enfrentarme al
resto de las Edades sin ti" (El Señor de los Anillos)
De todos modos, los amores trágicos venden, o si no que se lo digan a Love Story (Arthur Hiller, 1970), que conmocionó a todos los jóvenes de su tiempo con una emotiva relación entre dos jóvenes que ponen amor por encima de las clases sociales y su propio futuro. La película fue tal éxito para la Paramont que, al celebrar su 100º aniversario en 2012, el estudio decidió colocar a sus dos actores (Ryal O´Neal y Ali MacGraw) a la cabeza de una foto especial con todas las estrellas que habían formado parte de él. Muchos de los grandes éxitos del cine son romances trágicos como la sobrevalorada El diario de Noa (Nick Cassavetes, 2004) o las excelentes El paciente inglés (Anthony Minghella, 1996) y Titanic (James Cameron, 1977). Esta última podrá ser muy criticable, pero momentos como aquél en que Rose (Kate Winslet) salta de la balsa para volver al barco en que su querido Jack (Leonardo DiCaprio) sigue luchando por la vida sobrecogen el corazón más duro.

"Nos quiero" ((500) Días Juntos)
Algunos directores han centrado sus cinematografías en el amor y ya han aportado su propia visión sobre él. En las comedias románticas de Woody Allen como Manhattan (1978) o Hanna y sus hermanas (1986) los personajes suelen estar ligados a alguien que no les conviene y terminan encontrando el amor en la persona más inesperada… aunque no siempre lo conserven. Mientras para Zhang Yimou el amor es poderoso, peligroso e incondicional, como reflejan films como Ju Dou (1990) o La casa de las dagas voladoras (2004), para Pedro Almodóvar es arriesgado, pasional y explosivo, como muestran Átame (1990) y Hable con ella (2001).

En La ley del deseo (1987), Almodóvar fue revolucionario al mostrar una historia de amor obsesivo homosexual de forma explícita. Los primeros tratamientos de la homosexualidad en el cine mostraban amores incondicionales pero imposibles, como reflejan La calumnia (Wyler, 1961) o El beso de la mujer araña (Héctor Babenco, 1985), pero, conforme la situación se fue normalizando, encontramos films de todo tipo, que reflejan, desde los primeros amoríos adolescentes, como en Beautiful thing (Hettie MacDonald, 1996) y Fucking Amal (Lukas Moodysson, 1998), tan tiernas como sinceras, hasta la vida en pareja, con la arriesgada Happy together (Wong Kar-Wai, 1997), donde dos hombres (inolvidables Tony Leung y Leslie Cheung) viajan desde Hong Kong hasta Argentina y pierden el amor por el camino.

Si bien el cine gay es cada vez más prolífico, apenas hay todavía films correctos sobre lesbianismo, quizá por la falta de cineastas femeninas interesadas en el tema. En los últimos años, ha crecido la representación del amor transexual, con películas como la divertida Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (Stephan Elliott, 1993) y la profunda Romeos (Sabine Bernardi, 2011). En cualquier caso, si algo demuestran todos los films LGTB es que todos tenemos derecho al mismo tipo de amor, a darlo a quien queramos y recibirlo de quien podamos.

Clave para esto fue Brokeback Mountain (Ang Lee, 2005), un bellísimo film que mostró el problema de poner trabas al amor. Dos vaqueros (perfectos Heath Ledger y Jake Gyllenhaal) se enamoran durante un verano en la montaña, pero deben volver a las vidas que la sociedad ha impuesto para ellos y son condenados a la eterna añoranza.

"Los amores imposibles no pueden desarrollarse,
transformarse o modificarse... por tanto nunca mueren"
(Los puentes de Madison)
Pero no nos pongamos tristes de nuevo, porque hay muchas formas de vivir este San Valentín con una sonrisa. Entre ellas destacan la romántica Todos los días de mi vida (Michael Sucsy, 2012), la simpática The Holiday (Nancy Meyers, 2006) y la nostálgica Flipped (Rob Reiner, 2010), en la que asistimos al enamoramiento de dos niños convertidos en adolescentes  a través de la perspectiva de ambos. La misma estrategia fue utilizada años atrás por la casi mística Los amantes del círculo polar (Julio Medem, 1998).

Las muestras de amor del cine son interminables. Desde el vagabundo (Chaplin) de Luces de la ciudad (Charles Chaplin, 1931) tratando de ayudar a uno vendedora de flores ciega (Virginia Cherrill) de la que se ha enamorado, hasta la relación casi prohibida de Los puentes de Madison (Clint Eastwood, 1995), donde un ama de casa (Meryl Streep) redescubre la emoción de la vida de manos de un apuesta fotógrafo (Eastwood)… aunque sólo sea por unos instantes imperecederos.

"Quiero recordarnos como estamos ahora"
(El curioso caso de Benjamin Button)
La magia del cine ha dado luz a historias de amor aparentemente imposibles, como las de La bella y la bestia (Gary Trousdale y Kirk Wise, 1991), La novia cadáver (Tim Burton y Mike Johnson, 2005) o El curioso caso de Benjamin Button (David Fincher, 2008). En esta última, un hombre (Brad Pitt) nace anciano y vive la vida en sentido inverso, lo que no le impide encontrar el amor en una bella bailarina (Cate Blanchett). Ambos son conscientes de que tan sólo durante unos años de sus vidas serán sus edades compatibles, pues en cuanto él alcance la juventud, ella hará lo propio con la vejez…, pero, pese a todo, deciden luchar por sus sentimientos hasta el final.

Y es que el amor todo lo puede, o al menos casi todo. Además, tal y como muestra Manuale d´amore (Giovanni Veronesi, 2005), “el amor no avisa: aparece y punto”. Cuando más nos resistamos o más nos lo impidan, más difícil será no dejarse llevar por él.

De todos modos, no olvidéis que hoy es un día más. El 14 de febrero no debe ser, ni un motivo de tristeza para quienes están solos, ni una excusa para mostrar el romanticismo que se esconde el resto del año. Nunca se sabe lo que puede suceder, así que lo mejor es no esperar a un día en concreto para decir un “te quiero”.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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