28 julio 2026

'Palestina 36': el poder concienciador del cine histórico

En un panorama cinematográfico donde las grandes producciones suelen apostar por historias conocidas, Palestina 36, dirigida por Annemarie Jacir, ofrece una mirada ambiciosa y humana sobre uno de los episodios menos representados de la historia contemporánea. Ambientada durante la revuelta árabe de 1936-1939 bajo el Mandato británico, la película combina el rigor histórico con un relato emocionante que consigue mantener al espectador conectado de principio a fin.

Uno de sus mayores aciertos es la forma en que humaniza a sus personajes. Lejos de presentar figuras unidimensionales, la historia muestra personas enfrentadas a decisiones complejas en un contexto de enorme incertidumbre. El protagonista, Yusuf, se convierte en el hilo conductor de una narración que habla de identidad, pertenencia y del impacto que los grandes acontecimientos históricos tienen sobre la vida cotidiana.

Visualmente, Palestina 36 destaca por una cuidada fotografía que recrea con enorme belleza los paisajes y ciudades de la Palestina de los años treinta. Cada plano transmite una sensación de autenticidad que contribuye a sumergir al espectador en la época. La dirección artística, el vestuario y la ambientación logran reconstruir un momento histórico con gran detalle, convirtiendo la película en una experiencia cinematográfica de primer nivel.

El reparto ofrece interpretaciones de gran nivel, con nombres reconocidos como Hiam Abbass, Robert Aramayo, Saleh Bakri, Jeremy Irons y Liam Cunningham, que aportan profundidad y credibilidad a una historia coral. La dirección de Annemarie Jacir consigue equilibrar el espectáculo con la intimidad, permitiendo que cada personaje tenga espacio para desarrollarse sin perder el ritmo narrativo.

Otro de los aspectos más destacados de la película es su capacidad para despertar el interés por la historia. Más allá de las posiciones políticas que puedan existir sobre el conflicto palestino-israelí, Palestina 36 invita al espectador a conocer un periodo histórico poco tratado en el cine internacional y a reflexionar sobre cómo el pasado continúa influyendo en el presente. Esa vocación por abrir conversaciones y fomentar el interés histórico es, probablemente, una de sus mayores virtudes.

La recepción en festivales internacionales confirma el impacto de la obra. Su estreno en el Festival de Toronto generó una gran atención, y la película fue reconocida como la candidatura palestina a los Oscar en la categoría de mejor película internacional. Además, la crítica ha valorado especialmente su ambición narrativa, su calidad técnica y la fuerza emocional de su propuesta.

En definitiva, Palestina 36 es mucho más que un drama histórico. Es una película que demuestra cómo el cine puede servir para rescatar episodios olvidados, emocionar al público y generar reflexión sin renunciar a una producción de gran calidad. Para quienes disfrutan del cine histórico, de las historias humanas y de las películas que dejan huella después de los créditos finales.

27 julio 2026

'La última ronda en Venecia': viaje de amistad, memoria y placeres

No todas las películas sobre viajes hablan realmente de destinos. En La última ronda en Venecia, la carretera funciona más como un espacio de encuentro que como un simple recorrido: un lugar donde tres personajes con edades, experiencias y expectativas muy diferentes terminan compartiendo algo más importante que un desplazamiento físico. Francesco Sossai construye una historia pequeña en apariencia, pero llena de observaciones sobre la amistad, la nostalgia y esas oportunidades inesperadas que aparecen cuando menos se buscan.

La película sigue a Carlobianchi y Doriano, dos hombres que mantienen una peculiar filosofía de vida alrededor de las conversaciones largas, las noches que se alargan y la tradición de no abandonar nunca la última copa. Su rutina cambia cuando conocen a Giulio, un joven estudiante de arquitectura que atraviesa un momento de dudas y búsqueda personal. El encuentro entre los tres da lugar a un viaje por las llanuras del Véneto donde el humor y la melancolía conviven con naturalidad, alejándose de los relatos de crecimiento más convencionales.

Francesco Sossai, una de las voces emergentes más interesantes del cine italiano contemporáneo, apuesta por una mirada cercana y humanista. La película no necesita grandes conflictos para encontrar emoción: su fuerza está en los diálogos, en los silencios y en la forma en que observa a unos personajes imperfectos pero profundamente reconocibles. Junto al coguionista Adriano Candiago, Sossai construye una narración que encuentra belleza en lo cotidiano y que convierte los pequeños momentos en el verdadero centro de la historia.

El reparto es uno de los pilares del filme. Filippo Scotti (descubrimiento de Fue la mano de Dios), Sergio Romano y Pierpaolo Capovilla forman un trío protagonista con una química que sostiene el equilibrio entre comedia y drama, mientras que intérpretes como Roberto Citran y Andrea Pennacchi completan un peculiar conjunto de secundarios. La naturalidad de las interpretaciones permite que las relaciones evolucionen sin artificios, como una amistad que nace delante del espectador.

En el apartado visual, La última ronda en Venecia destaca por su manera de retratar el paisaje del Véneto, lejos de la imagen turística más conocida de la región. La fotografía de Massimiliano Kuveiller convierte carreteras secundarias, bares y espacios cotidianos en escenarios cargados de identidad. El montaje de Paolo Cottignola y la música de Krano acompañan ese tono entre divertido y contemplativo que define la película.

El recorrido internacional de la película confirmó pronto su buena acogida. La última ronda en Venecia fue presentada en la sección Un Certain Regard del Festival de Cannes y pasó por Toronto. Su reconocimiento se amplió con los premios David di Donatello, donde obtuvo ocho galardones: mejor película, mejor dirección, mejor actor, mejor guion, mejor montaje, mejor casting, mejor canción y mejor producción.

Más allá de su reconocimiento en festivales y premios, el atractivo de La última ronda en Venecia está en su capacidad para encontrar emoción en una historia aparentemente sencilla. Es una película sobre personas que buscan algo sin saber exactamente qué, sobre conversaciones que se alargan más de lo previsto y sobre la importancia de esos encuentros que, sin cambiar necesariamente una vida entera, sí pueden modificar la forma de mirarla. Sossai firma una obra cercana, divertida y melancólica que reivindica el valor de detenerse un momento y prestar atención a quienes viajan a nuestro lado.

06 julio 2026

'Los músicos': tocar (y vivir) juntos

Hay películas que hablan de música y otras que consiguen hacerte sentir cómo funciona realmente. Los músicos pertenece a este segundo grupo. Grégory Magne construye un relato aparentemente sencillo (la reunión de un cuarteto de cuerda para interpretar una obra inédita con cuatro Stradivarius excepcionales), pero encuentra en ese punto de partida un espacio perfecto para hablar del ego, la escucha, la vulnerabilidad y la dificultad de crear algo en común.

Uno de los grandes aciertos de la película es que evita convertir la música clásica en un objeto solemne o inaccesible. Los ensayos, las discusiones y los silencios tienen tanta importancia como la interpretación final, porque Magne entiende que un cuarteto no se forma únicamente con cuatro grandes instrumentistas, sino con cuatro personas capaces de encontrar un lenguaje compartido. Esa idea atraviesa toda la película con una naturalidad admirable.

La autenticidad de ese proceso se percibe también en el reparto. Mathieu Spinosi, Emma Ravier, Marie Vialle y Daniel Garlitskys los cuatro intérpretes que dan vida a los músicos, son músicos reales. No solo por la credibilidad con la que sostienen cada ensayo o cada concierto, sino por la manera en que sus cuerpos, sus gestos y su relación con los instrumentos transmiten años de aprendizaje imposibles de fingir. Algunos de ellos nunca habían actuado. En cambio, Frédéric Pierrot Valérie Donzelli tienen largas carreras a sus espaldas y están, una vez más, fantásticos.

También merece una mención especial la partitura original de Grégoire Hetzel, que no acompaña la historia desde un segundo plano, sino que se convierte en uno de sus auténticos protagonistas. La película entiende que la música no ilustra las emociones: las provoca, las contradice y, en ocasiones, las resuelve mejor que cualquier diálogo.

Los músicos demuestra que no hacen falta grandes giros de guion para mantener el interés cuando los personajes están escritos con sensibilidad y el tema está tratado con conocimiento. Es una comedia elegante y cálida que celebra el valor de la escucha (musical y personal) sin caer en el sentimentalismo y ofrece una reflexión muy precisa sobre lo complicado y hermoso que resulta aprender a tocar, y a vivir, con los demás.

24 junio 2026

'15 pruebas de amor': luminoso viaje hacia la maternidad


15 pruebas de amor aborda una realidad poco habitual en el cine: la experiencia de la madre no gestante dentro de una pareja de mujeres que espera un hijo. Alice Douard convierte esa situación en el centro de una historia que habla de identidad, vínculos familiares y reconocimiento, evitando el tono reivindicativo más obvio para centrarse en las dudas y emociones de sus personajes.

La película sigue a Céline mientras se prepara para la llegada de su primera hija. Aunque forma parte del proyecto familiar desde el principio, el embarazo de su pareja, Nadia, despierta en ella una serie de inseguridades sobre su lugar como madre. El guion encuentra interés precisamente en esos conflictos cotidianos, tratados con una mezcla equilibrada de humor y sensibilidad.

Gran parte de la fuerza de la película reside en las interpretaciones. Ella Rumpf (Crudo) compone un personaje lleno de matices, capaz de transmitir vulnerabilidad sin excesos dramáticos. Monia Chokri (Los amores imaginarios) aporta naturalidad y complicidad a la relación de pareja, mientras que la veterana Noémie Lvovsky destaca en un papel secundario que añade profundidad emocional al conjunto.

El proyecto tiene además un componente autobiográfico. La directora se inspiró en su propia experiencia como futura madre no gestante. Esa cercanía con el material se percibe en la precisión con la que retrata situaciones y sentimientos muy concretos. Es su primer largometraje de ficción tras varios cortos premiados. Apoyada en la fotografía de Jacques Girault (Sauvage), opta por una puesta en escena sobria que confía en los personajes, sin necesidad de artificios.

Más que una película sobre el conflicto, 15 pruebas de amor funciona como una observación detallada, y a menudo hilarante, de cómo se construye una familia.



07 junio 2026

'Rebuilding': empezar de cero

Rebuilding es una de esas joyitas que no necesitan grandes giros ni discursos grandilocuentes para dejar huella. Dirigida y escrita por Max Walker-Silverman, la cinta toma una historia aparentemente sencilla (la de un ranchero que pierde todo tras un devastador incendio forestal) y la convierte en una reflexión delicada sobre la pérdida, la familia y la capacidad humana para empezar de cero.


Lo más hermoso de Rebuilding es su honestidad emocional. El personaje de Dusty, interpretado por Josh O'Connor, no es un héroe tradicional del wéstern, sino un hombre herido, silencioso y vulnerable que descubre que reconstruir una vida implica mucho más que levantar paredes: significa volver a conectar con quienes ama. La estrella de Tierra de Dios y Rivales ofrece una interpretación contenida y profundamente humana: es, sin duda alguna, el corazón de la película.

El reparto que lo acompaña está igualmente inspirado. Meghann Fahy aporta sensibilidad y matices como Ruby, la exesposa de Dusty; la pequeña Lily LaTorre destaca con una naturalidad sorprendente como su hija Callie-Rose; mientras que Kali Reis (nominada al Spirit por este papel) y Amy Madigan (ganadora del Oscar por Weapons) enriquecen la historia con personajes que encarnan la solidaridad y el sentido de comunidad.

A nivel técnico, este bello drama también merece reconocimiento. La fotografía de Alfonso Herrera Salcedo captura los paisajes del Valle de San Luis (Colorado) con una belleza melancólica, sin artificios. La música de Jake Xerxes Fussell y James Elkington acompaña el relato con discreción y sensibilidad, mientras que el montaje de Jane Rizzo y Ramsi Bashour mantiene un ritmo pausado que invita a la contemplación.

Lejos de regodearse en el desastre natural, Rebuilding es una película sobre la esperanza. Sobre cómo las personas pueden encontrar refugio las unas en las otras cuando todo parece perdido. Su mirada cálida, su sensibilidad y su rechazo a los tópicos convierten esta pequeña producción independiente en una de las obras más conmovedoras y humanas del año. 

15 abril 2026

10 canciones famosas por películas para las que no fueron compuestas

Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)
Canción: "Singing in the rain" (1929)
Película: Cantando bajo la lluvia (1952)
El cine y la música han estado relacionados desde el nacimiento del séptimo arte. Y muchas son las canciones originales que han nacido gracias a él [tema sobre el que podéis leer aquí]. Sin embargo, hay productores y directores que prefieren recurrir a canciones ya conocidas, bien para aprovechar su éxito entre el público, bien para darles el momento de gloria que merecen. Para bien o para mal, a menudo estas melodías quedan para siempre conectadas a las películas que las incluyeron, pese a haber sido compuestas tiempo atrás en un contexto completamente distinto. El artículo de hoy es un homenaje a diez de ellas, dedicado a conocer mejor su historia, así como su aportación a las películas que las volvieron imperecederas.

“Singing in the rain” fue compuesta a finales de los años 20 por Nacio Herb Brown (música) y Arthur Freed (letra). Este último es el letrista y productor de musicales más importante de la historia y clave del éxito de los musicales clásicos de la MGM, incluyendo, por supuesto Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), que hizo uso de la canción que le da título después de que otras tantas producciones lo hicieran. Sin embargo, la alegre versión de Gene Kelly bailando enamorado bajo el insistente aguacero logró que todas las demás quedaran olvidadas. De hecho, gracias a eso, la cinta está incluida en dos Top 10 de este blog: “Las películas más famosas de la historia” y, claro está, “Las escenas más famosas de la historia del cine”.

18 marzo 2026

21 películas que conocemos por el título original

El mundo es cada vez más global y los idiomas que conforman la Torre de Babel cada vez están más interrelacionados. En España, no sólo doblamos las películas, sino también sus títulos. Algunas traducciones resultan tan horribles que fueron incluidas en mi top 25 de ‘Peores traducciones de títulos de películas al castellano’, pero otras son sencillamente olvidadas en detrimento de los títulos originales. Este artículo contiene veintiuna películas (todas ellas recomendables, por cierto, porque ¿para qué dedicar tiempo a malas obras?) que conocemos por su título original pese a contar con un título en castellano. Antes de leer… ¿se os ocurre alguna?:

Parque Jurásico (Jurassic Park, de Steven Spielberg, 1993)
Jurassic Park es una de las películas
más taquilleras de la historia
Amor (Amour, de Michael Haneke, 2012). Aunque sólo una letra distingue al título original del traducido, todo el mundo la conserva para referirse a este potente drama sobre la vejez, la enfermedad y la vida en pareja.

Brillantina (Grease, de Randal Kleiser, 1978). Sí, aunque no lo creáis, este mítico musical cuenta con título en castellano. Sin embargo, es un título tan rematadamente idiota, que lo mejor es quedarse con la versión original, ¿no creéis?

El amor está en el aire (Strictly ballroom, de Baz Luhrmann, 1992). El éxito de Moulin Rouge llevó a todo el mundo a revisar la filmografía de su director en busca de más musicales. Fue así como la mayoría descubrió esta pequeña joya de baile cuyo título original recordaba mucho más al del popular musical de 2001 (dos palabras en lengua extranjera, en ambos casos).

04 febrero 2026

Los 15 directores cuyas películas han ganado más Oscars

[Artículo actualizado cada año] La mayoría de expertos en los Oscar sabe que John Ford es, con 4 galardones, el director más oscarizado, seguido de William Wyler y Frank Capra, poseedores de 3 premios cada uno. Sin embargo, recientemente me pregunté cuáles serían los directores cuyas películas han acumulado más premios. Al comprobar que no existe tal información, decidí investigar yo mismo, así que aquí tenéis la lista inédita hasta el momento de los cineastas que más Oscars han granjeado a sus productoras (lo que, sin duda, les habrá ganado el amor de éstas). Por cierto, he añadido asteriscos (*) a las producciones que ganaron el Oscar a mejor director.

Un lugar en el sol (1951)
Película de George Stevens con más Oscars:
Un lugar en el sol (1951), con 6 premios
15. George Stevens: 16 Oscars por En alas de la danza (1936) [1], Señorita en desgracia (1937) [1], La mujer del año (1942) [2], El amor llamó dos veces (1943) [1], Un lugar en el sol (1951) [6]*, Raíces profundas (1953) [1], Gigante (1956) [1]* y El diario de Anna Frank (1959) [3]. Aunque ninguna de sus obras consiguió el Oscar a mejor película, Stevens sí obtuvo dos premios para él (por la notable Un lugar en el sol y la irregular Gigante, ambas inferiores a su Raíces profundas) y otros tantos para sus colaboradores, comenzando por la canción “The Way You Look Tonigh” de En alas de la danza, uno de los mejores musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers.

09 enero 2026

¿Qué es una estrella de cine?


Naomi Watts, protagonista de King Kong y Lo imposible
Naomi Watts se ha forjado una imagen atractiva pero
seria gracias a unir esfuerzo a su natural belleza
Una estrella es un cuerpo celeste que brilla con luz propia. ¿Y una estrella de cine? Pues lo cierto es que lo mismo. Las estrellas son actores que brillan sin importar la película en que se encuentren, y que arrastran a los espectadores a las salas más que las propias tramas de los films o la calidad de éstos. Ayer tuve la oportunidad de asistir a un debate con uno de los productores de la película Lo imposible (Juan Antonio Bayona, 2012) y una de las primeras preguntas que recibió del público fue: “¿por qué elegisteis estrellas internacionales para interpretar a una familia española?”. Y él fue claro: hoy en día, la única forma de realizar una película de alto presupuesto es contar con un reparto que atraiga a los inversores y garantice el éxito del film, y, a la hora de hacer una película sobre el Tsunami en Tailandia, el alto presupuesto es imprescindible. Yo era el primero en criticar al film por esta decisión, pero creo que ante esta explicación no hay argumento posible.

28 septiembre 2025

Festival de San Sebastián 2025: mejores y peores películas

El 73 Festival de San Sebastián ha destacado por el cine español de la Sección Oficial y las joyitas internacionales de Perlas y Zabaltegi. Aquí va mi repaso a las películas que he podido disfrutar estos días, ordenadas de la peor (que tampoco es tan mala) y la mejor (magistral).

«El último arrebato» desaprovecha un material fascinante. Marta Medina y Enrique López Lavigne parecen tan centrados en sí mismos como en el propio Iván Zulueta. Entrevistan a numerosas figuras de renombre, sí, pero aportan poco a la leyenda del clásico de culto.


«Jay Kelly» es indigesta en el humor y aún peor en el drama. Tamaña sucesión de naderías solo se soporta gracias a las estrellas que se pasean por pantalla, aunque ninguna de ellas hace nada nuevo. Fallido homenaje de Noah Baumbach a George Clooney.


En «Hijo mayor», Cecilia Kang explora la llegada de su padre a Argentina desde Corea, y su propia experiencia como argentina de ojos rasgados, entre el racismo y las dudas existenciales. Tiene interés, pero, considerando lo que está contando, se antoja reiterante y fría.


Alice Winocour tiene claro lo que quiere contar en cada escena de «Couture», lo cual hace de manera subrayada y tópica, pero no hacia dónde va. Hay detalles realmente bochornosos. Sin embargo, cada vez que Angelina Jolie aparece en pantalla, la emoción aflora.


Ver a Jodie Foster actuar en francés y en registro cómico tiene su aquel, pero «Vida privada» es un desorden en todos los aspectos. ¡Y qué lágrimas tan extrañamente falsas! Regreso de Rebecca Zlotowski a la irregularidad tras la estupenda «Los hijos de otros».


Con «Aro berria», Irati Gorostidi recrea una experiencia catártica en la Donostia de 1978, entrelazando la conciencia social y la liberación sexual de manera descarnada. Creíble y vigorizante es, que atraiga o interese siquiera ya depende de cada espectador.


No queda claro qué interesaba a Agnieszka Holland y sus coguionistas sobre Franz Kafka a la hora de abordar «Franz», un biopic bien ambientado que no transmite en ningún momento la genialidad del escritor, y mucho menos su imaginario. Correcto Idan Weiss.


Con «Nighttime Sounds», Zhongchen Zhang retrata la infancia en la China rural, a través de apacibles espacios que filma con belleza. Realista pero soñadora, la película habla de madres y niñas perdidas en un universo machista. Pero falta desarrollo y un clímax potente.


«As We Breathe» alberga momentos emotivos y algún que otro golpe de efecto. Seyhmus Altun nos traslada a un pequeño pueblo de Anatolia, a principios de los 2000, desde los ojos de una niña, bien encarnada por Defne Zeynep Enci. Todo es creíble, pero falta algo.


Es imposible ver «Un fantasma en la batalla» sin pensar en «La infiltrada», que cuenta una historia muy parecida, solo que de manera más íntima, emocionante y feminista. Aun así, el thriller de Agustín Díaz Yanes es entretenido y probablemente funcione mejor a nivel internacional.


Colin Farrell se entrega por completo al alma autodestructiva de «Maldita suerte», y Tilda Swinton aporta su hipnótica extravagancia, pero el guion de Rowan Joffe y Lawrence Osborne no va más allá y la dirección de Edward Berger se apoya en exceso en la belleza moderna de Macao.


El «Frankenstein» de Guillermo del Toro es apabullante, pero pierde atmósfera al apoyarse demasiado en entornos digitales ultrapulidos. Pese a la cadavérica caracterización, Jacob Elordi insufla vida al icónico monstruo. Las demás interpretaciones se antojan distantes.


Una serie de apacibles postales se suceden en «The Love That Remains», agridulce álbum familiar del islandés Hlynur Pálmason. Es interesante, pero no termina de encontrar el tono, y los toques cómicos incomodan.


«Nuremberg» es entretenida y reflexiva, pero harto inferior a la clásica «¿Vencedores o vencidos?». James Vanderbilt y el estelar reparto se quedan en la superficie. Eso sí, no viene mal que el público se tope con las terroríficas imágenes de los campos de concentración.


Tras «Alba» y «La piel pulpo», Ana Cristina Barragán firma una historia de curación a través de la relación entre una mujer (Simone Bucio) y un adolescente (Francis Eddú Llumiquinga). Drama íntimo, crudo... y disperso.


Milagros Mumenthaler se deja llevar por la poesía en «Las corrientes», donde Isabel Aimé Gonzalez Sola atraviesa una crisis existencial. La apacible cotidianidad recuerda a su espléndida «Abrir puertas y ventanas», pero esta vez la parsimonia es excesiva.


«Bugonia» pretende ser superimpactante, pero los clichés la vuelven previsible, y muy inferior a «Salvar el planeta Tierra». Emma Stone y Jesse Plemons están bien, aunque ya los hemos visto en ese registro a las órdenes de Yorgos Lanthimos. El final es memorable, eso sí.

 

Con «Olmo», Fernando Eimbcke nos lleva al Nuevo México de 1979 para contarnos el tierno periplo de un adolescente con ganas de fiesta que debe cuidar de su padre enfermo. El humor absurdo y la tristeza cotidiana se entrelazan en pos de la luminosidad. Simpático elenco.


«Her Heart Beats in Its Cage», de Xiaoyu Qin, es humilde en su guion y en su puesta en escena, pero cuenta una historia desgarradora que resulta aún más potente gracias a estar interpretada por la mujer que la vivió: Xiaohong Zhao.


«Kota» utiliza la tragicómica aventura de una gallina negra como metáfora de las vicisitudes de los inmigrantes. A través de su huida, exclusión y explotación, György Pálfi denuncia con ironía un sistema cruel e indiferente. Curiosa fábula moral que recuerda a «Eo».


«La torre de hielo» es sugerente, confusa y onírica, como cabía esperar de la mirada de Lucile Hadzihalilovic a «La reina de las nieves». A Marion Cotillard le basta su carisma para destacar, aunque es en el hipnótico plano sonoro y visual donde reside el principal interés.


Con «Before the Bright Day», Shih-Han Tsao nos traslada de manera creíble al Taiwán de 1996 para explorar lo que supone desarrollarse como persona en un país en crisis económica y, ante todo, identitaria. Sólido y acogedor plano técnico, a destacar la música de Summer Lei.


«Un poeta», escrita y dirigida con suma personalidad por Simón Mesa Soto, es divertida y reflexiva, aunque también deprimente y agotadora. Una provocativa mirada a la cultura colombiana desde el cutrismo deliberado.


«Los Tigres» es un thriller intenso, singular y excelentemente ejecutado. La relación fraternal entre Antonio de la Torre y Bárbara Lennie emociona, y ellos brillan en todo momento, al igual que el elenco secundario. Lo mejor que ha hecho Alberto Rodríguez, sí, junto con «La isla mínima».

En «Blue Heron», la húngaro-canadiense Sophy Romvari fusiona la ficción, el documental y sus propios recuerdos de infancia, inevitablemente sesgados, ofreciendo un conmovedor drama familiar, con la belleza salvaje de la Isla de Vancouver de fondo. Un debut muy especial.

Qué falta hacía «Maspalomas», sentido homenaje a los gais mayores, con frecuencia condenados a silenciar su deseo y su identidad, retrocediendo sobre sus propios pasos. José Mari Goenaga firma un guion empático y honesto que dirige junto a Aitor Arregi. Y José Ramón Soroiz se abre en canal.


«Belén» rememora un caso muy dramático de la Argentina reciente, pero sabe aligerarlo con pequeñas dosis de humor inteligente y un tono esperanzador. Dolores Fonzi se entrega plenamente, delante y detrás de la cámara, reivindicando la sororidad y el derecho al aborto.


«Ungrateful Beings» es una cinta extraña donde muchos elementos parecen un error. Pero lo cierto es que Olmo Omerzu sabe lo que hace, logrando sorprenderte una y otra vez con los giros de guion y las reacciones de los personajes. Barry Ward encabeza un reparto singular.


Pausada y sencilla, pero llena de verdad, «Two Seasons, Two Strangers» ofrece una experiencia muy hermosa y acogedora. El japonés Shō Miyake nos invita a meditar sobre la necesidad de seguir adelante en un mundo cuyas múltiples preguntas y respuestas no siempre se complementan.


Una intrépida Jennifer Lawrence es el alma de «Die My Love», con la que Lynne Ramsay cuestiona, rabiosa y brillantemente, el papel social de la mujer como esposa y madre. Robert Pattinson y Sissy Spacek están estupendos también. Y el plano técnico resulta embriagador.

 

«Extraño río» es una preciosidad. Jaume Claret Muxart se mueve con soltura entre la poesía y la cotidianidad. Los soñadores ojos de Jan Monter albergan la fragancia del primer amor. Y qué emotiva es la naturalidad con que se abordan sus sentimientos y su identidad.


Escrita por Marianne Lentz y dirigida por Emilie Thalund, «Weightless» habla de gordofobia, machismo y violencia sexual con sensibilidad, rotundidad y la sororidad como única defensa. Fantásticas Marie Helweg Augustsen y Ella Paaske. Grata, y devastadora, sorpresa.


Théodore Pellerin se confirma como uno de los actores más interesantes de su generación en «Lurker», donde se infiltra en el círculo íntimo de un artista emergente. Alex Russell, que ganó el Emmy por «Bronca», firma una brillante ópera prima, inquietando y divirtiendo a partes iguales.


Qué conmovedora es «Flores para Antonio», pieza documental con la que Elena Molina, Isaki Lacuesta y toda la familia Flores rinden homenaje al emblemático artista y, de paso, a la música española, al poder de la estirpe y a la vida misma, al tiempo trágica y hermosa.


Qué poder tienen los ojos de Antonio Fernández Gabarre en «Ciudad sin sueño», poético drama con alma de neowéstern que retrata la vida en extinción de la Cañada Real, tan próxima como invisible. Guillermo Galoe y Víctor Alonso-Berbel invocan dignidad, pureza y resistencia.


Con «Nouvelle Vague», Richard Linklater homenajea a Jean-Luc Godard, «Al final de la escapada» y el propio cine con bellos encuadres, un humor exquisito, un reparto muy creíble e innumerables referencias que harán las delicias de los cinéfilos.


«La tarta del presidente» sigue a dos escolares durante el cumpleaños de Sadam Husein, mostrando lo más bello de Irak... y lo más terrible. Recuerda a odiseas infantiles de Oriente Medio tan relevantes como «La bicicleta verde» y «¿Dónde está la casa de mi amigo?». Y llega al corazón.

Harris Dickinson da el salto al guion y a la dirección con «Urchin», fascinante reflexión sobre las complicaciones de la reinserción y la necesidad de responsabilizarse de los propios actos. Su mirada al cuerpo evoca el que fuera su debut como actor, «Beach Rats». Brutal Frank Dillane.

Lleno de humor negro y dardos al sistema educativo, «Bad Apples» es un thriller imprevisible y muy divertido, tan absurdo como real. El guion de Jess O'Kane y la dirección de Jonatan Etzler ofrecen momentos de aplauso. Fantástica Saoirse Ronan.

 

«La voz de Hind» plasma el horror de Gaza a través de la llamada de auxilio de una niña de seis años. Kaouther Ben Hania y el magnífico reparto encarnan la impotencia del mundo e interpelan con rotundidad a quienes están a tiempo de actuar. Verdaderamente, devastadora.

«Historias del buen valle» nos sumerge en Vallbona, multicultural barrio barcelonés, con poesía y humanismo. José Luis Guerín capta las costumbres y los sueños de los vecinos, ofreciendo momentos muy simpáticos y otros que tocan la fibra. Buen complemento a «El 47».


Una niña belga criada en Japón descubre la complejidad de la vida humana en «Little Amélie», joyita animada de Liane-Cho Han Jin Kuang y Mailys Vallace. La estética es encantadora y el guion va directo al corazón.


Tras «La peor persona del mundo», Joachim Trier y Renate Reinsve vuelven a hacer magia con «Valor sentimental», un agudo drama en torno a los lazos familiares, insustituibles, por dañados que estén. Elle Fanning, Stellan Skarsgård e Inga Ibsdotter Lilleaas completan un reparto desgarrador.

 

Bellamente melancólica y aun así progresista en su exploración de temas complejos de viva actualidad, «La Grazia» es la mejor película de Paolo Sorrentino. Toni Servillo emociona con cada gesto. Y los toques de humor funcionan de maravilla.


«Los domingos» es una joya que te destroza cuando menos te lo esperas. Alauda Ruiz de Azúa explora el sentimiento religioso de manera respetuosa pero tajante, con un tratamiento musical hipnótico. Todo el reparto brilla, pero lo de Patricia López Arnaiz es de otro mundo.


Muy bien dirigida por Kleber Mendonça Filho y aún mejor protagonizada por Wagner Moura, la compleja «El agente secreto» habla del crudo pasado brasileño, pero también de su incierto porvenir. La festiva y enigmática atmósfera envuelve un thriller único en su especie.


Cuesta describir el impacto y la importancia de «Un simple accidente». Jafar Panahi no solo es uno de los mejores cineastas contemporáneos, sino que evoluciona con cada película que hace. Esta, además de proferir un potentísimo grito de rabia, divierte de inicio a fin. ¡Y qué reparto!

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