24 junio 2026

'15 pruebas de amor': luminoso viaje hacia la maternidad


15 pruebas de amor aborda una realidad poco habitual en el cine: la experiencia de la madre no gestante dentro de una pareja de mujeres que espera un hijo. Alice Douard convierte esa situación en el centro de una historia que habla de identidad, vínculos familiares y reconocimiento, evitando el tono reivindicativo más obvio para centrarse en las dudas y emociones de sus personajes.

La película sigue a Céline mientras se prepara para la llegada de su primera hija. Aunque forma parte del proyecto familiar desde el principio, el embarazo de su pareja, Nadia, despierta en ella una serie de inseguridades sobre su lugar como madre. El guion encuentra interés precisamente en esos conflictos cotidianos, tratados con una mezcla equilibrada de humor y sensibilidad.

Gran parte de la fuerza de la película reside en las interpretaciones. Ella Rumpf (Crudo) compone un personaje lleno de matices, capaz de transmitir vulnerabilidad sin excesos dramáticos. Monia Chokri (Los amores imaginarios) aporta naturalidad y complicidad a la relación de pareja, mientras que la veterana Noémie Lvovsky destaca en un papel secundario que añade profundidad emocional al conjunto.

El proyecto tiene además un componente autobiográfico. La directora se inspiró en su propia experiencia como futura madre no gestante. Esa cercanía con el material se percibe en la precisión con la que retrata situaciones y sentimientos muy concretos. Es su primer largometraje de ficción tras varios cortos premiados. Apoyada en la fotografía de Jacques Girault (Sauvage), opta por una puesta en escena sobria que confía en los personajes, sin necesidad de artificios.

Más que una película sobre el conflicto, 15 pruebas de amor funciona como una observación detallada, y a menudo hilarante, de cómo se construye una familia.



07 junio 2026

'Rebuilding': empezar de cero

Rebuilding es una de esas joyitas que no necesitan grandes giros ni discursos grandilocuentes para dejar huella. Dirigida y escrita por Max Walker-Silverman, la cinta toma una historia aparentemente sencilla (la de un ranchero que pierde todo tras un devastador incendio forestal) y la convierte en una reflexión delicada sobre la pérdida, la familia y la capacidad humana para empezar de cero.


Lo más hermoso de Rebuilding es su honestidad emocional. El personaje de Dusty, interpretado por Josh O'Connor, no es un héroe tradicional del wéstern, sino un hombre herido, silencioso y vulnerable que descubre que reconstruir una vida implica mucho más que levantar paredes: significa volver a conectar con quienes ama. La estrella de Tierra de Dios y Rivales ofrece una interpretación contenida y profundamente humana: es, sin duda alguna, el corazón de la película.

El reparto que lo acompaña está igualmente inspirado. Meghann Fahy aporta sensibilidad y matices como Ruby, la exesposa de Dusty; la pequeña Lily LaTorre destaca con una naturalidad sorprendente como su hija Callie-Rose; mientras que Kali Reis (nominada al Spirit por este papel) y Amy Madigan (ganadora del Oscar por Weapons) enriquecen la historia con personajes que encarnan la solidaridad y el sentido de comunidad.

A nivel técnico, este bello drama también merece reconocimiento. La fotografía de Alfonso Herrera Salcedo captura los paisajes del Valle de San Luis (Colorado) con una belleza melancólica, sin artificios. La música de Jake Xerxes Fussell y James Elkington acompaña el relato con discreción y sensibilidad, mientras que el montaje de Jane Rizzo y Ramsi Bashour mantiene un ritmo pausado que invita a la contemplación.

Lejos de regodearse en el desastre natural, Rebuilding es una película sobre la esperanza. Sobre cómo las personas pueden encontrar refugio las unas en las otras cuando todo parece perdido. Su mirada cálida, su sensibilidad y su rechazo a los tópicos convierten esta pequeña producción independiente en una de las obras más conmovedoras y humanas del año. 

15 abril 2026

10 canciones famosas por películas para las que no fueron compuestas

Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952)
Canción: "Singing in the rain" (1929)
Película: Cantando bajo la lluvia (1952)
El cine y la música han estado relacionados desde el nacimiento del séptimo arte. Y muchas son las canciones originales que han nacido gracias a él [tema sobre el que podéis leer aquí]. Sin embargo, hay productores y directores que prefieren recurrir a canciones ya conocidas, bien para aprovechar su éxito entre el público, bien para darles el momento de gloria que merecen. Para bien o para mal, a menudo estas melodías quedan para siempre conectadas a las películas que las incluyeron, pese a haber sido compuestas tiempo atrás en un contexto completamente distinto. El artículo de hoy es un homenaje a diez de ellas, dedicado a conocer mejor su historia, así como su aportación a las películas que las volvieron imperecederas.

“Singing in the rain” fue compuesta a finales de los años 20 por Nacio Herb Brown (música) y Arthur Freed (letra). Este último es el letrista y productor de musicales más importante de la historia y clave del éxito de los musicales clásicos de la MGM, incluyendo, por supuesto Cantando bajo la lluvia (Stanley Donen y Gene Kelly, 1952), que hizo uso de la canción que le da título después de que otras tantas producciones lo hicieran. Sin embargo, la alegre versión de Gene Kelly bailando enamorado bajo el insistente aguacero logró que todas las demás quedaran olvidadas. De hecho, gracias a eso, la cinta está incluida en dos Top 10 de este blog: “Las películas más famosas de la historia” y, claro está, “Las escenas más famosas de la historia del cine”.

18 marzo 2026

21 películas que conocemos por el título original

El mundo es cada vez más global y los idiomas que conforman la Torre de Babel cada vez están más interrelacionados. En España, no sólo doblamos las películas, sino también sus títulos. Algunas traducciones resultan tan horribles que fueron incluidas en mi top 25 de ‘Peores traducciones de títulos de películas al castellano’, pero otras son sencillamente olvidadas en detrimento de los títulos originales. Este artículo contiene veintiuna películas (todas ellas recomendables, por cierto, porque ¿para qué dedicar tiempo a malas obras?) que conocemos por su título original pese a contar con un título en castellano. Antes de leer… ¿se os ocurre alguna?:

Parque Jurásico (Jurassic Park, de Steven Spielberg, 1993)
Jurassic Park es una de las películas
más taquilleras de la historia
Amor (Amour, de Michael Haneke, 2012). Aunque sólo una letra distingue al título original del traducido, todo el mundo la conserva para referirse a este potente drama sobre la vejez, la enfermedad y la vida en pareja.

Brillantina (Grease, de Randal Kleiser, 1978). Sí, aunque no lo creáis, este mítico musical cuenta con título en castellano. Sin embargo, es un título tan rematadamente idiota, que lo mejor es quedarse con la versión original, ¿no creéis?

El amor está en el aire (Strictly ballroom, de Baz Luhrmann, 1992). El éxito de Moulin Rouge llevó a todo el mundo a revisar la filmografía de su director en busca de más musicales. Fue así como la mayoría descubrió esta pequeña joya de baile cuyo título original recordaba mucho más al del popular musical de 2001 (dos palabras en lengua extranjera, en ambos casos).

04 febrero 2026

Los 15 directores cuyas películas han ganado más Oscars

[Artículo actualizado cada año] La mayoría de expertos en los Oscar sabe que John Ford es, con 4 galardones, el director más oscarizado, seguido de William Wyler y Frank Capra, poseedores de 3 premios cada uno. Sin embargo, recientemente me pregunté cuáles serían los directores cuyas películas han acumulado más premios. Al comprobar que no existe tal información, decidí investigar yo mismo, así que aquí tenéis la lista inédita hasta el momento de los cineastas que más Oscars han granjeado a sus productoras (lo que, sin duda, les habrá ganado el amor de éstas). Por cierto, he añadido asteriscos (*) a las producciones que ganaron el Oscar a mejor director.

Un lugar en el sol (1951)
Película de George Stevens con más Oscars:
Un lugar en el sol (1951), con 6 premios
15. George Stevens: 16 Oscars por En alas de la danza (1936) [1], Señorita en desgracia (1937) [1], La mujer del año (1942) [2], El amor llamó dos veces (1943) [1], Un lugar en el sol (1951) [6]*, Raíces profundas (1953) [1], Gigante (1956) [1]* y El diario de Anna Frank (1959) [3]. Aunque ninguna de sus obras consiguió el Oscar a mejor película, Stevens sí obtuvo dos premios para él (por la notable Un lugar en el sol y la irregular Gigante, ambas inferiores a su Raíces profundas) y otros tantos para sus colaboradores, comenzando por la canción “The Way You Look Tonigh” de En alas de la danza, uno de los mejores musicales de Fred Astaire y Ginger Rogers.
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