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| Sam Rockwell, Frances McDormand, Allison Janney y Gary Oldman dominaron la Oscar Race |
«Que todas las mujeres nominadas se pongan de pie; miraos, porque todas
tenemos historias que contar y necesitamos que se financien nuestros proyectos;
señoras y señores: inclusión». El poderoso discurso de Frances McDormand
al ganar el Óscar a mejor actriz en el año del Time’s Up fue, de lejos, el momento
más poderoso de la noche. Y es que tan sencillo gesto resonó especialmente por
venir de alguien que rara vez se ha posicionado sobre tema político alguno,
prefiriendo en su lugar toques de humor punzante como los que dedicó al público
de los Spirit Awards la noche anterior, en la que no dudó en quejarse de lo
fatigante que puede resultar la Oscar Race para un front-runner. Ciertamente la
intérprete, que ya obtuvo la estatuilla con el Fargo (1996) de los hermanos Coen, lo había ganado todo esta
temporada, al igual que había hecho su brillante compañero de cartel en Tres anuncios en las afueras (la gran derrotada de la noche), Sam
Rockwell (digno mejor actor de reparto), así como la hasta ahora infravalorada Allison Janney (mejor actriz de
reparto, en este caso por Yo, Tonya)
y el ya icónico Gary Oldman (mejor actor, por fin, por El
instante más oscuro, donde está irreconocible), dejando respectivamente de lado a los también maravillosos Saoirse Ronan, Willem Dafoe, Laurie Metcalf y
Timothée Chalamet; otra vez será.




