28 septiembre 2026

Festival de San Sebastián 2026: mejores y peores películas

Mi ranking de las 50 películas que he visto en el 74.º Festival de San Sebastián, el último dirigido por José Luis Rebordinos, al que agradezco su gran trabajo todos estos años.

«Ruega por nosotras» es un bochorno. Brocha gorda de inicio a fin. Daniel Monzón y Jorge Guerricaechevarría no eran las personas indicadas para contar esta historia.

«Esta soledad» busca el realismo y la provocación, pero no podría resultar más forzada y caricaturesca. ¿Entiende Javier Giner los innumerables temas que aborda? Oriol Pla salva los muebles, pero las demás interpretaciones dan vergüenza ajena.

Su labor de documentación en torno a Lorca es encomiable, pero «La voz quebrada», de Manuel Menchón, falla a nivel cinematográfico: las imágenes generadas por ordenador se antojan muy intrusivas y las voces en off están fatalmente escogidas. Una pena. 

«Mis muertos tristes» es tan fea y gris como promete. Pablo Larraín adapta la obra de Mariana Enríquez sin emoción o contención alguna, impidiendo brillar a las talentosas Dolores Fonzi y Mercedes Morán. Aun así, se agradece la peculiaridad de la propuesta.

Con «La deriva», Tsai Ming-liang se sirve de la lentitud de un monje (Lee Kang-sheng) para reflexionar sobre la nerviosa aceleración de la vida contemporánea. Una idea tan interesante como tediosa.


«Ghost Song» evoca «Ghost» y «A Ghost Story», pero carece de su carisma. Fatih Akin se apoya demasiado en el encanto de Mariam Dawoud y Eren M. Güvercin, insuficiente para sostener el interés. A fin de cuentas, no hay nada tan limitado como un amor a primera vista.


«Bucking Fastard» tiene un planteamiento curioso (dos hermanas que hablan y actúan al unísono), pero va volviéndose irritante. Aunque Rooney Mara y Kate Mara ofrecen un trabajo actoral interesante, el gran Werner Herzog no parece tener una meta más allá del desconcierto.

«Sants» es extraña, errática, condescendiente y moralmente ambigua, pero, quizá por todo eso, tiene interés. Mikel Gurrea retrata a una banda de ladrones de figuras religiosas, con personajes esquemáticos pero bien defendidos por Victoria Luengo, Ariadna Gil y compañía.


«La esposa perfecta» ofrece poco a nivel cinematográfico más allá de la transformación de Naomi Watts, pero cuenta una interesante historia real en torno al mal escondido en la vida cotidiana. Ben Shirinian rescata un guion de Alyssa Hill que llevaba años en un cajón.


Jaime Lorente dedica «El mal hijo» a su abuela y ciertamente Susi Sánchez es lo mejor de un intenso drama que concluye que hay gente muy mala y que el dinero y el mar lo arreglan todo. Salvador S. Molina subraya su propia novela, pero la cámara de Elías M. Félix atrapa.

«En el corazón de la bestia» es la clase de americanada que apetece de vez en cuando. David Ayer dirige una inverosímil pero entretenida aventura en el corazón de Alaska. Aunque innegablemente facilona, la relación entre Brad Pitt y Odín llega al corazón.

«Fjord» da para debate, pero es reiterante y reaccionaria. El rumano Cristian Mungiu señala al sistema de protección de menores de Noruega y olvida la autocrítica, llenando la pantalla de personajes maniqueos. Renate Reinsve y Sebastian Stan están bien, pero no se lucen. 

«Coward» es demasiado artificiosa y afectada para despertar auténtica emoción, aunque los ojos de Valentin Campagne y Emmanuel Macchia lo logran de vez en cuando. Lukas Dhont parece saber poco del contexto que aborda, pero sorprende en los momentos musicales.


«Bloques erráticos» es una cinta extraña, a ratos hipnótica, donde el fantasma de un cineasta (Denis Lavant) deambula por la Patagonia tras cien años de cautiverio. Thomas Woodroffe combina archivo y ficción para meditar sobre el cine, el progreso y la memoria.

Rami Malek brilla en «The Man I Love»; lástima que los demás intérpretes tengan personajes tan poco interesantes. Ira Sachs consigue una buena atmósfera, y nunca aburre, pero sigue sin superar la genuina intimidad de «Keep The Lights On».

«Ink» cuenta la interesante historia del periódico The Sun sin dejar de entretener, aunque peca de superficial, sensacionalista y testosterónica. Danny Boyle insufla energía al bien documentado guion de James Graham. Correctos Jack O'Connell, Guy Pearce y Claire Foy.

«El hombre más solitario de la ciudad» desborda encanto y melancolía. A partir de las vivencias del músico Al Cook, moldeadas libremente, la italiana Tizza Covi y el austriaco Rainer Frimmel construyen una bizarra dramedia con ecos de Aki Kaurismaki.

«A Professora de Francês» atrapa y desorienta con una atmósfera cada vez más turbia, entre la pesadilla y la realidad. Ricardo Alves Jr. construye un descenso a los infiernos de la homofobia y el fanatismo religioso, sostenido por la estupenda Grace Passô. 

Los espectaculares paisajes nórdicos, la envolvente música y las conmovedoras interpretaciones de Herbert Nordrum y Asta Kamma August son las principales bazas de «Growth of the Soil», episódico drama rural con el que Hans Petter Moland representa a Noruega en los Oscar.

Qué delicada es «In My Father's Room», ópera prima de Maha Harada. Y qué bien le va el “O mio babbino caro” de Puccini. Aoi Yū, Issei Ogata, Eita y Eriko Watanabe forman un buen elenco, bellamente encuadrado por Yoshio Kitagawa, colaborador habitual de Ryūsuke Hamaguchi.

En «Lejos de los árboles», Angélica Castelló hace un viaje a través de las lenguas peruanas y reflexiona sobre el desarraigo, la identidad y la sonoridad del mundo. Meritxell Colell rehúye el efectismo para sumergir al público en una delicada experiencia sensorial.

Javier Ruiz Caldera salta al humor macabro con «Cinco minutos más», perturbadora comedia existencial a lo «Atrapados en un bucle infinito». Berto Romero firma un guion lleno de puntazos y lo protagoniza junto a Javier Cámara y Belén Cuesta. Gran uso del plano secuencia.

Eduard Fernández debería ganar su quinto Goya por «El mal padre». Las demás interpretaciones son menos sólidas, pero tienen mucho corazón. Ayuda el sutil, conmovedor y a ratos hilarante guion de Óscar Díaz Cruz y Roberto Bueso, quien también firma la honesta dirección. 

John Malkovich por fin se llevará el Oscar con «Wild Horse Nine». Sam Rockwell también brilla en este viaje por el Chile previo al golpe de Estado. Como siempre, Martin McDonagh ofrece una atmósfera muy apacible y diálogos ingeniosos cuya ambigüedad roza lo reaccionario.

La protagonista de «Body of Glass», muy bien encarnada por Soma Pysall, toma una decisión insólita que deriva en conexiones frágiles basadas en la mentira. El primer largometraje de Naëmi Ada, donde nadie actúa como cabría esperar, atrapa y sacude.

Con «Ceniza en la boca», Diego Luna retrata la diáspora mexicana desde el dolor, el cariño y la honestidad. Anna Díaz encabeza un reparto muy creíble que incluye a la Adriana Paz de «Emilia Pérez».

«Un amor posible» retrata los conflictos de clase de Corea de manera sorprendente... y exasperante. Es interesantísima, pero requiere más paciencia que otras películas de Lee Chang-Dong («Poesía», «Oasis», «Secret Sunshine», «Burning»). Lo más magnético es el final. 

«Border», primer largometraje de Ah Biao, es un imprevisible drama de silencios. En un pueblo olvidado, un minero ve la vida pasar hasta que una enigmática joven despierta su curiosidad. Hay una extraña belleza en tamaña crudeza.

Con «Le Faux Soir», Michaël R. Roskam recrea la operación belga que desafió al nazismo desde un periódico falso. Genial elenco: Arieh Worthalter, Mélanie Thierry, Karim Leklou... Y cómo mola la sincronía entre la partitura de Christophe Chassol y los ingeniosos diálogos.

Jordan Firstman escribe, dirige y protagoniza «Club Kid» con ingenio y mucho corazón. Todo está impregnado de idealización y conservadurismo, pero también de una energía deliciosamente queer. Entrañable Reggie Absolom e hilarante elenco secundario.

Marion Cotillard y Théodore Pellerin están maravillosos en «Milo», un drama intrigante y conmovedor sobre segundas oportunidades. A sus 80 años, Nicole García (co)escribe y dirige con sutileza, realismo y suma empatía por sus personajes.

«El deshielo» está bellamente escrita y dirigida por Manuela Martelli («1976») y fotografiada por Benjamín Echazarreta («Una mujer fantástica»). Y llena de enigmas y paralelismos políticos. Los ojitos de Maya O'Rourke lo dicen todo.

«Hope» es una locura y un auténtico disfrute. El surcoreano Na Hong-jin dirige las escenas de acción como nadie, sin renunciar al humor, y el reparto sabe perfectamente en qué película está. Bravo por tardar tanto en mostrar a los espeluznantes monstruos. 

«La invitación» adapta «Sentimental» con ingenio, melancolía y honestidad. Logrado guion de Rashida Jones y Will McCormack y vital dirección de Olivia Wilde, que también brilla como actriz. Seth Rogen y Edward Norton tienen gracia, pero Penélope Cruz se lleva la función.

Milo Barría emprende un viaje surrealista y simpático en «El tren fluvial», primer largometraje de Lorenzo Ferro (estrella de «El ángel») y Lucas Vignale, a quien perdimos trágicamente hace poco. Un cuento muy especial que parte del baile y evoluciona con total libertad.

Inesperadamente, la obligación de llevar un corsé metálico por prescripción médica da al hijo de un granjero la oportunidad de abrirse al mundo. «Iron Boy» es el primer largometraje en solitario de Louis Clichy. Una joyita animada que ganará el César y optará al Oscar. 

«De repente» es menos hipnótica que las obras maestras de Ryūsuke Hamaguchi, pero despliega una preciosa relación entre los personajes de Virginie Efira y Tao Okamoto (merecidamente premiadas en Cannes). Un canto a la vida, el anticapitalismo y los cuidados. Pura bondad.

«Moscas» es un cuento encantador sobre vidas que se encuentran y enriquecen mutuamente de forma inesperada. Fernando Eimbcke se mueve entre el drama melancólico y la comedia seca y construye una relación preciosa entre Teresita Sánchez y el pequeño Bastian Escobar.

A lo largo de 25 años, «La ilusión de un verano sin fin» sigue a dos primas argentinas. Sus juegos, sus bromas, sus miradas. Sus sueños. Un documental muy especial que, tras ser doblemente laureado en Locarno, se lleva el Premio de la Juventud del Zinemaldia. 

Ambiciosa y épica, «La bola negra» traza una bella conexión entre la democracia, la homosexualidad, la cultura española y la libertad para ser uno mismo. El mimo técnico y artístico apunta a una amplia presencia en los Oscar. Todo Hollywood querrá trabajar con los Javis.

«Fatherland» abre una ventana a las apasionantes vidas de Thomas Mann y su hija Erika, muy bien interpretados por Hanns Zischler y Sandra Hüller. Con su belleza y su precisión habituales, Pawel Pawlikowski reflexiona sobre la familia, la culpa, la identidad y la patria.

«Seis meses en el edificio rosa con azul» es encantadora y aborda la crisis del sida de una forma muy novedosa. Bruno Santamaría Razo reimagina su propia infancia y ofrece papeles preciosos a Jade Reyes, Sofía Espinosa y Gabino Rodríguez. Justísimo Sebastiane Latino.

«Naza» es la palabra usada por el ejército israelí para los daños colaterales, víctimas civiles incluidas. También un documental preciso, potente y demoledor. Tras ganar el Oscar con «No Other Land», Yuval Abraham y Rachel Szor siguen denunciando el horror que vive Gaza. 

Julianne Moore va directa a por su segundo Oscar con «El debut». Una interpretación bizarra, emotiva e hilarante. ¡Pedazo de monólogo! Paul Giamatti también brilla en este genial retrato del teatro musical, orquestado con brío y un tono muy original por Jesse Eisenberg.

Un matrimonio se desmorona con terribles consecuencias en «Minotauro», impecable thriller psicológico del ruso Andrey Zvyagintsev. Iris Lebedeva y Dmitriy Mazurov brillan en papeles muy complejos. De fondo, la guerra, el sexismo y la corrupción de un país a la deriva.

«Chicas tristes» es un perspicaz y conmovedor drama en torno a los abusos sexuales y la sororidad. Qué realista, bonita y esperanzadora resulta la relación entre Rocío Guzmán y Darana Álvarez. Primer y prometedor largometraje de la mexicana Fernanda Tovar.

«Tangles» es una de las mejores películas animadas de los últimos años. Conmovedora y, sin embargo, hilarante. Ante todo, llena de humanidad, gracias a personajes muy creíbles e importantes temas sociales. Leah Nelson dirige con sensibilidad, y todas las voces enamoran.

Qué acogedora y simpática es «Tender Loving Care» y qué brillante sigue siendo Mike Leigh a sus 83 años, como guionista y como director. Alice Bailey Johnson, Marion Bailey, Paul Jesson y la Kate O'Flynn de «Widow's Bay» forman un reparto maravillosísimo. ¡Qué gran Concha de Oro!

«Josephine» es magnífica y devastadora. Tras presenciar un acto terrible, una niña (Mason Reeves) crece de golpe con la ayuda de unos padres (Gemma Chan y un gran Channing Tatum) que quieren lo mejor para ella... de formas opuestas. Triunfo de Beth de Araújo en Sundance.

Nadie retrata la experiencia queer como Jane Schoenbrun. «Adolescencia, sexo y muerte en Campamento Miasma» es un fascinante ejercicio de metacine en torno al género (en ambos sentidos) que emociona desde la extravagancia. Hipnóticas Hannah Einbinder y Gillian Anderson. 

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