11 diciembre 2016

Premios del Cine Europeo 2016: 'Toni Erdmann' hace historia

Toni Erdmann narra entre sonrisas y lágrimas
la odisea de un padre por recuperar a su hija
El duelo que las quinielas auguraban entre el alemán Toni Erdmann de Maren Ade y la francesa Elle de Paul Verhoeven en la 29ª edición de los Premios del Cine Europeo terminó saldándose con el flamante triunfo del primero, convertido así en el primer film receptor de los cinco premios principales de esta entidad: mejor película, mejor dirección, mejor guion ­—ambos para Maren Ade, convertida así junto a Susanne Bier (En un mundo mejor, 2010) en una de las dos únicas directoras premiadas y en la primera cuya película se alza también con el galardón principal—, mejor actor (Peter Simonischek) y mejor actriz (Sandra Hüller). Indudablemente, la victoria más sorprendente es la de Hüller, una intérprete hasta ahora desconocida fuera de Alemania que se impuso a la arrebatadora Isabelle Huppert, quien es sin duda la mejor intérprete europea del año (es más, sobran los vocablos “la” y “europea”) tanto por la mentada Elle como por la tristemente olvidada El Porvenir, de Mia Hansen-Løve, pero se vio perjudicada al contar ya con dos entorchados en su haber (por La pianista, de Michael Haneke, y 8 mujeres —compartida con sus siete compañeras de reparto— de François Ozon, en 2001 y 2002 respectivamente). En la misma categoría perdieron Adriana Ugarte y Blanca Suárez, candidatas conjuntamente por la Julieta de un Pedro Almodóvar que, como casi todos, se fue de vacío. ¿Es este un augurio del Óscar que las tres cintas anhelan?

La vida de Calabacín es una mirada al maltrato
infantil tan dura como enternecedora
Ante el poderío de la extraordinaria comedia agridulce Toni Erdmann, una de las cintas más unánimemente aclamadas de la historia del cine, de nada sirvieron la nominación al Óscar de La habitación de Lenny Abrahamson o la (injustificada) Palma de Oro del Yo, Daniel Blake de Ken Loach en el último Festival de Cannes (donde Christian Mungiu, único realizador nominado por los Premios de Cine Europeo cuya película no aparecía en la categoría principal, se alzó como mejor director por la notable Los exámenes). Así, las únicas películas que contaron con su momento de gloria anoche fueron la joyita animada belga La vida de Calabacín, de Claude Barras (mejor película del Annecy), el documental italiano Fuego en el mar, de Gianfranco Rosi (Oso de Oro de Berlín), el cortometraje documental 9 Days: From My Window in Aleppo, de Floor van der Meulen, Thomas Vroege y Issa Touma, y la reivindicable ópera prima finlandesa El día más feliz en la vida de Olli Mäki, de Juho Kuosmanen (mejor película de la sección “Un Certain Regard” de Cannes), además de la sueca Un hombre llamado Ove, de Hannes Holm, y la polaca Cuerpo, de Malgorzata Szumowska, que se hicieron con dos reconocimientos destinados (sin éxito) a atraer al gran público al certamen en particular y al cine europeo en general: mejor comedia y Premio del Público, respectivamente. Curiosamente, esta última cinta ya estuvo presente en los pasados Premios del Cine Europeo, donde se alzó con el mejor montaje.

Land of mine sigue a jóvenes obligados a retirar minas
tras la rendición de Alemania en la II Guerra Mundial
Como siempre, se echaron en falta más galardones (sin ir más lejos, para interpretaciones secundarias) que permitieran a otros títulos contar con su minuto de gloria. También es cuestionable que los premios técnicos se entreguen días antes de la gala sin contar con nominados previos. Se agradece, no obstante, la creación de dos entorchados nuevos: mejor vestuario y mejor maquillaje & peluquería, recibidos ambos por el drama bélico danés Land of mine (Bajo la arena), de Martin Zandvliet, que también se alzó con la mejor fotografía y, sin embargo, no fue candidato a ninguno de los premios principales. Así explico el jurado sus decisiones: “la fotografía de Camilla Hjelm Knudsen crea una tensión que apoya la singularmente sugestiva atmósfera del film a la perfección. Desde el primer momento, el lenguaje visual captura e impresiona al espectador, demostrando con gran sutileza cómo la composición y la iluminación pueden contribuir a la dramaturgia y apoyar la historia y los personajes con discreción”; “con extraordinaria atención al detalle, Stefanie Bieker consigue un alto nivel de realismo y al mismo tiempo un intenso lirismo que el vestuario respira a lo largo de la narración. Ella toma extremo cuidado en definir a los diferentes personajes, superando la dificultad de trabajar con una restringida paleta de uniformes y la negación de individualidad que estos representan. La evidente armonía con otros departamentos visuales hace que cada fotograma cobre vida”, “el trabajo de Barbara Kreuzer destaca en un modo discreto y nada intrusivo a la par que contribuyendo a la dramaturgia. La peluquería y el maquillaje cuadran perfectamente con el vestuario, creando magníficos personajes completos”.

La comuna muestra las peculiaridades de la vida
colectiva en la Dinamarca de los años 70
El resto de premios técnicos estuvieron más repartidos: mejor diseño de producción para Alice Normington por Sufragistas, de Sarah Gavron (“evitando los peligros de la representación visual del periodo, se ofrece con gran sensibilidad  una vista natural del principio de siglo londinense, permitiéndonos ver la película sin sentir el peso de su construcción”), mejor música para Ilya Demutsky por The Student, de Kirill Serebrenniko (“la música, con su contemporánea estructura sacra, expresa intensamente la oscura fascinación de la espiral de intolerancia que el fanatismo religioso puede generar”), mejor sonido para Radosław Ochnio por 11 minut, de Jerzy Skolimowski (“el diseño de sonido es inmensamente importante para la comprensión de los personajes principales y sus ansiedades. En combinación con la música, apoya la historia alternando inteligentemente entre sonidos de la “vida real” y una focalización en el gradualmente incrementado conflicto emocional y físico desarrollado. El diseño de sonido nunca se impone pero es un elemento vital y muy bien articulado”) y mejor montaje para Anne Østerud y Janus Billeskov Jansen por La comuna, de Thomas Vinterberg (“el montaje crea una atmósfera luminosa y humorista para tornarla entonces en un sentimiento de pérdida de control, cuando todo lo planeado por la heroína se vuelve en su contra. Haciendo todo esto, el montaje también subraya algo esencial: el movimiento entre el individuo y la comuna en cada momento del film”). Curiosamente, esta última fue la única de las cintas receptoras de premios técnicos presente también en las nominaciones (con Trine Dyrtholm aspirando a la reñida mejor interpretación femenina). Por último, cabe destacar los reconocimientos a toda la carrera de Jean-Claude Carrière, veterano guionista y colaborador de Luis Buñuel, y a la contribución al cine mundial de Pierce Brosnan, quien, con lágrimas en los ojos, afirmó estar viviendo una de las noches más bonitas de su vida.

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