06 marzo 2016

13ª Muestra Syfy: 'La invitación', 'Bone Tomahawk' y 'The Piper'

La 13ª Muestra Syfy de Cine Fantástico de Madrid, la 10ª conducida por la siempre genial Leticia Dolera, ha vuelto a traer a la capital española lo mejor (y lo peor) del cine de género independiente del año, congregando a los fans con su habitual espíritu desenfadado, políticamente incorrecto y, claro está, hilarantemente friki. Este año no he podido cubrir el evento en su totalidad como hice el año pasado, pero sí estoy intentando degustar algunos de sus platos fuertes, los cuales separaré en dos partes. Comencemos con La invitación, Bone Tomahawk y The Piper.

La invitación (The invitation, Karyn Kusama, 2015)
Tras triunfar en Sitges, La invitación inauguró
la 13ª Muestra Syfy entusiasmando al público
Tras las espantosas Oz: un mundo de fantasía (Sam Raimi, 2013), 300: el origen de un imperio (Noam Murro, 2014) y Chappie (Neill Blomkamp, 2015), la 13ª Muestra Syfy por fin se ha inaugurado por todo lo alto con la vencedora del Festival de Sitges, la obra perfecta para este siempre peculiar evento cinematográfico. La invitación (The invitation, 2015) supone el regreso de Karyn Kusama a su cine más personal, o sea, el que la dio a conocer al mundo a través del drama independiente pugilístico Girlfight (2000, mejor película y mejor dirección en Sundance). Y es que, tras las mediocres Æon Flux (2005) y Jennifer’s Body (2009), la cineasta ha retomado el control creativo, entregando con La invitación su película más madura hasta la fecha. En ella, una pareja que se separó tras la muerte de su hijo (sugerentes Logan Marshall-Green y Tammy Blanchard) se reúne por primera vez junto a varios amigos (a destacar Michiel Huisman, el Daario Naharis de la popular serie Juego de Tronos) en una casa invadida por un halo de inquietante extrañeza. Entretenidos por los ingeniosos diálogos y embaucados por la misteriosa puesta en escena, intuimos lo que va a pasar con rapidez sin dejar por ello de disfrutar del meticuloso desarrollo. Y es que Kusama juega bien sus cartas para entregar un thriller que, si bien peca de artificiosidad por momentos (sobre todo a raíz del inexperto reparto), mantiene el buen ritmo hasta el desconcertante final.

Bone Tomahawk (S. Craig Zahler, 2015)
Bone Tomahawk recibió dos nominaciones a los
Spirit Awards: guion (Zahler) y actor secundario (Jenkins)
En el mismo certamen de Sitges que concluyó con el triunfo de La invitación, la probablemente superior Bone Tomahawk (2015), ópera prima de S. Craig Zahler (quien decidió dirigirla harto de esperar a que alguno de los muchos guiones que ha vendido cobren vida de una vez), se alzó con el Premio de la Crítica, así como el concerniente a mejor dirección. Menciones ambas muy merecidas para una aventura que lleva la nostálgica esencia de John Ford y Howard Hawks por un camino peculiarmente macabro. En él, Kurt RussellPatrick WilsonMatthew Fox y un genial Richard Jenkins merecidísimamente nominado al Spirit Award (al igual que el guion de Zahler) inician un peligroso viaje en busca de una tribu caníbal que ha secuestrado a la bella Lili Simmons. Magistralmente situada entre el western, el terror y la comedia, la cinta logra hacer honor a los tres géneros sin dejarse desvirtuar, conjugando las virtudes de todos ellos en un cóctel verdaderamente memorable al que sólo sobra algo de metraje. Nos encontramos, sin lugar a dudas, ante la gran película de esta Muestra Syfy, toda una sorpresa destinada a convertirse en obra de culto.

Guest (The Piper) (Sonnim, Kim Kwang-tae, 2015)
The Piper fue nominada como mejor dirección novel al
Grand Bell Award, el equivalente surcoreano del Goya
Por último, la coreana Guest (The Piper) (Sonnim, 2015), el primer largometraje dirigido en solitario por Kim Kwang-tae, es la clase de cinta que sólo se soporta en el seno de esta Muestra. Y es que lo que comienza como una curiosa variación del cuento del flautista de Hamelín se torna de golpe en un vengativo thriller al más puro estilo Chan-wook Park (Oldboy, 2003) en lo que supone un giro tonal tan chocante como inconsistente. Y es que de pronto todo el bello desarrollo que habían experimentado los personajes encarnados por Seung-ryong Ryu, Woo-hee Chun y el pequeño Joon Lee queda por completo a merced del terror más forzado imaginable. Una pena, porque la fotografía de Hong Jae-sik y la música de Lee Ji-soo habían conformado una introducción apaciblemente atractiva que podría perfectamente haberse oscurecido con la misma intensidad de cuidarse un poco más el guion. Cierto es que la cinematografía coreana tiende a este tipo de brusquedad tonal, pero en este caso se les ha ido de las manos.

Hasta aquí la primera parte de mi crónica de una 13ª Muestra Syfy en la que cabe destacar el llamamiento constante de Leticia Dolera a la reflexión. Y es que, mientras esperamos a ver Absolutamente todo, High-Rise o el capítulo musical de Buffy Cazavampiros (a las que dedicará el siguiente artículo), vale la pena recordar que el cine de terror es bastante menos horrible cuando lo comparamos con la realidad experimentada por tantos seres en todos los rincones del globo. Suerte tenemos aquellos para los que el terror queda relegado a la oscuridad de la sala de cine.


© El copyright del texto pertenece exclusivamente a Juan Roures
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